sábado, 25 de agosto de 2012

"MI PADRE JOAO GOULART FUE ASESINADO POR EL PLAN CONDOR"

João Vicente Goulart. Filósofo, poeta, empresario y director presidente del Instituto Presidente João Goulart. Edita y dirige el portal informativo brasileño www.pagina64.com.br. Actualmente, encabeza la denuncia judicial que intenta reabrir el caso sobre la supuesta muerte natural de su padre en Argentina. Oficialmente, el presidente brasileño Goulart falleció de muerte natural en diciembre de 1976 durante su exilio en Argentina. Sin embargo, su hijo denuncia que el derrocado Jefe de Estado fue víctima de una operación regional orquestada por las dictaduras del Cono Sur.
 
Por Eduardo Anguita       
 
El Golpe de Estado contra el presidente brasileño João Goulart en 1964 fue significativo en la región porque inauguró un sangriento ciclo de dictaduras latinoamericanas. Ahora, su familia –utilizando como herramienta política al lulista Instituto Presidente João Goulart– está tratando de esclarecer cuáles fueron las verdaderas causas de su supuesta muerte natural, producida en territorio argentino durante el inicio de la dictadura de Jorge Rafael Videla. En ese sentido, su hijo João Vicente Goulart entiende que una operación regional de los servicios secretos sudamericanos en el prólogo del denominado Plan Cóndor adulteró la medicación de su papá cuando estaba exiliado en Buenos Aires y eso lo llevó irremediablemente a la muerte: “Un agente uruguayo me reveló perfectamente cómo habría sido hecho el atentado. Lo que hicieron fue intoxicar un medicamento que vino de Francia para el Hotel Liberty, donde mi papá tenía reuniones con otros exiliados como los dirigentes uruguayos Torres y Michelini. Mi padre no falleció de muerte natural, lo asesinaron”. Además, João Vicente Goulart advierte que tocará las puertas de los tribunales de Justicia que sea necesario para esclarecer el caso Goulart, incluso los tribunales argentinos: “Sería terriblemente triste para mi país recibir de parte del Gobierno argentino el pedido de exhumación de un ex presidente brasileño”.
–La presidencia de João Goulart fue fruto del surgimiento de una política progresista, popular y de izquierda en el Brasil. Luego, finalmente, el derrocamiento de su gobierno fue una obra de la CIA norteamericana. ¿No es así?
–Efectivamente, el ex embajador norteamericano durante el mandato de mi padre, Lincoln Gordon, declaró en el año 2002 en una entrevista a dos emisoras brasileñas haber usado 5 millones de dólares de fondos secretos de la agencia CIA para derribar el gobierno de João Goulart. Entonces, mi familia inicia el primer juicio en un país latinoamericano contra el gobierno de los Estados Unidos por su responsabilidad en la intervención de un Golpe de Estado. Recordemos que mi padre asume en una situación crítica por los avances sociales que se habían propuesto en el famoso proyecto de las reformas de base. Y estas políticas incluían la nacionalización de las refinerías petroleras, la ley de remesas de lucros de las empresas extranjeras, la reforma agraria, educacional; en fin, varios pasos que ponían a Brasil en la vanguardia de la no más dominación del eje americano. Lamentablemente, en aquel momento la política norteamericana no iba a admitir otro país u otro gobierno procomunista en América latina, como ellos decían. Ellos ya habían sufrido la victoria del régimen cubano en su hegemonía y a partir de Brasil en 1964 empiezan los golpes de Estado en toda América latina. En el ’75 y ’76 sólo Venezuela tenía un gobierno democrático, el de Andrés Pérez. Por ahí nos damos cuenta de cómo la política americana fue tremendamente pro-dictaduras militares y que esto se extiende hasta empezar la distensión política con la victoria del presidente Jimmy Carter que exige por los derechos humanos en América latina.
–Quiero volver un poco a ese año 1964 porque hay una señora en Brasil que ahora sale como una de las mujeres más influyentes del mundo en la revista Forbes, una señora que por esos años fue luchadora, presa y torturada, y que hoy es la Presidenta de Brasil. También en ese momento, Brasil vivió una resistencia, aunque quizá pequeña en cuanto a la capacidad de luchar contra semejante maquinaria tan poderosa como constituían las fuerzas armadas más los sectores pudientes de la política tradicional brasilera. Concretamente, ¿qué recuerdo tiene la familia Goulart de lo que era el movimiento insurgente y de personas como Dilma Rousseff?
–La resistencia en Brasil se da después del golpe y fue muy importante porque en ese momento las dictaduras eran tremendamente fuertes y preparadas para luchar, no contra un enemigo externo, sino contra el pueblo en sí y sus reivindicaciones. Hoy, la Presidenta Rousseff llega al gobierno cargada de una inmensidad de votos en un posicionamiento diciendo que el pueblo, no sólo el brasileño, sino el pueblo latinoamericano, está cansado de los golpes de Estado. Tenemos, igualmente, muchas dificultades en Brasil en lo que se refiere a la revisión de nuestra ley de amnistía. Tenemos mucho por caminar, mucho por andar. En ese sentido, el Instituto Presidente João Goulart que dirigimos es uno de las organizaciones que lucha por la revisión de dicha impunidad pero, sin duda, tenemos un largo camino para caminar acá sobre los derechos humanos.
–He visto en alguna nota biográfica que a su padre la organización argentina Triple A le intentó realizar un atentado en Buenos Aires.
–Sí, eso fue en Buenos Aires, en enero de 1976. Mi padre tenía un escritorio en la Avenida Corrientes 354.
–¡Qué memoria!
–Debajo del Hotel Liberty, donde después sucedieron los secuestros de Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini.
–Dos dirigentes uruguayos.
–Y en ese momento, él tenía un campo en Mercedes, Corrientes. Había salido de mañana cuando paró un comando, un coche fuerte, de esos de transporte de valores, con dos Falcon sin patente. Subieron hasta el escritorio pero sólo había dos secretarias. Revisaron la entrada con ametralladoras y se fueron. Ése fue el primer intento y lo dejó un poco preocupado. Ya cuando él fallece estaba pensando en ir a vivir a Europa esperando las elecciones municipales que habría en Brasil para pensar en su retorno. Pero no sucedió.
–Llegamos al punto en el que, posiblemente, ahora en Argentina tenga que abrirse una investigación sobre qué sucedió cuando muere Jango.
–Él fallece en su estancia de Mercedes. Tenía problemas del corazón, había perdido 20 kilos pero estaba muy bien de salud en ese momento. La gran sorpresa que hubo es que no se permitió hacer la autopsia ni en Argentina ni en Brasil cuando llega el féretro; ni siquiera abrir el cajón que lo transportaba. Esto fue el 6 de diciembre de 1976, plenísima dictadura militar.
–No se les permitió a los médicos hacer la autopsia de un ex presidente constitucional de otro país.
–Lo más interesante de todo eso es que se abre una investigación en Brasil y aparece un ex agente del servicio secreto uruguayo, Neira Barreiro, que está preso acá en Brasil en una prisión de seguridad máxima. A través del Instituto Presidente João Goulart, en un convenio con la TV Senado, nosotros hicimos un documental llamado Jango en tres actos en la cual fuimos a la prisión y levantamos sus declaraciones. Él está preso por contrabando de armas, robo y falsificación ideológica y cuenta perfectamente cómo habría sido hecha la operación. Lo que hicieron fue cambiar un medicamento que vino de Francia para el Hotel Liberty, donde mi papá tenía reuniones con otros exiliados como Torres y Michelini. Incluso, ese comprimido habría sido cambiado en el Hotel Liberty.
–Eso lo declara este agente de inteligencia uruguayo que está preso.
–Lo declara claramente para la Policía Federal Brasileña. Después de eso, nosotros abrimos una investigación en Brasil. En nuestro país, por culpa de la ley de amnistía, si pasaron más de 20 años, el Código Penal genera la prescriptibilidad de un posible asesinato, por ejemplo. Entonces, tuvimos que provocar a la Justicia brasileña, a través del Instituto Presidente João Goulart, solicitando la investigación para que el Ministerio Público se interesase por la muerte de un ex presidente.
–Cuando uno empieza a posar la atención sobre cómo fue la ingeniería de la represión en Latinoamérica, donde la política de Estados Unidos se posa primero en Brasil y después se expande al resto del continente, hasta terminar en esto, donde fraguaron medicamentos para camuflar el atentado contra Goulart. Fraguarlo de esa manera refleja la astucia y la maldad que había en esos años. ¿Hicieron alguna presentación en la Justicia Argentina para reabrir el caso Goulart?
–Con respecto al asesinato de mi padre, según este agente uruguayo, los venenos introducidos en la medicación de papá vinieron de Chile y fueron distribuidos en la jefatura de policía de Montevideo en una reunión donde se encontraba el jefe de las fuerzas armadas uruguayas y un agente argentino que fue quien cambió los remedios en el Hotel Liberty. Inclusive, estaba un personaje que poca gente tiene conocimiento pero que fue de fundamental importancia, llamado Frederick Latrash. Este agente americano era el chief of station de la CIA americana en Montevideo. En aquel momento, Buenos Aires no tenía jefe de estación de la CIA y este personaje fue el agente autorizado en septiembre de 1976 para la Operación Escorpión y así terminar con la vida del presidente João Goulart. Nosotros estamos esperando la decisión que va a tomar el Ministerio Público de Brasil, pero ya estamos con toda la documentación preparada. Ya, una vez, el Ministerio Público de Río Grande do Sul quiso archivar el proceso como si no hubieran pruebas suficientes para proceder a la exhumación, por ejemplo, porque hoy existe la gran posibilidad de descubrir si hubo envenenamiento o no. Si al Ministerio Público de Brasil no le interesa, llevaremos todo a la Justicia argentina donde casualmente no existe prescriptibilidad de los crímenes de asesinatos políticos y nosotros ingresaríamos pidiendo que, como murió en territorio argentino, investigue la muerte del ex presidente brasileño. Eso sería para nosotros una gran frustración y sería terriblemente triste para nuestro país recibir de parte del Gobierno argentino el pedido de exhumación de un ex presidente brasileño. Pese a todo, nosotros desde el Instituto Presidente João Goulart llevaremos esto adelante; inclusive, ahora que ya fue descubierto cómo envenenaron los servicios secretos del Plan Cóndor el cuerpo del ex presidente chileno Frei, y que tenemos fecha cierta para conocer si se podrá exhumar o no el cuerpo del presidente derrocado Salvador Allende y así saber si fue asesinado o si se trató de un suicidio.
–Le agradezco por su claridad y porque escuchándolo uno tiene la posibilidad de tomar dimensión de lo que son las venas abiertas de América latina.
–Quedamos en contacto porque tengo algunos otros documentos muy interesantes para enviarle y así dar conocimiento al pueblo argentino, del cual yo tengo un gran recuerdo y grandes amigos.
 
