viernes, 29 de marzo de 2013

VUELTA EN RADIO POR AMERICA

Ellos son Kombi Rutera y Radio Mochila, dos parejas de argentinos que recorren las rutas latinoamericanas haciendo radio autogestiva para una nueva comunicación.
 
Por Jimena Arnolfi         
      
AcAsí empezó todo. Un día se miraron y se preguntaron, ¿por qué no? Entonces, fue la respuesta. “Así, sin vueltas, ambos coincidimos en que mientras viajamos nos sentimos totalmente libres. Cada día nos recuerda que el momento presente es lo máximo que tenemos”, dicen Maru Orza (38) y Martín Sesana (31), de Kombi Rutera, dos periodistas argentinos que están viajando a bordo de una combi y hacen radio de punta a punta por las rutas latinoamericanas desde hace cinco meses.
Paula Iuliano (29) y Patricio Leguizamón (28) –los Radio Mochila– se convirtieron en viajeros hace 18 meses y hace un tiempo que se vienen preguntando si podrán volver a sentir que son de un solo lugar. Se trata de otra pareja de comunicadores que decidió renunciar a sus trabajos formales para conocer Latinoamérica y sus radios comunitarias. Viajan con una mochila de 20 kilos cada uno. Ellos también empezaron con la misma pregunta. ¿Por qué no?
 
A la velocidad del paisaje. Maru y Martín se conocieron trabajando en una radio en 2004: “El paso por los medios nos dejó el gusto por transmitir y a partir de la comunicación acercar lugares lejanos y descubrir personas desconocidas”.
La kombi rutera es una Volkswagen modelo ’83 que se llama Huella y fue bendecida en el popular santuario de San Nicolás. Cuando estaban preparándose para dejar la casa donde conviven hace siete años en el barrio de Villa Devoto, se dieron cuenta de que tenían muchas pertenencias que ya no usaban más. La iniciativa se extendió por las redes sociales y juntaron 40 cajas con ropa, juguetes, libros y remedios que fueron entregando por el camino.
El destino final es Tijuana, México, pero los viajeros no tienen apuro en llegar. Van a la velocidad del paisaje, como les gusta decir a ellos. Saben dónde se despiertan pero nunca dónde van a dormir. El día a día se va armando minuto a minuto.
“Hacemos Radio Rutera desde cualquier lugar. Playa, ruta, al borde del río, en la kombi, en un hotel. La idea es que la gente viaje con nosotros y conozca nuevas culturas”, dice Maru Orza desde Chiclayo, Perú. Vienen de días complicados, pero la idea es seguir. Los viajeros habían llegado a Piura, Perú, pararon en un cyber y al volver vieron que habían abierto la ventana de la kombi. Les robaron plata, pasaportes, tarjetas de crédito y débito, ropa, micrófonos, cámara de video. “Lo importante es que Huella y nosotros estamos bien y que el sueño continúa”, dice Maru Orza. Pueden seguir el viaje en www.kombirutera.com.ar.
 
El viaje los hace libres. El proyecto Radio Mochila de Paula y Patricio está pensado en dos partes: una de registro y otra de acción. Todos los días que comparten en cada una de las radios comunitarias filman y graban sonido. La parte de la acción se refiere a dar talleres y compartir con la gente del lugar. Por esta razón, se quedan más de una semana en cada una de las radios comunitarias. La estadía más larga hasta el momento fue en La Quiaca, donde se quedaron más de dos meses. El proyecto incluye una bitácora y una audioteca que puede seguirse en www.radiomochila.com.
La primera parada estaba programada desde el día que se tomaron el tren en Retiro. Vivieron una semana en una de las comunidades de Pinto, Santiago de Estero, donde está la FM Inti Manta, la cuarta radio del Mo. Ca. Se-Vía Campesina (Movimiento de Campesinos de Sgo. Del Estero). Allí pasaron la primera navidad fuera de casa, junto a la familia Aguirre, en una larga mesa, en medio del campo, sin luz y sin agua, pero con luna. “Lo que no les falta son los intentos de desalojo por parte de los terratenientes, quienes creen tener más derechos sobre esas tierras que los campesinos que vivieron todo su vida ahí, al igual que sus tatataratatarabuelos y las generaciones siguientes”.
El movimiento Mo. Ca. Se surgió hace veinte años. “A ellos les faltarán muchas cosas pero les sobra valentía y alegría. Jamás nos olvidamos de la frase de Cristina Loaiza (madre de la familia que visitamos): Cuando nos preguntan si tenemos miedo a pararnos frente a una topadora para que no nos desalojen, yo respondo ‘¿miedo a eso? No, el miedo es a quedarnos sin tierra, sin nuestro lugar’”.
En la radio comunitaria desde donde los campesinos pueden expresarse, los chicos montaron un taller de edición digital como respuesta a la demanda de los campesinos más jóvenes: “Una mochila sirve para transportar cosas de una forma cómoda. Sirve para viajar. Pero también para llevar algo para compartir y volver a llenarla con lo compartido por otros a quienes conocemos en el camino”.
 
