sábado, 31 de marzo de 2012

"LA RELIGION NO PUEDE GOBERNAR EL ESTADO"


El sociólogo Roberto Cipriani analiza el rol de las creencias. La relación de la fe religiosa con la cultura y la política en el siglo XXI. Las teorías del fin de las doctrinas y por qué permanecen a pesar de los pronósticos. Cómo serán a futuro.
Por Raquel Roberti
Hace más de cincuenta años, al menos dos sociólogos reconocidos anunciaron que las religiones pasaban por una crisis de tal magnitud que iban a desaparecer. El italiano Sabino Acquaviva, además periodista y escritor, publicó en 1961 El eclipse de lo sagrado en la sociedad industrial, donde predecía que la oscura noche en que vivía la humanidad se iba a cerrar totalmente. Cuatro años más tarde, el estadounidense Harvey Cox afirmó, en Secular City, que el hombre se había liberado de las ideas religiosas, haciéndose responsable del acontecer. Sin embargo, una reciente encuesta realizada en Italia determinó que si bien sólo el 25 por ciento de los ciudadanos asiste a los ritos religiosos, el 80 por ciento continúa rezando. “Rezar no es una constricción, una imposición, no tiene control social como la asistencia a un templo, por eso es un fenómeno de mucha consistencia. Y si hay el rezar, hay religión”, afirma Roberto Cipriani, autor de Manual de sociología de las religiones, que acaba de actualizar y reeditar con Siglo XXI. Cabe preguntarse, entonces:–¿Por qué no pierden peso las religiones?–La historia dice que hay cambios, adaptaciones, pero las religiones tienen la fuerza, el poder de la continuidad histórica, de las instituciones, de los templos, de la organización de personas que trabajan sólo para eso.–¿También ayuda el poder económico de las religiones?–Es un problema más complicado. Por un lado, Max Weber dijo que el capitalismo nace del protestantismo, donde la intensidad del trabajo y la acumulación de dinero demostrarían que son los elegidos. Otra idea es la del mercado religioso: una persona decide pertenecer a una religión porque le conviene para un negocio, para establecer relaciones o vender un producto, pero esta teoría también es criticada. En esa decisión influyen, además, las emociones, el grupo familiar, el contexto histórico, la cultura. Es evidente que una persona religiosa está predispuesta a aceptar casi todo, pero ahora, para evitar que quienes manejan dinero y bancos se aprovechen de eso, se va a difundir la ética económica. Tanto en Estados Unidos como en Europa está comenzando a dictarse una disciplina de valores éticos en la economía.–La pregunta se refería a que la mayoría de las iglesias se mantienen con el aporte de los practicantes y acumulan poder económico; tienen un funcionamiento similar al del Estado.–Sí, hay situaciones que permiten a la Iglesia Católica en particular, pero también a otras, recibir dinero del Estado. En Alemania se declara la religión en la declaración anual de impuestos y el gobierno reparte un porcentaje de las tasas en base a esa declaración. En Italia se aplica el 8 por mil: ese porcentaje de lo que cobra el Estado se destina a las iglesias por las que optan las personas. El problema es que sólo el 32 por ciento de la población especifica una opción, pero cuando se calcula cuánto le corresponde a la Iglesia Católica se hace sobre el total del dinero disponible, no sobre la opción efectivamente indicada. Es un sistema muy similar al diezmo feudal.–Dijo que se estudia ética económica, justo cuando las protestas de los indignados se extiende hasta Nueva York. ¿Cómo ve ese movimiento?–Los indignados de Nueva York no son los de Puerta del Sol ni los de Roma, pero creo que estas manifestaciones son sólo una pequeña parte del fenómeno religioso, que es más complejo. Al mismo tiempo, es una señal para comprender lo que sucede. Cuando enfrentan casos similares, los sociólogos saben que pueden ser la punta de un iceberg, el inicio de una actividad, operación importante. Sin duda, esta participación, esta respuesta al poder, puede estar basada sobre específicos valores religiosos, porque en las religiones en general el valor de la persona es fundamental y cuando está amenazado, hay una reacción, una decisión de contestar y preparar una revolución, un cambio en la situación dada. Aquí me parece aplicable el discurso de Marx: él hablaba del opio de los pueblos, pero también de la voluntad de cambiar, la religión como parte de una revolución.–¿Cambiaron las formas de revolución? En su inicio, las religiones dirigieron los movimientos revolucionarios...–Ciertamente, el cristianismo nació de una verdadera revolución. Ahora en muchas religiones, catolicismo, ortodoxia, protestantismo, judaísmo, hay grupos que constituyen movimientos de cambio. Los misioneros en África, los médicos que van a cualquier parte que los necesite, las personas que trabajan con los pobres, las que ayudan de manera voluntaria, son formas de revolución, al interior de la modalidad de diferentes iglesias.Cipriani viajó desde Italia para participar de las XVI Jornadas sobre Alternativas Religiosas en América Latina, que se realizaron del 4 al 14 de noviembre en Punta del Este, organizadas por la Asociación de Cientistas Sociales de la Religión del Mercosur, bajo la consigna “Religión, cultura y política en las sociedades del siglo XXI”.El tema no es nuevo en la sociología. Hace un siglo y medio, el francés Auguste Comte imaginó una religión de la humanidad, pero laica. Lo que parece una flagrante contradicción se explica en que aquel hombre estaba convencido de que la “Ciencia de la Sociedad” era “la madre de todas las ciencias” y que podía dar respuesta a cualquier problema social. Tan poderosa la pensaba que le dio categoría de religión universal, cuyos principios eran altruismo, orden y progreso. Hoy, Comte es considerado el padre nominal de la sociología, aunque fueron Émile Durkheim, Karl Marx y Max Weber quienes la establecieron como disciplina académica. El aporte más recordado de Marx, aunque no el único, es la frase tantas veces citada, “la religión es el opio de los pueblos”, en tanto Weber desató una polémica con su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo, donde asocia esa religión con el origen del sistema económico dominante.El Manual… –del también profesor en la universidad Roma III y miembro del comité ejecutivo de Sociedad Internacional de Sociología de la Religión– fue traducido del italiano al inglés, francés, español, portugués y chino, y luego de presentar esos orígenes de la sociología de la religión, se lanza a analizar las posiciones de diferentes autores europeos, norteamericanos y sudamericanos, entre los que se destaca Floreal Forni, referente en el país para el tema.“Ahora la laicidad del Estado empieza a ser un punto de discusión y la religión en el espacio público fue un tema central en las jornadas –señala Cipriani–. La sociología ayuda a ver la relación entre Estado e Iglesia de una manera no conflictiva. Sin duda la religión es parte de la cultura, una presencia importante en la sociedad, pero no puede gobernar el Estado ni el Estado puede aprovechar la religión para conseguir resultados. Entonces, una justa distancia, un buen acuerdo puede ser la solución.”–Los líderes religiosos tuvieron mucha presencia en los gobiernos a través de la historia, ¿se puede cambiar?–La semana pasada vi una obra de teatro en Roma, sobre un grupo de judíos que llegaron del África a Jerusalén. Son marginados y pobres en Israel y continúan manteniendo la misma forma de comunidad que tenían en África. En esa obra había dos cantores, sacerdotes, que cantaban los antiguos himnos. Cuando terminó el espectáculo hablé con el director y me contó que los sacerdotes son los jefes de las tribus. Poder político y religioso en la misma persona. La novedad es que ahora eso es una excepción, la idea es generar una mayor separación entre Estado e Iglesia. Mi perspectiva es de respeto recíproco, no de conflicto. Las personas deben tener libertad de practicar la religión que quieran. El problema es cuando se presenta como fundamentalismo, perspectiva única, poder religioso y político.–Las religiones no desaparecieron, pero ¿están en crisis?–Probablemente las religiones van a continuar su papel en la sociedad contemporánea, pero de una manera diferente. Lo que analizamos es que los practicantes prefieren una opción individual sobre la manera de vivir la religión. Hay una educación religiosa en la familia, la escuela, la iglesia, con influencia diferente. Pero si una persona debe decidir algo, los valores que funcionan son los religiosos, los adquiridos en la vida precedente, en la fase de producción de la concepción de la realidad. La construcción social de la realidad se basa en lo que las personas reciben en los primeros años de vida. Hay personas que no participan del culto, pero creen. Y cuando necesitan hacer una opción, proviene de los valores de base. Hay autores, como la inglesa Grace Davie, que hablan de “creencia sin pertenencia”, pero también es posible lo contrario, pertenencia sin creencia, porque hay personas en las iglesias que viven en contrario de lo que dicen creer.–Esa autora también habla de religión vicaria, ¿qué características tiene?–Esa teoría sostiene que la nueva frontera de la religión sería un grupo pequeño de practicantes, militantes, que están en las iglesias y organizan el culto, mientras la mayoría de los creyentes están afuera aunque, de todas maneras, están de acuerdo con quienes se mantienen en la institución. Hay separación de comportamiento, de estilo de vida, de acciones individuales. La fuerza de la religión está exactamente en esta relación entre las personas más involucradas y las menos, que tienen algo en común que permite la prosecución de la perspectiva religiosa.–¿Hay sociedad sin religión?–Se puede discutir. Probablemente no la hay si hablamos de una sociedad tecnológicamente avanzada, industrializada, urbanizada. Esas características permiten influencias provenientes de otras culturas y contextos. Si hablamos de una comunidad aislada, que no tiene mucha relación con el extranjero, se puede decir que no hay lo que interpretamos como religión, hay algunas cosas que parecen ser, pero no alcanzan a constituir un fenómeno de determinadas características.–¿Cuál es la tendencia dentro de las religiones?–A individualizarlas. Las organizaciones no contestan de manera adecuada las instancias provenientes de los practicantes, entonces ellos deciden construir su propia religión sin un conflicto directo. No significa una separación completa, hay continuidad.–¿Los rituales pierden presencia?–El ritual no es un modelo secundario de experiencia religiosa, es central. La cuestión es cómo se organiza. Las personas quieren rituales, celebraciones, fiestas, pero analizan cómo se usa el dinero, cuál es la verdadera finalidad de una fiesta. Creo que, en general, las personas no están contra las religiones sino contra algunas maneras de vivir la experiencia religiosa. Sin duda, en el catolicismo, el judaísmo, el islamismo, hay personas que creen y viven los valores religiosos, pero no son la mayoría.