• GOULART Y PERÓN, UN SÓLO CORAZÓN

 –¿Cómo recuerda esos años de exilio, siendo niño, en nuestro país y en Montevideo?
–Tengo grandes recuerdos. No sólo de Uruguay, también de Argentina de los dos años que viví en Buenos Aires. Claro que en 1964, cuando nosotros llegamos a Montevideo, fuimos muy bien recibidos. Uruguay tenía una tradición democrática de años, el pueblo uruguayo recibió a João Goulart como el presidente constitucional de Brasil. Lamentablemente, como estábamos hablando, la política americana generó que después de algunos años y del golpe en Brasil, sucesivamente fueron cayendo como piezas de dominó todos los gobiernos latinoamericanos llegando a ese punto que estábamos hablando en que, en cierto momento, sólo Venezuela tenía un gobierno democrático, vamos a decirlo así, porque exactamente era pro-americano. Igualmente, nosotros tenemos algunos recuerdos no tan buenos. Hubo en cierto momento, después del golpe en Uruguay, una cierta esperanza con el retorno del presidente Perón a Argentina, inclusive era amigo de mi padre todavía de la época del gobierno de Vargas. Hay una cosa muy curiosa, inclusive, João Goulart lo llamaba General y Perón lo llamaba Janguito. Tal vez fue por la época en que él era presidente y Jango muy joven ministro todavía, cuando fue a Buenos Aires como ministro a conocer el programa laboral argentino y estuvo algunas veces con la ministra Eva Perón en la época. En el año ’73, todavía antes de que Perón retornara a Argentina, nosotros estuvimos –yo tenía 16 años– en Puerta de Hierro, Madrid. Me acuerdo, claramente, que el General Perón le dijo a papá: “No Jango, no te preocupes que hasta fin de año estaremos en Argentina y desde allí vamos a promover una esperanza de libertad para Latinoamérica”. Recuerdo también que en la época de Lanusse había mandado a España a devolverle el cargo de general.
–Con el coronel Cornicelli. Tiene una memoria para los datos de la Argentina que es impresionante.
–¿Sabes lo que le dijo Perón a Jango?: “Que para llegar a general del Ejército Argentino me costaron quince o veinte años en la academia, pero para llegar a General Perón me costó…”. Y dijo una palabra que no se puede decir por un medio público. Realmente, hubo una esperanza muy grande con el retorno de Perón a la Argentina. Lamentablemente, todos saben lo que sucedió. Perón vino, de cierta manera, cercado por López Rega y compañía y todas esas cosas que sucedieron. Lamentablemente, no pudo hacer lo que quería en Argentina. Después de su muerte sabemos la expectativa que se había creado en Argentina con varios líderes de diferentes países, brasileños, uruguayos, bolivianos y chilenos que estaban en Argentina, todos líderes que lucharon en sus países por sus constituciones, por la libertad y la justicia social; nosotros sabemos lo que pasó y que con la creación de la Triple A, Plan Cóndor, etcétera, fueron exterminados.
 
