lunes, 4 de noviembre de 2013

"HABLAR DE POST CHAVISMO ES PENSAR QUE EL PROCESO SOLO SE SOSTENÍA EN CHAVEZ"

El ex vicerrector de la Universidad de Buenos Aires y director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, Atilio Boron habla de su último libro, América Latina en la geopolítica del imperialismo, una obra en la que explica por qué el proceso de integración regional atraviesa su mejor momento político y, paralelamente, por qué los Estados Unidos perdieron gravitación en el sistema interamericano.

Por 
 Emiliano Guido


La unidad de los gobiernos progresistas latinoamericanos es uno de los sucesos globales más significativos en el inicio del siglo XXI. En Argentina, se publicaron títulos muy interesantes sobre el proceso de integración como La nueva izquierda (José Natanson), El sueño de Bolívar (Marc Saint- Upéry), El rediseño de América latina (Claudio Katz), Posneoliberalismo en América Latina (Emir Sader). Cada libro, en su momento, logró capturar los desafíos centrales de la región en su particular coyuntura. Pero la convergencia del Cono Sur fue sacudida por noticias portentosas: el fallecimiento del presidente argentino Néstor Kirchner, el actual deceso del líder bolivariano Hugo Chávez, la apertura económica cubana, el proceso de paz en Colombia y, se podría agregar, la asunción del Papa Francisco y el interrogante abierto sobre su papel como interlocutor con la región. Por ese motivo, la aparición en las librerías de nacionales de América Latina en la geopolítica del imperialismo, del politólogo argentino Atilio Boron, es una buena oportunidad para ver en detalle cuál es la salud política de la Patria Grande en el actual contexto internacional.
–En los últimos años, el boom regional de gobiernos progresistas también fue un suceso editorial y se publicaron varios libros al respecto. ¿Por qué decidió escribir América Latina en la geopolítica del imperialismo? ¿En qué ejes temáticos piensa que su obra viene a rediscutir lo dicho sobre el proceso de integración y su tensión con los países centrales?
–Traté de analizar un tópico que me parece fundamental para entender el presente de la región. Es decir, entender los procesos de cambio en América latina en el marco del gran diseño geopolítico del imperio norteamericano. Y, en ese sentido, tratar de vislumbrar qué tipo de movimientos autónomos tenemos al interior de esos límites o fronteras marcadas por las grandes decisiones geopolíticas del imperialismo para los países de la región. Me pareció que este tema, la tensión geopolítica entre el Cono Sur y la Casa Blanca, y el eje de la disputa sobre el control de los bienes comunes, o también mal llamados recursos naturales, según mi criterio, porque es un rótulo que devela una visión muy economicista, habían sido muy poco trabajados en los últimos libros especializados en la materia.
–Si tuviese que editar un boletín con las mejores noticias políticas que deparó la unidad latinoamericana. ¿Cuáles serían los títulos de Boron para dicho periódico imaginario? ¿La creación de la Unasur, los nuevos presupuestos comunes en política de defensa, el planteamiento de tener más autonomía frente al dólar?
–Indudablemente, el rechazo al ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas, el tratado de integración propuesto en su momento por el presidente George Bush) en la Cumbre de las Américas (Mar del Plata, 2005) fue un parteaguas en la histórica contemporánea de América latina. Hay muchas buenas noticias. El segundo título a destacar sería la eficacia de la Unasur para evitar lo que eran serias perspectivas de golpe de Estado en Bolivia (rebelión separatista de la región de la Media Luna) y en Ecuador (alzamiento policial contra el presidente Rafael Correa). Y la tercera gran noticia es la consolidación de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe).
–Algunos dirigentes y analistas advirtieron que la influencia política del Papa Francisco sobre suramérica será negativa, tanto como lo fue Juan Pablo II con el bloque soviético en los ochenta. ¿Adhiere a esta línea de pensamiento? 
–Independientemente de si lo desea o no, el Papa Francisco no cuenta con la relación de fuerzas necesarias para quebrar el proceso de integración. Primero, el presidente Evo Morales no es Lech Walesa (Jefe de Estado polaco tras el derrumbe del Muro de Berlín y de buen vínculo con Juan Pablo II), ni el Jefe de Estado Rafael Correa es el presidente rumano Ceaucescu. Y la revolución del terciopelo en Checoslovaquia no puede compararse con la revolución bolivariana. Estos procesos de cambio en América latina son mucho más profundos, tienen un arraigo popular mucho más grande que la legitimidad social con la que contaban los gobiernos soviéticos europeos. Tengamos en cuenta que contamos con gobiernos que orillaron votaciones presidenciales con un respaldo cercano al 60% contra oposiciones que quedaron a 25 o 30 puntos de distancia. Por último, aunque exista, realmente, una conspiración de la derecha mundial para desbaratar estos procesos; recordemos que Bergoglio lidera la Iglesia en un momento de crisis severa y, por lo tanto, no va a tener ni tiempo ni energía para aventurarse en una misión política tan cuesta arriba. En definitiva, el clima político actual es muy diferente al de los ochenta, hoy el imperialismo norteamericano está más debilitado.
–¿En qué factores de poder observa un declive de la superpotencia estadounidense?
–Principalmente, Estados Unidos atraviesa un gran declive económico. El dólar está dejando de ser una referencia monetaria mundial. Hasta hace quince años, el 95 por ciento del intercambio del comercio mundial se hacía con dólares y, actualmente, esa cifra ha retrocedido al 60 por ciento. Es un país que lidera guerras que no puede ganar. En Medio Oriente, los marines no lograron victorias bélicas significativas ni en Irak ni en Afganistán, donde sus gobiernos afines no logran aún contener la resistencia interna de las facciones religiosas derrotadas. Tienen una maquinaria guerrera infernal para poder invadir cualquier punto del planeta pero, luego, no pueden lograr que dichos enclaves se adecúen a sus intereses económicos colonialistas. Cuentan, en definitiva, con socios mucho más endebles, con interlocutores mucho más vacilantes y adversarios mucho más poderosos con respecto a la realidad geopolítica de unas décadas atrás. La Unión Soviética era un rival en lo militar pero no en el tablero económica. En cambio, hoy en día, Estados Unidos rivaliza con una superpotencia económica como China y que está en camino de convertirse en una gran potencia militar. Y detrás de China viene el resurgimiento de India y Rusia.
–Usted dialogó, personalmente, muchas veces con el líder cubano Fidel Castro. ¿Cómo analiza las reformas políticas y económicas que lanzó La Habana en los últimos años? ¿Se puede hablar de una perestroika cubana?
–El proceso de reformas está avanzando lentamente. Cuba, a diferencia de lo que fue el mundo soviético, no puede darse el lujo de equivocarse dado el tamaño de su economía. Cualquier paso en falso puede ser mortal para La Habana, que además está a pasitos del Imperio. Considero lógico que la transición cubana sea lenta.
–En tres semanas, Venezuela elige a su próximo jefe de Estado. Supongamos, como dicen las encuestas, que Nicolás Maduro vencerá. ¿Llegó la hora de hablar de un post-chavismo? 
–Considero un error hablar de un post-chavismo porque implica pensar que el proceso bolivariano sólo se sostenía en el enorme carisma de Hugo Chávez. Todo lo contrario, con la muerte del histórico líder venezolano, según mi criterio, para mí se inaugura el chavismo como doctrina política. Y agregaría otro dato para demostrar el vigor del movimiento bolivariano. En los últimos 18 meses de gestión en el Palacio Miraflores, Chávez, por sus problemas de salud, no llegó a estar ni seis meses al frente del Ejecutivo. Entonces, la conducción de Nicolás Maduro al frente del proceso venezolano no es una novedad.
–¿Considera factible la hipótesis de que a Hugo Chávez le inocularon el cáncer como señaló el Palacio Miraflores? 
–Es una hipótesis verosímil. Cada día se suman evidencias en ese sentido. La CIA hace muchas décadas que viene ensayando algún tipo de irradiación capaz de producir resultados mortales en las personas elegidas. Repasemos antecedentes, pensemos la forma sospechosa en como falleció el líder palestino Yasser Arafat. Por otro lado, acabo de publicar en mi blog una investigación que hizo el propio Senado de los Estados Unidos en 1975 –en la denominada Comisión Frank Church–, en donde hicieron una audiencia en torno de un arma secreta de la CIA que podía generar infartos masivos; incluso, se sospechaba de algún tipo de cáncer. Por eso, la mano de la CIA en la muerte de Chávez no la descartaría como línea de investigación. Como decía el Comandante Che Guevara: “Al imperialismo no hay que creerle ni un tantito así…nada”.
–De los tres principales líderes del proceso de integración, Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula Da Silva, dos hoy están fallecidos. Algunos analistas señalan que el presidente Rafael Correa podría ser el nuevo conductor del proyecto regional. Otros especialistas, sin embargo, aducen que ese espacio puede ser ocupado por Cristina. ¿Qué piensa al respecto?
–No creo que haya un heredero de Chávez para esa tarea. A diferencia del pasado, el proceso de integración se institucionalizó con la UNASUR y la CELAC; entonces, veo una conducción colegiada de los jefes de Estado para los tiempos que vienen en América latina.