Culturas en plural. Fuera de las grandes ciudades, la radio cumple un papel fundamental para la comunicación de las comunidades. Viendo esa realidad, la idea que dice que la radio como medio va a desaparecer, es una mirada citadina.
“Como nos dijo un amigo boliviano, integrante de una de las pocas radios mineras que aún sigue en el aire, hacer radio es fácil, lo difícil es hacer comunicación”, dicen los Radio Mochila.
En lo que va del viaje, conocieron experiencias de comunicación muy variadas: radios instaladas en la cima de una montaña a miles de metros de altura, radios que surgen como medio para alfabetizar, radios impulsadas por movimientos feministas, radios que tienen su programación completa en lenguas originarias como el aymara o el quechua.
Los viajeros hablan de un cambio de paradigma en la región. “Es un cambio simbólico muy fuerte que en Bolivia, por ejemplo, exista el Ministerio de Culturas, en plural, porque es un país plurinacional”, dicen los Radio Mochila. También registran que el debate sobre el rol de los medios se está dando en la mayoría de las sociedades: “Es importante señalar que mientras en muchos países se están encarcelando o asesinando a comunicadores de radios comunitarias, en nuestro país se las reconoce y se les otorga derechos. La sanción de la nueva ley de medios es un punto de partida”.
 
Fuente: Miradas al Sur

"SE TRATA DE EMPODERARLOS CON PERSPECTIVA DE DERECHOS HUMANOS"

La clave está en el seguimiento que se hace de cada persona, una vez que sale de la órbita del sistema penal”, dice la doctora Laura Lopresti, titular de la Subsecretaría de Gestión Penitenciaria del Ministerio de Justicia.
 
Por Francisco Yofre.

–¿En qué consisten esas mejoras?
– Centralmente, en adecuar el sistema penal a la nueva Ley de Salud Mental sancionada en diciembre de 2010, para los casos de personas privadas de la libertad que requieran de algún tratamiento integral. Antes del cierre de la Unidad 20 del Hospital Borda para los varones y la Unidad 27 del Hospital Moyano para las mujeres, se había avanzado mucho respecto a una intervención de tipo civil para quienes cumplían una condena y tenían problemas psiquiátricos. El Director Nacional del SPF, doctor Víctor Hortel, encaró el cierre y desguace de esas unidades, ya que no cumplían con ninguno de los parámetros edilicios ni de infraestructura para hacer el trabajo de inserción en derechos humanos que nosotros entendemos debe ser para las personas privadas de la libertad, agravado por el caso de que éstas tienen padecimientos mentales. Tanto la unidad penal en el Borda como en el Moyano no permitían saltar las limitaciones que le imponía la propia estructura de hospital, ideado con una lógica manicomial. Fue entonces que junto con la Secretaría de Justicia se decidió la elaboración e implementación de este programa interministerial que es el Prisma sustentado por el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Salud de la Nación.
Antes, cuando una persona usuaria del servicio de salud mental penitenciario recuperaba la libertad, era derivada al hospital Borda. De allí, muchas veces era expulsada, reincidía y entonces reingresaba a la órbita penal. Casi que era cuestión de tiempo para que vuelva a entrar a la U. 20 por reincidencia. Entonces, vimos la necesidad de crear un dispositivo de inclusión social que intente por todos los medios de brindarle herramientas para que al momento de finalizar la condena no reincidiera. Al reingresar al sistema penal, era probable que volviera a las unidades hoy clausuradas.

–¿Había capacidad para tanta gente?
–No era un problema de capacidad. Cualquier persona que tuviera algún padecimiento mental que estuviera detenida por algún delito se lo enviaba a la U. 20 o a la U. 27. Era necesario un dispositivo que sea más preciso en el diagnóstico ya que se ponía en peligro la salud de la persona. Por eso, afinamos los criterios de admisión.
Ahora son criterios de inclusión, que implican una evaluación psiquiátrica y no meramente judicial. Una persona con diagnóstico presuntivo de que está con un episodio psicótico agudo o con un trastorno mental agudo sí es un usuario del Programa. Eso hizo que bajara mucho la cantidad de personas que están bajo la órbita del Programa.
Así, de una población de 150 personas que estaban alojadas en la U. 20, ahora se pasó a un poco menos de 60, 15 mujeres y 40 hombres aproximadamente. Además 35 personas ya egresaron, recuperaron la libertad y están en seguimiento por el dispositivo de inclusión social. Además, se está avanzando en la construcción de un espacio adecuado específicamente para esa población en Ezeiza.