Fuente: Miradas al Sur.

MAMAS Y PAPAS FELICES: YA ABRIO LA PRIMERA SALA DE TEATRO SOLO PARA BEBES

Exclusivo para chicos de 8 meses a tres años. Tiene capacidad para 60 nenes y 125 adultos, para sentarse no hay butacas sino colchonetas, y la duración de las obras que se presentan coincide con el tiempo que los más chiquitos pueden prestar atención y concentrarse.
 
Por: Elisabet Contrera.
 
Colchonetas de colores tapizaban el piso al pie del escenario. Los más independientes corrieron solitos y se ubicaron en las mejores butacas imaginarias. Otros, con timidez, exploraban la sala de la mano de mamá o papá. Los más chiquitos, a upa, miraban hipnotizados a su alrededor y usaban de chupete su dedo gordo. Ellos fueron los invitados especiales a la inauguración de la primera sala de teatro para bebés en la Argentina, un lugar especialmente adaptado para que los más pequeños puedan disfrutar de estos espectáculos, jueguen y aprendan libremente.
La sala está destinada exclusivamente a niños y niñas de entre ocho meses y tres años. Tiene capacidad para 60 bebés y 125 adultos y funciona en el Taller del Ángel, ubicado en Mario Bravo 1239, en el barrio porteño de Palermo. Los creadores de este proyecto son la actriz Patricia Palmer, directora del Taller, un equipo de arquitectos y escenográfos conducidos por Lydia Redelico y Gabriela Hillar, directora del Proyecto Upa, la primera compañía de teatro para bebés de América Latina con más de diez años de trayectoria.
En diálogo con Tiempo Argentino, Hillar explicó la propuesta. "La sala respeta los códigos de 'ir al teatro', una salida en familia con el objetivo de ir a ver un espectáculo. Este lugar con plateas blandas, plateas para cochecitos y luz tenue, les permite reconocer el espacio libremente, experimentarlo y luego elegir junto a quien sentarse cuando comienza la obra". Las reacciones de los pequeños espectadores son variadas. "Algunos prefieren continuar su marcha, bailar con sus padres o sentarse a upa para disfrutar de lo que sucede."
"Son propuestas que tienen una duración acotada, ya que respeta los tiempos naturales en los que estos pequeños pueden estar concentrados", aclara la especialista. "Sabemos que en la platea ocurren tres fenómenos: por un lado los niños que disfrutan del espectáculo e interactúan ante cada propuesta o canción, por otro los adultos que disfrutan de ver disfrutar a sus bebés, y finalmente, los bebés que disfrutan del encuentro con otros bebés", remarcó.
Faltaban 20 minutos para el inicio del show y el hall se había convertido en tierra de niños. Mientras los grandes hacían malabares para sostener bolsos, mamaderas y abrigos, los más pequeños saltaban, corrían y se arrastraban por cada centímetro libre. Abrieron las puertas y una avalancha de pañales entró a la nueva sala. Los más pequeños coparon las colchonetas de colores ubicados al pie del escenario, mientras que los hermanos mayores y adultos se acomodaron en las sillas dispuestas en gradas.
A sala repleta comenzó la primera función de "Canciones a upa y arriba el telón", que se presentará todos los domingos a las 15:30. Es una pieza teatral que relata situaciones que atraviesan los bebés, como por ejemplo dejar el chupete, aprender a compartir, recibir al nuevo hermanito. El espectáculo combina música, colores y baile en el escenario. Las protagonistas de la obra son dos jóvenes actrices que personifican a dos nenas. Apenas aparecieron en el escenario, con sus vestidos con toda la paleta de colores, captaron la atención de los pequeños espectadores.
Para la primera canción, las chicas presentaron al público una mamadera y un chupete gigantes. "¿Por qué será que cada vez que lloraba, mi mamá me ponía el chupete?", le preguntó la nena morocha a la rubia. "¿Qué tendrá que ver?", agregó, despertando la risa cómplice de los más grandes. "Después de un día para otro me lo sacó y me dijo que era grande. Y yo dejé de usarlo porque mi mamá se ponía contenta si no lo usaba", explicó.
Mientras tanto, a la altura de las colchonetas, un petiso de rulos intentó romper la única regla de la sala: no subir al escenario. Él quería jugar con la mamadera gigante, pero no logró escapar de las manos de su madre. Unos pasos más atrás, otro niño, disconforme con el espectáculo se quería retirar enfáticamente. Intentó huir cuatro veces, pero su abuelo -con cancha en la materia- frustraba sus planes.
Arriba, en el escenario, las actrices dejaban el lugar a dos títeres que llegaron con canciones sobre la amistad y recomendaron al público bajito no pelearse con sus amigos. Luego, las chicas llenaron el escenario con peluches y pelotas gigantes. Primero, compitieron sobre quién tenía el juguete más grande y luego decidieron compartirlos. Después, aparecieron con dos telas muy largas en turquesa y naranja y caminaron con ellas entre los pequeños espectadores para jugar con ellos. "No, no, no", gritó una beba, con el chupete en la boca, cuando una de las chicas la envolvió con la tela mágica.
El espectáculo de 35 minutos estaba a punto de terminar y un pequeño rubio decidió acercarse al sector de las colchonetas. Había visto todo el show desde las gradas, con su mamá al lado. Saludos, besos voladores, las últimas fotos llenaron la despedida. La alegría flotaba en las caras de los más pequeños y de sus padres.

Fuente: Tiempo Argentino.

ESPELUZNANTE TRIBUTO A LOS MUERTOS

 
 
 
Cada tres años en la localidad de Toraja, en la provincia de South Sulawesi, Indonesia, los lugareños le rinden honor a sus ancestros a quienes desentierran y por un día los visten con ropas nuevas, los acicalan y luego los llevan a recorrer una parte de la villa. Es llamado el festival Ma'nene (palabra que significa tanto 'abuelos' como 'ancestros') y cada familia participa hasta que le es imposible poner en pie a los cuerpos de sus fallecidos, pues los huesos se han desintegrado en su totalidad.
Esta tradición, celebrada cada tres años, trata de mostrar el amor y el respeto que los familiares tienen a sus ancestros.
 
Fuente: Yahoo

jueves, 23 de agosto de 2012

HOSPITAL BORDA, EL PATIO TRASERO DE LA SALUD PUBLICA EN LA CIUDAD

Meses sin gas, graves problemas edilicios, falta de insumos y trabajadores en conflicto es la realidad que padecen sus 800 pacientes.
 