Boron para principiantes
En su blog personal (www.atilioboron.com) se define, estrictamente en términos profesionales, como “politólogo y sociólogo argentino”. Igualmente, su currículum académico tiene varios puntos a destacar. Atilio Boron es doctor en Ciencias Políticas, profesor titular de Teoría y Filosofía Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA), investigador superior del Conicet, fue vicerrector de la UBA y secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Pero, además, es el director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED): iniciativa a la que está más abocado en la actualidad, según sus propias palabras.
El PLED –qué funciona en su faz administrativa en el Centro Cultural de la Cooperación de la Capital Federal– fue “creado con el objeto de promover, renovar y diseminar el pensamiento crítico de América latina”. Por sus filas dan cátedra intelectuales latinoamericanos de la talla del profesor John Saxe-Fernández de la Universidad Autónoma de México, el economista argentino Julio Gambina, o el periodista uruguayo Raúl Zibechi, entre otros. También es autor de varios libros y ensayos, entre los que destacan: Imperio/Imperialismo-Una lectura crítica de Michael Hardt y Toni Negri; Nueva Hegemonía Mundial. Alternativa de cambio y movimientos sociales; Socialismo del Siglo XXI- ¿Hay vida después del neoliberalismo? y, por otro lado, dirige la colección Batalla de Ideas, de Ediciones Luxemburg.
Además, Boron es un habitual columnista del matutino Página/12 y del sitio electrónico Rebelión como especialista en la agenda política sudamericana e internacional. Por último, la firma de Boron suele ser parte de los portales alternativos Sin Permiso, La Haine, Kaos en la red, Aporrea e Indymedia, medios alternativos a los que el propio director del Pled acude, periódicamente, para chequear fuentes, datos y opiniones que no suelen ser parte de la agenda de los medios hegemónicos de la región.

