miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA VIUDA DEL OBISPO

Murió Clelia Luro, la esposa de Jerónimo Podesta. En los ’60, se enamoró del obispo de Avellaneda y se casó con él en 1972. Desde entonces, ambos lucharon por el celibato optativo para los sacerdotes. Podestá murió en el año 2000. 






 Por Soledad Vallejos



Clelia Luro, la mujer que en los ’60 se enamoró del obispo de Avellaneda, Jerónimo Podestá, llegó de su mano al Vaticano para pelear por el celibato optativo en la Iglesia Católica y luego, casada con el ex sacerdote, participó con él en la fundación de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados (FLSC), murió en los últimos minutos del lunes. Tenía 86 años, estaba internada en el Sanatorio Güemes y había permanecido activa hasta último momento: hacía sólo dos semanas había enviado al papa Francisco –de quien se consideraba amiga–, y al consejo de ocho cardenales que lo asesoran, el último de sus libros, sobre los 40 años que Podestá y ella dedicaron a luchar por el celibato optativo. Quien confirmó el deceso fue el teólogo brasileño Leonardo Boff, quien a medianoche, en los primeros minutos de ayer, escribió en su cuenta de Twitter: “Acaba de morir Clelia Luro, con quien el papa Francisco hablaba todas las semanas. Comprometida con las reformas de la Iglesia, amiga entrañable”.
También de acuerdo con Boff, el sábado último, antes de ser ingresada en el sanatorio a causa de una infección, Luro había estado trabajando en una campaña de apoyo al papado de Bergoglio, en cuya capacidad para reformar la Iglesia Católica confiaba. Ese apoyo al ex arzobispo porteño había sido manifestado por Luro en más de una oportunidad en entrevistas periodísticas. A mediados de este año, se había mostrado fuertemente esperanzada: Bergoglio, advirtió, podría anunciar cambios en el celibato sacerdotal en “un año, no mucho más”, algo de lo que se podrían beneficiar “las próximas generaciones”.
Clelia Luro Rivarola descendía de una familia acomodada que contaba, en su árbol genealógico, al escritor Eugenio Cambaceres. Era una religiosa practicante y de adolescente llegó a pensar en ordenarse como monja, aunque, contaba, del Colegio del Sagrado Corazón la echaban de las clases “por rebelde”. Ella tenía, según explicaba, “una visión muy fuerte del Evangelio, del mensaje de Jesús, que no compaginaba en mí con la institución Iglesia”. Con poco más de 20 años, se casó con Jaime Isasmendi y lo siguió hasta el ingenio de los Patrón Costas donde él trabajaba, en Salta. “De Santa Fe y Callao, de pronto me casé y me fui a vivir al ingenio en Salta, y empecé a vivir la realidad de los indígenas, la realidad del país”, contó en entrevista con este diario en el año 2000, a dos meses de enviudar de Podestá.
En Buenos Aires, antes de casarse, antes de cambiar la ciudad por Salta, había tomado “cursos de medicina preventiva en la Cruz Roja”. Entonces, instalada en el ingenio y decidida a ayudar, “agarraba el caballo y me iba a las huetes, las chozas de la zafra en Orán, a enseñar a alimentar a los niños, colaboraba con el médico del ingenio, hacía prevención, porque los chicos allí morían como moscas”.
Pero después de diez años, Luro dejó el ingenio, se separó de su marido y regresó a Buenos Aires con cinco hijas y embarazada de la sexta. “Las puse pupilas en el colegio hasta que conseguí tenerlas, pero para eso tenía que trabajar”, explicaba, en referencia a años en los que la ley de divorcio no regía en la Argentina y la separación de hecho, especialmente en su medio, era socialmente reprobada.