Por Diego Long
      
Decir que la gestión macrista es una cosa de locos, a esta altura, es un chiste que ya ha sido ampliamente superado por la realidad. El hospital de salud mental José T. Borda (sus casi ochocientos pacientes, el personal médico, el profesional, el de enfermería y el de mantenimiento) poco a poco fue quedándose sin los servicios básicos y ya lleva varios meses sin gas. Por eso, los trabajadores del centro de salud hacen paros para defender a la histórica institución psiquiátrica.
En principio suena como seguro que el martes habrá una manifestación de trabajadores de todo el campo de la salud porteña a la sede de la Jefatura de Gobierno, en apoyo a los trabajadores del Borda. Esa actividad deberá ser coordinada con otra. Ese día la Comisión de Salud de la Legislatura porteña citó para las 13.30 a las autoridades de la cartera sanitaria y del área de Salud mental, para que se presentara a dar explicaciones. También se convocó a los trabajadores del nosocomio para que presenciaran la interpelación.
El jueves pasado, cuando se realizó la asamblea que decidió la medida de fuerza de ayer, los trabajadores se habían reunido con legisladores que fueron convocados para recorrer el estado de las instalaciones y encontrar una solución al conflicto. Es que reina la desconfianza de parte de la gente del Borda. La marcha atrás con el anunciado proyecto cívico del macrismo, con el consecuente cierre de los hospitales neuropsiquiátricos, no parece ser tal, la sensación es la de que el gobierno del PRO lo va a seguir intentando, pero por otros medios. La legisladora del bloque Encuentro Popular para la Victoria, Gabriela Alegre, confió a este semanario que hay denuncias de trabajadores que, cuando aún había gas, vieron a una cuadrilla que se dio a la fuga ante la aparición de una cámara de televisión. Luego de este hecho extraño empezó a sentirse el olor a gas que justificó el corte.
“Cada vez que empiezan a trabajar aparece una nueva pérdida”, cuenta Alegre. “Tanto los trabajadores, como después el director, con quien nos reunimos también, nos dijeron que es poco creíble, porque hace muy poco tiempo se inauguró la obra de gas del pabellón central y hace dos años, la del Amable Jones, uno de los pabellones más grandes, y en ambos casos hubo que verificar toda la extensión de gas desde la calle, por eso existe la sensación de que en verdad es una excusa para ir deshabilitando partes del hospital, para ir cerrando de a poco”.
Alegre, junto a su compañero de bloque, Juan Cabandié, se encargaron de uno de los pedidos de informes que se le hace al Gobierno de la Ciudad, y que se suma a los presentados por el diputado nacional, Juan Carlos Dante Gullo, el del presidente de la Comisión de Salud de la legislatura, el socialista Jorge Selser, y el de la legisladora de Diálogo por Buenos Aires María Elena Naddeo.
La prueba de la desconfianza, además de la falta de luz, agua potable y gas, también la encuentran en el reciente cierre del pabellón 14-22, que estaba dedicado a personas con adicciones, y cuyos pacientes hoy contradicen cualquier consejo médico amontonados con el resto de las patologías psiquiátricas.
El diputado nacional Dante Gullo dijo a Miradas al Sur que no hay que meterse en las especulaciones en torno de las intenciones repecto de los terrenos en los que están apostados, además del Borda, el Moyano y el Rawson. Se mantiene firme en que “el Gobierno de la Ciudad tiene que arbitrar todos los recaudos para de forma rápida restablecer los servicios a los 800 internados”. Gullo fue uno de los que se espantaron en la recorrida que hicieron los legisladores, y aseguró a este dominical que el gigante hospitalario “se está manteniendo gracias al hombro que ponen todos los trabajadores, ya sean médicos, enfermeras, mantenimiento, en fin, si no es un abandono total”. En la recorrida, los legisladores hablaron de una clara desidia, que incluye olores cloacales en los lugares de cocina, y por eso se presentaron informes para que se brinde información sobre “la falta de suministros básicos como agua, luz y gas” y sobre la “gravísima situación de desamparo” de los internos que “no pueden bañarse, que no cuentan con calefacción y que carecen de la provisión de comida adecuada”.
Para Alegre, “lo que más me impacta es la falta de sensibilidad por la situación de los casi 800 internos, la de los trabajadores, y la de los enfermeros, que trabajan solidariamente, porque si no sos solidario en esos lugares no podés estar, bañando a los pacientes calentando agua en una jarra eléctrica”.
Jorge Selser (Proyecto Sur) también habló con Miradas al Sur y explicó que el edificio “no ha tenido mantenimiento durante muchos años y que, desde la gestión Macri, concretamente, hay un abandono absoluto del nosocomio. Hay áreas que están prácticamente sin funcionar, están cerradas, salas de internación, y esa situación pone en peligro la vida de los internos”. Respecto de las versiones de cierre, Selser levanta la apuesta: “Difícilmente pueda cerrarse porque la comunidad hospitalaria se va a movilizar en torno del Borda y esto va a ser un nuevo escándalo en el gobierno de Macri. Lo mejor es que lo resuelva porque si llega a haber un intento de este tipo, la verdad es que no le va a ir bien”. De todos modos, el legislador no es optimista: “Creo que esto va a ser una lucha para largo, por cómo se está moviendo el Gobierno, lo veo mal, esperemos que se solucione lo antes posible por los internos y por la gente que trabaja ahí”.
Nadie quiere arriesgar, pero la coincidencia absoluta es que en el trasfondo de la cuestión hay fuertes intereses inmobiliarios. “Calculá que todo el complejo que forma el Borda, el Moyano y el Rawson, es de unas 20 hectáreas en un lugar privilegiado”, recuerda Gullo.
Los trabajadores del hospital Borda no bajan los brazos. En la oportunidad anterior en que faltó el gas, la jueza Alejandra Dana había dictado un amparo, que el Gobierno de Mauricio Macri apeló, como de costumbre, pero entonces las obras se hicieron y la causa quedó durmiendo en la Cámara de Apelaciones. Los trabajadores del hospital decidieron retomarla, entendiendo que los problemas que excusan la falta del actual suministro son parte del mismo entramado que constituye el objeto de esa causa. Quedará por ver cómo sigue el próximo capítulo, qué decide la asamblea de trabajadores y si alguien del Gobierno, el subsecretario de Salud, Néstor Pérez Baliño, o el de Administración del Sistema de Salud, el puertista Rafael Ralph Kirby, a quien señalan como el poder detrás del ministro Jorge Lemus, se presentan a la cita con la Comisión legislativa.

Fuente. Miradas al Sur

"EL ESTADO DEBE QUITARLE PODER A LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCION"

La arquitecta y urbanista brasileña Raquel Rolnik analiza las causas de la crisis de vivienda actual, apunta contra el lobby de las constructoras y propone una política de alquileres sociales subsidiados por el Estado.
 