Fragmento
América Latina en la geopolítica del imperialismo

Lo que la nueva doctrina militar estadounidense mucho se cuida de ocultar es que no sólo del lado de las fuerzas enemigas se ha producido el surgimiento de grupos privados que se desempeñan en la guerra apelando a recursos violatorios de las Convenciones de Ginebra; también del lado norteamericano se ha originado un fenómeno similar, si se repara en el creciente papel que desempeñan los mercenarios contratados especialmente por el Pentágono para llevar adelante cierto tipo de tareas, operaciones y actividades de inteligencia sin las restricciones que imponen las propias leyes de Estados Unidos. Según datos oficiales, el número de militares en estado de servicio activo al 31 de enero de 2012 ascendía a 1.458.219, a los cuales se deben agregar unos 225 mil contratistas. Es decir, los mercenarios constituyen aproximadamente el 15% del total del personal militar formal de Estados Unidos, y sus actividades se desenvuelven en una suerte de vacío legal, en donde normas y comportamientos expresamente prohibidos por las Convenciones ginebrinas son completamente dejados de lado. Torturas, asesinatos selectivos, vuelos ilegales, cárceles secretas, prisioneros fantasmas en barcos de guerra y toda clase de atrocidades imaginables pasan a formar parte de la rutina de una guerra que, al privatizar y tercerizar un creciente número de sus operaciones, coloca a la Casa Blanca a salvo de cualquier clase de impugnación legal, a la vez que amplía su discrecionalidad en materias bélicas al conducir gran parte de esas operaciones en el mayor secreto y sin tener que lidiar con la interferencia de la prensa o el Congreso.
Pero hay algo más, cuidadosamente ocultado por los personeros del imperio. La discrecionalidad y el secreto requeridos para las operaciones de lucha antiterrorista originaron un verdadero monstruo burocrático encargado de vigilar minuciosamente las actividades de los ciudadanos en Estados Unidos, que viola los derechos y las libertades consagrados en la constitución. Edgardo Lander comenta los resultados de una investigación realizada por el diarioWashington Post después del ataque a las Torres Gemelas, en donde se concluye que “se ha creado en el país un aparato secreto de seguridad de tan enormes proporciones que nadie sabe cuánto cuesta, cuántos programas incluye, ni cuántas personas están involucradas. Entre los resultados de esta investigación destacan que se trata de un entramado de 1.271 organizaciones gubernamentales y 1.931 empresas privadas que trabajan en actividades de inteligencia y contraterrorismo, empleando a 854 mil personas que cuentan con un estatuto de ‘seguridad certificada’ en 10 mil localizaciones diferentes a través de la nación, y produce unos 50 mil informes de inteligencia al año”. Y remata su argumentación recordando que “en diciembre de 2011, como parte de la ley del presupuesto de defensa de los Estados Unidos para el año 2012, el Congreso de dicho país autorizó a las fuerzas armadas para asumir investigaciones e interrogatorios sobre terrorismo nacional, permitiendo la detención de cualquier persona que el gobierno califique de terrorista –incluso ciudadanos de los Estados Unidos– por un tiempo indefinido, sin derecho a juicio. En contra de severas oposiciones de muy diversos sectores, que incluso calificaron esta norma como un paso en la dirección de un Estado policial, el presidente Obama firmó la ley, a pesar de asegurar que tenía ‘serias reservas’”.

Fuente: Miradas al Sur

LA DESIGUALDAD SOCIAL , BAJO LA LUZ DE LAS GRANDES VIDRIERAS.

Pibes intoxicados con pegamento en el Alto Palermo.


Hace unos dias, once chicos menores de edad debieron ser hospitalizados por un masivo cuadro de intoxicación, tras inhalabar pegamento que tenían dentro de una bolsa de polietileno. Estaban en la puerta del Alto Palermo Shopping y fueron trasladados al hospital Fernández, donde horas después fueron dados de alta. “Son chicos y chicas en situación de calle que están en esa zona desde hace años”, confirmó la legisladora por Buenos Aires para Todos, Laura García Tuñón.
Desde el Consejo de Menores y del Ministerio de Desarrollo Social porteño indicaron que el viernes por la mañana fueron a buscar a dos de los chicos porque no habían dormido en el alojamiento que les habían brindado. En ese momento, y tras denuncias de vecinos, comprobaron que los niños estaban en los alrededores del centro de compras. “Es importante destacar que esta información tomó estado público porque hablamos del barrio de Palermo y de la entrada a un conocido shopping. Cuando la intoxicación sucede en zonas que han quedado en los confines de la Ciudad esto se naturaliza y no es noticia”, afirmó Tuñón. “Es importante que la gente entienda que hablamos de niños y niñas que están en peligro, y necesitan de una base de políticas universales que garanticen los derechos económicos y sociales, que les permitan poder pensarse a futuro.”
Los once pibes fueron trasladados en ambulancias del Same al Fernández, con apoyo del personal de la comisaría 21, para atenderlos. Desde el Ministerio de Desarrollo Social informaron que varios de los menores se negaron a ser atendidos y se fueron del centro asistencial, al tiempo que los restantes fueron dados de alta horas después. “Los trabajadores de la niñez vienen denunciando que se hace muy poco en la promoción de derechos y prevención. Parece que al PRO sólo le importa ‘que no se vean pibes en la calle’ en lugar de abordar la problemática de fondo”, dijo la legisladora.
Gilda Manco, Plenarista del Consejo de Derechos de Niños/as y Adolescentes, planteó que “la noticia sobre los once chicos intoxicados es un emergente extremo de la vulneración de derechos en la que se encuentran nuestros pibes. El consumo de sustancias tóxicas en estos contextos es el resultado de no garantizarle condiciones de vida plena”.

Fuente: Miradas al Sur.

EL PRO LANZO EL PLAN OREJAS DE BURRO PARA TODOS

La pretensión de cerrar 221 cursos revela las intenciones del Gobierno porteño de privatizar la educación pública.


