miércoles, 1 de agosto de 2012

ENTRE HEROES Y POBRES

Palabras para Ernesto Guevara.

Por Vicente Zito Lema

Sobre la tierra sureña, humillada durante siglos por el crimen de la pobreza, un crimen que hace añicos las mil máscaras con que la razón protege las crueles lógicas del poder. Sobre los cuerpos que reproducen el dolor, sacrificados por la necesidad de la riqueza, hasta convertir su humanidad viva en un espejo opacado de tanta humanidad muerta. Allí, junto a la mujer que agoniza, devorada por el hambre –un hambre que ahora es fiebre y es peste–, planta Ernesto Guevara a caballo de la poesía el estandarte de sus palabras, que es el inicio de su gesta: tus hijos todos vivirán la aurora / lo juro.
Guevara se nacerá a sí mismo en el dolor del otro, es un proceso de conciencia que lleva a la existencia en el dolor. Será su padre y su madre en el lenguaje absoluto de su cuerpo, cruzado por todos los cuerpos. Será un espesor de vida que legitima cada uno de sus pensamientos para la construcción de lo que está pensado pero no escrito en la realidad de la historia
Guevara, tan restallante como lúcido, y como tal ejecutor de palabras que queman, signos de un cuerpo que desnuda, con su sola presencia, un pentagrama de silencios en este tiempo de esencial
ambigüedad, cuya gestualidad mayor es lavarse las manos.
Hay ahí un fuego que no se termina de consumir, desbordando las vestiduras formales que lo contienen, para abrir, aún hoy, un espacio de voluntad capaz de hacer frente a una quietud entronizada como única verdad posible.
Se trata de una ética, fundada en la acción, que jamás aceptó traicionar su destino: subvertir el saber de la época.
En un espacio de resistencia y trasgresión, Guevara levanta su atalaya para seguir el curso de un mundo que, en su imperativo agónico, deberá ser descifrado y rehecho de cuajo. ¿Cómo si no volver libre, con conciencia crítica y capacidad creadora, al hombre antiguo, momificado en estereotipos, ciego y seco por siglos de mansedumbre oscura?
Guevara logra acercarse, hasta tocarlo, al hombre concreto de carne y hueso, nombrándolo como nunca en una subjetividad a devenir, en su capacidad de sujeto histórico, de hacedor necesario de su deseo. Es a ese hombre al que Guevara abraza y enriquece con su más íntimo sentimiento, el amor: “déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está movido por grandes sentimientos de amor”.
Guevara es una imagen emocionada del mundo a construir; es una dura indagación del sistema a destruir como paso previo. Y nos ofrece, finalmente, una experiencia de naturaleza estética, en tanto la verdad es la forma más acabada y peligrosa de la belleza.
Su muerte, en la forma en que se dio en Bolivia, ratifica, elocuentemente ahora, que nunca puede haber historia más allá del lenguaje que la propone, la interpreta y la imagina. Porque su final fue un principio, y su imagen (el cadáver) un preciso y extraño instante de recreación de los significados, de parte de una generación que amaba asumir el escándalo del mundo.
La muerte del Che consagró la nobleza, no las lógicas, que portan los sueños. Aseguró la distancia de la política, en nombre de la política. Inscribió, como sentimiento, no como reconocimiento, que se estaba en ese indescifrable tiempo de la revolución.
La ética, ese sobrehumano forzamiento de la realidad común y oscura de los hombres, necesitaba reinar sin atenuantes, con sus cuotas de belleza y locura implacables. Y en aquel lienzo infinito, latinoamericano, de una edad no muy lejana, se pudo amar tanto al campesino de Bolivia, indiferente a la tragedia, condenado a la pobreza en el núcleo extremo y deshumanizante de la pobreza, como al héroe que ofrendaba su vida creyendo lapidariamente en principios universales.
Palabras para Guevara, tantos años después, con el sueño convertido en pesadilla.
Palabras para Guevara, cuando vamos enterándonos con dolor, día a día, que nadie es eterno, ni siquiera él.
Palabras para Guevara, en un escenario donde se repite hasta el hartazgo que la utopía se agotó, la era de los grandes relatos existe sólo en algún lugar que está detrás de las espaldas de la humanidad, y que la esperanza de cambiar el mundo duerme bajo el pesado manto del fracaso.
Un tiempo patético de tan pragmático, groseramente injusto de tan capitalista y para colmo de males, de una vulgaridad que lo torna canallesco.
Frente a un tiempo así, paradójicamente, ¿cómo no esforzarnos para superar esa pátina sombría que el espíritu de la época insiste en colocar sobre los asuntos humanos, y levantar los ojos hacia lo que fue y seguir imaginando lo que podrá ser?
Palabras para Guevara, que nos ayuden a pensarlo, fuera de las modas que lo desguazan e instalarlo legítimo, otra vez, frente a un viaje de miles y miles de kilómetros, viaje que, como bien se sabe, siempre se inicia dando un paso.

ENTRE SAN AGUSTIN Y SANTO TOMAS

A proposito de la "Lujuria" del Obispo de Merlo Fernando Bargallo.