Por Francisco Yofre
      
En 1985, Brasil vivía su transición democrática y en las villas y asentamientos de San Pablo miles de personas debatían las medidas de inclusión social a tomar por los futuros gobiernos. Las deliberaciones callejeras derivaron en decenas de enmiendas que le dieron forma a la nueva Constitución de 1988, entre las que se destacaba una que reconocía la función social de la tierra urbana y el derecho de los habitantes de las villas a ser integrados a la ciudad plenamente. Lula quedó impactado por el proceso de discusión popular y en 2003, ya en la presidencia, lanzó el Ministerio de las Ciudades para, desde allí, impulsar una política nacional e integral de viviendas. Raquel Rolnik, arquitecta y urbanista, protagonizó aquellas asambleas paulistas, impulsó la enmienda constitucional sobre vivienda y fue uno de los cerebros creadores del novedoso Ministerio. Hoy es relatora de la ONU y asesora a decenas de gobiernos del planeta acerca de políticas habitacionales. Sus posturas (volcadas en libros y ponencias) se estudian y debaten en las principales universidades del mundo y en los congresos más importantes sobre derechos económicos, sociales y culturales. Afable e inquieta, Rolnik pasó por Buenos Aires invitada por la Comisión Nacional de Tierras y habló con Miradas al Sur: “El primer punto es tener claro que la tierra y la propiedad no son sinónimos. Acceder a la tierra no es lo mismo que acceder a la propiedad. Éste es el problema más serio que subyace en la crisis de vivienda actual. Tradicionalmente, las políticas habitacionales apuntan a resolver la crisis focalizando todo en la construcción de departamentos. Entonces, para promover viviendas de interés social los gobiernos fomentan su construcción donde la tierra es la más barata del mercado. Esto es en la ‘no-ciudad’, donde no está la ciudad, donde no hay oportunidades económicas, culturales y empleo. Esto se debe a que la vivienda que se hace no se corresponde con la idea de ‘vivienda adecuada’”.
La idea de “vivienda adecuada” que propone Rolnik es uno de sus principales aportes que ha hecho desde la ONU y parte de la premisa de ver la cuestión habitacional como un tema “multidimensional”, de acuerdo con la palabra que quiere usar Rolnik.
–Hacer una casa, sus paredes, sus cobijos, es sólo una parte del problema. El derecho a la vivienda adecuada es el derecho a la vivienda como condición básica para una calidad de vida digna. E incluye a la vivienda como un aspecto de la red de derechos humanos básicos que le permite a una persona el pleno ejercicio de los demás derechos: educación, salud, expresión cultural, medio ambiente sano, acceso al empleo. Un tema clave es la ubicación geográfica de esa vivienda social. Uno puede hacer viviendas sociales muy bonitas pero si están ubicadas a decenas de kilómetros de los accesos, y donde las personas no pueden ejercer sus derechos, no es vivienda adecuada... es totalmente inadecuada. Ahí creo que hay dos ausencias de las políticas públicas de muchos países. Una es la carencia de una política de suelo urbano con regulación estatal. Si el mercado es quien asigna el valor del suelo, se condena a los pobres a tener siempre la peor tierra, en áreas inundables, de riesgo. El segundo error común es suponer que la vivienda adecuada está asegurada por el hecho de que una persona tenga una propiedad. Sin embargo, se puede tener una vivienda adecuada sin ser propietario pero gozando de la “seguridad de tenencia”. La propiedad, en todo caso, es tan sólo una de las formas de “seguridad de tenencia”, pero también hay subsidios, alquileres, propiedad colectiva, gestión colectiva de la tierra. Hay una infinidad de posibilidades de dar “seguridad de tenencia” sin que necesariamente una persona tenga que ser “propietaria”.
–Ahí habría una cuestión cultural, donde la idea del techo está atada a una lógica que la ve como patrimonio. Sólo se resolvería la crisis habitacional creando muchos nuevos dueños.
–Es muy fuerte el peso de esa idea patrimonialista y guió muchas de las políticas habitacionales de las últimas décadas. En América latina se cree que “hay que tener un lugar donde caer muerto” y dejarle una propiedad a la descendencia. En realidad, yo no tengo que tener un lugar donde “caer muerto”, sino un lugar donde poder vivir y disfrutar mi vida de manera digna. La idea del “caer muerto” no toma a la vivienda como un derecho humano básico, sino como pura mercancía y activo financiero que se deja a los que vendrán, como una inversión. Y sólo son válidas las formas de tenencia que funcionan como bienes de mercado, relaciones con la vivienda enfrascadas en lo “transaccionable”. Es una idea medular del capitalismo. A partir de los ’80 hubo una construcción hegemónica que ubicaba a la vivienda básicamente como mercancía y se dio una “financiarización” de todo el sector vivienda. En la Argentina, con la destrucción causada por el neoliberalismo, ese traspaso de la vivienda al sector privado y al mercado no se sintió tanto en lo mediático, aunque existió y muy fuerte. Sí se sintió más en el bloque socialista donde se privatizó todo lo que era vivienda. Y también en países capitalistas que tenían una política histórica de vivienda social como los Estados Unidos, Inglaterra y otras naciones europeos. Fueron deshaciendo y desmantelando sus políticas sociales, privatizando su “parque construido” de vivienda social que había sido edificado a partir de los ’30 y en la post-guerra. Se desmantelaron los subsidios de alquiler, y todo se convirtió en crédito para que la gente compre su casa. Son los famosos “subprime” que estallaron después en una burbuja y un caos financiero que llevó a todo el planeta a una misma crisis económica. Volviendo a la Argentina, históricamente fue un país con un armado de políticas de protección a la vivienda muy fuerte durante el auge del peronismo. Hasta fines de los ’70, más o menos, la Argentina no tenía el problema como sí lo tenía Brasil, Colombia y otros Estados con muchas más villas que aquí. La política actual de la Argentina, a partir de 2003, tiene la idea de una participación directa del Estado en el sector vivienda. Se afirma que el Estado tiene una responsabilidad, se usa plata pública para viviendas. Esto es un punto de partida fundamental.
–¿Alcanza para salir de la crisis habitacional?
–Ahí hay una discusión, y es bueno darla. El actual modelo argentino se basa en la construcción de vivienda completa. Eso está muy bien, quiero recalcarlo. Es un modelo diseñado en dirección a la recuperación económica y esto es clave. Como medida clásica keynesiana para salir de la crisis y promover ocupación rápidamente fue y es muy efectiva. Se ve que la Argentina se recupera y la gente tiene trabajo. El punto es que la construcción de nuevas viviendas no necesariamente tiene que ver con las necesidades habitacionales de la gente, ya que respecto a las necesidades de vivienda hay distintas situaciones. Una cosa es la gente de las villas que tienen el derecho de ver consolidada su situación e integrada al ejido de la ciudad. Otra, muy distinta, son los grupos que no necesariamente necesitan una vivienda completa, ni una propiedad, sino un lugar donde vivir. Y de estos también hay muchos. Entonces, políticas de alquiler y subsidios de alquiler pueden ser útiles dentro de una canasta de opciones que incluso son más baratas para el Estado, ya que significaría menos inversión y mucha más capacidad de respuestas a las necesidades.