No quiero que el árbol les impida ver el bosque, el árbol son estos doscientos y pico de cursos, el bosque es todo el sistema de educación pública (de la ciudad de Buenos Aires)”, clamaba como una maestra en la noche del viernes, Ada Leiros, secretaria General de Sedeba (Sindicato de Educadores de Buenos Aires), en la multitudinaria marcha que se congregó en la puerta a rechazar el cierre de grados en las escuelas porteñas, pero en la que todo el mundo es consciente de que esta pelea se corresponde con otra mucho más grande.
Como lo dijo el secretario general de Ademys, Carlos Oroz: “Nos enfrentamos a un enemigo grande y poderoso: (Mauricio) Macri es el gobierno de la disminución de las becas, Macri es el gobierno de los aumentos salariales homeopáticos y en cómodas cuotas, es el gobierno de Ciro James, del facista (Abel) Posee, Macri es el gobierno de la eliminación de las Juntas (de Clasificación Docente) y ahora es el gobierno que pretende cerrar grados y cursos”.
No hace falta recordar además los problemas edilicios, las escuelas tomadas, las listas negras de alumnos, el negocio de las cámaras “de seguridad”, la reducción de los fondos destinados a las viandas, la subejecución de partidas presupuestarias asignadas al sector público o la transferencia de fondos estatales al ámbito privado.
Esta vez fue un joven, que tiene toda la vida por delante y no le va a alcanzar para limpiarse la mancha de ser el primero en la historia de disponer el cierre de grados. Su nombre es Maximiliano Gulmanelli y, como un estigma, es conocido como Max G (ver columna de opinión). El funcionario con nombre de DJ es el flamante Director General de Educación de Gestión Estatal, aunque jamás haya trabajado en la educación estatal. La primera medida firmada por Max fue la número 15 de este año, mediante la cual dispuso el cierre de 221 cursos (143 cursos de Primaria; 53 de Media y 25 de Técnica), producto de la fusión de grados con pocos alumnos. Lo promocionaron como una mejora en los “servicios educativos”, haciendo saber que el hacinamiento de alumnos baja los costos. O gastos, como les gusta decir a los PRO cuando se habla de inversión pública.
“Hay una política activa del estado financiando con ingentes recursos la escuela privada y de esa manera fomentar la transferencia de matrículas desde la escuela estatal. Por eso se impone la consigna basta de subsidiar a la escuela privada, eliminación ya del subsidio”, explicó Oroz.
Gulmanelli, además de trabajar con el padre Julio César Grassi en la fundación Felices los Niños, tiene en su historial un paso por el Colegio San Antonio, que recibe del Estado 767.702,54 pesos, pasó por el Instituto Parroquial Madre de los Emigrantes ($2.830.552,81), por el colegio Ceferino Namuncurá ($4.560.995,70) y por el Nuestra Señora de las Nieves ($16.348.997,64).
Oroz advierte que “es gravísima la deserción escolar, sobre todo en la escula media, muy pocos chicos egresan de los que ingresan a primer año, y –se pregunta– ¿cuál es la respuesta de Macri? Cierra cursos. No hay que cerrar cursos, hay que ir a buscar a esos 48 mil chicos que están afuera de la escuela para que vuelvan a las aulas.”
Maldonado afirma que “esta lucha es por la escuela pública y por el derecho social a la educación”. La mujer de Ctera recuerda que “desde el mismo día en que asumió su primer mandato, Macri impulsó políticas de destrucción hacia todo lo público y, por supuesto, también a la escuela. Cada año se incrementan los subsidios a las escuelas privadas, y no estamos hablando de pequeñas escuelas parroquiales, o cooperativas, o pequeñas organizaciones con cuotas simbólicas, estamos hablando de verdaderos carteles que explotan escuelas privadas, que cobran cuotas altísimas y que pueden tener sus edificios en condiciones y ofertas curriculares alternativas porque los salarios de los docentes los paga el Estado, mientras dejan caer nuestras escuelas estatales y de esa manera se pierden matrículas para que después estos irresponsables cierren los cursos”.
Cuando el titular de UTE Capital, Eduardo López, nombró a Gulmanelli, la muchedumbre que se concentró en avenida de Mayo al 500, frente a la carpa blanca, que ya no es sólo docente, silbó con más fuerza que nunca y se escuchó claro más de un insulto. López dijo que el gobierno del PRO, con la resolución 15, “amontona chicos que están cómodos, con dos grados de quince forma cursos de treinta alumnos, pero no sacó la disposición 16 diciendo que los grados de cuarenta, que son muchos, se dividan en dos de 20. Y cualquier mamá de un chico de 4 o 5 años sabe que no tiene vacantes en el nivel inicial” (faltan unas 4 mil vacantes). López asegura que “Macri lo hace porque tiene una concepción: la escuela estatal es para pobres, la escuela privada es para los vecinos. Él separa vecinos de pobres. La escuela estatal es de contención, la escuela privada es de formación, la escuela estatal, para Macri, es asistencialismo, y la escuela privada es educativa”.
Una mamá, que es investigadora en educación del Irice-Conicet, Ana Inés Heras Monner Sans, agrega que “otro rasgo vinculado es el tema del autoritarismo disfrazado de discurso PRO-educación. Es muy cínico este punto y difícil de desmontar para quien no quiera darse el tiempo o el trabajo de leer las claves que ofrece ese discurso y contrastarlas contra la realidad”.
La misma mamá cuenta de otros procedimientos. “En escuelas del distrito 9, por ejemplo, durante 2009-2011 se daba subsidio para mantenimiento por año, aproximadamente de entre 10 mil y 20 mil pesos por escuela (dependía de la cantidad de metros cuadrados y del tipo de infraestructura de cada escuela). En 2011 tercerizaron en empresas que licitaron y, según los datos que pudimos conseguir como parámetro, en escuelas donde daban 12 mil por año, pasaron a contratar a estas tercerizadas por 19 mil por mes”. Heras denuncia que entonces “las cooperadoras quedamos cautivas, porque tenemos que garantizar junto a las directoras que se hagan los arreglos pero las empresas contratadas con estos contratos muy beneficiosos no nos quieren mostrarlos y, por arreglos puntuales, aducen que "eso no lo cubre el contrato".
López acusa a Macri de tomar a los niños “no como sujeto de derecho sino como sujeto de asistencialismo”. El titular de UTE Capital enumeró la larga lista de ataques recibidos desde este gobierno hasta que el fin de año pñaseado lograra virlar las Juntas de Clasificación, “quisieron doblegarnos, pero esta convocatoria de hoy muestra que no nos doblegaron”, arengó López desde el escenario en el que el viernes fue último orador.
Desde allí anunció que la carpa docente no sería levantada esta semana, como estaba previsto, sino que seguirá instalada hasta el 30 de marzo, día en que según la resolución de Max G, es el límite para proceder al cierre de más cursos. Mientras tanto, esta semana y la próxima, docentes, padres y alumnos seguirán abrazando a sus escuelas, y dando a conocer el vil atropello. En cada acto se recordará que se sigue en pie de lucha, como el del próximo viernes, en el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, donde también se hará un significativo homenaje a un gran aliado de la escuela pública, Manuel Belgrano, como contraste de estirpe política. López trazó un interesante paralelo: “Veinte metros separan a la Jefatura de Gobierno del Cabildo. Acá ejerce como jefe de Gobierno Macri, allá ejerció como vocal Manuel Belgrano”. Ambos políticos porteños nacieron ricos, hijos de inmigrantes italianos millonarios. Pero Belgrano murió pobre y Macri va a morir más rico, por eso “Belgrano por siempre estará en el recuerdo y en el alma de la escuela pública, y Macri nunca estará. Belgrano donó los 40 mil pesos fuertes que recibió por la campaña con el ejército del norte para la construcción de cuatro escuelas y el pago de salarios dignos para sus maestros, ponía plata de su salario, las cosas que les diría a aquellos funcionarios que cierran cursos en la ciudad de Buenos Aires, lo voy a decir, la de patadas que le daría el compañero héroe Belgrano a Max Gulmanelli”, concluyó.