–¿Cómo es la internación para alguien que está en detenido en el interior del país?
–El SPF tiene unidades penitenciarias en todo el territorio nacional. Por ejemplo, una persona que está detenida en Formosa, y presente padecimientos mentales, deberá pasar por el dispositivo de admisión del Prisma
 
En acción. Mientras habla, la Dra. Lopresti muestra algunas fotos del Prisma, los fundamentos del Programa, informes sobre los talleres de cine, de lectura, de juegos, de plástica, y hasta de una revista que comenzarán a hacer las personas.
–Es un trabajo muy arduo, por cierto, de todos los profesionales que son de primer nivel, y también del personal penitenciario que cumple funciones allí. Da mucha alegría observar que además, gracias a ese trabajo, personas que tenían o tienen padecimientos mentales han vuelto a estudiar y a trabajar, gozando de los mismos derechos que el resto de la población privada de la libertad en el sistema penitenciario federal. Implementamos en el contexto de privación de la libertad las políticas de inclusión y derechos humanos del Gobierno Nacional, que se traducen en el Prisma en los talleres laborales, la revinculación familiar, las actividades recreativas y de educación. Se trata de empoderarlos, que recuperen su dignidad y se le reconozcan los mismos derechos que a las demás personas.
 
Fuente: Miradas al Sur

JUAN CRUZ URQUIZA: PARA CHARLY, CON CARIÑO

El trompetista argentino está presentando el álbum “Indómita luz”, donde recrea en clave de jazz el cancionero de García.
 
Por Eduardo Slusarczuk
 
Cuando, hace dos años, le propusieron dar un concierto con música de Charly García en el marco del Festival de Jazz de la Ciudad, Juan Cruz de Urquiza sintió “un ataque de responsabilidad”.
No obstante, con la experiencia previa de haber versionado dos clásicos de García - Promesas sobre el bidet y Llorando en el espejo-, en sus álbumes anteriores, el trompetista aceptó el desafío: “No era fácil. Pero tenía las ganas y la certeza de que tendría el tiempo necesario para hacerlo bien.” Finalmente, aquel show fue sólo el inicio de una serie de presentaciones de De Urquiza y su noneto interpretando aquel repertorio, que fue registrado en el CD Indómita luz, grabado en vivo el año pasado, en Café Vinilo “La gente se copó con el resultado, y nosotros disfrutábamos mucho haciéndolo”, explica el músico, quien declara un fuerte vínculo afectivo con la obra de Charly.
“En mi casa, de chico -recuerda-, sonaba mucho el jazz de Ellington, Count Basie y Armstrong. Pero en mi adolescencia, lo que más escuché fue rock nacional. Y con quien más afinidad tuve, fue con él.”
 
 Sin embargo a veces, desde el jazz, el rock o el pop son vistos con cierto desdén.
Creo que, de mi generación para abajo, eso fue cambiando. Hay más afinidades y una concientización de que si algo en otro género de la música popular no es lo sofisticado o intelectual a lo que puede llegar el jazz, no quiere decir que sea un género menor. Además, es nuestra música.
 
¿Con qué criterio elegiste el repertorio?
Me parecía clave sentir que podía aportarle algo al tema sin alterar su esencia, sin perturbar la canción. Para mí era muy importante respetar la melodía y, en algunos casos, jugar con la armonía, con la cuestión rítmica o con la incorporación de secciones abiertas a las improvisaciones. Podría haber sido más experimental, como en algún caso me plantearon. Pero para experimentar tengo mi propia música. Estas son canciones muy fuertes, que uno no puede trastocar indebidamente.
 
¿Hubo algo que te haya sorprendido, al desmenuzar los temas?
Sí. Hay rítmicas que suenan super naturales, pero que cuando las transcribís encontrás que son muy sofisticadas. Lo mismo pasa con giros armónicos que, al verlos escritos los tenés que pensar, y que al tocarlos salen con gran fluidez. Son detalles que tienen su razón de ser, a diferencia de cuando uno peca de buscar una sofisticación innecesaria.
 
¿Cómo evolucionó la interpretación con el paso del tiempo?
La cuestión más importante fue familiarizarnos con la propuesta, y con ciertos códigos que, como músicos de jazz, no nos resultan tan habituales. Por eso, al elegir a los músicos, también tuve en cuenta que la música de García les pudiera generar algo especial.
 
Siendo una propuesta esencialmente instrumental, ¿por qué hay dos temas cantados?
Dentro de la obra de Charly, las letras juegan un papel importantísimo. De modo que creí que ese aspecto debía estar presente. Y obviamente, me gustaba la idea de que lo hiciera Roxana Amed.
 
¿Le pudiste mostrar el disco a García?
Se lo mandé hace muy poquito. Me encantaría que lo pudiera escuchar. Y si le genera algún tipo de sensación positiva, para mí sería una alegría increíble. Es un laburo hecho con mucho cariño y respeto.
 