EL PAIS SE AFIRMA COMO DESTINO DE ESPAÑOLES QUE HUYEN DE LA CRISIS


Por Fernando Soriano
Sólo el año pasado llegaron a la Argentina para quedarse 22.073 inmigrantes ibéricos.
Como si se tratara de ciclos naturales (pero absolutamente influenciados por la realidad), otra vez Argentina, como hace ocho décadas, vuelve a ser uno de los lugares donde los españoles llegan en busca de algo mejor. Los inmigrantes ibéricos siglo XXI le escapan a la crisis, básicamente al desempleo o, en el “mejor” de los casos, a los salarios cada vez más bajos. Lo cierto es que según los datos del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) Argentina es uno de los lugares más elegidos del mundo por quienes tienen nacionalidad española. En 2011 llegaron al país 22.073 españoles; 23 mil lo hicieron el año anterior. El Instituto Nacional de Estadística (INE) de ese país informa entonces que en Argentina viven 367.939 españoles nativos o nacionalizados; más que en cualquier otra nación del planeta.El fenómeno va en aumento conforme a cómo se acentúa la crisis en la “Madre Patria”, de hecho, está previsto para hoy una huelga general en protesta por el ajuste implementado por el actual gobierno. El número de ciudadanos con nacionalidad española que residen en el extranjero aumentó el 6,7% en el último año. Además de Argentina, subió Cuba (13.890 más que en 2010) y en Brasil (8.362).Aunque en términos relativos, los países donde más creció la llegada de gente con nacionalidad española son Ecuador (36,5%), Cuba (18,4%) y Perú (15,4%). De hecho, es América el continente más receptivo. El 62,4% de las personas inscritas en el PERE tienen fijada su residencia allí. El 34,6% en Europa y el 3% en el resto del mundo. Se supone que en el último año se fueron a otros países 114.057 personas con nacionalidad española.No obstante, muchos de los que salen de España tienen la nacionalidad pero nacieron en los países a donde regresan. El 58,2% de los españoles emigrantes nació en su actual país de residencia. El 36% nació en España, y el 5,1% en otros países. Aplicado al ejemplo local, se dan muchos casos de argentinos con nacionalidad española que se fueron al país europeo con la crisis de 2001 y ahora regresan. También están los jóvenes con títulos universitarios o desempleados que encuentran en Argentina una posibilidad de trabajo facilitada por el idioma, por la cultura y por otros españoles que llegaron con el mismo fin.El perfil del expatriado español en la Argentina suele corresponder, según Eloy Capellán, director del departamento de movilidad internacional de Adecco España, con hombres jóvenes cuyas prioridades laborales son la independencia profesional y la perspectiva de hacer carrera en alguna compañía. “También existe un número más reducido de ejecutivos expatriados por las grandes empresas españolas que operan diferentes geografías”.Justamente, según el INE, el 62% de los expatriados tiene entre 16 y 64 años. Y en cuestión de género, el éxodo es parejo: el 51% de los españoles que están “afuera” son mujeres.

EL PINTOR Y SUS MELODIAS


Entrevista a Guillermo Bonetto. El líder de Los Cafres habla de su ultimo disco, “El paso gigante”. La mentira, el circo, el arte y las urgencias de hoy.
Por Pedro Irigoyen
Evolucionar hasta el origen. Lo que a simple vista parece una contradicción es la base de la búsqueda musical de Los Cafres. El paso gigante, muestra el crecimiento de la banda liderada por Guillermo Bonetto hasta lograr un sonido más latino y sofisticado, jazzero, de son caribeño, que tuvo en su proceso creativo la mano de Jim Fox (ver recuadro) para nutrir sus raices de reggae. Y es así la búsqueda también desde el concepto artístico de sus letras, que entre asuntos varios también plantea las luces y miserias de un tiempo en que lo urgente no hace más que llevar al hombre a una “muerte lenta de flaca huella”. ¿Cuál sería el paso gigante a dar?El hilo conductor pasa por detenernos frente a las cosas a las que nadie les da bola. Para nosotros es igual, son cosas que damos por sentado. Como un paisaje que ya estás acostumbrado a ver, pero que nunca te bajás del micro para sentir su vibra. Pensando en nosotros, creo que hemos dado varios grandes pasos. Entender que nuestro aporte como artistas es muy valioso, por fuera de toda la paranoia que uno tiene, y las mías son muchas… Porque yo me cuestiono mucho lo que hago, e intento valorar y ser conciente de que formo parte de algo mucho más grande que lo que me pasa aquí y ahora, ser un grano en millones de años de evolución, desde que éramos apenas un poco de hidrógeno. La existencia es un tema con muchas aristas. Está bueno señalar estas cosas; nos viene bien a todos. Ver qué se nos pasa por alto y compartirlo para no convertirse en un alienado más de la ciudad.Otro de los ejes temáticos del disco es la mentira. “El circo”, dicen.Pienso en cosas como la televisión, el ejemplo típico y que a la vez es ridículo que siga sucediendo. Señalamos a Tinelli como el gran culpable o el gran demonio de nuestros tiempos, pero todos lo vemos. Podría decir que no tiene nada que ver con el problema, que es sólo un síntoma de nosotros como sociedad. Todas las culturas necesitaron desde siempre un circo romano que calme a las fieras con un poco de morbo, minas en bolas, urgencias mediocres como ver en la tele un culo hermoso y bonito. Es el circo que nos gusta tanto señalar, como también ver. Hipocresías de las que deberíamos hacernos cargo. Nos quejamos todos, ¿pero qué hacemos? ¿El hecho de que el reggae haya explotado como género habla de una generación que se empieza a plantear estas cuestiones?Es un buen ejemplo y un buen síntoma. Pero el balance es muy delicado. Yo creo que el 2012 es un año de transformaciones. No como la gente lo tiene concebido al estilo se acaba el mundo, sino el comienzo de una etapa de cambios que marca el fin de muchas cosas y el nacimiento de otras. Los jóvenes traen la verdad, y eso es cierto, pero también está la verdad que vivimos nosotros que atravesamos otras etapas. Así como hay brechas y se impone la urgencia de un cambio, también hay una inercia muy difícil de cambiar, que son los intereses económicos que nos llevaron a esto. Hasta que los tipos que acumulan dinero y poder no se den cuenta que estamos en el mismo mundo, que no les va a dar el tiempo para irse a vivir en una nave, o la que sea que fuese la fantasía que tienen para sentirse afuera de todo esto. La lenta muerte de flaca huella es esta vida miserable que vivimos, que en el apuro sólo nos lleva a una vida hueca y sin profundidad. Hoy nacen tus hijos y ni siquiera los podés disfrutar y ocuparte de lo que toda tu vida pensaste que les querías enseñar. Y cuando te querés acordar, entre tanta vuelta se te acabó la vida. ¿En qué momento personal te encuentra este disco?No encuentro mucha diferencia en los momentos, hay ciertos escalones que uno supera y que abren otras puertas. Me pasó hace mucho con un tema en español que me pareció bueno. Yo odiaba cantar reggae en español, me parecía horrible. Hasta que hice un click. Hoy decidimos tomar ciertas licencias poéticas, con perdón de los poetas, hacia cosas nuevas. Cosas que pueden sonar incongruentes o mal dichas, pero que pueden llegar a generar sensaciones nuevas. A eso es a lo que el arte apunta. Buscar lo que no está dicho, que se crea al leer tal cosa, o escuchar, o mirar. Uno puede ver un cuadro y sólo ver manchas, pero lo que te genera, la sensación final que te queda, ese es el resultado del arte.