Fuente: Miradas al Sur.

LA JUSTICIA COMIENZA A SALDAR UNA DEUDA INTERNA DE LA SOCIEDAD

Con la decisión de no penalizar los abortos a víctimas de violación, la Corte Suprema de Justicia avanza sobre una discusión postergada por la hipocresía y por todo el arco conservador y episcopal.

Por 
 Vicente Muleiro


El fallo de la Corte Suprema de Justicia, del pasado martes 13, que instaura como un derecho la determinación de la mujer a interrumpir un embarazo en caso de violación, no sólo le resta a ese día mucho de su supersticiosa condición fatídica, sino que reabre un debate por el que ya han comenzado a revolcarse los espectros de la Patria Dinosauria.
El dictamen establece que toda mujer tiene derecho a practicarse el aborto tras padecer uno de los actos de violencia y sujeción más miserables y dramáticos que es capaz de cometer la especie humana. Determina que para ello no necesita más que una declaración jurada ante un profesional de la medicina. Es decir que le ahorra a la víctima su exhibición pública ante los estrados judiciales –con sus ceñudos magistrados de discutible majestad moral– y le quita al amarillismo mediático su tan paladeada y automática gestualidad de relamerse con impudicia ante el dolor ajeno. También le complica a la cúpula de la Iglesia Católica el reflejo incivil de imponer su credo y su visión del mundo y de la vida al conjunto de la sociedad, sean de la grey cristiana, judía, musulmana, ateos o devotos de la simpática Iglesia Maradoniana con sede en Rosario.
Pero, por sobre todas las cosas, dota a la mujer de la potestad sobre su cuerpo y retira, en parte, a la razón patriarcal del dominio autoritario que ejerce sobre ella en nombre de sagradas abstracciones mientras en el mismo movimiento desprecia a una subjetividad concreta, sufriente y sensible. Es apenas un paso. Habría que apostar a que el cuerpo, nuestra única sede en este mundo, no sólo deba ser arrasado para que después reconquiste su soberanía.
La Corte, por medio de su titular, Ricardo Lorenzetti, ha proclamado que no pretende inscribir su fallo como un mojón de una futura tenida parlamentaria sobre el aborto. Pero se trata de un matiz discursivo donde se puede conjeturar desde cierta cintura política hasta la persistencia de un temor sacrosanto a que los purpurados guarden aún entre los pliegues de sus sotanas las indulgencias para batir palmas ante las puertas del cielo para que San Pedro las abra. Lo quiera o no la Corte su fallo se inscribe allí: en una de las deudas que la sociedad tiene consigo y en una discusión postergada por la incuria, la hipocresía o el poderoso freno de mano que bien sabe activar el arco conservador a su estilo y como se suelen emplear los frenos de mano: de golpe.

Las reacciones. El repaso de los rechazos ante el veredicto enseña cuáles son los pisos que se mueven. El nuevo titular del Episcopado, monseñor José María Arancedo, se sorprendió por la unanimidad tribunalicia y acudió a una vieja figura: “El aborto es la supresión de una vida inocente”. Pueden correr ríos de tinta, reflexiones esforzadas y sutiles, investigaciones biogenéticas y complejas porfías teológicas pero muchos de los representantes del Señor, sobre todo si pasaron los filtros que los llevan al podio, seguirán repitiéndose como indignadas contrafiguras de Galileo Galilei: “E pur non si muove, e se non si muove, non si muove”.
Más esclarecedora resulta la oposición al fallo de la Corporación de Abogados Católicos que en la actualidad preside Eduardo Sambrizzi. Esta institución, creada en 1935, se agitó en 2010 para dar batalla contra la “inseguridad jurídica”. Eso era lo que veía en la prisión dictada contra José Alfredo Martínez de Hoz y en el juicio entablado contra su contertulio, Jaime Smart, uno de los civiles más feroces del circuito Camps cuyas responsabilidades se investigan en los juicios que avanzan por estos días en la ciudad de La Plata.
En esa Corporación se corporiza también la figura fantasmagórica del ex titular de Justicia dictatorial y sempiterno abogado defensor de Jorge Rafael Videla, Alberto Rodríguez Varela. Estos medievalistas están muy cerca de la Asociación de Abogados para la Justicia y la Concordia que saltó el año pasado cuando fueron condenados en Córdoba Luciano Benjamín Menéndez y Videla. Es que, dicen estos santos varones, esos juicios se entablan bajo “una falsa ideología llamada derechos humanos”.
El dictamen ya está y su inevitable onda expansiva también. Bienvenido. Como dijera Simone Veil –la judía francesa sobreviviente de Auschwitz–, cuando en su rol de ministra de Salud de Francia, le tocó defender su propuesta legislativa a favor del aborto ante la Asamblea Nacional, en el ya lejano 1974, se trata de “poner fin a una situación de desorden y aportar una solución equilibrada y humana a uno de los problemas más difíciles de nuestro tiempo”.
Con ecuménica delicadeza Veil debió moverse ante los ultramontanos de su país (que nunca fueron pocos, ni nunca fueron finos) y ante representantes de una opinión media alarmada por el descenso de la tasa de natalidad. En la ocasión se preguntó: “¿Por qué arriesgarse a profundizar un movimiento de caída de natalidad peligrosamente avanzado en lugar de promover una política familiar generosa y constructiva que les permita a todas las madres del mundo dar a luz y criar a los hijos que concibieron?”. Con la altitud moral que da haber atravesado por una experiencia límite se respondió: “Porque todo indica que el problema (el del aborto) no se presenta en estos términos”.
Entonces enumeró los charters repletos de mujeres jóvenes con rumbo a los países extranjeros que sí permitían abortar; las clínicas privadas de su país que practicaban el aborto oneroso y seguro; la imposibilidad de enjuiciar todos los que acudían o se beneficiaban de los procedimientos ilegales por su imparable generalización.
¿A quién estaba defendiendo Simone Veil? Pues a las mujeres solas y desesperadas que emprendían el aborto en las peores condiciones asumiendo el riesgo de mutilaciones irreparables y de quebrantos psicológicos sin retorno. Con rigor y perspicacia expresiva dijo que era toda la sociedad francesa la que incentivaba ese castigo a las más desfavorecidas de sus compatriotas y que semejante incitación no pasaba el examen ético de ningún dogma conocido.
Para despejar aún más los vahos de hipocresía que flotaban en el debate dijo: “No es necesario aclarar que ningún médico o auxiliar médico se verá jamás obligado a realizar un aborto”. Por aquí, por la Argentina de estos días, el temor a la judicialización aún en casos donde el aborto es pertinente –en acuerdo con la polvorienta ley de 1921– paraliza a los profesionales por temor de que les caiga una denuncia desde cualquier recoveco del Poder Judicial. Ante una situación similar, Simone Veil dio a entender que, aprobado su proyecto, nadie podría ampararse en el furor de las togas, y que los profesionales quedarían sólo (y solos) frente a sus creencias de fondo pero no ante amenazas que comprometieran su futuro.
El discurso de Veil puede leerse en el apéndice de su autobiografía Una vida (Capital Intelectual, Buenos Aires, 2010). Las tronantes amenazas de los gerentes del cielo se seguirán leyendo todos los días hasta que la sociedad y la política se abran paso entre ellos y un sol más bruñido derrita al fin su verba deshumanizante y cavernaria.