Fuente: Clarin

jueves, 28 de marzo de 2013

HOY: MARTES ROJO

Por Hernán Firpo

Arrancó una cruzada anti-trata despegando todo tipo de volantes de oferta sexual. Sumó gente y aclara: “No cazamos prostitutas”.
 
A la hora que estás leyendo esta nota por ahí ya pasó o por ahí esté por empezar un nuevo “Martes Rojo”. En el microcentro, una vez por semana y a la hora señalada, se organizan los martes rojos, esfuerzo de Carolina Barone, una politóloga que ya no está tan sola como cuando empezó su cruzada anti-trata. La acompañan chicos, chicas, hombres, mujeres y también infantes –hijos de– que atraviesan el centro como un obús despegando cualquier tipo de volantes de oferta sexual.
“Es una misión casi imposible. Si podés fijate y te vas a dar cuenta: ya no ponen siluetas de mujeres, sino conejitas o una manzanita mordida… No, no es un triunfo nuestro, pero estos tipos son conscientes de que los estamos siguiendo y sacando fotos. Los Martes Rojos son un granito de arena contra la trata. ¿Por qué martes? Porque un martes de diciembre del año pasado iban a darse a conocer los fundamentos del caso Marita Verón en la capital tucumana. Después finalmente ocurrió un miércoles, pero el repudio al fallo ya había empezado antes. Fue tan indignante, tan asqueroso lo que pasó con esas absoluciones…” Lo del color rojo que caracteriza a estos martes es por las bolsas, bolsas rojas, bolsas de residuos patológicos donde ponen las miles de despegatinas. “Porque como mujeres nos sentimos así, como basura. Yo antes salía sola y sacaba los papelitos. Lo bueno es que cada vez somos más y más”.
Un martes como cualquiera de estos martes, Carolina y su gente se reúnen a la una de la tarde en Carlos Pellegrini y Corrientes. Pasan por el microcentro, Florida, Lavalle, y hay gente que las aplaude. Su presencia llama la atención que ya quisiera la solitaria estatua viviente ( movediza de tan aburrida, pobre ). Un flaco les grita su apoyo desde una ventana y quiere saber cuándo y dónde. Carolina grita la información. Aplauden desde un kiosco de diarios forrado de imágenes papales ( el papa inmóvil ), y a su paso se va sumando gente. Es como si Carolina fuera algo del flautista de Hamelin.
“La prostitución nunca puede ser considerada una salida laboral. La mujer no elige ser prostituta. Nunca. El Estado tiene que estar presente para que esas mujeres consigan un trabajo de verdad –dice–. Tal vez ejercen por un mandato cultural o social, o porque sus madres también hicieron lo mismo y lo ven como algo natural”.
Ahora hay que hacer de cuenta que llega el aguafiestas que le dice: con tanto Papa, ¿no vendría bien un poquito de abogado del diablo? Aparte, Carolina está sentada en el bar de un convento ubicado en San Martín al 700 (“el oasis de los oficinistas”). El caso Marita Verón, aberrante por donde lo mires, ¿no crees que terminó estigmatizando al oficio más viejo del mundo?
“No es el oficio más viejo del mundo. Es la esclavitud más vieja – se planta -. La prostitución no es un trabajo y con las despegatinas buscamos visibilizar la explotación de mujeres. Hay empresas que lucran con el cuerpo de la mujer”.
Claudia Brizuela, integrante de Ammar, una asociación de mujeres meretrices, le dijo a este diario que ellas repudian la trata, pero piden que separen las cosas. “Yo soy dueña y señora de hacer lo que quiero”, dice Claudia. “Soy mayor de edad y tengo decisión propia. Si por ejemplo nos cierran las whiskerías y nos sacan la publicidad, nos están empujando a la clandestinidad. O sea, y para ser más clara, no nos están teniendo en cuenta en la mesa de trabajo”.
Carolina, puro y genuino entusiasmo, dice que nunca escuchó la otra campana: “Yo no hablé con prostitutas de las llamadas autónomas. Me debo eso, sí, es una materia pendiente, no tengo porque negarlo. Igual, no somos cazaputas, no cazamos prostitutas. Ellas saben que existimos y nunca tuvimos ningún problema con ellas. Ni un reclamo, nada. Saben cual es nuestro objetivo y saben que estamos muy claramente enfocados”.
¿Y si las putas fueran desacreditadas desde siempre por desconocer el concepto de plusvalía? Es más, ¿si por obra y gracia de la eyaculación precoz – problema que afecta a la mitad de los hombres – las putas fueran los individuos que más caro venden su fuerza de trabajo? ¿Si hiciéramos un esfuerzo sofista y las estudiáramos como una especie de motín antisistema? ¿Si se tratara de las únicas mujeres capaces de enfrentar la “cosificación” de un modo agriamente contrafáctico?
“Vos te preguntás todo eso y yo me pregunto cómo sabés si no están en un privado como víctimas de un engaño o de un secuestro. Si no las tienen amenazadas de muerte. Te repito: no somos cazaputas, actuamos en contra de la trata y lo que hacemos nos da mucho miedo. Nos amenazan, nos insultan. Estamos para enfrentar a los sinvergüenzas que maltratan y lucran con el cuerpo de la mujer. Básicamente eso”.
 