Por José Pablo Feinmann

Lo del obispo Bargalló demuestra que la castidad que la Iglesia impone a sus súbditos es una agresión a la condición humana. Un cerrojo a la naturaleza del cuerpo, que tiene tantos derechos como el espíritu. Pero la cosa ya es irremediable, de tan lejos viene. ¿Por qué tanto empeño en proteger y demostrar la virginidad de María? Otros hombres de la Iglesia (muy superiores al obispo de Merlo-Morón) han sentido la tentación del pecado, de la lujuria. Y no se han ido a esconder a una playa exclusiva, carísima de México, para realizarlo y luego callar, sino que lo han confesado abiertamente, incluso con una prosa que suele sorprender por su belleza. Otros hombres –más consagrados a su Dios que el obispo Bargalló– sufrieron la tentación carnal y se entregaron a ella y lo dijeron valientemente, sin andar fraguando mentiras, tonterías escasamente creíbles para salir del paso. Me voy a referir a uno de ellos, al autor de las Confesiones, a San Agustín, a quien el obispo de Merlo habrá leído seguramente tanto como yo, que no he dejado de hacerlo desde muy joven, desde que cursaba en Viamonte 430, en la vieja Facultad de Filosofía y Letras, la materia Fenomenología e Historia de las Religiones.
San Agustín vivió entre los años 354 y 430. Las Confesiones es el más íntimo y hermoso de sus libros y seguramente uno de los más auténticos que el catolicismo ha hecho nacer. Se trata de un libro fascinante, sobre todo en sus primeras partes, en las que un joven demasiado joven no puede sobrellevar las exigencias de la pubertad y a la vez adorar a su Dios aceptando las exigencias terribles que éste le impone a su cuerpo. De esta forma, el libro se convierte en una amarga queja (como si Job surgiera otra vez ante Dios, cuestionándolo) que un ardiente pecador le presenta a su Creador. “Quiero acordarme ahora de mis fealdades pasadas y de las carnales torpezas de mi alma. Y lo hago, no porque ame estos pecados, sino para amarte a ti, Dios mío (...) Pues en mi adolescencia ardía en deseos de hartarme de las cosas más bajas. No dudé en embrutecerme con varios y oscuros amores” (Libro II, Capítulo I). Y sigue adelante el que luego será recordado como el Santo de Hipona. Pero decir “sigue adelante” es injusto con él. Porque cualquiera que se pone a escribir puede adelantar en su tarea. Agustín, por el contrario, inicia el Libro III con un texto digno de la mejor literatura, erótica. No sólo la prosa es subyugante, sino el ambiente que, en pocas palabras, pinta: “Llegué a Cartago y me encontré en medio de una crepitante sartén de amores impuros” (Libro III, Capítulo I). ¿Leyeron eso? “Una crepitante sartén de amores impuros.” ¿Qué se freía en esa sartén? ¿Qué comida exquisita, irresistible? El texto pareciera extraído de la mejor prosa de un autor caribeño. García Márquez lo aceptaría. Sigue: “Pues aunque mi verdadera necesidad eras tú, Dios mío que eres alimento del alma, yo todavía no sentía tal hambre (...) La salud de mi alma no era buena y, llena de úlceras, se lanzaba desesperadamente fuera de sí, restregándose con el contacto de las cosas sensibles” (Ibid.). A los dieciséis años, ¿quién puede contener a este púber que se desboca tras la lujuria? Agustín compara el deseo con las marejadas, con las corrientes profundas de un mar incontenible que lo lleva a playas que no desea y, a la vez, desea sin poder frenarse, sin nada que le dé la fuerza para hacerlo. Sigue: “Pero una vez más volvía a preguntarme: ‘¿Quién me ha hecho a mí? ¿No me ha hecho mi Dios, que no sólo es bueno, sino la misma bondad? ¿Pues de dónde me vino a mí el querer el mal y no querer el bien? (...) ¿Quién puso esta voluntad dentro de mí? (...) Y si la puso el diablo, ¿quién hizo al diablo?” (Libro VII. Cap. III. Subr. nuestro). Y aquí nos arrostra su texto decisivo: “Pero entonces, ¿dónde está el mal? ¿De dónde viene y por qué se ha colado en el mundo? ¿Cuál es su raíz y su semilla? (...) ¿De dónde viene, pues, el mal, si Dios hizo todas las cosas y siendo bueno las hizo buenas? (...) Pero tanto el Creador como su creación son buenas. ¿De dónde procede el mal? ¿Es que, acaso, era mala la materia de donde sacó el universo? (...) ¿Y por qué esto? ¿Acaso Dios no tenía poder para transformarla y cambiarla de todo modo que no quedase de ella rastro del mal? ¿No es acaso omnipotente?” (Libro VII. Cap. V). La formulación es extrema, la queja alcanza su mayor densidad: ¿Por qué existe el mal? Si Dios es pura bondad y es omnipotente, ¿por qué no destruye el mal? Si no lo hace, ¿Dios quiere el mal? ¿Hay mal en Dios, ya que tanto lo tolera? ¿Se solaza Dios con el mal? En suma, las quejas de Agustín se resumen en afirmar que no puede evitar el pecado de la carne, huir de la lujuria, que su pubertad es una marejada impura que lo ahoga y, en esas aguas, él es un pecador que goza. Y si eso que a él le ocurre es, para Dios, el mal, ¿quién lo creó? Sólo El pudo hacerlo. ¿Por qué lo hizo? Y si es totalmente bueno y omnipotente, ¿por qué no lo elimina? ¿Acaso tolera el mal porque también está en El? ¿Con qué derecho su Dios lo lleva a decir algo tan desgarrador como: “Pobre de mí, ¿quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte”? (Libro VIII. Cap. V).
Pequeño obispo de Morón, ése es el coraje. Usted, sugerimos, debió decir: “Sí, pequé. Yo, un hombre entrado en la cincuentena, me vi arrastrado al pecado de la carne. ¿Qué podemos pedirles a nuestros jóvenes curas? Yo, al menos, incurrí en la lujuria con una mujer, divorciada y con una vida hecha. ¿Qué tiene de malo? ¿No es peor arrastrar a nuestros jóvenes curas, a los púberes que alojamos tras las paredes de nuestros monasterios, a vejar niños? ¿No es peor que viejos sacerdotes de vieja y ajada fe también lo hagan?”. Así habría sido respetado y hasta tendría un lugar en la historia de la Iglesia. Pero no: usted sucumbió a Santo Tomás de Aquino, que aún es el Padre de la Iglesia y cuya Summa Teológica es la verdad supre-ma. ¿Qué dice el santo de Aquino? La Summa consiste en una serie enorme de preguntas que el Santo responde. Formula la pregunta, luego las objeciones y por fin la solución. Todo está resuelto ahí. Se ocupa de cuestiones que el obispo de Morón debió consultar antes de irse a México a bañarse en aguas de lujuria. Por ejemplo: La abstinencia, ¿Es la abstinencia un mal? La castidad, ¿es la castidad una virtud? La virginidad, ¿consiste la virginidad en la integridad de la carne? ¿Es ilícita la virginidad? ¿Es la virginidad una virtud? ¿Es la virginidad más excelente que el matrimonio? Las especies de la lujuria: ¿Es pecado mortal la fornicación simple? ¿Es la fornicación el pecado más grave? ¿Existe pecado mortal en los besos y en los tocamientos? ¿Es pecado mortal la polución nocturna?
Bien, nos detenemos aquí. El obispo Bargalló sabía todas estas cosas. Sabe que la Iglesia cree en Santo Tomás. Entonces, ¿por qué abandonó la abstinencia? La castidad. ¿Ignoraba que la virginidad es una virtud? ¿Cómo se entremezcló con una divorciada? ¿Ignoraba que la fornicación simple y la compleja y vaya a saber cuántas más son pecado? ¿Ignoraba que los besos y los tocamientos son lujuria? ¿En cuántos besos y tocamientos incurrió con esa divorciada? ¿Por qué hizo lo que hizo? ¿Acaso por evitar el pecado mortal de la polución nocturna del que sólo se huye por medio de la fornicación simple?
Entre San Agustín y su corazón desgarrado y Santo Tomás y sus leyes inquisitoriales se mueve la Iglesia. El cardenal Bergoglio dijo que había “tristeza en la Iglesia” por las acciones del obispo de Merlo. El cardenal Bergoglio debe tener la Summa de Aquino clavada en el centro de su corazón, aniquilándolo. La Iglesia debe volver a la angustia agustiniana y –con ella– entrar en el siglo XXI. Debe también volver a la humildad del profeta de Nazareth y su desdén por las riquezas y decidirse a luchar contra la pobreza y la injusticia. De lo contrario morirá. Y si persiste en seguir como hasta ahora sería deseable que lo haga o que, al menos, se vuelva impotente y deje al mundo seguir su rumbo, hacia el desastre o hacia la vida, pero sin castradores medievales.