Fuente: Miradas al Sur.

viernes, 1 de noviembre de 2013

UN GRUPO DE FAMILIAS QUE DEFIENDE LA ESCUELA PUBLICA

“Familias por la educación pública” organiza festivales y trabaja con las autoridades escolares para que sus hijos reciban mejor educación.



En el marco de una tendencia que le da a la educación privada cada vez más alumnos y muestra un virtual estancamiento en la matrícula de las del Estado, “Familias por la educación pública” es una organización que, desde el compromiso de los padres, busca resistir este embate y lograr que la educación pública siga siendo “el mejor lugar para hacer del mundo un lugar mejor”. Habla Ernesto Golomb, un vecino de Villa Urquiza comprometido con esta causa. Tiene dos hijos, uno en la primaria y otro en la secundaria, ambos en escuelas públicas.
La agrupación funciona desde 2009 y una de sus actividades es realizar festivales de música al aire libre (como el último de Parque Avellaneda, a principios de noviembre) para difundir y concientizar sobre la importancia de la educación libre y gratuita.
Además, cuenta que trabajan codo a codo con las autoridades escolares, y que suelen poner plata de sus bolsillos para que las cosas funcionen. “Hay veces en que se quedan sin detergente y tenemos que comprarlo nosotros. De otra manera no pueden limpiar los colegios”, cuenta este padre.
Golomb cree que la principal responsabilidad en esta situación la tiene el Estado. “En la Ciudad sigue habiendo aulas con 40 alumnos en condiciones imposibles. Y días en los que no hay clases, no por los paros docentes sino porque las aulas se inundan después de una lluvia”. También opina que existe una competencia desleal entre las privadas y las públicas: “Este año se multiplicó el subsidio de las escuelas privadas y vivimos una profunda desigualdad”.
Golomb, ferviente defensor de las escuelas del Estado, rescata que allí “pasan cosas maravillosas desde el punto de vista educativo y social, se mezclan chicos con realidades socioeconómicas diferentes y se construye ciudadanía. Las condiciones en que esto se logra son dificilícimas y los docentes y los padres le ponemos el cuerpo”.
En cuanto a la calidad educativa, asegura que “a la hora de querer ingresar a los colegios universitarios (Buenos Aires, Pellegrini), los que provienen de escuelas públicas tienen tanto o mejor rendimiento que los de las pagas”.
Fuente: Clarín.

UNA RED DE BICISENDAS QUE TERMINA EN PAMPA Y LA VIA

La desconexión entre las ciclovías y su poca integración con el sistema ferroviario le quitan eficacia como política pública de movilidad a la instalación de estos senderos.

Por Jordana Timerman


La política de construcción de ciclovías en Buenos Aires le ha dado una nueva visibilidad a las bicicletas, acompañadas por diversas expectativas, polémicas y, sobre todo, interrogantes: ¿hasta qué punto se debe fomentar esta modalidad? ¿Responde a una moda o realmente tiene un impacto real en la movilidad urbana?
Considerando su creciente popularidad –en el país se vendieron 1,86 millón de bicis el año pasado– es hora de responder nuevas preguntas: ¿qué políticas públicas pueden maximizar el uso de la bicicleta como herramienta de movilidad? ¿Cómo se puede utilizar la modalidad para ampliar el acceso a la movilidad?
Las políticas de movilidad –incluyendo las de bicicleta– impactan en el acceso de las personas a sus derechos, tales como la educación, la salud, el trabajo, entre otros. Las bicicletas son una modalidad específicamente accesible, sobre todo para las personas de menores ingresos que la utilizan en algunos tramos de sus desplazamientos. Sin considerarlas una solución a todos los problemas de movilidad, se entiende que el uso de la bicicleta puede contribuir a descomprimir otros modos de transporte. En distancias cortas, amplía el alcance del peatón, y para algunos sectores de la población puede reemplazar el transporte automotor en distancias medias.
De este modo, una política para facilitar el uso de este medio debería enfocarse en ampliar el radio de la movilidad en bicicleta. Medidas en este sentido ciertamente incluyen la construcción de ciclovías. Pero para que estas funcionen es necesario planificar movilidad urbana integral para ciclistas, en especial enfocando en el trasbordo con otras modalidades de transporte, permitiendo el acceso a una mayor cantidad de personas. A través del trasbordo, la bicicleta amplía el alcance de la red de transporte público, sirviendo como alimentador al sistema troncal de transporte. De esta forma, la bicicleta se convierte en una opción para las personas que más distancia viajan y quienes generalmente tienen menos opciones de movilidad.