Luro trabajó un tiempo en una financiera, pero “hablaba de dinero todo el día y estaba harta”, por lo que aceptó la propuesta de un amigo y se lanzó a editar una revista, Imágenes del País. Trabajando para esa publicación, conoció el caso de un cura alcohólico, para quien el obispo de Salta, que la había ayudado a separarse de su marido, le pidió buscar ayuda en Buenos Aires. El mismo obispo le sugirió contactar a Jerónimo Podestá, obispo de Avellaneda. Ella lo hizo, así hablaron por primera vez. Era 1966; Luro tenía 39 años; el cura, 45. Podestá “ha escrito páginas muy lindas donde cuenta cuando me conoció. Dice que le impactó mi fuerza, que lo ayudé a abrirse. Fue encontrarse con lo femenino y sin peligro, porque yo lo que pedía era por ese cura. Viajamos al Norte, a buscar a este sacerdote, que estaba tirado en la cama, borracho, y lo trajimos a Avellaneda. A partir de allí empecé a trabajar con él. Jerónimo era un líder en el país, era el obispo de los obreros. Cualquier problema, huelgas, paros, él estaba con ellos”. Luro trabajó con él en la diócesis, “no éramos pareja pero nos había unido mucho el trabajo, había cruces de corazón y de ojos y de todo”.
Poco después, en la reunión de la Conferencia Episcopal de Latinoamérica, realizada en Mar del Plata, el obispo brasileño Helder Cámara comprendió por qué Luro era la única mujer entre los jerarcas eclesiásticos, conoció el trabajo que ella y Podestá hacían conjuntamente y los alentó a ser una pareja. Ella contaba: “Cámara le dijo a Jerónimo: ‘No tengas miedo de Clelia, porque Clelia va a ser tu fuerza’. Para Jerónimo, el camino conmigo era un camino querido por Dios, un camino marcado, por eso tuvo fuerzas para afrontar todo lo demás”. La relación comenzó a ser notada también por la jerarquía eclesiástica local. Podestá tenía posibilidades de ser nombrado cardenal primado, pero el vínculo con Luro y su propia adhesión a la Teología de la Liberación lo volvía peligroso, lo suficiente como para que el entonces presidente de facto Juan Carlos Onganía lo definiera como “el principal enemigo de la Revolución Argentina”. En 1967, Podestá debió dejar la diócesis de Avellaneda.
Llegado al Vaticano, Podestá explicó al papa Paulo VI, a quien Luro definió como “muy misógino”, que no podía dejar de sentir lo que sentía por esa mujer. Meses después, en otro viaje, Podestá regresó a Roma con ella, la llevó ante el secretario de Estado del Vaticano. “El me decía: ‘Usted tiene que obedecer, Santa Teresa era obediente’. ‘Santa Teresa era una desobediente, porque el nuncio Sega le decía que no tenía que hablar y hubiera sido una monjita que nadie hubiera conocido, y ustedes hoy no la hubieran podido hacer doctora de la Iglesia, después de 400 años’. ‘¿Y la Virgen María?’, me decía él. Y yo le contestaba: ‘¿Quién estaba al pie de la Cruz, cuando murió Jesús? Las mujeres, los apóstoles tuvieron miedo’”, recordó Luro años después. En 1967, Podestá presentó su renuncia; en 1972, le fue suspendido el estado clerical y se casó con Luro. Dos años después se exiliaban, amenazados por la Triple A; regresaron a la Argentina en 1983.
Desde que se casaron, formaron parte de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados, en cuya fundación participaron. En el año 2000, recién viuda, Luro se lamentaba de que todavía la Iglesia Católica fuera “muy cerrada con la mujer”. En ese entonces, aseguraba, había “150 mil curas casados, más de 150 mil esposas, más los hijos”, es decir, “un millón de personas que quieren luchar dentro de la Iglesia” para modificar la institución. “Nada madura si alguno no empieza a vivirlo, y nos tocó a no-sotros. La lucha no era sólo contra el celibato, sino por una Iglesia democrática, horizontal, comprometida con el mundo, con la justicia.”
Fuente: Pagina/12