LA GUERRA, PARTE DEL PLAN DE GALTIERI PARA SEGUIR EN EL PODER


Por Alberto Amato.
Creía que una victoria le permitiría superar la crisis que vivía el país y gobernar hasta 1987.
La guerra de Malvinas tuvo, como uno de sus propósitos principales, salvar a la dictadura militar , darle aire ante una deteriorada realidad económica y ante las primeras denuncias de violaciones a los derechos humanos que jaqueaban a los militares en 1982. Galtieri quiso así eternizarse en el poder.Con menos palabras, el recién desclasificado Informe Rattenbach , elaborado en 1983, lo admite en uno de sus parágrafos menos explorados. En el número 247, sentencia: “La decisión de ‘ocupar las Malvinas’ fue tomada porque ya existía, desde diciembre de 1981, la idea de que para llegar a negociaciones exitosas con Gran Bretaña iba a ser necesario hacer uso del poder militar. La decisión se adoptó con rapidez puesto que ya estaba planeada la ocupación, lo que permitía cumplir la etapa inicial. Pero nunca se planificó cómo defender las Islas una vez ocupadas. En definitiva, la decisión estuvo influida por aspectos políticos particulares , tal, por ejemplo, la conveniencia de producir una circunstancia significativa que revitalizara el Proceso de Reorganización Nacional (sin juzgar éticamente esta consideración) unida también a la poco manifiesta vocación negociadora de Gran Bretaña (…)”.El Informe Rattenbach, pedido por la última junta de la dictadura, lleva la firma del teniente general Benjamín Rattenbach, el oficial más antiguo de las Fuerzas Armadas en 1983. Sus conclusiones, durísimas, afectaron a los tres miembros de la Junta Militar , Leopoldo Galtieri, Isaac Anaya y Basilio Lami Dozo, y a muchos jefes y oficiales que actuaron en la guerra: a algunos les adjudicó poco menos que cobardía frente al enemigo, al rendirse sin disparar un solo tiro.La comisión interfuerzas que presidió Rattenbach señaló “fallas en la oportunidad” de recuperar Malvinas y remarcó: “Las autoridades nacionales eran duramente atacadas, particularmente por el problema de los derechos humanos (...) La crisis socio-económica reinante (...) La situación política interna, con movimientos políticos y sindicales que ejercían una considerable oposición al gobierno. Todo ello, a la hora de la victoria, hubiese sido superable, pero se debió tener en cuenta que, a la hora de la derrota, significarían el fin del Proceso de Reorganización...”.La percepción de que la guerra había sido impulsada para “salvar al proceso” no fue exclusiva de Rattenbach . El mismo día de la invasión, 2 de abril de 1982, el secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, mantuvo una reunión con el embajador británico en Washington, sir Nicholas Henderson. Haig le dio su versión sobre la ocupación: “El Secretario concluyó diciendo que estaba claro que el gobierno argentino estaba usando las Falklands como una maniobra política interna de distracción y que la operación terminaría por demostrar ser un problema mayor para lo que estamos tratando de hacer en este hemisferio”, esto último en referencia a la lucha anticomunista planeada en América Central por el gobierno de Ronald Reagan, de la que participaban en secreto militares argentinos. Así reza un cable del Departamento de Estado, el 088416, del 2 de abril, que reproduce la edición definitiva del libro “Malvinas, La Trama Secreta”, de Oscar Cardoso, Ricardo Kirschbaum y Eduardo van der Kooy, de inminente aparición.El embajador de EE.UU. en Buenos Aires, Harry Shlaudeman, tuvo la misma certeza. A las 10.22 de la noche de ese 2 de abril, apenas diez horas después de conocida la recuperación de las Islas, el diplomático envió un cable al Departamento de Estado: “Galtieri tiene la esperanza de usar esta aventura para comprar tiempo político y quedarse en el poder hasta 1987 (…) Cuando la euforia popular pase, sin embargo, quedarán los mismos problemas: una profunda recesión y la impopularidad del gobierno militar”. El embajador menciona una aparición de Galtieri “a lo Perón en Plaza de Mayo” con un único objetivo: “La extensión de su período de gobierno y la reelección como presidente por otros tres años en 1984”.