Mejor en bici. En la Ciudad de Buenos Aires –si bien se destacan los esfuerzos visibles del Gobierno porteño para crear una red de ciclovías, así como la implementación de un sistema de bicicletas públicas (bicing)–, la actual política dista de instalar la bicicleta como herramienta de movilidad. Su enfoque segregado y descoordinado puede contribuir a una moda pintoresca, pero no a un sistema integral de transporte. Las ciclovías y estaciones de bicing están geográficamente sesgadas, sus rutas no facilitan el trasbordo.
Curiosamente, la política de ciclovías porteñas toma estos ejes como objetivos explícitos. La página Mejor en bici explica que “la red fue especialmente diseñada para integrar distintos puntos estratégicos de la Ciudad como centros de trasbordo, universidades, escuelas y hospitales, permitiendo también la interconexión con otros medios de transporte”.
Sin embargo, lejos de integrar la Ciudad, el sistema de ciclovías se concentra en el centro de la misma y en el corredor norte, con algunos pocos trayectos aislados hacia otros puntos. En muchos casos, los caminos parecen correr al azar, comenzando y terminando abruptamente, dejando al ciclista en contramano del tránsito automotor. Fundamentalmente, parece haber un cortocircuito en la lógica de las ciclovías: por un lado, crean corredores protegidos para los ciclistas, pero por su falta de interconexión, terminan dejando a los ciclistas que las usan en Pampa y la vía. O, mejor dicho: en Lacroze y sin ciclovía.

Integración ferroviaria. Un punto importante de integración sería con el sistema ferroviario metropolitano, ya que es el único medio que permite llevar bicicletas. Sin embargo, la red de ciclovías casi no tiene contacto con el trazado ferroviario en la Ciudad. Concretamente, el 80% de las 40 estaciones de tren en la Ciudad no tienen conexión con una ciclovía. Las bicicletas públicas, una herramienta excelente que permitiría el trasbordo sin necesidad de llevar rodado propio, están aún más alejadas: sólo cuatro estaciones (dos cabeceras, Once y Retiro) cuentan con acceso a esta modalidad.
Para resaltar la posible utilidad de la integración de las ciclovías con el sistema ferroviario, vale la pena destacar que más del 50% de los usuarios del ferrocarril tienen que hacer trasbordo. Casi el 40% de esos trasbordos son a colectivos (la bicicleta podría ser una alternativa viable en estos casos). A la vez, los usuarios de los ferrocarriles (sin trasbordo) deben caminar un promedio de casi 11 cuadras para llegar a la estación; en este sentido, la bicicleta amplía la zona de influencia ferroviaria y reduce la dependencia a otros modos de transporte.
El mapa de las ciclovías –que sólo muestra una parte de la Ciudad– se concentra en el centro y en el norte de la Ciudad. No crea integración de una parte con la otra ni tampoco permite la combinación del sistema ferroviario con la red.

Subte. Bajo tierra ocurre una situación parecida: ni las ciclovías ni las estaciones de bicing conducen a un trasbordo con esta modalidad. Además, al no poder llevar la bicicleta en el subte, la integración requeriría un sistema de guarderías, o bien, estaciones de bicing planificadas en este sentido. En el caso del subte, un 40% de los usuarios hace trasbordo, de los cuales un 16% lo hace con colectivo (de vuelta, la bici podría convertirse en alternativa).
En general, las líneas de subte y el recorrido de las ciclovías se superponen sólo en algunos puntos, si bien hay excepciones notables como la estación Once y Plaza Italia, donde hay estaciones de bicing que permiten trasbordos. En varios casos, las ciclovías se acercan a estaciones de subte, pero no parecen estar pensadas en el sentido de integración.
Las experiencias internacionales marcan una variedad de políticas para fomentar el trasbordo con modalidades que no permiten llevar la bicicleta. En especial, se busca incorporar estacionamientos seguros en estaciones de subte o colectivo, lo cual permite expandir el alcance de estas modalidades. Si bien se ha avanzado en la creación de espacios al aire libre para atar bicicletas, hace falta garantizar la seguridad de las bicicletas para fomentar este tipo de trasbordo. Se puede incentivar esta práctica imitando experiencias internacionales, donde se incorporan guarderías de bicicletas, puntos de información y talleres de arreglo en estaciones de trasbordo. Estas soluciones no implican grandes erogaciones presupuestarias –vale destacar el ejemplo de San Pablo, donde una asociación civil maneja guarderías seguras en estaciones de tren, a precios accesibles–.
Las bicicletas son verdes, son cool y son pintorescas. Pero pueden ser mucho más. Como toda herramienta, su utilidad depende de cómo se emplea. Una política de bicis, que pone entusiasmo pero poca planificación, no mejorará la movilidad de los porteños. Lo que se necesita es implementar políticas integrales de movilidad, armonizando todas las herramientas disponibles y con especial énfasis hacia las poblaciones que más necesitan estas políticas de acceso.

Fuente: Miradas al Sur

"LE VENDO EL ALMA A SATANÁS POR INDEPENDIENTE"

Eduardo Sacheri , escritor fanático de fútbol  Acaba de publicar un libro de columnas periodísticas. La vida y la cancha, y el suceso de sus novelas en el cine.

Por Bruno Lazzaro.




A Eduardo Sacheri le gustaba ponerse los guantes y salir a atajar. Disfrutaba eso de pararse frente al delantero en una definición por penales o de la simple posibilidad de cortar un centro lateral con los dos brazos en alto y la rodilla en punta. Pero lo que más anhelaba era descolgar alguna pelota del ángulo, de ser posible, con la mano cambiada. Ese era su máximo placer. Y así lo recuerda en “La mejor de mi vida”, un cuento que integra Aviones en el cielo, el libro que recoge las mejores columnas que hizo entre 2011 y 2012 como colaborador de El Gráfico. Allí, el escritor narra en detalle cómo logró desviar, en épocas de secundario, un impresionante zurdazo del por entonces delantero Rodrigo Manigot –cantante de Ella Es Tan Cargosa–. Pero ese relato no es uno más. Es una de las pruebas más consistentes que tiene Sacheri –fanático de Independiente– para corroborar que alguna vez portó la casaca número uno. “Al arco lo abandoné a la misma edad que decidí ser padre y me puse a escribir. Es un buen ejemplo de los vínculos entre el fútbol y la vida. Si iba a modificar tanto mi vida, no podía seguir atajando. Fue un cambio muy profundo”, analiza el autor de la novela La pregunta de sus ojos –llevada al cine por Juan José Campanella como El secreto de sus ojos– en un bar de San Telmo.