Fuente: Clarin

martes, 26 de marzo de 2013

UNA DISPUTA CULTURAL ABIERTA

Ley de medios. Tres consultores analizan la percepción de la población sobre el tema. El rechazo de los argentinos a los monopolios. Cómo fue cambiando la visión de la sociedad sobre la postura política del Grupo Clarín.
 
Por Demian Verduga.
        
Durante la campaña electoral para las elecciones presidenciales del 2007, Cristina Fernández decía, cada tanto: “Los cambios políticos son esencialmente cambios culturales”. La capacidad oratoria de Cristina, la de comunicar una idea compleja de modo sintético, se lucía en esa frase, que también mostraba hasta qué punto el kirchnerismo tenía presente que la acción político-democrática tiene como límite las creencias de la sociedad. Faltan dos meses para que llegue el 7 de diciembre, fecha emblemática en la búsqueda de aplicar la ley de medios, sancionada hace tres años. La norma ya se disputó en el terreno político, ahora sigue en la arena judicial, y nunca dejó de pelearse en un territorio clave de las creencias. A 60 días del 7/D, un debate sobre el estado de la contienda cultural por la ley de medios.
“Hay una cuestión que es muy clara: la mayoría de las sociedades, la argentina también, ven muy mal que haya monopolios –le explicó el consultor Ricardo Rouvier a Miradas al Sur–. En una de las encuestas que hicimos durante el debate por la ley de medios, más del 60% de los consultados manifestaba que estaba en desacuerdo con que una misma empresa sea dueña de un canal de aire, de varios de cable, de un diario y una radio”. Esta encuesta que rememoró Rouvier muestra un costado del sentido común de la sociedad que en principio favorecería la aplicación efectiva de la ley. La duda que surge, entonces, es si la población percibe al Grupo Clarín como un monopolio. (El Grupo tiene 240 licencias en todo el país, 10 veces más que lo permitido). “El asunto se pone complejo a la hora de analizar eso –remarcó Rouvier–. La población todavía no tiene tan claro lo de la posición dominante. Por eso es importante que el Gobierno explique más, como lo hace ahora con el spot publicitario sobre el 7/D”.
Artemio López es director de la consultora Equis y también habló con este medio. Coincidió parcialmente con Rouvier: “El rechazo a los monopolios no se traslada de modo simétrico en rechazo al Grupo Clarín. Eso es claro”. Sin embargo, Artemio remarcó que hay un sector relativamente amplio de la sociedad para el que la aplicación de la ley de medios es importante. “En lo que podríamos denominar como núcleo duro del electorado kirchnerista, se percibe a Clarín como un monopolio y a la desmonopolización del sistema de medios como una causa importante.” Ese núcleo duro al que se refería López representa alrededor del 30% del electorado argentino, una cifra que cientos de partidos políticos en todo el mundo envidiarían. Según el consultor, es un sector que construyó su identificación política durante el conflicto por la Resolución 125 y se expresó en las elecciones del 2009, cuando el kirchnerismo perdió en distritos importantes, aunque a nivel nacional salió primero con algo más de 30 puntos. “No quiere decir que en ese tercio todos le den la misma importancia a esta norma. Pero les parece que su aplicación es una causa importante. Son personas que por ahí en la calle discuten sobre el tema. Desde su lugar, podría decirse que participan de la pelea cultural por la ley”.
Artemio resaltó también que para el resto de electorado que acompañó a Cristina en octubre del año pasado, un 24% que se sumó al 30 del 2009, “la diversificación del mapa de la comunicación es un tema intrascendente. Son votantes que acompañaron al Gobierno más por la buena situación económica que por otra cosa”.
 