–Además, está la herramienta de aplicar fuertes cargas fiscales a terrenos ociosos, que no se usen.
–Desde ya, pero en ese sentido hay algo que no entiendo. En la Argentina hay una cantidad increíble de tierra fiscal, de tierra pública de la Nación, de la Armada, del Ferrocarril, de decenas de instituciones, de la provincia de Buenos Aires. Hay que poner en movimiento a esta tierra para urbanizar, para poder proponer y promover suelo urbanizado bien ubicado, donde la gente tenga asistencia técnica y ayuda para construir su vivienda sola o en cooperativa. Se trata de la producción del hábitat en donde la producción de vivienda es una parte. Pero aquí vi desalojos en tierra pública, o sea que el Estado es el que está desalojando, produciendo gente que no tiene techo. Lo veo contradictorio. Me parece que, en términos de prioridad, considerando las situaciones de extrema precariedad vistas en la Ciudad de Buenos Aires, siendo una de las capitales con mayor PBI de la región, se debería atender a esta necesidad básica. Claro que la capacidad de respuesta es limitada y debe ser progresiva.
Durante su visita, Rolnik habló con funcionarios nacionales, diputados, senadores y movimientos sociales. Más allá de las reuniones, ella quiso ver la situación con sus propios ojos y por eso caminó la Villa 31, la Rodrigo Bueno, el Bajo Flores y viajó hasta Ushuaia para interiorizarse de una serie de desalojos ocurridos allá. Tanto periplo no es casual, ya que uno de los puntos centrales planteados desde la ONU es la importancia estratégica que tiene la participación de las comunidades en la definición de su propio hábitat.
–Hoy lo que marca a un proyecto no son los planos ni los dibujos de los arquitectos, sino la lógica del costo de construcción. Por este motivo, las viviendas sociales son demasiado baratas. Una cuestión fundamental es la adecuación a las maneras de vivir, a la actividad desarrollada, al tamaño de las familias. Por ejemplo, es común que en el territorio popular la vivienda sea también el lugar donde se trabaja, donde el cartonero guarda sus carros. Y eso no se toma en consideración. En una villa, una señora me decía: “Ah, si me ofertan una vivienda de estas nuevas yo no puedo ir, porque yo hago costuras, ¿dónde voy a poner la máquina? En mi casa de acá hago un segundo piso, un tercer piso y ahí meto las máquinas”. Eso es una realidad. Los cartoneros no tienen espacios donde dejar los cartones ni los animales que tiran de los carros. La participación tiene que ver con la organización familiar, cultural y laboral. Ése es el contenido real de una política popular. Sin embargo, impera la lógica “familiarista”, la vivienda para la familia. Como si toda la gente estuviera en pareja. No hay solteros ni casados homosexuales, ni madres solteras con sus hijos, ni hermanos que vivan juntos. Cuando se hace un proyecto, se debe tener en cuenta la situación real y adaptarse a ella. Los arquitectos o planificadores vienen de otros estratos sociales y a veces no tienen en cuenta las necesidades concretas de otros sectores, por eso es clave la participación popular. En la Argentina hay una buena experiencia: las cooperativas autogestionadas, de las cuales hay muchas en la Ciudad de Buenos Aires bajo la ley 341 que provee fondos a las cooperativas. Tienen una experiencia de autogestión de hábitat totalmente participativa. La gente define, gestiona, y produce cosas de buena calidad que demuestran que es posible. Y se paga por estas viviendas la mitad de lo que se paga a las viviendas construidas por las constructoras. Mucha gente autogestionada podría hacer viviendas con más espacio, de mejor calidad si le dieran los montos que les dan a las constructoras. Es el caso de lo que se construyó en Parque Patricios (en referencia al barrio hecho por el Movimiento Territorial de Liberación –MTL–) o el de las Madres de Plaza de Mayo. Como éstos hay muchos buenos ejemplos.
–¿Qué análisis hace respecto al tema del Riachuelo y las relocalizaciones de la gente que vive en el camino de la orilla? Aquí hay mucha polémica sobre este punto.
–Claro, es un tema demasiado complejo. Pero lo que, desde un punto de vista del derecho a una vivienda adecuada, del mandato de un relator de la ONU puede decir es que en el Riachuelo, lo primero que hay que respetar es el derecho a la vivienda cuando se hacen relocalizaciones y reasentamientos y urbanizaciones. Hay que discutir y proyectar junto a la gente y ser transparente. Si hay relocalización, hay que tener muy claro dónde y cómo. Las condiciones tienen que ser mejores que las condiciones de origen. Mi preocupación ante el Riachuelo es básicamente una preocupación de procedimiento, de transparencia, de información, de participación, de planificación con la gente para que la solución sea la mejor posible. Creo que esto no se está haciendo. Lo que vi es que hay poco respeto, poco criterio y mucha politización. Todo se transforma en disputa partidaria, punteros de los partidos, todo el tema de la vivienda está totalmente imbuido de esto. Y esto tiene que ver con la ambigüedad con que el Estado trata el tema de las villas...
–¿Por qué es ambiguo el Estado?
–Porque no determina si las villas van a quedarse o van ser desalojadas, cuáles van a quedarse, cuáles van a desalojar y cuándo. El juego político discrecional que hay allí es perverso. La Ciudad tiene que hacer un debate serio: vamos a consolidar cuáles villas, porque tienen condiciones de consolidación. Hay otras que no se pueden consolidar por razones de seguridad, de riesgo. Correcto, se relocalizan. Pero, ¿dónde, en qué lugar? El problema es que la ambigüedad no se termina ya que es una fuente inagotable de cambios políticos. Es una mercancía política, y por ende son votos para un lado o para el otro según el momento. Éste sería un cambio muy profundo a dar, pero debe ser responsabilidad del Estado resolver esto, el punto es que el Estado tenga poder político para hacerlo.
–¿Por qué no se hace, quiénes se oponen?
–La industria de la construcción históricamente es la que dominó el tema de las políticas de vivienda. El Estado debe salir de un rol de ver qué está bien y qué está mal, para cumplir con un rol mucho más inductor, que promueva la producción del hábitat con el concurso del privado, sí, pero para poder producir ciudades para todos, hábitat para todos. Hoy la industria de la construcción debe ser un componente pero no tiene que dominar, no puede hegemonizar porque si no hace que se invierta totalmente la lógica de la política y nuevamente impera sólo el mercado. A ellos, a la industria de la construcción y sus corporaciones, es a quienes hay que quitarles el poder de decisión que tienen.
 