PARA ESTAR MAS CERCA DE LA GENTE

Por Washington Uranga


La Iglesia Católica ha iniciado el proceso de preparación del sínodo extraordinario –un encuentro mundial de obispos– que se celebrará en octubre del 2014 y cuyo tema central será la familia. En ese camino, el Vaticano lanzó una consulta dirigida a los fieles. Si bien no es la primera vez que la Iglesia Católica recurre al método de la consulta –en la Argentina se ha ensayado en diferentes ocasiones–, lo novedoso es el contexto que le brinda el pontificado de Francisco y la disposición manifiesta del Papa para hablar de todos los temas. Esta es la instrucción que Bergoglio les ha dado a sus colaboradores, que no haya temas vedados. En ese marco lo que cambian son las preguntas, varias de las cuales salen de la retórica para ir a cuestiones de fondo.
El sínodo es una asamblea de los obispos a la que concurren representantes de las conferencias episcopales de todos los países y normalmente está destinado a un tema específico. Es una instancia de reflexión e intercambio que luego presenta sus recomendaciones al Papa quien, en la mayoría de los casos, termina redactando un documento con recomendaciones para toda la Iglesia. El sínodo es un organismo creado por el papa Pablo VI en 1965, cuando estaban concluyendo las sesiones del Concilio Vaticano II y con la intención de generar mayores espacios de participación en las decisiones. Francisco, que ha insistido en la responsabilidad colectiva de los obispos en la conducción de la Iglesia, recurre ahora a esta asamblea extraordinaria para buscar respuestas a temas que han sido espinosos y difíciles para el catolicismo en los últimos tiempos: la familia, las relaciones de pareja, el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Lorenzo Baldisseri, el secretario del sínodo, dijo al presentar el encuentro que tendrá por tema la familia, que a Francisco le interesa que el trabajo de esta asamblea episcopal sea “permanente”. Doble mensaje: que los obispos asuman la corresponsabilidad de las decisiones que se tomen y que se dediquen todos los esfuerzos a buscar respuestas a varios de los dilemas de la Iglesia.
A pesar de ser un organismo de participación, el sínodo seguirá siendo, al menos por ahora, una instancia episcopal. Aun cuando el tema sea la familia, la intervención de los laicos, especialmente de las mujeres, será muy reducida. Baldisseri fue terminante cuando se lo consultó al respecto: “Se trata del sínodo para los obispos, no del sínodo para los laicos”.
Las 39 preguntas que se someten a consulta se refieren a nuevos problemas y situaciones que “exigen la atención y el compromiso pastoral de la Iglesia”. Por ese motivo no se eluden varias de las cuestiones que, sin duda, resultan molestas para las miradas más tradicionales. Se pide opinión sobre “la convivencia ad experimentum”, sobre la uniones libres o de hecho, sobre los divorciados y vueltos a casar. Llama particularmente la atención una de las preguntas en la cual se interroga acerca de si “¿podría ofrecer realmente un aporte positivo a la solución de las problemáticas de las personas implicadas (los divorciados) la agilización de la praxis canónica en orden al reconocimiento de la declaración de nulidad del vínculo matrimonial?”. Como se sabe, la Iglesia no admite el divorcio pero, en determinados casos, el derecho canónico contempla la posibilidad de declarar nulo el matrimonio, lo que redunda, en la práctica, en el mismo efecto y habilita a los cónyuges a un nuevo casamiento en el marco religioso. Si bien las nulidades –antes sumamente restringidas– se han ido extendiendo, todavía es una práctica muy restringida. ¿Sería éste un camino para convalidar las separaciones? El cuestionario pregunta incluso “¿en qué forma?” podrían ofrecerse tales nulidades.
Tampoco se omiten las preguntas sobre “las uniones de personas del mismo sexo” y la atención que la Iglesia debería prestar a esta nueva realidad.
¿Cambio de doctrina? La respuesta la brindó el cardenal de Budapest, Peter Erdo, relator del sínodo: “No tenemos la voluntad de replantear todo el discurso sobre la doctrina católica, sino que, con base en el enfoque pastoral, queremos considerar todas las situaciones”. De hecho éste es el mismo planteo de Bergoglio. La idea no es cambiar la doctrina, pero sí interpretar su modo de aplicación práctica. También partiendo de la base de que en muchos casos la Iglesia interpretó la doctrina en forma “restrictiva” y “fundamentalista”. Cambiar el “enfoque pastoral” es la manera que, según Francisco, la Iglesia Católica se puede acercar a la realidad de la gente.
Fuente: Pagina/12

LAS PREGUNTITAS DE FRANCISCO

Bergoglio envió a todos los obispos 39 preguntas que deben ser respondidas antes del sínodo del año próximo. Consulta sobre los divorciados vueltos a casar, el matrimonio entre personas de igual sexo, el aborto, los métodos anticonceptivos. Aquí, el cuestionario.