"QUEREMOS UNA DEMOCRACIA INFORMADA"

Hablan referentes de #YoSoY 132, el movimiento estudiantil que cambio la cara de la campaña. A través de Internet y las redes sociales, #YoSoY 132 instauró un espacio de debate y de diálogo que supo liberarse de la camisa de fuerza tradicional con que los medios del sistema oficial envuelven a las sociedades.

Por Eduardo Febbro


Lo impensable siempre tiene lugar. En pleno proceso electoral mexicano, lo impensable se llamó #YoSoY 132, un movimiento estudiantil que surgió en la Universidad Iberoamericana contra el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto y, contra el ultraje de la información encarnado para los jóvenes en el canal Televisa. Si el movimiento estudiantil mexicano se definió claramente contra el representante del PRI, su irrupción en la escena política fue mucho más allá de la confrontación por la presidencia. #YoSoY 132 instauró un espacio de debate y de diálogo que supo liberarse de la camisa de fuerza tradicional con que los medios del sistema oficial envuelven a las sociedades. A través de Internet y gracias a las redes sociales #YoSoY 132 creó un canal paralelo de discusión y de crítica global al Estado mexicano que no tiene precedentes en el país. Aunque el contexto sea diferente y México sea una democracia, a su manera repentina y movilizadora #YoSoY 132 sigue la huella de los jóvenes revolucionarios de Egipto que, gracias a Internet, lograron plasmar una rebelión contra todo un sistema.
Acusado de partidismo, de servir los intereses del candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, dividido, contaminado por la contrapropaganda, #YoSoY 132 sobrevivió a los ataques y las manipulaciones para dejar una huella fresca y duradera. Como en el Egipto de la Revolución de la plaza Tahrir, o como ocurrió con los indignados españoles, #YoSoY 132 se inscribe en una corriente universal de renovación y saneamiento de la democracia en contra de los poderes e intereses enquistados en los grandes medios de comunicación.
Como de ese llamado cuarto poder que son los medios depende en gran parte la calidad de la democracia, el movimiento estudiantil agrupado en #YoSoY 132 inventó un quinto poder: la posibilidad de difundir una verdad no coincidente con la información normalizada de la industria de la información. De actor periférico #YoSoY 132 se convirtió en actor central y hasta llegó a realizar un debate presidencial con tres candidatos, al que no asistió Enrique Peña Nieto.
Ana Rolón, estudiante de la Universidad Iberoamericana, y Rodrigo Serrano, estudiante de Comunicación en la misma universidad, forman parte del comité logístico de #YoSoY 132. Tienen apenas 22 años pero se expresan con la convicción y la madurez que les dejó una lucha política que no soñaron con protagonizar cuando hace apenas unos meses saltaron al primer plano. En este diálogo con Página/12 mantenido en una plaza del barrio bohemio de Coyoacán, los estudiantes-dirigentes delinean la sociedad en la que se proyectan en el futuro.
–Con qué postulado central nació y se mantuvo #YoSoY 132.
Rodrigo Serrano: –Nuestro principal postulado es la democratización de los medios y la democracia verdadera. Creemos que en lo técnico puede ganar el candidato del PRI, Peña Nieto, pero pensamos que el fraude está también en la manipulación de la información. Los medios sesgan la información. Queremos que la democracia mexicana sea una democracia informada y no una democracia puramente formal.
Ana Rolón: –La democratización de los medios va mucho más allá de esta coyuntura electoral. Parte del movimiento ha luchado mucho por el voto informado, es decir, que se ofrezca una información que integre las propuestas de los candidatos y de lo que ha hecho cada uno. Lo que le decimos a la gente es “no te quedes con el marketing político, con los anuncios, con la cara de un candidato”.
–¿Cómo se sitúa el movimiento respecto de la violencia que ha sacudido a México en los últimos seis años y de las propuestas bastantes huidizas de los candidatos?
Rolón: –Somos un movimiento totalmente pacifista. Se trata de luchar, pero con nuestras armas: educación, conocimiento, lectura, cultura, arte.
Serrano: –A nosotros nos han criticado porque protestábamos contra el gobierno y no contra los narcos. Pero eso es una contradicción porque el narco es criminal, no obedece a la sociedad sino que obedece a intereses privados. Protestar contra el narco es como protestar contra un árbol. En cambio, en teoría, el gobierno funciona para escuchar a los ciudadanos. Por eso, si queremos acabar con la violencia primero necesitamos un gobierno que escuche a los ciudadanos. Y esa es la causa por la que estamos peleando.
Rolón: –Nuestro movimiento exige este diálogo entre gobierno y ciudadanía. Por eso nosotros organizamos un debate entre los candidatos en donde el formato cambió totalmente con respecto a los debates anteriores organizados por el IFE, el Instituto Federal Electoral. Aquí fue decir: “Escucha lo que tienen que decir los ciudadanos”. Recibimos las preguntas formuladas por toda la ciudadanía a través de Internet. Ahí se abrió el debate para todos, no importa que la gante haya sido o no estudiantes, del Distrito Federal o de otra parte. Recibimos 7100 preguntas provenientes del todo el país. Ahí empezamos a pegar desde un lado distinto diciendo: “Escúchanos, nosotros somos la ciudadanía”.
–Ustedes, gracias a las llamadas nuevas tecnologías, rompieron el bloque tradicional con el que funcionan los procesos políticos, es decir, donde los medios son intermediarios absolutos entre los partidos y los votantes. Rolón: –Nuestro movimiento partió de un video hecho por 131 alumnos de la Universidad Iberoamericana que respondían a los ataques. Sólo quisimos decir: “Cuidado, quiero usar mi derecho de réplica, no te tengo que mandar una cartita a la editorial. Puedo usar las tecnologías y desmentirte”.
–Las nuevas tecnologías fueron entonces determinantes para el auge del movimiento estudiantil mexicano.
Serrano: –La tecnología es la espina dorsal de este movimiento. En los primeros días de todo esto había una imagen muy interesante que circulaba en Facebook y que decía: “No es que México estuviera dormido, es que no tenía Internet”. Hay mucha gente que está aquí enojada y con las redes sociales se abre la posibilidad de organizarse.
–Las redes sociales les sirvieron para romper el cerco de la información.
Rolón: –Sí. Gracias a las redes sociales no nos hizo falta que los medios tradicionales informen sobre una marcha. No nos hace falta. Nosotros jugamos mucho con tecnología y la calle. Así nos podemos saltar a esos medios que nosotros llamamos “de dudosa neutralidad”. Por ejemplo, como los medios tradicionales siempre distorsionan la información sobre cuánta gente acude realmente a las marcha, nosotros les cantamos: “No somos uno, no somos cien, prensa vendida cuéntanos bien”. Las tecnologías nos han ayudado mucho a limpiar el sesgo de los medios oficiales y a ir mucho más allá.
Serrano: –Muchos canales de televisión no entendieron que, ahora, nosotros somos el medio. Se transmite a través de nuestro canal. A esos canales les duele que no necesitemos de ellos. Llegaron hasta decir que habíamos firmado un contrato de exclusividad con YouTube. Pero YouTube no es un medio, el medio es nuestro canal, el Canal 131. La señal está abierta para que la tomen, pero la producción es nuestra. Eso no lo aceptan. No terminan de entender que ahora los ciudadanos son los medios. El problema central en México no está en que los medios y el poder político sean cómplices, sino en que son lo mismo. Por eso esto no es una democracia real.
Rolón: –El tema de la democratización de los medios va más allá de esta elección presidencial. Va para siempre. Gane quien gane, al que se quede le vamos a seguir exigiendo ese diálogo, esa interacción mucho más directa entre ciudadanos y políticos. Seguiremos pegándoles a los medios que no respetaron los intereses de la ciudadanía sino los intereses políticos y los intereses privados. Nosotros no nos vamos a dormir. Seguiremos exigiendo el diálogo. Ese es el gran símbolo.
–¿Cómo se proyectan ustedes hacia el futuro, con qué papel, con qué estrategia?
Serrano: –México lleva un siglo de gobiernos autoritarios y paternalistas donde más bien el gobierno le hace a uno el favor de hacer mejoras. Pero eso no debe ser así. En los últimos doce años nuestra democracia fue meramente formal, no se metió en la vida pública. Esto que ha ocurrido es un síntoma de que los ciudadanos se dieron cuenta de que pueden exigir y ser escuchados. Nosotros estamos hoy en condiciones de organizar debates. Los candidatos, el gobierno o el presidente no son como dioses a los que no les podemos hablar. No. Son personas y están aquí para atendernos. Son servidores públicos. Lo que importa ahora no es nuestro movimiento como organización, sino como símbolo. Gracias al debate que organizamos con los candidatos, a las protestas contra Peña Nieto, a las protestas contra Televisa, hemos demostrado que se puede hablar cara a cara con los gobernantes. Esto, en México, era algo impensable. Yo creo que, gane quien gane, eso es lo que va a quedar. De pronto puede que el PRI conserve aún el gen autoritario y el gen represor, pero nosotros tenemos ahora nuevas tecnologías de la comunicación y un nuevo modo de pensar. No va a ser tan fácil.