Fuente: Miradas al Sur

EL INFIERNO DE GUANTANAMO

Por Roberto Montoya

Documentos de Wikileaks comprueban el papel cumplido por el Comando Sur norteamericano en las atrocidades registradas en la base del Pentágono.
 
Nueve años después de que el Pentágono trasladara de Afganistán a la prisión de Guantánamo al primer grupo de prisioneros de la “cruzada contra el terror” de Bush que vivirían durante años en esa suerte de campo de concentración del siglo XXI, nuevas filtraciones de Wikileaks revelan detalles aún desconocidos de aquel infierno.
Wikileaks ha filtrado ahora casi 5.000 páginas con las fichas militares secretas de 758 de los 779 presos que en total han pasado por la prisión de la base estadounidense.
A pesar de que en estos años organismos humanitarios lograron desclasificar documentos internos del Pentágono y el FBI sobre las torturas y condiciones infrahumanas en las que se tenía a los detenidos, y se contaba también con el testimonio de muchos ex prisioneros, estas fichas son las pruebas más contundentes de la barbarie cometida por EEUU en esa prisión, ante la pasividad de sus aliados.
El cierre de esa prisión fue una de las primeras promesas hechas por el presidente Barack Obama al llegar al poder en Enero de 2009. Sin embargo, todavía permanecen allí 171 de los 242 prisioneros que “heredó” de Bush. El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, protestó días atrás por las nuevas filtraciones de Wikileaks y criticó a los medios que se hicieron eco de ellas.
Las 758 fichas secretas, que pueden ser consultadas en “Guantanamo Files 2011”, en www.wikileaks.info, fueron elaboradas entre 2002 y 2008 y están firmadas por las máximas autoridades de la base, por los mandos de la Fuerza de Tarea Conjunta (JTF-GTMO, en sus siglas en inglés) y dirigidas a sus superiores, al Comando Sur del Pentágono, situado en Miami, Florida, desde el que se controla toda América Latina y el Caribe.
Aunque las fichas, escritas con forma de memorandos, con descripciones detalladas sobre cada preso, divididos entre los de “bajo”, “medio” o “alto riesgo”, están escritas con un lenguaje supuestamente ascéptico, “objetivo”, pero son suficientemente reveladoras de por sí de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas contra ellos. En ellas se reconoce, por ejemplo, que en Guantánamo se mantuvo detenidos a al menos 30 enfermos mentales, con problemas de esquizofrenia, psicosis, paranoias graves, a un anciano de 89 años con demencia senil; que el saudí Alharabiri continuó en prisión a pesar de haber sufrido graves daños cerebrales después de intentar ahorcarse; que varios se suicidaron al no poder soportar más el cautiverio.
En algunos casos, como el del uzbeko Zakir Yan Hasan, los psiquiatras militares norteamericanos justifican la necesidad de mantenerlo detenido a pesar de la inexistencia de cargos contra él, porque “sus alteraciones psicológicas le hacen vulnerable al reclutamiento y manipulación de las organizaciones extremistas, que explotarían su vulnerabilidad para usarlo en actividades terroristas”.
A muchos de los prisioneros con enfermedades mentales o fuertes depresiones se los consideraba útiles como confidentes, para que se acercaran a otros presos considerados peligrosos y trataran de sacarles información. Las acusaciones contra numerosos prisioneros utilizaron precisamente como “pruebas” los testimonios de esos otros compañeros.
Las fichas muestran que los presos eran sancionados y posiblemente lo sean todavía, por “delitos” tales como rechazar la comida, por pretender ayunar, o por quererle pasar alimento a un compañero, o por intentar tapar la cámara de la celda que los vigila constantemente; por colgar una camiseta fuera del lugar previsto o por llevar el elástico del pantalón fuera de la cintura. La acumulación de sanciones de ese tipo en un individuo implicaba el cambio en su nivel de “riesgo”, pudiendo pasar al cabo de los años de cautiverio de un nivel de “riesgo bajo” a uno de “alta peligrosidad” simplemente por ello.
Sólo cuando los mandos de la base consideran que un prisionero ha dejado de ser útil, se propone su entrega a su país de origen, siendo muchas veces sometido allí a malos tratos y prisión, por lo que su pesadilla no termina.
Según la documentación revelada, ante el crecimiento de la población reclusa en Guantánamo, sus mandos decidieron transferir a un total de 163 de prisioneros que aún seguían siendo “sospechosos”, a sus países de origen, en la mayoría de los casos países árabes antidemocráticos, para que siguieran detenidos y que pudieran ser interrogados por agentes estadounidenses en cualquier momento. Varios países árabes se prestaron solícitos a satisfacer los deseos de EEUU.
El Gobierno de Muamar el Khadafi, por ejemplo, suministró información clave para mantener en prisión durante cinco años al libio Abu Sufian bin Qumu, a quien en realidad sólo se le pudo probar que había colaborado unos meses con la ONG Wafa, a la que se le atribuía algún tipo de relación con Al Qaeda. EEUU terminó entregando al preso a Libia en 2007, donde permaneció otro año prisionero. Según Khadafi, Bin Qumu se ha unido a las fuerzas rebeldes que combaten ahora en su contra. Para Khadafi, es una muestra de que los rebeldes están dirigidos por Al Qaeda, pero, paradójicamente, esas fuerzas rebeldes que luchan contra el régimen libio están apoyadas, y posiblemente armadas, por EEUU.
Según asegura siempre el Pentágono para justificar la retención de los presos, entre un 5% y un 13% de los que ha ido liberando de Guantánamo han empuñado las armas en algún país posteriormente. Lo que omite decir es que al menos contra la mitad de ellos no existía ninguna prueba de que las hubieran empuñado antes de su detención. Fueron las torturas, las vejaciones y detención arbitraria durante años, las razones que les hicieran asumir posiciones cada vez más extremistas, al punto de unirse a grupos de la órbita terrorista de Al Qaeda.
A pesar de la gravedad de las revelaciones, no parece que estas puedan llegar a ser objeto de debate ni en el Congreso de EEUU ni en ningún organismo mundial influyente. Precisaqmente estos días fue trasladado a una cárcel de Kansas el soldado Bradley Manning, acusado de filtrar a Wikileaks miles de documentos secretos del Pentágono en Irak, con pruebas de los abusos cometidos allí. Manning, detenido en mayo de 2010 en Irak, permaneció aislado y en condiciones durísimas en una base de Virginia, lo que provocó denuncias de numerosas organizaciones humanitarias. La Administración Obama ha querido sentar un precedente con él para evitar nuevas filtraciones.
En un sentido exactamente contrario, “The New York Times” proponía estos días en un editorial que Obama rindiera homenaje a todos aquellos militares que durante la era Bush se opusieron a la tortura y los abusos y los denunciaron.
Los partidarios de mantener la línea dura con los prisioneros de Guantánamo encontrarán sin duda ahora un argumento a su favor, tras el atentado terrorista de este jueves pasado en Marraquech, que produjo 16 muertos, la mayoría de ellos turistas.
En 2003, pocods días después de producirse una cadena de atentados suicidas en otra ciudad de Marruecos, en Casablanca, con un saldo de 45 personas muertas, la monarquía aprobó una ley antiterrorista que sirvió de paraguas para miles de detenciones, mayor cercenamiento de las libertades y la aplicación sistemática de la tortura.
El atentado de este jueves se produce en momentos en que la monarquía de Mohamed VI parecía dispuesta a iniciar una serie de reformas reclamadas en tumultuosas protestas populares, como las que vienen teniendo lugar en numerosos países árabes. Este atentado, haya sido o no realizado por Al Qaeda, sólo puede ayudar precisamente a los que quieren impedir a toda costa que se avance en un proceso democrático.