“¿Existe en el país una ley civil de reconocimiento de las uniones de personas del mismo sexo equiparados, de algún modo, al matrimonio?”; “¿qué atención pastoral es posible desarrollar en relación a las personas que han elegido vivir según este tipo de uniones?”; “¿cómo es anunciada a los separados y a los divorciados casados de nuevo la misericordia de Dios?”. Ayer se dieron a conocer las preguntas que preparó el papa Francisco para los fieles de todo el mundo sobre temas cuya reflexión considera “urgente y necesaria”: el matrimonio igualitario, el control de natalidad, el aborto, la adopción por parte de las parejas del mismo sexo, el divorcio, la maternidad subrogada, entre otros. El cuestionario está dirigido a las distintas conferencias episcopales para elaborar un documento introductorio con vista al Sínodo de Obispos Extraordinario sobre la familia que se realizará el año próximo en Roma. Las respuestas podrán ser enviadas al Vaticano hasta enero del 2014 y se recomienda a los obispos consultar con sus fieles.
La encuesta está conformada por 39 preguntas que apuntan a permitir a las iglesias particulares “participar activamente en la preparación de un sínodo extraordinario”, según señaló en conferencia de prensa su secretario general, Lorenzo Baldiserri. La reunión con los obispos y cardenales de todo el mundo, convocada por Francisco el mes pasado, se celebrará del 5 al 19 de octubre del año próximo en el Vaticano. “Para iniciar el proceso de consulta se invitó a las diócesis a difundir el documento de forma capilar en los decanatos y parroquias con el fin de obtener datos concretos y reales”, agregó Baldiserri.
Previo a las preguntas, el documento enviado a los obispos plantea un cuadro de situación: “En el tiempo que estamos viviendo, la evidente crisis social y espiritual llega a ser un desafío pastoral, que interpela la misión evangelizadora de la Iglesia para la familia, núcleo vital de la sociedad y de la comunidad eclesial. La propuesta del Evangelio sobre la familia en este contexto resulta particularmente urgente y necesaria”. Y, en el mismo tono, más adelante agrega: “Hoy se presentan problemáticas inéditas hasta hace unos pocos años, desde la difusión de parejas de hecho, que no acceden al matrimonio y a veces excluyen la idea del mismo, a las uniones entre personas del mismo sexo, a las cuales a menudo es consentida la adopción de hijos”. El documento enumera otras “problemáticas inéditas” que surgieron en el último tiempo como “los matrimonios interreligiosos”, “la difusión del fenómeno de la maternidad subrogada”, las “formas de feminismo hostil a la Iglesia” y el “pluralismo relativista en la concepción del matrimonio”. Sin embargo, el escrito reconoce que la urgencia para plantear estas cuestiones se debe a “la debilitación o el abandono de la fe en la sacramentalidad del matrimonio”.
Entre las preguntas, se indagan cuestiones como el porcentaje estimado en cada comunidad de parejas separadas y divorciados vueltos a casar, qué piden esas personas a la Iglesia y qué actitud asumen las iglesias particulares ante esta situación. “¿Existe una pastoral orientada a la atención de estos casos?”, interroga el escrito.
En el apartado titulado “Sobre el matrimonio según la ley natural”, se pregunta: “¿Es comúnmente aceptado, en cuanto tal, el concepto de ley natural en relación a la unión entre el hombre y la mujer, de parte de los bautizados en general?”. Y: “¿Cómo es contestada, en la práctica y en la teoría, la ley natural en lo que respecta a la unión entre el hombre y la mujer en vista de la formación de una familia?”.
En otro de los apartados, referido a las enseñanzas de la Iglesia, la encuesta se pregunta si éstas “son integralmente aceptadas” y si “se verifican dificultades para ponerlas en práctica”. “¿Cómo se difunden las enseñanzas de la Iglesia en el contexto de los programas pastorales?”. “¿En qué medida dichas enseñanzas son realmente conocidas, aceptadas, rechazadas y/o criticadas en ambientes extra eclesiales?”
La Conferencia Episcopal Argentina –que preside monseñor José María Arancedo– se encuentra reunida esta semana en Pilar analizando el cuestionario para poder remitir una respuesta al Vaticano.
La convocatoria al sínodo fue realizada por Francisco el pasado 8 de octubre. Este tipo de asamblea, de la que participan obispos, arzobispos y presidentes de las conferencias episcopales del mundo, se llevó a cabo solo en dos ocasiones: en 1969 y en 1985. De acuerdo con los estatutos del Sínodo de Obispos, la asamblea general extraordinaria se reúne “cuando los temas a tratar, aunque relativos al bien de la Iglesia Universal, requieren una solución rápida”.
En el apartado titulado “Sobre la apertura de los cónyuges a la vida”, se interroga sobre la postura de la Iglesia en torno del aborto y los métodos anticonceptivos no naturales, contenida en la encíclica Humanae Vitae:
- ¿Tienen los cristianos un real conocimiento de la doctrina de la Humanae Vitae sobre la paternidad responsable? ¿Qué conciencia se tiene del valor moral de los diferentes métodos de control de los nacimientos?
- ¿Es aceptada la mencionada doctrina moral? ¿Cuáles son los aspectos más problemáticos que dificultan la aceptación en la gran mayoría de los matrimonios?
- ¿Qué métodos son promovidos de parte de las iglesias particulares para ayudar a los cónyuges a aplicar la doctrina de la Humanae Vitae?
- ¿Cómo se puede promover una mentalidad abierta a la natalidad? ¿Cómo se puede favorecer el aumento de los nacimientos?
Fuente: Pagina/12