EL AGUA MAS ALLA DEL DATO


Claudio Campagna, médico, biólogo e investigador del CONICET y autor de Diario del hombre que piensa el agua, reflexiona sobre la importancia del recurso, el papel del hombre y el futuro desabastecimiento en el planeta.
Por Raquel Roberti
Decir “agua” no alcanza para dimensionar ese elemento tan vital que, a veces, parece tener existencia propia. Articular la palabra no se correlaciona con su importancia y los múltiples lugares desde donde puede pensarse. Dulce, salada, corriente, de riego, hábitat, hielo, lluvia, vapor, glaciar, sequía, grieta, arena, sed, todo conduce a ella. Imposible que alguien pase un día sin decirla o sin pensarla. Pero, ¿cómo se piensa el agua? “El primer riesgo que se corre es atolondrarse con datos, por ejemplo: en el planeta hay 1.400 trillones de litros de agua. ¿Qué significa ese número? Nadie puede entender el agua a través del dato”, afirma Claudio Campagna, médico y biólogo, investigador del Conicet, fundador y presidente del Foro para la Conservación del Mar Patagónico. Esa fue apenas una de las cuestiones sobre las que reflexionó este hombre calmo, ganado por el conservacionismo, a la hora de escribir Diario del hombre que piensa el agua (Del Nuevo Extremo), de reciente publicación. –¿En qué pensó al escribir el libro?–En qué significaba el agua para mí. En vez de recapitular las experiencias del pasado, pensé en qué me pasa diariamente, por eso le di forma de diario. Mi trabajo es con el agua de mar, pero el libro coincidió con un viaje a Puerto Madryn, y comencé por ver dónde la encontraba desde el inicio, en la avenida Juan B. Justo. La busqué en las palabras y en los carteles sin encontrarla. Después me di cuenta de que estaba arriba del arroyo Maldonado. Cuando se busca el agua, está en tantas partes que uno ni siquiera nota que la tiene abajo.Más tarde, Campagna la buscó en el campo, mientras cruzaba la provincia de Buenos Aires. Buscó el Salado, agua de inundaciones pero también el de las aves que colonizan cada lagunita. Y ya entrando a la Patagonia, después de cruzar los ríos Colorado y Negro, dos cursos exuberantes, tuvo la sensación de que “el agua deja de estar. Sin embargo, está en cada arbusto de la aridez patagónica. Y de pronto, al llegar a Madryn, el océano inmenso, un agua que no está disponible para nosotros”.Una zona de paisaje idílico con un gran ausente: el agua dulce, que llega a través de cañerías y desde Madryn se envía en camiones a Puerto Pirámides y a las reservas de fauna, donde Campagna trabajó en su juventud. De esos años recuerda que “cuando llegaba el agua, era una fiesta: nos podíamos bañar o lavar mejor los platos. Pero al día siguiente otra vez sin agua... Vivir eso me marcó, traté de volcar esa experiencia y escribí el libro casi como un cuento”.Pero no en base a los recuerdos sino a la realidad de una nueva estadía, en una casa (“casi un galpón”) a 20 kilómetros de la ciudad, sin agua pero, paradójicamente, con una vista espectacular al Atlántico. “Iba a la ciudad a buscarla, la transportaba en tanques de 200 litros... escribí esas peripecias. Y del problema personal se deriva el de la Argentina y el mundo. La manera más genuina de presentarla era con mi experiencia. Sin buscarlo, encontré el libro”, señala.–¿Un ejemplo del problema?–Claro, las zonas que no tienen y las que tienen mucho. El agua nunca viene equilibrada porque no suscribe a dimensiones humanas. Desde la ciencia empecé a tratar el agua como dato y, de golpe, yo mismo estaba perdido, porque la cuantía es tal que se pierde, como el tiempo. En cambio la vivencia da la pincelada, y como mi intención es que se protejan los ambientes...–¿Y eso qué significa?