Fuente: Pagina/12

LA FAMILIA TIPO SIGUE SIENDO TIPICA

El censo 2010 muestra el mismo perfil social desde los años sesenta. Madre, padre y dos hijos es el retrato mayoritario, aunque ya hay más de cuatro millones de mujeres que se declaran jefas de hogar, incluyendo muchas que están casadas. Hogares de solos y un marcado descenso de la natalidad.
 

Comparta esta nota con un amigo

E-Mail de su amigo
Su nombre
Su E-Mail
Por Carlos Rodríguez

En la Argentina, a pesar de los avances notables que se han producido a partir del matrimonio igualitario y de políticas públicas tendientes a terminar con la discriminación, para dar a luz situaciones de hecho que antes permanecían ocultas en el closet, la “familia tipo” sigue teniendo la misma composición de allá por la década del sesenta: jefe de hogar varón, cónyuge mujer y no más de dos hijos. Los nuevos datos del Censo 2010, dados a conocer el viernes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), señalan que el hogar tipo en el país “es el Hogar Multipersonal Familiar”, dado que existen “9.901.235 hogares” que tienen esa composición.
Dentro de esa categoría general “los más comunes son los hogares nucleares completos con hijos, con jefe varón, cónyuge mujer y un promedio de dos hijos”. Se trata, por lo general, de parejas cuyos integrantes, varón y mujer, tienen “entre 25 y 44 años de edad, mientras que los hijos tienen de cero a 13 años”. Lo que sí se observó como un avance importante, a pesar de que la Argentina es todavía una sociedad culturalmente machista, es la existencia de “más jefas de hogar en 2010” que en el Censo 2001. “En el total de hogares, se observa un incremento de la jefatura femenina de 7 puntos” respecto del Censo 2001.
Los datos corroboran que, en general, “las parejas tienen menos cantidad de hijos”, al punto que “aumentan significativamente los hogares de parejas con un hijo, en detrimento de los hogares con dos hijos y más”. En cuanto a la jefatura de hogar, en el informe se dice que “hay más mujeres que se declaran jefas”. Mientras que en el 2001 “existían 2.787.961 mujeres que se declaraban jefas, en la actualidad esa cifra creció a 4.157.041”. Lo que le aclararon a Página/12 Rubén Nijita, director nacional de Estadísticas de Población del Indec, y Roxana Cuevas, coordinadora de diseño conceptual del Censo 2010, es que las nuevas jefas de hogar “ya no son sólo aquellas personas separadas o viudas que viven solas o con sus hijos a cargo, sino también otras mujeres que viven en pareja y son las jefas del hogar”.
Otro dato importante, respecto de los “hogares” o “familias”, es el incremento de los “hogares unipersonales”. Del total de hogares censados en 2010, “los lugares donde vive una sola persona han crecido un 5,5 por ciento respecto de los datos reunidos en 2001, cuando el porcentaje era del 4,4 por ciento del total”. En este tipo de hogares “la mayoría son mujeres de 65 años, muchas de las cuales se han quedado viudas porque, como se sabe, la expectativa de vida de una mujer supera a la de los hombres”. Por lo general, los hogares unipersonales se encuentra con mayor frecuencia en las ciudades con más de 50 mil habitantes. “Esto se da en un marco en el cual ha crecido el nivel de envejecimiento que se da en las grandes capitales”, señala Nijita.
Respecto del incremento de las jefas de hogar, los datos indican que en 2001 los hombres que asumían esa condición sumaban el 56,7 por ciento, mientras que ahora bajaron al 54,4, mientras que las mujeres, en los mismos años, pasaron del 43,3 al 45,6 por ciento. De todos modos, en este punto, Roxana Cuevas cree que todavía “pesan las pautas culturales machistas” que llevan a los hombres a declararse, frente al censista, como el jefe del hogar. “Si bien nosotros, cuando hicimos el censo, no fuimos con ninguna definición como ser que el jefe era el que ganaba más plata o cosas por el estilo, es cierto que todavía siguen vigentes patrones culturales ancestrales machistas”, lo que llevaría a pensar que el porcentaje de las mujeres-jefas de hogar podría ser mayor, en los hechos, incluso entre que viven en pareja y no son viudas ni separadas.
Cuevas reconoce, de todos modos, que se están dando “algunos cambios importantes en esas pautas culturales y el mismo hombre va admitiendo una realidad que indica que la presencia de la mujer ha crecido notablemente en el trabajo, en la actividad fuera del hogar más allá de lo laboral, en lo que respecta a su cuerpo y a su desa-rrollo en todos los sentidos”. La jefatura femenina creció porque hay “una mayor democratización de las relaciones sociales, las mujeres salen al mercado laboral mucho más que antes y a veces ganan más dinero que el marido”.
En cuanto a los hijos, Cuevas y Nijita coincidieron en que hay “una tendencia creciente, en las parejas jóvenes, a tener un solo hijo, ni siquiera dos”. Nijita afirma que esa tendencia se observa sobre todo en las grandes ciudades, como Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Tucumán o Mendoza”, mientras que en las localidades más pequeñas y alejadas de los centros urbanos, hay familias que tienen más de dos hijos. Sobre los hogares unipersonales, Nijita aporta como dato que el 40 por ciento de las personas que viven solas son mujeres mayores “de 65 años o más”. En general predominan las mujeres que viven en soledad, ya que ellas totalizan el 72 por ciento de los casos censados en 2010, mientras que los hombres llegan sólo al 28 por ciento.
Otra situación que ha crecido es la de los hogares que tienen “un solo hogar”, es decir donde vive un grupo familiar tipo integrado por la pareja y los hijos. “De todos modos –dice Cuevas– existen todavía las familias al estilo italiano, donde están el papá, la mamá, los hijos, los abuelos o abuelas, los yernos o nueras, esto que llamamos los hogares extendidos. Esas situaciones, por lo general, crecen notablemente en épocas de crisis, donde las parejas se ven obligadas a quedarse a vivir en casa de sus padres o parientes cercanos porque no tienen posibilidad de formar un hogar propio. Ahora hay menos casos, pero igual subsisten.”
Hacia el futuro, de acuerdo con lo que ha surgido del Censo 2010, lo que se puede prever, entre otras cosas, es la presencia de “la pareja más chica”, es decir “la existencia, en el 2020, de parejas solas, añosas, sin hijos, que se juntan para compartir su vida, pero no quieren tener hijos. Las mujeres jóvenes, de alrededor de 20 años, desean tener hijos, pero si pasan los 30 y pico, suelen cambiar de idea y eso es algo que se está notando como tendencia”.
Cuevas, nacida en Tucumán, considera necesaria hacer una aclaración respecto de las cifras que indican que hay más mujeres que hombres formando parejas convivientes del mismo sexo. “Los registros indican eso, pero también es cierto que se advierte, por ejemplo, que la mayoría de los hombres que admitieron vivir en pareja con otros hombres son personas que viven en la ciudad de Buenos Aires, mientras que las cifras bajan en las principales ciudades de las distintas provincias”. Desliza, pero “sólo como hipótesis”, que eso no quiere decir, en forma contundente, que “haya más lesbianas que hombres gay”.