Paradojas del ser opositor. No hace falta repasar las tapas de Clarín durante los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde o el propio Néstor Kirchner, para saber que ningún presidente de 1983 en adelante fue tan atacado como Cristina Fernández. No está de más remarcar que se trata de una mujer, algo que le agrega un heroísmo particular a esta disputa, un condimento que a criterio del cronista la Historia recogerá, ya que se enfrenta esencialmente con hombres. Más allá de esta digresión, la postura ultraopositora del multimedio ha tenido efectos sobre la población, algunos negativos para el Grupo, otros no.
“El imaginario en relación a Clarín ha cambiado a partir del debate de la ley –remarcó Analía del Franco, de Analogías–. La mayoría de la sociedad siempre vio a La Nación como una publicación conservadora, pero la visión sobre Gran Diario Argentino era que se trataba de una publicación más popular, por lo menos en los sectores medios. Es decir: que tenía una ideología difusa, que se acomodaba bastante al humor general. Ahora hay una franja importante de la sociedad que no piensa que en el multimedio están todas las voces, y que se da cuenta de que el diario tiene una línea editorial muy definida, justamente por su falta de matices respecto del Gobierno”.
Esta postura rígida del Grupo también le ha traído algún beneficio, quizá buscado. “El punto en que le sirve su postura oposición acérrima es que lo ayuda para instalar la idea de que la aplicación de la ley no es para combatir los monopolios sino para castigar a Clarín porque piensa distinto– remarcó Del Franco–. También hay amplios sectores que piensan eso.” Rouvier coincidió con Del Franco en este punto: “Es cierto. Su postura política tan definida enturbia el debate sobre la posición dominante. Es parte de la estrategia del Grupo”.
Hay otro aspecto que remarcó Del Franco al que el Gobierno Nacional debería tomar en cuenta desde el punto de vista de la disputa cultural. Es un dato importante a la hora de cuidar ciertos gestos políticos y algunos retrasos en la aplicación de otros aspectos de la Ley. “La población también ve de un modo muy crítico la posibilidad de que la hegemonía de Clarín sea reemplazada por otra”, dijo Del Franco. Lo central de esta reflexión es que muestra otra de las aristas de la estrategia del Grupo, no negar que ellos tienen una posición dominante, sino marcar que el Gobierno quiere instalar otra. Cualquier gesto que aporte elementos a este relato, perjudica el respaldo social a la aplicación de la ley.
 
El panorama político. Hay un dato que tiene la visibilidad de un elefante pero que no se suele recalcar en los análisis. Hubo varias fuerzas políticas que no acompañaron la ley de medios, pero no hay ninguna que hoy haya hecho de su derogación una bandera. Esto no quiere decir que en todas las fuerzas se sueñe con cambiar el mapa comunicacional, pero la inexistencia de esa bandera muestra también que Clarín está muy lejos de ser una corporación apreciada por la mayoría del sistema político. Quizás en casi 25 años de hegemonía mediática creciente, no hayan reparado en la cantidad de operaciones que acumularon y de heridos que dejaron en el camino.
“Hay una historia y una tradición en varios de los partidos que hoy ocupan el espectro opositor que no tiene mucha sintonía con Clarín”, remarcó Artemio. “El radicalismo tiene fresco el recuerdo de aquellas frases de Alfonsín sobre el Grupo. (El discurso fue en 1987, en la Rural, y el ex presidente dijo que el medio quería destruir la moral de los argentinos). “Fue el primer dirigente político durante esos años que se atrevió a cuestionar al diario –agregó Artemio–. Por otra parte, los socialistas, que hoy lideran el FAP, tienen tradicionalmente una retórica antimonopólica, además de que acompañaron la ley. Estas cuestiones tienen un peso específico”. Sobre otras fuerzas, como el PRO, Artemio recalcó: “Es un partido nuevo, sin demasiada tradición. Además su peso parlamentario es muy bajo. Tienen 11 diputados y ningún senador”.
La visión de Rouvier sobre la relación entre el Grupo y las fuerzas opositoras fue muy distinta al de Artemio. “Hay muchos dirigentes de la UCR y de otros partidos que plantean que lo que se juega el 7/D es la libertad de expresión y no la desmonopolización de una empresa. Ése es el argumento de Clarín. Al repetirlo, le van dando legitimidad. Si sólo lo dijera el multimedio sería distinto”.
Respecto de la libertad de expresión, los tres encuestadores remarcaron que es un tema que jamás aparece como preocupación ni problemática en los sondeos. Ni siquiera se lo menciona. Este dato es más que lógico porque en Argentina hay una enorme libertad de expresión, sobre todo para quienes se oponen al Gobierno.
Por último, para buscar algún dato que ilustre la evolución de esta “batalla cultural”, hay que mirar una encuesta del año 2010 de la consultora Analogías, ya que después empezó el año electoral y se dejó de medir este proceso. En abril del 2010, a seis meses de haberse aprobado la ley, un 38% le daba la razón a Clarín en la disputa y un 22 al Gobierno. Unos meses más tarde, en noviembre del mismo año, un 32% le daba la razón al Gobierno y un 25 a Clarín. La tendencia había cambiado, pero la carrera iba cuerpo a cuerpo, y el desconocimiento seguía muy alto, rondaba el 40%. No hay sondeos más recientes sobre esta contienda, pero el lector puede tomar el pulso en su trabajo, su barrio, su club, y sin duda se dará cuenta de que la batalla cultural por la aplicación de la Ley está abierta. Se libra en este instante.
 
Fuente: Miradas al Sur.