–Tener conciencia societaria. No es sólo el mal uso en la ciudad, es también el terrible uso del agua que hace la agricultura, que deriva ríos para cultivar arroz donde naturalmente no se podría. Generemos áreas protegidas donde se requieren, no metamos embalses donde podemos evitarlos, hagamos uso racional de la energía y necesitaremos menos ríos con centrales hidroeléctricas. El tiempo que Japón vivió económicamente bien gracias a construir centrales atómicas sobre placas continentales que chocan, fue un préstamo que ahora está pagando. ¿Le convino como sociedad? Una napa contaminada no se puede arreglar, la tecnología sólo puede emparchar problemas ambientales groseros. No hay tecno solución para una especie extinguida.–Jurassic Park es una fantasía.–Absolutamente, algunos procesos no pueden replicarse. En temas ambientales, una metida de pata es para siempre.Para Campagna, la conservación de los recursos y de los ambientes naturales es primordial. En 2004 ganó el premio más prestigioso del mundo en ese ámbito, el Pew Marine Conservation Fellowship: 150 mil dólares durante tres años para fortalecer y preservar las especies marinas amenazadas de la costa argentina. En la actualidad, trabaja con la Wildlife Conservation Society (WCS) en impulsar la creación de parques nacionales en el océano. Bajo esa óptica remarca que “el desarrollo no se mide con costos ambientales. Hay que ver qué se pierde con las decisiones como la de construir un embalse en el Río Santa Cruz, por ejemplo. Hay que pensar seriamente la minería, que da ingresos y deja costos a pagar con el tiempo. Cuando esos resultados van más allá de la vida de quien decide, esa persona, esencialmente, no tiene el derecho. Pero con los recursos de la naturaleza, esa perspectiva filosófica está ausente. Hay debilidad ética en el ser humano, porque no toma en cuenta otra especie que la propia en sus análisis. Se requieren instituciones adecuadas para el pensamiento y uso del agua, bajo escala de valores diferentes.”–¿Cómo ve la crisis de agua?–Creo que antes de que se empiece a padecer, hay mucho por hacer. ¿Tiene sentido proteger legalmente las condiciones de soberanía para que nadie tenga acceso a los recursos, y mientras tanto los dilapido? Si tengo las napas subterráneas de un área enorme de la provincia de Buenos Aires contaminadas, ¿me voy a preocupar de que me las roben? Hay un problema, sí. El cambio climático. Van a extinguirse especies, pero estoy más preocupado por una serie de decisiones que el mundo está tomando hoy, como la pesca, que requieren reconsideración para que haya una esperanza mañana.–¿Cómo está el país en relación a la crisis?–La Argentina, en realidad, comparada con otros países, está bastante bien. No es un país rico porque el agua está mal distribuida geográficamente, pero es maravilloso. Además, a nivel individual cuidamos nuestros recursos, pero a nivel general se pierde la precaución. No sentimos que la naturaleza es nuestra, salvo con las catástrofes. De todos modos, creo que tenemos cada vez mayor comprensión de lo que significa ser humano, pero el proceso es lento, estamos en período de crecimiento poblacional...–La población continuará en aumento durante los próximos 30 o 40 años, ¿el planeta puede sostener tanta vida?–Seguramente, el tema es a qué costo. La provisión de agua está en problemas hoy, y no va a mejorar porque no se invierte, se privilegia salvar bancos, por ejemplo. ¿Va a haber guerras por el agua? Sin duda. ¿Vamos a entrar a un mundo donde no se pueda vivir? No, el ser humano va emparchando y se adaptará. Al nivel de consumo que tenemos en Buenos Aires, el planeta no podrá sostener diez mil millones de personas, pero al nivel de Somalia, sí. –¿Las catástrofes despiertan conciencia?–Lamentablemente creo que sí. El ser humano aprende cada vez más, pero sin duda de aquellas opciones duras que no dejan opción más que aprender. Creo que nuestro cerebro estuvo siempre en situación de protegerse de la naturaleza, esta condición de poder vaciar los mares de peces, por ejemplo, es nueva porque nunca tuvimos que frenar la naturaleza. Nos daremos cuenta cuando no haya más pescado para comer.