Fuente: Pagina/12

LA OTRA VIDA DE LOS MUSEOS

La creciente propuesta de actividades que van mas alla de las obras exhibidas.Talleres de reciclado, tapicería, un curso de Historia del Arte. O de guía. Arte, literatura, música, cine. O indumentaria. Los museos porteños cada vez convocan más público a actividades que exceden la clásica contemplación de una muestra. En algunos casos hay lista de espera. La mayor parte de los asistentes son mujeres. Los horarios y las propuestas.

Por Soledad Vallejos

Cualquiera puede cruzar el umbral y hacerlo. Pintar, bailar, tocar, opinar, aprender, inventar: los verbos se multiplican con sólo ver los listados. A veces, a metros nomás de las exposiciones, que algunos creen su única razón de ser, la otra vida de los museos puebla salas, horarios, vidas de personas. Y es que hace rato que un museo es mucho más que una caja de alhajas bonita. Dicen que a medida que el ocio fue volviéndose cada vez menos libre y más el tiempo por ocupar con una oferta que desborda hasta las agendas más disponibles, el circuito de colecciones y salas y pasillos y guías tuvo que reinventarse.
Veinte años por lo menos deben de haber pasado desde entonces, y más que arriesgarse, ese universo de objetos preciosos salió ganando con las jugadas. Hasta los especialistas lo dicen: un habitante de principios del siglo XX jamás reconocería como museo lo que hoy parece tan natural. Será que se alejan a paso tremendamente decidido de la idea de espacio de clausura para predisponerse a lo inesperado. Y lo puede encontrar quien quiera, un día, una tarde, hasta una noche cualquiera.