MURIO ROBERT CASTEL, EL SOCIOLOGO QUE ALERTO SOBRE LA PRECARIZACION

Sostuvo que el trabajo formal organiza las sociedades y que su pérdida es peligrosa. Tenía 79 años.

Por  Gabriela Cabezón Cámara


La suya no es una obra sencilla ni lineal: arrancó en el 68 francés, con la antipsiquiatría. Y acaba de terminar, ayer, con su muerte a los 79 años. Robert Castel era sociólogo, "yo pienso los procesos", se definía. Y el último proceso que se dedicó a pensar fue el de la cohesión social, articulada alrededor del trabajo: quien ocupe un lugar, quien tenga una función en la división del trabajo, participa de la sociedad y tiene garantizados ciertos derechos que lo convierten en un ciudadano pleno. Eso, decía él, desde los 60. Y hasta hace poco: las últimas décadas de su vida, Castel las dedicó a estudiar "el proceso que atraviesa el conjunto de la sociedad, que es un proceso de precarización de la mayoría de los empleados. Actualmente, personas que estuvieron integradas se encuentran desestabilizadas, pasan a ser vulnerables", como explicó a Clarín en 1997.
El concepto de precarización laboral no necesita aclaración: el fenómeno ha crecido en todo el mundo. En nuestro país, tanto en el ámbito privado como en el público. "Eso ocurrió con la desindustrialización, las transformaciones profundas del mercado de trabajo y de la organización del trabajo en el sentido, justamente, de una precarización de los empleos. Pienso que el desempleo es una cuestión bastante dramática pero al mismo tiempo hay un proceso de precarización del trabajo que hace que cada vez más el trabajo se realice en formas fragmentarias, limitadas en el tiempo –existen los contratos de duración determinada, seis meses y que no suelen ser renovables. O sea que hay una especie de estallido del mercado. Por ejemplo, en Francia se vuelve a hablar de trabajadores pobres, cuando históricamente, la pobreza trabajadora es algo que prácticamente había existido siempre, sólo que al final del capitalismo industrial, es decir en los 60, 70 había habido, un estatuto del empleo que parecía sólido, con protecciones, derechos; se creía haber vencido la pobreza laboriosa", explicó el sociólogo al editor de Ideas de Revista Ñ, Héctor Pavón, en agosto del año pasado.
En síntesis, decía, un asalariado era nada, nadie (alguien muy pobre), prácticamente un ciudadano de segunda: "Hay que recordar la historia del derecho al voto. Durante mucho tiempo, incluso después de la Revolución Francesa y el sufragio universal, los sirvientes no podían votar. ¿Por qué? Porque se decía que no eran autónomos. Detrás de este ejemplo está la idea de que para ser un ciudadano hay que tener un mínimo de independencia, no estar sometido a relaciones de clientelismo, de patronazgo".
Ciudadanos de segunda o directamente excluidos, a los que él denomina "desafiliados", los que están en situación de "no trabajo": los que "jamás trabajarán, porque la tecnología requiere una capacidades que, simplemente, ellos no tienen". De allí, la inseguridad. Las inseguridades, porque Castel hallaba que, si bien se solapaban, la inseguridad es dos: "La que podríamos llamar inseguridad social, es decir, la que surge de las tasas de desocupación, del trabajo precario, de las condiciones de hábitat desfavorables, las tasas de pobreza, la desindustrialización, etcétera. Y es cierto que también son barrios donde hay una tasa de delincuencia que podríamos denominar de inseguridad civil, es decir, la de los problemas de violencia, robos, agresiones, etcétera. Se superponen. Allí hay una tentación de las políticas de seguridad pública de poner el acento en la inseguridad civil, es decir, en la lucha contra la delincuencia y en aplicar la tolerancia cero ." Castel habla de esas personas que viven día a día, de changas, de trabajos sin amparo legal, de trabajos sin garantías ni derechos. Esa es la precarización laboral que todos conocemos, de primera o a lo sumo de segunda mano. Esa desafiliación de muchos rompe el pacto social. Y sobreviene la incertidumbre. Castel se lo dijo así al diario de la Universidad Obrera de Catalunia: "En el fondo, en esas sociedades occidentales, había una mayoría de personas que pensaban « Mañana será mejor que hoy ». Pero ahora esas mismas personas son pesimistas. Temen el paro, temen el empobrecimiento..., incluso, si lo llevamos a un extremo, tienen miedo de encontrarse excluidos de esa sociedad en la que viven. Yo creo que hemos pasado de un mundo estructurado y cohesionado, animado por la confianza en el progreso y que pensaba que mañana cantaría después de la revolución, a este, en el que es la incertidumbre la que predomina." ¿Qué recomendaba Castel para que mejore el mundo? "Que redefinamos el pacto social. Si el capitalismo quiere sobrevivirse a sí mismo, tal vez deba repensar la protección social, pero también está obligado a garantizarla de algún modo. Eso supone pactar con generosidad el empleo, el salario y las formas de contratación".
 