RECESSION SPECIAL


En Manhattan EEUU, hasta hay combos de comida rápida “especiales” para la recesión económica. La desocupación y los inmigrantes, en la mirada de un enviado especial de Veintitrés.
Por Adrián Murano
Manhattan es una isla. En todos los sentidos. Para la geografía, la política y la economía. Esta pequeña porción de tierra de 59,5 km2 rodeada por el Río Hudson alberga, oficialmente, a 1,6 millones de habitantes. Pero el trajinar de sus calles indica que el censo se quedó corto: a cualquier hora del día o de la noche, multitudes se esparcen como hormigas por calles y túneles. A propósito: el célebre metro de Manhattan, que permite conectar con toda la ciudad, es una muestra de infraestructura pública puesta al servicio de la producción. Esta megalópolis sería insufrible sin su extensa red de subterráneos, y la economía de la ciudad, basada en la provisión de servicios de todo tipo, no habría prosperado si el Estado no hubiese invertido en esa eficaz red de transporte público que es administrado, claro, por el municipio. Nota para neoliberales: aprecien cómo, en la capital del ultracapitalismo, la presencia del Estado es crucial para el desarrollo.Puede sonar extraño hablar de desarrollo en un país conmocionado por una crisis económica promocionada como catástrofe. Pero no hay contradicción: se estima que el 70 por ciento de los habitantes de Nueva York son inmigrantes o hijos de inmigrantes. Para la mayoría de ellos, el bajón de la economía –con el consiguiente impacto en la destrucción de empleo–, que horroriza a los nativos, es un paisaje cotidiano que ratifica su indispensable capacidad de adaptación. O dicho mejor por uno de ellos: “Nosotros venimos a sobrevivir; ellos, los gringos, están acostumbrados a un súper-vivir”, dice Gracia, una mexicana de sonrisa ancha que le hace honor a su nombre.Gracia llegó a Manhattan hace 14 años, casi de adolescente: “Me vine a los 17 con mi novio. No pensaba quedarme mucho, pero pasó el tiempo, vinieron los hijos... y aquí me ves”. A Gracia se la puede ver en un restaurante de pastas en el Little Italy, uno de los tantos barrios cinematográficos que ofrece la ciudad. A propósito: caminar por Manhattan es andar entre escenografías. En una de ellas –en el Greenwich Village, el barrio de la serie Friends– trabaja Mike, bartender cien por ciento neoyorquino. Dice que él jamás vivió una crisis económica, pero que su abuela le contó que en el año ’67 los vecinos de Manhattan sufrieron un tropiezo económico provocado por un prolongado paro de colectiveros y maquinistas. Cualquier parecido con esta crisis es puro voluntarismo.La tormenta económica que se abate sobre los Estados Unidos es hija del endeudamiento excesivo y de la liberalización absoluta del negocio financiero. Ubicada al sur de la isla, justo enfrente del mítico puente de Brooklyn, está emplazada Wall Street. Allí trabajan los responsables de detonar esta situación crítica, pero el remordimiento, y mucho menos el castigo, son acciones desconocidas para los financistas y operadores bursátiles que se dedican a procrear dinero. Hubo un tiempo, no hace mucho –luego de la caída de Lehman Brothers–, que un grupo de ahorristas se animó a caminar por Wall Street reclamando justicia. Hubo cacerolazos y pintadas en los frentes de los coquetos rascacielos que inundan la zona. Nada de eso se puede apreciar hoy: las cacerolas, en muchos casos, mutaron en nuevo endeudamiento o depresión. Las pintadas fueron profusamente limpiadas por el municipio.César trabaja en Wall Street, pero no usa traje y apenas logra reproducir un puñado de billetes que le permiten llegar a fin de mes. César es argentino y trabaja en una empresa que ofrece el servicio de limpieza a uno de los tres edificios emblemáticos de la ciudad. Jura que una noche de aquellas de 2008 en las que los bancos se derrumbaban y multitudes perdían sus casas, él mismo recogió una decena de botellas de Dom Perignon vacías y los pertinentes vasos de plástico que se usaron para el brindis. “Así son esos tipos: festejan cuando a todos nos va mal”, se enoja César, que lleva cinco años viviendo en Queens. Su barrio está en el continente, pero su vida late en Manhattan: aquí está su trabajo, su bar y su novia, Jessy, una dominicana rotunda. A diferencia de César, que llegó a la isla para juntar la plata que le permita construirse una casa en su Catamarca natal, Jessy vino para quedarse. Llegó hace dos años con espíritu huracanado: “Sabía que si uno se esforzaba lo suficiente, en poco tiempo iba a ver los frutos. Y se dio”, dice la morocha de ojos profundos. Jessy, que es licenciada en administración y cursa varias maestrías, trabaja como secretaria de un ejecutivo de una multinacional. Su visión de la “gran crisis”, como la bautizaron algunos diarios locales, es impiadosa: “Es cierto que está más complicado conseguir empleo, pero el pánico de los gringos no pasa por perder su trabajo, sino por no poder renovar su celular cada dos meses”, afirma Jessy, tan contundente como sus curvas.Lech, un fornido y rubio polaco de 34 años, coincide a medias con la morocha. “Antes, si a uno no le gustaba su trabajo lo dejaba y a los dos días conseguía otros. Ahora nadie se anima a hacer algo así”, resume Lech, quien hasta hace poco trabajaba como obrero de la construcción. Su caso era uno entre miles de inmigrantes polacos, rusos, serbios y croatas dedicados al rubro más golpeado por el bajón. En el último año, la suspensión de las obras obligó a millares de albañiles a cambiar el overol por el delantal. Esto enojó, claro, a los latinos, amos y señores históricos del rubro gastronómico. La razón del recelo no es tanto la competencia, sino la depreciación de la oferta laboral. Antes de la crisis, un mesero podía redondear un ingreso mensual cercano a los 7 mil dólares, con dos días de descanso en la semana. “Ahora, con suerte, se suma eso trabajando los siete días, y en doble turno”, explica Wilson, un uruguayo trotamundos que asiste al cocinero en jefe de un restaurante gourmet. Su cocina queda en la calle Amsterdam, en el Midtown West, uno de los barrios chic de Manhattan. La avenida une el norte con el sur con un recorrido paralelo al Central Park. En una esquina de esa misma calle, llegando al Columbus Circle, está Gray’s Papaya, un local de venta de hot dogs que no da abasto. El combo que más sale está compuesto por dos panchos pequeños sazonados con salsa de tomate y chucrut, y una gaseosa. La mayoría de los clientes piden el combo por el nombre que lo promociona: “Recession Special”. Cuesta 4,59 dólares. Es un hecho. Para los neoyorquinos que buscan el Gray’s Papaya, la recesión está a la vuelta de la esquina.

jueves, 29 de marzo de 2012

LA EDUCACION PUBLICA ES UN DERECHO Y NO SE NEGOCIA


Somos familias que tenemos hijos e hijas en edad escolar y queremos garantizar su derecho a la educación.Pensamos que el Estado debe sostener las condiciones adecuadas para una educación pública, gratuita, de calidad, con igualdad de oportunidades.