Personas como libros

Una tarde cualquiera, delante de uno de los hits de la colección del Malba (Figueroa Alcorta 3415), transcurre si no una revolución, al menos lo más parecido a un happening. Los visitantes de entresemana, acostumbrados como suelen estar a la tranquilidad de las salas en días laborales y de clases, se detienen en las entradas, rodean a la veintena de señoras y señores que tienen más de 60 pero bien podrían estar en plena excursión escolar. Sentados en una platea improvisada por banquetas de plástico (que vienen trasladando de un poco más allá, de donde empezaron a jugar a ser espectadores avispados), ven de a ratos en silencio y de a ratos estallando risas por cómo otros compañeros y compañeras se contorsionan.
Hace unos minutos, Diego, coordinador del programa “Palabras compartidas”, los conminó: debían tomarse de las manos ante “Seis círculos en contorsión”, de Julio Le Parc (esa obra conformada por cintas de acero unidas que bailan con sólo apretar un botón) y, sin soltarse, lograr que los aros de hula hula pasen de un lado a otro del grupo. Después de la directiva, Diego se integró a la platea y allí quedaron ellos cuatro. Ahora bajan los brazos, suben los tobillos, flexionan las rodillas, se miran incrédulos por lo que está pasando en ese instante: fueron a capacitarse en arte para poder guiar a otras personas por el museo y terminan convertidos en el equivalente humano de una obra.
Estas señoras y estos señores empezaron a encontrarse en mayo, luego de haber leído sólo unas líneas en un suplemento cultural: el museo buscaba “personas mayores de 60 años para participar de un proyecto educativo dirigido a la comunidad” de visitantes del lugar. Además de residencia en suelo porteño, el museo y la Universidad Maimónides (instituciones a las que apoyó la Fundación Navarro Viola para este proyecto) pedían “ganas de trabajar en equipo, sociabilizar y hablar en público”. A los pocos días hubo 200 interesados. Un poco por disponibilidad de tiempo y otro poco por dar con perfiles más ajustadamente afines con la historia, el arte, la literatura, el teatro y las ciencias sociales, quedó este grupo que, en sólo dos semanas, ya recorría las salas como si hubieran crecido en ellas. En un rato, Marily, la socióloga coquetísima, contará que está allí porque al ver el diario “me gustó que busquen viejitos”; Ricardo, el librero a un año de los 70, que aprovechó la ocasión porque le gusta el arte “aunque no tenga nada que ver”, y para “llevarlo a otros, en centro de jubilados, en actividades del Pami, para formar equipos”. “Mi mujer forma parte de un grupo de jubilados que cuenta cuentos a chicos en escuelas. Quería anotarse pero llegó tarde. Le dije ‘no pierdas las esperanzas’”, agrega, entre risas.
Ya en los primeros encuentros se habían familiarizado con las obras, aprendido más sobre sus autores y contextos, evaluado el diálogo que establecen las piezas en el museo. También se habían visto y escuchado por primera vez. Pero nada de eso los había preparado para que hoy Diego y Laura, los coordinadores de la jornada, los organizaran en grupos y los soltaran por la sala del patrimonio para que cada grupo eligiera una obra, intercambiara opiniones sobre ella y luego la presentara a todos sus compañeros. A cada grupo le tocó una palabra de un repertorio limitado, que a su vez salió de las fichas que ellos mismos habían llenado al presentarse a la convocatoria: “creatividad”, “comunidad”, “música, “arte”, “experiencia”.
–Tienen 20 minutos para recorrer la sala de principio a fin. Empezando ahora –señala Diego.
–¿Cómo elegimos? ¿Votamos? –pregunta un señor.
–La elección tiene que ser unánime.
–La idea es compartir ideas para entender los motivos por los cuales conectan esa obra con esa palabra –dice Lucía.
Y con el “lo que importa es la experiencia y la percepción de ustedes, no el dato duro”, de Diego, allá van: a aventurarse por el territorio inhóspito de la colección del museo. Florencia Langarica, coordinadora del Area de Educación y Acción Cultural del lugar, explica que lo fundamental es que todas estas personas se preparen para lo que vendrá: ser “visitantes que guíen a otros visitantes”. Por ahora, los grupos se detienen, reiteradamente, ante un Berni lleno de chicas exhibicionistas y pulposas (que nadie elegirá, misterio); revolotean con fervor ante el sector de concretos; juegan de un lado y el otro de un Polesello clásico; meditan ante una instalación de Grippo. Un tanguero de 80 años con blog propio, señoras que fueron docentes y directoras de escuela, un librero que cierra la tienda para darse el gusto de acercarse al arte, algún contador, una socióloga; todos se dejan llevar.
–¿Ya estamos? –suena la campana, o lo que para este caso es lo mismo, la voz de Diego.
Terminan los devaneos, empiezan las explicaciones. Cada grupo cuenta a sus compañeros por qué eligieron lo que eligieron: el rincón madí, Le Parc, Grippo, Magariños, Berni. Van explicando y, cuando las circunstancias lo ameritan y los coordinadores lo exigen, contorsionándose. Se puede dudar de todo menos de dos cosas: se entusiasman; y se entusiasman tanto que, si fuera por ellos, la actividad duraría el doble.
–¿Qué más veo? –pregunta retóricamente una señora ante un Magariños de 1970 que resulta tan abstracto como un plano atravesado por líneas y poblado por figuras geométricas–. Veo algo que se puede leer como un texto. Como las personas: todos somos libros que merecen ser leídos.
En un rato, la platea itinerante de banquetas plásticas rodeará La comida del artista, esa instalación de Víctor Grippo conformada por una mesa larga, una puerta entreabierta, platos, algunos vacíos, otros con piecitas modestas, uno con una pieza dorada. El grupo en cuestión la había elegido por asociarla con la palabra “comunidad”. Poco después, brindaron con café y masitas.
A lo largo del mes que empieza hoy, y durante agosto y septiembre, van a guiar grupos de visitantes de todas las edades (grandes, chicos y también adultos mayores) en “visitas participativas” que recorrerán el patrimonio del museo, además de “actividades de narración performáticas”, en todos los casos gratuitas. El programa estará disponible en la web del museo, www.malba.org.ar, y también puede consultarse escribiendo a palabrascompartidas@malba.org.ar

DESARCHIVADOS

Encontraron carpetas vinculadas con la masacre de Trelew en un deposito de la Armada.Se trata de copias de las demandas civiles que realizaron familiares de las víctimas, donde los abogados militares reconocen la responsabilidad de los marinos. Los originales estaban “perdidos” y estos papeles se hallaban en un depósito sin archivar, catalogados como “secretos”.
 
 