–¿El fútbol fue el camino hacia la escritura?

–La escritura no me acompañó siempre. La lectura, sí. Creo que el gran mundo que me motiva es lo que tengo alrededor. Me gusta la literatura de lo próximo. Observar las vidas comunes y corrientes. Lo anónimo. Y el fútbol aparece con frecuencia porque está en lo cotidiano de mucha gente. Si voy a contar la vida de un bancario cuarentón, divorciado y falto de horizontes, criado en la periferia de Buenos Aires, es muy probable que le guste el fútbol. Me da la impresión de que el fútbol es una puerta de entrada a cosas más profundas que el propio fútbol.

–¿Cómo lo explica?

–El fútbol está anclado en lo más básico de nuestra identidad. Jugamos, miramos y discutimos sobre fútbol desde que somos muy chicos. Aplicamos formas de categorizar desde el fútbol. Nuestro lenguaje está plagado de metáforas futboleras. 

–¿Se vive como se juega?

–Me parece que en el fútbol nos permitimos una espontaneidad y una honestidad para bien y para mal que en otras áreas de la vida no hacemos. No defiendo el mundo del futbol diciendo que es mejor, digo que es más auténtico. En lo estupendo y en lo horroroso. Creo que en la cancha se es más libre. Un tipo que, con tal de ganar un partido, finge que lo golpean, es alguien en el que no voy a confiar afuera de la cancha. Y uno que pone, marca y busca a un compañero, seguro le presto plata. Ojo, capaz me equivoco.

–¿Cree que con los hinchas sucede lo mismo?

–Un tipo que al lado mío entona cantitos racistas, no me cae bien. Y no me importa que sea de Independiente. No estoy haciendo un tratado de ética, pero son indicios útiles para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero (risas).

–En sus cuentos suele hablar de los simpatizantes y todos se pueden sentir representados más allá de la diferencia de cuadros. ¿Todos los hinchas son iguales?

–Creo que el hincha es parecido. Lo que cambia es el momento que le toca vivir. Paradójicamente, el hincha de Boca de hoy se parece al hincha de River de los ’90 o al de Independiente de los ’70. Cuando estás pipón pedís otra cosa. El hincha joven de Boca no vivió aquello del: “¡Huevo, huevo, huevo, Giunta, Giunta, Giunta!”.

–¿Qué tan necesario es el sufrimiento para el hincha?

–El Barcelona y el Real Madrid son ejemplos de que hay un punto en el que ganar siempre empieza a ser aburrido. La mejor mina del mundo te aburre. Ganar siempre es no ganar nunca. Y lo digo desde el fondo del mar. Hoy le vendo el alma a Satanás con tal de que Independiente gane todos los partidos hasta el final del Clausura. Pero un fútbol tan desparejo como el español hace que un hincha del Valencia esté completamente desolado porque sólo juega para salir tercero. Es una cagada ese fútbol. El precio que paga el fútbol español por tener esa maravilla es una polarización descomunal. Nosotros tenemos un fútbol horrendo, pero más parejo.

–¿Cómo se define como jugador?

–Soy un cinco combativo y solidario. Jodido hasta la exasperación en la exigencia para conmigo y los demás.

–¿Y cuánto de eso se aplica a la vida?

–Todo. Los puestos en la cancha tienen su propia psicología. El número nueve que no transpira y reclama la pelota con gritos airados, no me cae bien afuera.

–¿Qué disfruta más en relación al fútbol: escribir, mirar o jugar?

–Cambiaría leer por escribir porque es lo que más me gusta. En segundo lugar, jugar. Y en tercero, ver. Escribir es como un modo de jugar. Si tengo que renunciar a una de las dos, no sé cuál elegiría. Es mucho más lindo estar que ver cómo otros están. Es incomparable. Mi literatura futbolera tiene que ver con los que están adentro.

–En uno de sus cuentos dice “Ese amor gratuito. Esa esperanza desbocada”. ¿Cómo explica la pasión?

–Me cuesta aceptarme tan ingenuo. Me considero un tipo racional y crítico. Ubicado. Todo eso, menos con Independiente. Si lo analizase con un mínimo de raciocinio te diría: esto es un negocio, un espectáculo. Es inaudito que me lo tome en serio y sin embargo lo hago.

–Aunque la corrupción y la desconfianza rodeen al fútbol a diario.

–Pero uno siempre se lo olvida. Cuando sos chico y te cuentan un cuento, rápidamente sabés que lo de la Cenicienta es verso. Sin embargo, querés que te lo cuenten. El fútbol es igual. Sabemos de árbitros comprados, de dirigentes imposibles, de barras hijos de putas, de jugadores que van para atrás. Y vos querés que tu equipo gane igual. El futbol es el regodeo de la ingenuidad absoluta.

–¿Le encontró explicación a lo sucedido con El secreto de sus ojos?

–Nunca imaginé que un libro mío podía terminar en algo así. Fue complicado adaptarme, tolerar la frustración de que te cambien cosas porque uno piensa que es la mejor combinación de elementos. Fue mucho laburo aguantar el vendaval de los premios, las notas, un nivel de exposición al que los escritores felizmente no estamos acostumbrados.

–Papeles en el viento, su última novela, ya tiene director. ¿Por qué cree que sus libros llegan al cine?

–Estamos trabajando con Juan Taratuto para llevarla al cine. Aparentemente mis libros tienen cierta cuestión cinematográfica. Y me encanta porque no soy de esos escritores que se regodean en eso de que sólo los entienden cien personas. Me encanta que me lea un montón de gente.

–¿Cuántos goles hace en los sueños?

–Cientos. Cuando me quiero dormir y no lo logro, no cuento ovejitas, pateo tiros libres. No necesito barreras, ni arquero. Sólo un arco y pensar dónde la quiero poner.

–¿Y entra siempre?

–Sí, aunque la mayoría de los sueños los tengo despierto.

Fuente: Revista Veintitres