Fuente: Revista Ñ

lunes, 25 de marzo de 2013

SOBRE AQUEL 3 DE ENERO

Historiadores y ex combatientes reconstruyen lo sucedido hace 180 años, cuando el imperio británico invadió las islas, que eran parte del Virreinato del Río de la Plata.
 

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El 3 de enero de 1833, el imperio británico invadió las islas Malvinas desplazando a las autoridades criollas y a quienes poblaban el archipiélago. Ciento ochenta años después, historiadores y ex combatientes de Malvinas reconstruyen lo sucedido a partir de esa fecha, que fue el principio de una larga historia de conflictos diplomáticos y bélicos por la soberanía del territorio.
Las islas Malvinas fueron parte del Virreinato del Río de la Plata y estuvieron bajo el control de España, 32 gobernadores mediante, hasta 1811, cuando las abandonó para ocuparse de lo que sucedía en Montevideo, combatiendo los levantamientos independentistas en suelo continental. El Estado argentino estaba en formación, pero la intención de incorporar el archipiélago al territorio nacional apareció tempranamente. En 1820 lo ocupó, dejando como autoridad al comandante norteamericano David Jewett, quien izó por primera vez allí la bandera albiceleste. Cuatro años después, llegó el primer nativo como autoridad de las islas, el guaraní Pablo Areguatí. El último hombre al frente de Malvinas fue Luis María Vernet, cuyo mandato duró desde el 10 de junio de 1829 hasta la invasión.
“Argentina era un país en formación. Había reconocimiento del Estado del Río de la Plata, y toda su región, incluyendo las islas Malvinas”, sostiene el ex combatiente Edgardo Esteban. Explica que las fuerzas británicas “aprovecharon la situación de lo que era nuestra construcción democrática”. El presidente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas, Mario Volpe, coincide y explica que “la pretensión de Gran Bretaña de ocupar Malvinas respondía a los intereses imperiales de controlar el único pasaje bioceánico que constituían el canal de Beagle y el estrecho de Bhering”. En ese entonces no existía el canal de Panamá y las islas ofrecían un punto estratégico para dominar los mares patagónicos.
Volpe considera que el ataque al Puerto Luis de Islas Malvinas, el 28 de diciembre de 1831, es el puntapié del proceso que desembocó en la ocupación inglesa. El pretexto de la acción bélica era que Argentina prohibía la circulación de barcos balleneros estadounidenses o británicos. Ese día, la corbeta norteamericana USS Lexington, comandada por Silas Duncan, entró mostrando una bandera francesa a la bahía Anunciación. Una vez que anclaron, destruyeron el puerto y saquearon a la población, obligando al gobernador Luis María Vernet a exiliarse en el continente.
El 3 de enero de 1833 encontró las islas en una situación de gran debilidad de sus autoridades y fuerzas armadas. Así llegó la fragata Clío, comandada por el capitán John Onslow, que en amplia superioridad de armamento tomó posesión de las Malvinas sin mayor resistencia, y desplazó a gran parte de la población local. Volpe cuenta que “la defensa del archipiélago estaba a cargo de la corbeta Sarandí, comandada por José María Pinedo, quien se acobardó y se retiró sin dar batalla. Dijo que las condiciones para resistir no estaban dadas”. Pinedo fue juzgado en Argentina y absuelto apenas cuatro meses después.
“No podemos avalar que los hechos de fuerza dicten sobre la soberanía de la islas”, argumenta Volpe. Frente a la postura británica de aferrarse al principio de autodeterminación, explica que “prima el principio internacional de iutis possidetis iure (lo que poseíste, poseerás)” generado a partir de 1810, cuando los territorios españoles pasan a manos argentinas. Agrega que bajo esta visión, en 1965 la ONU dictó la resolución 2065, donde pierde fuerza la postura británica, ya que según sostiene, “lo que lo importa no son los deseos, sino los intereses de los isleños”.
“Los títulos argentinos son mucho mejores y por eso Gran Bretaña trata de no sentarse en la ONU –opina Volpe– y quiere manejarse con la autodeterminación, cosa que no hicieron con la isla Diego García”. Recuerda que en 1966, “el Reino Unido desplazó a los 2000 habitantes chagosianos de la isla, con el fin de cederle el terreno a Estados Unidos para la instalación por 60 años de una base militar, desconociendo la voluntad del pueblo que habitaba el lugar”. “Las Malvinas siempre fueron un reclamo constante de todos los gobiernos argentinos. Todas las estructuras de poder siempre estuvieron a favor”, afirma Esteban. Celebra que el actual gobierno no limite la discusión a las motivaciones y resultados de la guerra de 1982.
 
Informe: Juan Manuel Frías.
 
Fuente: Pagina/12