Comparta esta nota con un amigo

E-Mail de su amigo
Su nombre
Su E-Mail
Por Ailín Bullentini

Seis carpetas con información inédita relativa a la Masacre de Trelew fueron integradas como prueba en el juicio que lleva el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia para determinar las responsabilidades de un grupo de militares en los fusilamientos de 16 presos políticos, cometidos el 22 de agosto de 1972 en la Base Almirante Zar de aquella ciudad chubutense. Los papeles estaban escondidos en un pequeño cuarto de un depósito de la Armada que permaneció cerrado bajo llave hasta hace unos meses. Los documentos estaban catalogados como información “secreta”. Para las querellas que intervienen en el juicio, las carpetas son “muy valiosas”. Se trata, en gran parte, de copias de los expedientes de las demandas civiles que familiares de algunas de las víctimas realizaron contra la Armada no bien se cometieron los crímenes y que atesoró la defensa jurídica de las Fuerzas Armadas. Testimonios inéditos y anotaciones personales de los abogados militares en las que reconocerían la responsabilidad de los marinos en los hechos son los aportes más importantes de los hallazgos, ocultos durante casi 40 años.
A principios de la semana pasada, el TOF integrado por Enrique Guanziroli, Pedro de Diego y Nora Monella puso a disposición de las partes que intervienen en el juicio por la Masacre de Trelew una parva de papeles amarillentos que había recibido en mano del Ministerio de Defensa. Fue la respuesta que esa cartera ofreció al tercer pedido realizado por los magistrados sobre el sumario militar 1/72, la investigación de fajina que Jorge Bautista, acusado de encubridor en el juicio, elaboró sobre los fusilamientos de Rubén Bonet, Jorge Ulla, Humberto Suárez, José Mena, Humberto Toschi, Miguel Polti, Mario Delfino, Alberto Del Rey, Eduardo Campello, Clarisa Lea Place, Ana María Villarreal de Santucho, Carlos Astudillo, Alfredo Kohon, María Angélica Sabelli, Mariano Pujadas y Susana Lesgart, además del intento de asesinato de María Antonia Berger, Ricardo Haidar y Alberto Camps, sobrevivientes.
Tras poco más de dos años de trabajo de investigación, la Dirección de Derechos Humanos de la cartera dirigida por Arturo Puricelli halló en el depósito de documentación de la Armada “expedientes, carpetas, papeles sueltos con el sello de ‘secreto’”, describió la titular de ese organismo, Stella Segado (ver aparte). Mezcladas entre esa información clasificada, descansaban las seis carpetas que viajaron a Rawson y que contienen, en concreto, el seguimiento que realizó la Armada de los juicios civiles que familiares de algunas de las víctimas iniciaron a miembros de la fuerza por los fusilamientos (ver aparte). Las carpetas poseen fotocopias de dictámenes, de presentaciones realizadas por las partes en esos juicios y de pericias, además de anotaciones personales de los abogados que defendieron a los militares acusados en esas investigaciones. Gran parte de los señalados en aquellas denuncias coincide con los que están siendo acusados en el juicio actual: los militares retirados Luis Sosa, Emilio Del Real, Rubén Paccagnini, además del ex teniente Guillermo Bravo.
Según un primer análisis realizado por las querellas son dos, por el momento, los datos más relevantes que surgen de esos documentos. Por un lado, la declaración que Raúl Herrera –un capitán de la Armada que se desempeñaba como contador dentro de la estructura militar y que según la acusación fue partícipe de los fusilamientos– dio ante la Justicia civil. Es importante porque es la primera palabra de Herrera sobre los hechos que podrá leerse: está muerto. Por esa razón no está acusado hoy.
“Era el único de los acusados que entonces quedaba en Argentina al momento de la investigación civil, su testimonio certifica que la gran mayoría de los partícipes de los asesinatos fueron trasladados por la Armada al exterior”, detalló Germán Kexel, abogado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. La “huida” de personajes como Bravo, Sosa o Del Real “queda demostrada en varios papeles de esas carpetas. También el hecho de que la fuerza hizo todo lo posible por que no declaren, siquiera a la distancia”, remarcó. En su testimonio, Herrera da su punto de vista de los hechos que, si bien se adecua a la “versión oficial” que ubica a los fusilamientos como una reacción a un intento de fuga de parte de los presos políticos, “plantea algunas fisuras que sirven para solventar la hipótesis de la Secretaría de Derechos Humanos”, mencionó el abogado.
Por otro lado, existe entre los papeles de trabajo de los abogados de la Armada un dictamen escrito de puño y letra por Jorge Ibarborde, uno de ellos, y presentado en el marco del juicio civil iniciado por la familia de Sabelli. Allí, el letrado recomienda que el Estado –en esos tiempos bajo la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse– “se allane” a las denuncias, se declare culpable de las muertes. “Llego a la conclusión de que el juicio probablemente se encuentre perdido para el Estado nacional (ya que) las pruebas producidas traen un relativo conocimiento sobre la falta de intención de fugarse por parte de Sabelli (lo) que la convierte en víctima inocente”, apunta el escrito y concluye: “Teniendo en cuenta la imagen perjudicial ante la opinión pública que traería una sentencia condenatoria, deberíamos allanarnos”.
“Jurídicamente, el aporte de los expedientes es muy importante ya que demuestra todo lo que los abogados de la Marina trabajaron para tratar de que la causa no trascendiera al ámbito político. Los documentos son valiosos porque en ellos los abogados de la Armada reconocen que sus defendidos mataron a los dieciséis presos políticos en la Base”, sostuvo Mariano Rico, colega de Kexel.
El fiscal de Rawson, Fernando Gelvez –quien comparte la posición con su par de Comodoro Rivadavia, Horacio Arranz–, entendió que las carpetas son “una pieza más en el rompecabezas de los hechos que obtendrá su verdadero valor al ser puesta en relación con el resto de las pericias y testimonios” en la etapa de los alegatos.
“Las constancias de los abogados de la Armada dan por perdidos los juicios debido a que las pruebas aportadas en la investigación eran suficientes para determinar sus culpas”, dice Eduardo Hualpa, uno de los letrados a cargo de la querella de los familiares de las víctimas de la masacre. Para Hualpa, las seis carpetas “son información original de registros que la Armada realizó sobre la investigación que miembros de la fuerza debieron afrontar como acusados de cometer los fusilamientos de Trelew que demuestra que esos procesos judiciales realmente existieron”. Hasta el momento, sólo las pruebas aportadas por la testigo Alicia Bonet, compañera del militante asesinado, hablaban de esos juicios, de cuya existencia la Justicia tiene constancia pero no documentación: “La incineraron, se destruyó”, mencionó Hualpa. Rico, en tanto, consideró que los papeles son “fundamentales” para “apuntalar” la hipótesis de la secretaría: que la masacre fue “parte de una política de Estado de perseguir, reprimir y eliminar a todo actor político que hubiera en la sociedad y que se opusiera a su dirección”.

Fuente: Pagina/12

"LO QUE PASO EN PARAGUAY ES UN ESPERPENTO"

En diálogo con Página/12, Baltazar Garzon, el juez que investigó los crímenes de la dictadura argentina cuando aquí no se podía, habla del Golpe contra Lugo, Europa, Latinoamérica, los Kirchner, ciudadanía y participación.