Por Colectivo “Familias por la escuela pública”


También hemos comprobado que está en nosotros, ciudadanos, organizaciones, instituciones, participar ofreciendo nuestras opiniones y voluntades para esa construcción.En ese sentido, Familias por la Escuela Pública, nuestra organización autoconvocada y autogestionada, viene desarrollando desde hace tres años una serie de acciones. Somos muchas familias, de muchos distritos escolares distintos, y nos organizamos.Uno de nuestros ejes es la autoeducación, es decir: educarnos acerca de lo que hace falta entender para poder participar. Hemos estudiado la política pública educativa, los presupuestos que se votan anualmente; hemos seguido (y en algunos casos logrado parar) los desvíos de fondos inadecuados; nos hemos informado sobre normas, leyes y decretos para poder peticionar adecuadamente; hemos estado presentes en las veredas, en los abrazos, en las calles, cuando hace falta expresar con la voz la potencia de la acción conjunta.De toda esa autoeducación han ido surgiendo, mes a mes, semana a semana, una variedad de acciones y logros, desde marzo de 2009 hasta hoy. Y continuamos: mañana, pasado mañana, el año que viene. El futuro es hoy, entendemos, y se hace cada día.Esas acciones se han dado además vinculándonos siempre con otros grupos, organizaciones, instituciones y personas. La articulación se produce por una razón simple: todos acordamos en que sin justicia, no hay paz. Y aquí usamos la idea de paz como sinónimo de construcción amplia para una sociedad que garantice los derechos humanos, civiles, políticos, culturales, educativos, para toda la población.Confiamos entonces en un tejido permanente entre sectores que estamos convencidos de lo mismo. Hoy nos convoca como tema más acuciante el cierre de grados.Puntualmente existe una Disposición del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que cierra más de 220 grados y/o cursos de escuelas públicas primarias y secundarias.Rechazamos esta medida.En primer término, nuestro razonamiento como organización de familias es que cualquier modificación que impacte en personas (niños, jóvenes, docentes, directivos) debe realizarse en un proceso de trabajo abierto y democrático, con consulta previa a todos los involucrados. En esta misma línea, los supervisores de Materias Especiales y Bibliotecas de Primaria, han sostenido, desde nuestro punto de vista correctamente, “que el número de los grados y cursos propuestos para su cierre (221) en esta primera etapa, así como el anuncio en la misma disposición de futuros nuevos cierres, amerita la consideración de la medida no como una salida administrativa a una situación aislada de un grado o escuela, sino como un respuesta política del estado frente a un problema de la educación pública que afecta el derecho social a la educación”.Nuestra propuesta concreta al respecto, que está siendo reclamada en conjunto con otros sectores y organizaciones, es:- la inmediata anulación de la Disposición Nº DI-2012-15-DGEGE (en referencia al Expte. Nº 342.848/12);- la renuncia del director general de Educación de Gestión Estatal, Maximiliano Gulmanelli, por considerar que su gestión no toma en cuenta las normas fundamentales democráticas y ataca los derechos de las familias de toda la Ciudad de Buenos Aires.En segundo término, entendemos que es necesario proponer un enfoque que nos ayude a entender. Así planteamos que la medida del cierre de grados es una más en la estrategia de esta gestión de gobierno de desfinanciar y atacar lo que es público.Esa estrategia, en su forma y en su contenido, va contra lo que la Ciudad de Buenos Aires ha votado en la Constitución del 96 y otras normas concurrentes: una política pública construida participativamente, con acento en la democracia directa y el acceso para toda la ciudadanía, sostenida con el fruto del trabajo de toda la población.Señalamos entonces que este tipo de medidas de la gestión actual, sin consulta y de corte autoritario, van contra lo dispuesto legalmente. A pesar de ese abuso de su poder, la gestión actual sabe que, aunque con una demora de muchísimos años, han comenzado este año a funcionar los Consejos Consultivos Comunales. Y que en muchos de ellos, estas semanas, se han tomado pronunciamientos concretos contra la política educativa de la actual gestión de gobierno. Destacamos entonces que, a pesar de que la forma de hacer política de la gestión actual es autoritaria, existe una corriente en otro sentido: democrático, directo y con capacidad de tomar de decisiones. Está presente y continuamos conformándola.Subrayamos también que los contenidos de las normas de este gobierno de la Caba van directamente en contra de lo público, lo que es de uso común y que todos financiamos, impositivamente, con nuestro trabajo, con nuestra vida, con nuestra inteligencia y corazón cotidianamente. La medida del cierre de grados hoy va en el mismo sentido que el recorte para la formación permanente de los docentes y directivos. Que la censura a textos con visiones de la historia que la caracterizan como situaciones de discusión de ideas y proyectos. Que las normas que financian más a la educación privada que a la pública (como dato: el aporte a la educación privada fue en el año 2007 de $412,4 millones; hoy, 5 años después, se le destinan a dicho sector $1332,8 millones. Estos datos deben además conjugarse con estos otros: mientras que el presupuesto para la educación pública fue sub-ejecutado y al término de cada año intentó ser desviado para otros usos, el de educación privada para el año 2011ha sido sobreejecutado en un 24% de su asignación original).Las formas y contenidos de la educación las hacemos todos los días. Tomemos opinión y cuerpo en estos temas. Participemos.