RETRATO DE UN CURA DEL TERCER MUNDO

Carlos Mugica aceptó ser nombrado asesor (sin remuneración) del Ministerio de Bienestar Social, pero poco después se desvinculó del cargo, por discrepancias con el titular del mismo, José López Rega.

 
Por:Carlos Revainera Docente. Agrupación Padre Carlos Mugica (Pregón).
 
                       

Hace 38 años, el 11 de mayo de 1974, moría el Padre Carlos Mugica. Nacido en Libra, como Perón, el 7 de octubre de 1930, Carlos Francisco Sergio Echagüe nació en Buenos Aires, y fue el tercero de los siete hijos del matrimonio formado por Adolfo Mugica (diputado conservador 1938-1942 y ministro de Relaciones Exteriores del presidente Arturo Frondizi en 1961) y Carmen Echagüe, hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires. Carlos fue el único hijo que no estudió en un colegio religioso. Hizo el primario en una escuela de Libertad y Quintana; el secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires. El mundo de los pobres le era totalmente desconocido, en su niñez y adolescencia.
En 1949 comenzó los estudios de Derecho (cursó dos años). En 1950, con motivo del Año Santo, viajó con varios sacerdotes y con su amigo Alejandro Mayol (recientemente fallecido) a Europa, y allí maduró su idea de entrar en el seminario, lo que hará a los 21 años, en marzo de 1952. Tras ocho años de estudio, Mugica fue ordenado sacerdote, el 21 de marzo de 1959. Pero ya antes, a fines de 1954, había comenzado a colaborar pastoralmente con el padre Iriarte en las misiones a los conventillos de la Parroquia Santa Rosa de Lima.
El Padre Carlos Mugica fue crítico del gobierno radical de Illia y empezó a tener problemas entre la feligresía del Socorro, que consideraba que se metía demasiado en política peronista. Esto motivó que muchas personas pidieran el traslado del padre Carlos. Decía Mugica: "Creo que la misión del sacerdote es evangelizar a los pobres e interpelar a los ricos. Y bueno, llega un momento en que los ricos no quieren que se les predique más, como sucedió en el Socorro cuando me echaron porque las "señoras gordas" le fueron a decir al párroco que yo hacía política en las misas". En la Facultad de Derecho, fue notable su enfrentamiento con el entonces titular de Derecho Agrario, José Alfredo Martínez de Hoz, por la redistribución de la renta agraria. La familia de Martínez de Hoz fue la fundadora de la Sociedad Rural y tiene actualmente más de 2 millones de hectáreas, evadiendo impuestos por sumas millonarias.
Estando en París, Mugica conoció por carta el nacimiento del Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo y envió su adhesión incondicional. Luego inició su colaboración en el Equipo Intervillas, fundado el 2 de agosto de 1968 gracias a la dedicación de Jorge Goñi, también cura villero. Mugica vuelve a la Argentina a un mes de clausurado el encuentro episcopal de Medellín. Con la ayuda económica de su hermano Alejandro, levantó un salón multiuso, para desarrollar actividades sociales. Así, en el Barrio Comunicaciones se iba levantando la Capilla Cristo Obrero, donde iba a ejercer su máxima actividad pastoral entre los que llamó "mis hermanos villeros". El 27 de diciembre de 1970, se inauguró la Capilla Cristo Obrero. El padre Carlos, sin embargo, solía dormir por las noches en su domicilio en la calle Gelly y Obes, en un cuartito en el último piso. En plena dictadura de Lanusse en 1971, una bomba estalló en su domicilio, pero aunque la bomba afectó edificios y automóviles nadie resultó herido.
Carlos Mugica participó del regreso del general Perón a la Argentina tras 18 años de exilio. Viajó junto con el padre Vernaza en el avión chárter que fue a buscar al líder en 1972, lo que acrecentó sus distancias con el arzobispo Aramburu. En su lugar de trabajo, la Villa Comunicaciones (actual Villa 31 de Retiro), Mugica redobló sus trabajos en favor de los villeros. La Capilla sería visitada por personajes conocidos con quienes programó eventos solidarios. Acudió a la Villa 31 el general Perón, el 6 de diciembre de 1972, tras su triunfal regreso. También visitó el lugar el presidente Héctor Cámpora, recién elegido primer mandatario del país, por la proscripción de Juan Domingo Perón.
Con el peronismo gobernando, Mugica aceptó ser nombrado asesor (sin remuneración) del Ministerio de Bienestar Social, pero poco después, se desvinculó públicamente de este cargo, por discrepancias con el titular del mismo, José López Rega. El 11 sábado de mayo de 1974, a las 20:15, y cuando Mugica se disponía a subirse a su Renault 4-L azul, matrícula C-542119, estacionado junto a la Iglesia de San Francisco Solano, en la calle Zelada 4771, donde había celebrado misa, fue tiroteado por un individuo con bigotes achinados, que se bajó de un coche estacionado muy cerca. Este personaje sería el subcomisario Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la Triple A (fue extraditado por la justicia española y procesado, murió antes de ser condenado) luego jefe de custodia de Manuel Fraga Iribarne, en España. Cinco disparos de ametralladora Ingram M-10, le afectaron el abdomen y el pulmón. El tiro de gracia lo recibió en la espalda. Dos horas más tarde en el Hospital Salaberry el corazón del padre Mugica dejó de latir.
A los 43 años el padre Carlos Mugica había ofrendado su vida por los más pobres. El entierro fue una multitudinaria manifestación. Sus villeros, a los que tanto quería, lo llevaron en hombros hasta el Cementerio de La Recoleta, en pleno corazón del Barrio Norte.
La presidenta Cristina Kirchner dijo en la Villa 31, el 1 de mayo de 2010, "Mugica dio la vida por los pobres, pero hay quienes se la quitaron", y en un mensaje por carta a los trabajadores el 1 de mayo de 2011 manifestó, "mientras haya un solo pobre, mientras haya alguien al que le falte trabajo o un salario digno, la tarea que él (Néstor Kirchner) empezó estará inconclusa". La sangre generosa y mártir del padre Carlos Mugica nos convoca a formar parte de esta patriada: "Por siempre Néstor. Fuerza Cristina". 

Fuente: Tiempo Argentino.