domingo, 14 de noviembre de 2010

CLIENTES DEL PUJANTE COMERCIO SEXUAL


Después de la caída del muro de Berlín y con la globalización, la prostitución se ha transnacionalizado. Es la más vieja de las servidumbres, sostenida sobre una demanda que aparece invisibilizada en la mayoría de las investigaciones sobre la trata.

Por Juan Carlos Volnovich


Los clientes de la prostitución son seres anónimos, comunes, invisibles. Si algo tienen en común los varones que “consumen prostitución” es justamente eso: son invisibles . Casi todos los trabajos académicos o de divulgación que abordan el tema coinciden en ocultar y silenciar el lugar de los clientes. Casi todas las investigaciones acerca de la prostitución eluden detenerse en aquellos que la consumen. Son escritos que, al tiempo que vehiculizan la digna intención de estudiar el fenómeno y denunciarlo, protegen con un manto de inocencia a los usuarios .


Así, casi siempre referirse a la prostitución supone hablar de las prostitutas (putas, gays, taxi boys, travestis); de los rufianes y de los burdeles; de las mafias y de los proxenetas, pero no de los clientes. La prostitución ocupa mucho lugar en los medios de comunicación de masas, en trabajos sociológicos y es un dolor de cabeza para los organismos internacionales que tienen que elegir entre reglamentarla -y de ese modo elevar a nivel de “trabajo sexual comercial” una de las prácticas esclavistas más pertinaces en la historia de la humanidad- o abolirla en función de la ética que suscriben, pero de los clientes, nada se dice, nada se sabe, a pesar de que el cliente, el más guardado y protegido de esta historia, es el protagonista principal y el mayor prostituyente .


La explotación de mujeres, de niños y niñas se hace sólo posible gracias al cliente, aunque su participación en este asunto aparezca como secundaria, como secuela de un flagelo, como subproducto de una oferta.


Y el comercio sexual viene pujante e impetuoso .


Desde mediados de los años 90, la prostitución acusó un significativo crecimiento a escala internacional . Con la caída del muro de Berlín y la apertura de las fronteras que promovió el capitalismo mundial integrado, junto al progreso de la globalización y al triunfo de la sociedad de mercado, asistimos a la expansión y al perfeccionamiento de las redes de trata, al desarrollo de la industria del sexo y del turismo sexual y a la masificación de la prostitución.


Hoy en día esta práctica reviste, como nunca antes había sucedido, una dimensión transnacional . Con todo, ya han comenzado a elevarse voces y a desplegarse campañas que tienden a frenar el avance de la prostitución a partir de poner en evidencia el lugar de los clientes.


Uno de esos frentes basa sus argumentos en recursos jurídicos que intentan limitar el despliegue de la pornografía en los medios y contrarrestar la incitación abierta a la prostitución de alta gama. Tal vez en otras épocas habría pasado inadvertida la publicidad de una marca de automóviles que mostraba a un padre al volante llevando a su hijo adolescente a las puertas de un prostíbulo. Mientras el señor, con gesto cómplice, le señalaba a una puta parada en la puerta aparecía la consigna: “Hacete hombre. Comprate un auto de hombre”.


Como sucedió durante los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004 y durante el Campeonato 2006 por la Copa Mundial de la FIFA en Alemania, el Campeonato Mundial de Fútbol del 2010 convirtió a Sudáfrica en la meca de la prostitución y en un centro de contradicciones . Por un lado, la intención de satisfacer las “necesidades sexuales” de jugadores, periodistas, entrenadores, cuerpos técnicos y turistas estimuló todo tipo de medidas propiciatorias.


A saber: un permiso oficioso para el ejercicio de la prostitución en un país donde la prostitución es ilegal. Por el otro, la tradicional promoción de la prostitución en eventos deportivos de este tipo se vio entorpecida, no sólo a raíz de que esta actividad está prohibida en Sudáfrica, sino también porque Sudáfrica tiene el triste privilegio de ser el país con mayor número de seropositivos del planeta. Unos 5,7 millones de sudafricanos, de una población de 48 millones, son portadores del virus del SIDA.


El nivel de presencia del VIH es de hasta un 45% entre las prostitutas.


Por eso, el presidente sudafricano Jacob Zuma ordenó el acopio de un stock de mil millones de preservativos como medida sanitaria para recibir a los 450 mil hinchas que acudieron a esa gran fiesta deportiva. Y, por eso, se desplegó una vez más la campaña “Jugar al fútbol, sí. Prostituir, no”.


La prostitución reviste una dimensión transnacional pero, también, ya han comenzado a elevarse voces y a desplegarse redes que tienden a frenar el avance de uno de los crímenes más aberrantes de la humanidad . Esas redes y esos colectivos circulan detrás de consignas al estilo de “Ninguna mujer nace para puta”, “Sin clientes no hay trata”, “Ni una sola mujer más víctima de las redes de prostitución” y han declarado el 2 de diciembre como el Día por la Abolición del Sistema Prostituyente.



1 comentario:

  1. Hay algo de "Panico Moral" en esto de la prostitucion. En el proceso cliente y meretriz eran una lacra, vino la democracia y se empezo a pensar en terminos de derecho a prostituirse y sindicato, y etc etc. Ahora se ve nuevamente como cosa demoniaca. Es todo muy confuso.

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