CUANTO CUESTA HACER UNA PRENDA

Los fabricantes de indumentaria aseguran que un jean a salida de planta cuesta 120 pesos y un suéter, 140. Sin embargo, el público termina pagando hasta 700 y 600 pesos en un shopping. El sector crece y se favorece por los movimientos cambiarios.






 Por Javier Lewkowicz


“¿Cuánto costará hacer esta prenda?”, es una pregunta que muchas veces se hace el consumidor y que busca ser contestada por los industriales textiles para desmarcarse de la queja por el precio de la ropa. El jean a la salida de la fábrica cuesta 120 pesos y un suéter, 140 pesos, aseguran. Luego esos valores se multiplican varias veces en la vidriera del shopping o de las tiendas mejor acomodadas. Culpan por la enorme diferencia a la renta inmobiliaria, los costos financieros y el gasto de publicidad que realiza la marca para posicionarse. “Ponen precios para la clase alta. Es necesario tener canales alternativos de comercialización y romper con la lógica de status social que generan las marcas premium”, indicó a este diario Ariel Shale, director ejecutivo de la Fundación ProTejer.
A pesar de que el ritmo de crecimiento no es el mismo de años atrás, las ventas de textiles se mantienen dinámicas, agregó Marco Meloni, titular de ProTejer, en un encuentro con la prensa. Varios factores contribuyen a explicar la tracción del consumo. En primer lugar, la mejora en el salario real para los trabajadores formales. Otro elemento que en general no se menciona, que tuvo un efecto significativo sobre todo meses atrás, es la brecha cambiaria. Sucede que una porción no desdeñable de las prendas que se venden ingresan de forma clandestina al país. El fuerte aumento del dólar blue, a partir de la prohibición de comprar divisas para atesoramiento, encareció a la actividad ilegal. Varios empresarios que prefieren no ser citados advirtieron esta situación, que motivó que las ventas de las empresas formales crecieran en un contexto económico general menos dinámico.
Otra vía de incentivo a la producción es la protección comercial que ofrece el Gobierno. Según Meloni, la importación de productos textiles, de insumos a prendas terminadas, bajará un 5 por ciento este año con respecto a 2012, hasta los 1450 millones de dólares. Son operaciones que, a pesar de estar controladas por Comercio Interior, representan un volumen de producto mucho mayor que en los ’90 y a principios de la década pasada, porque el mercado interno creció en forma intensa. Del total de la producción textil, de 450 mil toneladas al año, alrededor de la mitad proviene del exterior. En el sector analizan armar un sistema de cupos definidos entre las propias empresas, como se está aplicando desde esta semana y con resultado incierto en algunos rubros de la metalurgia.
A la hora de plantear los problemas de competitividad, en el sector apuntan a la “distorsión en el costo de los servicios financieros e inmobiliarios”. “Un jean de primera marca requiere 30 pesos de costura, 30 en lavado y avíos, 30 en tela y otros 30 en impuestos. Son 120 pesos de costo del jean a la salida de la fábrica, y luego se vende a 700 pesos. La diferencia la atribuyen principalmente a la renta inmobiliaria, que definen los shoppings. Necesitamos que los servicios a la industria respeten al sector de la producción”, pidió Shale. En tanto, Pedro Bergaglio, presidente de la Cámara del Sweater, detalló que un sweater de 140 pesos de costo de fábrica se vende a 600 pesos en los comercios.
El esquema de negocios en el sector, como en varios otros de la economía nacional en los últimos años, se modificó desde una rentabilidad unitaria muy alta, luego de la devaluación, a una más baja, donde el negocio es vender mucho volumen. En el medio, existió la redistribución del ingreso. “Hoy la industria paga buenos salarios y eso es un activo para el sector. Hay entonces un mercado dinámico que nos es indispensable”, marcó Shale, quien también resaltó la dinámica inversora. Las empresas, con excedentes en pesos y un tipo de cambio oficial atractivo para la importación, aprovechan para tecnificarse y ganar productividad, indicó.
Fuente: Pagina/12

