miércoles, 1 de junio de 2011

"CANTARÉ SIEMPRE HASTA QUE MUERA"



Pablo Milanés acaba de regresar de un periplo por el interior de Cuba que lo devolvió a los escenarios cubanos luego de 18 años de ausencia.


Por Diego M. Vidal.


“Ha sido una excelente oportunidad para revisitar lugares, gentes y sobre todo, recibir de nuevo todo el cariño con que siempre me reciben mis compatriotas”, asegura el autor de Yolanda y el Breve espacio en que no estás en diálogo con Miradas al Sur desde su casa en La Habana, mientras prepara las valijas para emprender una nueva gira que lo tendrá en Buenos Aires el próximo 7 de abril, para luego cruzar los Andes hacia Chile.
“Afortunadamente, tengo un público extraordinario que me sigue y me respeta”, explica. Y agrega: “En el caso de Chile, fueron muchos años sin ir hasta el año 1998, y el calor con el que me recibieron fue inmenso y lo sigue siendo. En la Argentina, estuve cerrando los actos de celebración del Bicentenario y ha sido todo un lujo ser escogido por mis amigos argentinos para esa ocasión tan importante; por eso nunca dejo pasar más de dos años sin visitar uno u otro país”.
–Hace poco declaró que vivió días de gloria, casi una referencia a una canción tuya que denota un dejo de amargura y añoranza. ¿Cuáles fueron esos días?
–Sí, es un tema que habla de la nostalgia –que por cierto esa palabra le da título a otro corte del disco Los Días de Gloria– por los días vividos, la nostalgia de la ilusiones compartidas, por los proyectos perdidos. Ahora, el mundo que vivimos es otro, al menos para mí, y tanto en Cuba como fuera de ella.
Parco, pero consciente de que sus palabras, Milanés encuentran eco más allá de sus canciones, mide cada declaración suya para evitar malentendidos y manipulaciones, para aclarar su viraje del repertorio más combativo al romanticismo del feeling y el bolero. “En primer lugar, realmente mis primeras influencias fueron del feeling y sin duda de toda la tradición del bolero y la canción cubana en general. Se puede decir que están en mis raíces. Ahora bien, el compromiso social fue llegando en la medida en que me iba desarrollando como un hombre revolucionario. Así que en realidad el feeling y la música cubana se puede decir que fueron primero en mis influencias”, afirma.
Sobre las expectativas de cambios sociales y económicos en el futuro de Cuba es perspicaz en cuanto a sus esperanzas.
–¿Cree que habrá mejoras en el día a día de los cubanos?
–Por supuesto que sí, ningún hombre puede ni debe vivir sin la perspectiva de mejorar las condiciones sociales del medio donde viva. De este modo, creo que en Cuba son necesarios ese tipo de cambios para sostener un modo de vida digno.
–¿Influirán de manera positiva?
–Claro que sí. Los cambios, las transformaciones, aunque a veces sean incomprensibles, difíciles de implantar, etc., siempre nos enseñan algo y por lo tanto son positivos.
–¿Deben ser realizados por los mismos que están gobernando desde 1959?
–Ya he hablado de eso en su momento. Medio siglo es mucho tiempo y es indudable que ese tipo de cambios debe ser ejecutado ya por una nueva generación, quizás heredera de los gobernantes actuales, pero sin duda nueva.
–En Cuba, se suele ver al joven como un sujeto muy desalentado. ¿Es así?
–En términos generales yo veo al joven cubano muy desinformado sobre la realidad del mundo actual y eso conlleva a una actitud de estancamiento en las ideas. Aún así existen grupos de jóvenes, al menos en el ámbito artístico –que es el que yo más conozco– que están creando algunas formas de expresión innovadoras y críticas con el mundo en el que viven y se desarrollan.
–En algún momento se distanció geográficamente y hasta se llegó a decir que se había exiliado.
–Nunca me he distanciado geográfica ni simbólicamente de Cuba, de hecho, he vivido siempre y sigo viviendo en La Habana.
–¿Cuál sería hoy su mensaje en una canción si tuviera que hablar de la actualidad cubana?
El mensaje podría ser cualquiera, el afán creativo es el que se impone. Recuerda que la canción es un hecho artístico, no una proclama ni un titular periodístico.
Padre prolífico (con “siete hijos propios y dos como si lo fueran”, precisa), la música es parte de los genes familiares.
–El apellido Milanés tiene vigencia garantizada.
–Pues sí, todos mis hijos han crecido y se han criado con música de todo tipo. Mis hijas Lynn y Haydée se dedican a la música de forma profesional y el resto, de alguna manera, también están muy vinculados a la música.
–Cumplió 68 años y su voz suena intacta. ¿Hasta qué edad se ve cantando?
–Cantaré siempre, hasta que muera.

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