Por Alejandra Dandan


Baltasar Garzón considera el reciente golpe en Paraguay como “un esperpento que cuestiona la solidez democrática” de la región. “El hecho de que un mecanismo esté previsto en la Constitución no quiere decir que su uso sea adecuado o jurídicamente correcto o incluso que no pueda llegar a ser un fraude”, señala el ex magistrado español que acaba de ser nombrado como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación. En diálogo con Página/12 desde la provincia de Tucumán, donde llegó para reunirse con los organismos de derechos humanos del noroeste argentino, Garzón habla de la estabilidad democrática, que volvió a ser cuestionada a partir del golpe paraguayo, pero también repasa las fortalezas políticas que los gobiernos locales vienen construyendo en contraposición al Viejo Continente, que no quiere abrir “espacios o fisuras” porque considera “un peligro las formas de democracia más directa, porque son procesos que no pueden controlar”. El primer encuentro con Néstor Kirchner, su decisión de impulsar los procesos de lesa humanidad “sin atender las consecuencias que pudieran tener” y su primera visita a la ESMA fueron otros de los ejes de la entrevista. “La gran enseñanza es que cuando hay gentes que están en contra de este tipo de procesos, ya sea por interés propio o corporativo, no dimensionan lo que significa para el futuro de una sociedad en el sentido de que se fortalece: ése es el caso de Argentina.”
–¿Cómo es venir a Tucumán por primera vez luego de haber condenado a la distancia a Antonio Bussi?
–Siempre hay una primera vez, pero éste es uno de esos lugares a los que llegas por primera vez y parece que regresas. Cuando te has aproximado a un lugar por el estudio de los documentos, por los testimonios de las personas que sufrieron la represión en esta parte del país de la mano de muchos, pero principalmente al mando de quien tenía el poder, en ese momento te da la sensación de “déjà-vu”, de que ya estuve aquí antes. Es lo inverso a lo que sucede cuando haces una investigación: ocurre el hecho, vas a un lugar a ver lo que sucede y a partir de allí actuás. Aquí el proceso es inverso, por eso esa sensación de haber estado antes. Y en cuanto a la gente, hay diversas vibraciones. Ayer paseé en la calle porque quería andar entre la gente. Cuando pasé por el edificio de la Facultad de Derecho, un señor se me paró y me dijo: “Yo lo conozco, señor juez, para que vea, lo vi por televisión”.
–Estuvo el viernes con los organismos de derechos humanos del NOA. ¿Qué impresión le dio?
–Reencontrarme con personas, víctimas que habían concurrido en 2005 fue muy intenso porque oyéndolas comprobás que tienen similares problemas en la Justicia en cualquier parte del mundo. La dilación de los procedimientos, las dificultades y la tramitación, la falta de medios, eventualmente la falta de compromiso de quienes asumen esa obligación, el deseo de las víctimas de que se haga justicia, y todo eso es vuelto a revivir.
–¿La sensación es que no se avanzó lo suficiente?
–Todo lo contrario. Lo maravilloso es que estamos hablando de justicia en vida, no estamos hablando de un deseo frustrado como ocurrió desde el año ’96 en adelante en España. Iban a reclamar justicia, pero lejos de su país y porque aquí no se los tenía en cuenta. Una de las víctimas me dijo una vez: “Venimos a España no porque aquí se va a resolver mejor el asunto, sino porque no tenemos posibilidades de que se investigue en nuestro país”. Por tanto, la sensación del viernes era muy diferente de la que he experimentado en otros viajes previos a 2005. Me he encontrado con el presidente del Tribunal del caso ESMA en el hotel. Me contó que preparan para agosto y septiembre la segunda gran causa y me dio una sensación agradabilísima porque cuando nos encontrábamos en España con argentinos la sensación era de frustración. Y eso es un hecho muy potente.
–En estos días dijo que Argentina es el país más avanzado en el juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad. Y subrayó el rol de Néstor Kirchner.
–No pertenezco a ningún partido político, pero cada uno tiene sus afectos. Y es reconocer a quien lo merece, aquello que ha hecho en un momento determinado de su vida, en ese caso Néstor Kirchner, por su país. Me pueden decir que era su obligación, yo diría que también era obligación de los gobernantes anteriores y no hicieron nada. Por tanto, es algo más que la obligación. Cuando conocí a Cristina Fernández de Kirchner era senadora. No era todavía Presidenta y, sin embargo, el compromiso existía. Cuando hay autenticidad en las personas, lo sabes. Y cuando no la hay y ves que es una pose, también lo sabes. Kirchner es una persona que vio que no podía permanecer esa impunidad. En ese momento estaba comenzando el juicio de (el ex marino Adolfo) Scilingo (en España) y tomó una decisión importante, fundamental y trascendental para la historia de Argentina. Creo que conforme transcurra el tiempo, se acrecentará esa figura porque determinó con esa decisión anteponer los valores al interés político.

El esperpento

–¿Se puede pensar que la Justicia cambia los procesos políticos?
–La Justicia, sin ningún lugar a dudas, tiene una trascendencia e importancia política muy clara. Lo importante o determinante es que los jueces no corramos el riesgo de querer incidir en el curso político de un país con las decisiones. Es muy diferente eso a que una decisión judicial pueda tener consecuencias políticas. Un enjuiciamiento a un líder, a un presidente o a cualquier responsable puede determinar su eliminación política, pero otra cosa es que se busque esa influencia desde lo jurídico. Esto ultimo es la politización de la Justicia, que es nefasta, y lo otro es la dimensión correcta que tiene que enfrentar algún hecho, porque todos son iguales ante la ley. Sin lugar a dudas todos los casos de la represión argentina necesariamente tienen una incidencia en la política. ¡Cómo no la van a tener! La tuvieron los crímenes contra la humanidad que se cometieron contra los ciudadanos. Necesariamente la valoración jurídica tiene una trascendencia política y es bueno porque esa dimensión es social y la sociedad debe advertir que nunca más se puede admitir una vía distinta a los estrictos términos democráticos. La gran enseñanza es que cuando hay gentes que están en contra de este tipo de procesos, sea por interés propio o corporativo, no dimensionan lo que significa para el futuro de una sociedad, en el sentido de que se fortalece. En el caso de Argentina, mucho más.
–¿Se puede pensar desde ahí el caso de Paraguay? ¿Un juicio pensado como herramienta política?
–He dicho en estos días que me preocupa profundamente Paraguay. El hecho de que un mecanismo esté previsto en la Constitución no quiere decir que su uso sea adecuado o jurídicamente correcto. O incluso que no pueda llegar a ser un fraude. Si ha sido un fraude también se debería responder políticamente y judicialmente por parte de quienes se han aprovechado de ese mecanismo para acabar con el mandato de alguien que legítimamente lo estaba desempeñando por elección popular. Lo que tendrían que haber hecho está lejos de aquello que se hizo de forma sorpresiva, con nocturnidad y alevosía, y podría haber esperado a que los ciudadanos emitan su opinión. No es bueno para el fortalecimiento democrático en la región. Ya después de la malísima experiencia de Honduras y las consecuencias que trajo el golpe de Estado de 2008 nos parecía que ya tenéis estabilizada la región y que los mayores incidentes políticos se estaban resolviendo por las vías democráticas y con participación ciudadana, y aparece este esperpento que cuestiona la solidez democrática.
–Latinoamérica está más o menos convulsionada. Chile con los estudiantes y con la universidad pública. México, Colombia. ¿Cómo lo ve?
–Lo que Latinoamérica le está demostrando al mundo es que no se estaban haciendo tan mal las cosas cuando ahora comienzan a ser foco de atención mundial. Las grandes democracias, las viejas democracias, están sufriendo las consecuencias de ser malas gestiones. Los ciudadanos empiezan a pasar facturas porque quieren comprender qué está sucediendo. Es esa dualidad de política y ciudadanía, que en un país como Argentina algunos pueden cuestionar por alguna cosa, pero no porque no haya un dinamismo político: una proximidad entre el ejercicio de la política y la ciudadanía. Hay una interacción permanente y eso es diferente. En España se está viviendo un proceso que las estructuras políticas tradicionales se niegan a aceptar, a abrir una fisura, y de momento comienzan a decir: “Es un peligro para la democracia lo que está pasando”. En realidad no es un peligro para nada. Es un peligro para ellos, que no quieren que se participe; para ellos sí es un peligro, porque las formas de democracia más directa no se controlan, porque el político fundamentalmente quiere tener tranquilidad, un espacio controlado para desarrollar reformas importantes, pero para que no lo puedan cuestionar. Y en países como Chile no es casualidad que el presidente Sebastián Piñera tenga un índice de popularidad bajo cero como consecuencia en gran medida de su política respecto de, entre otras, la educación. Hay que cambiar las mentes y las formas de hacer política y eso es una enseñanza que estamos recibiendo de países como Argentina, México, España ahora con los movimientos de los indignados. Es algo novedoso que cuesta entender, pero es necesario que se mantenga, no como dicen algunos que hay que institucionalizarlo, por qué: es la sociedad que está en efervescencia. Suficiente movimiento político es la sociedad en sí misma.

Fuente: Pagina /12