martes, 5 de noviembre de 2013

RIACHUELO: EL MURAL MAS GRANDE PINTADO POR UNA SOLA PERSONA

POR SILVIA GÓMEZ


Mide 1.300 m2 y lo hace el artista plástico Alfredo Segatori. Quinquela, la figura central.




Juani sale de su casa y un retrato suyo se le aparece junto a la puerta. Antes, sobre su medianera, se apiñaban decenas de familias en un asentamiento precario junto a la ribera del Riachuelo. Las familias fueron desalojadas y relocalizadas y Barracas tiene ahora, con sus 1.300 m2, el mural más grande del paíspintado por una sola persona. Con “El regreso de Quinquela” el artista plástico Alfredo Segatori buscará inscribir su obra en el libro Guinness de los récords.
En Villa Urquiza se había estrenado, dos meses atrás, el que ostentaba hasta ahora con 247 m2 el título de más grande de la Ciudad, firmado por Martín Ron.
El retrato de Juani se mezcla junto a los de otros vecinos, que le pidieron a Segatori ser parte del mural que protagoniza Benito Quinquela Martín, el artista plástico emblema de la zona ribereña de la Ciudad. “Me pareció interesante retratar a Quinquela como símbolo del lugar, pero también a los personajes reales, a los que habitan el lugar. Los vecinos se engancharon yprometieron cuidar la obra ”, contó Segatori, quien trabaja exclusivamente con aerosoles.
El mural está ubicado entre los puentes Bosch y Viejo Pueyrredón, sobre la calle Lavadero, la continuación de Pedro de Mendoza. Y fue encargado por el Ministerio de Gobierno porteño como parte del plan para recuperar la zona y liberar los diferentes tramos del camino de sirga de la Cuenca Matanza Riachuelo. Antes de empezar a pintar el mural, se relocalizó a 25 familias en viviendas sociales y se desalojó a una empresa privada que ocupaba terrenos públicos.
Un retrato de Quinquela en blanco y negro se funde, en un collage de fondo, con algunas de las obras fundamentales del artista argentino que mejor reflejó la vida del puerto de Buenos Aires: se ven, entre otras, “Barco hundido” y “Hombres trabajando”. Y también el objeto de deseo de Quinquela, un mascarón de proa. El artista llegó a tener una importante colección de mascarones.
Con 100 metros de largo por 13 de alto, pero con muchas superficies irregulares, el mural s e pintó en dos meses y será inaugurado el sábado. Junto a la obra hay un pequeño terreno que ahora es un paseo público al que los vecinos bautizaron “La orden del tornillo”. Otro guiño a Quinquela, quien fundó esta suerte de logia que convocaba a artistas y pensadores de todo tipo que se encontraban para imaginar o hacer uso de lo que denominaban “falta de cordura”.

Fuente: Clarin

EL PAPA RECHAZO LA EXCESIVA VERTICALIDAD EN LA IGLESIA

POR JULIO ALGAÑARAZ


En un reportaje cedido al diario La Repubblica, dijo que debe ser más horizontal y menos centralista. Criticó a la Curia, el gobierno central, por ser “vaticano-céntrica”. Otra defensa a jóvenes y ancianos.



En un diálogo que ocupa las tres primeras páginas del diario romano La Repubblica, Francisco afirmó que “abrirse a la modernidad es un deber” para la institución que conduce, aseguró que “los más graves de los males que afligen al mundo son la desocupación de los jóvenes y la soledad en la cual son dejados los viejos” y advirtió que la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia, “es demasiado Vaticano–céntrica”. “La corte –sostuvo el pontífice– es la lepra del papado”.
Jorge Bergoglio habló en un salón de la casa de Santa Marta, donde se aloja y trabaja, con el fundador del giornale de centroizquierda, Eugenio Scalfari, un ateo que se reconoce fascinado por la predicación de Jesucristo y que hace poco intercambió largas cartas con el Papa argentino. En el transcurso del rico diálogo, Francisco anunció que “éste es el inicio de una Iglesia con una organización no sólo vertical sino también horizontal ”.
En uno de los tramos más salientes de la entrevista, el Papa explicó su visión de la juventud sin trabajo y los ancianos abandonados: “Los viejos tienen necesidad de cuidado y de compañía; los jóvenes, de trabajo y de esperanza, pero no tienen ni una ni otra. Y el problema es que no buscan más. Han sido aplastados sobre el presente”.
–Pero Su Santidad, el problema es sobre todo político y económico, compete a los Estados, a los gobiernos... –Cierto, tiene razón, pero también compete a la Iglesia y sobre todo a ella porque esta situación no lesiona sólo los cuerpos sino también las almas. Y la Iglesia debe sentirse responsable tanto de las almas como de los cuerpos.
Lo que Francisco dice es otra vez un rico contenido que enfatiza la revolución que desde el 13 de marzo, cuando fue elegido pontífice, se puso en marcha en la Iglesia. Y un puntal de ese cambio es la designación de la comisión de ocho cardenales reunida desde ayer y por tres días en el Vaticano con el Papa para ayudarlo a gobernar la Iglesia y a reformar la Curia. Es por esto que Francisco explica a Scalfari que estamos en el comienzo de la Iglesia no sólo como organización vertical sino horizontal.
Bergoglio recuerda la figura del cardenal Carlo Martini, padre noble del ala progresista de la Iglesia, ya fallecido, jesuita y amigo del argentino, que en los Sínodos, en sus libros y en sus cartas decía que la Iglesia debía desburocratizarse, abrirse al mundo y reformar sus estructuras asegurando una creciente colegialidad.
En la entrevista hay algunos recuerdos que revelan la profunda identidad argentina de Jorge Bergolio. “Yo no habría tenido la plena fe en Dios y en su Hijo si no me hubiera formado en la Iglesia. Y tuve la fortuna de encontrarme, en Argentina, en una comunidad sin la cual no hubiera tenido conciencia de mi fe”.
Al hablar con el fundador de La Repubblica de su vocación por la fe, recuerda su paso por la universidad en Buenos Aires, donde había una profesora “por la cual sentía respeto y amistad” que era “una ferviente comunista”.
“Con frecuencia me leía y me hacía leer textos del partido Comunista argentino”, dijo el Papa evocando aquella época en su país de origen. Bergoglio recuerda con tristeza que “la mujer de la que le estoy hablando fue luego arrestada, torturada y asesinada por el régimen dictatorial entonces gobernante en la Argentina”.
Ante otra pregunta sobre el mundo actual, Francisco analiza el concepto cristiano de amar al prójimo con la misma intensidad con que recomienda amarse a sí mismo y lo diferencia de la idea del narcisismo contemporáneo.
“No me gusta la palabra narcisismo, indica un amor desmesurado hacia sí mismos y esto no está bien, puede producir daños en la relación con los otros, con la sociedad en la que se vive. El verdadero problema es que los más golpeados por esto, que es una especie de perturbación mental, son personas que tienen mucho poder. A menudo, los jefes son narcisistas, incluso muchos jefes de la Iglesia lo han sido”.
Y luego agregó: “¿Sabe cómo pienso este punto? Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisos, adulados y malamente excitados por sus cortesanos. La corte es la lepra del papado”.
–¿Cuál es la corte? ¿La Curia? – No, en la curia hay tal vez cortesanos. Pero la curia en su complejo es otra cosa, es la que se llama intendencia en los ejércitos, administra los servicios que sirven a la Santa Sede. Pero tiene un defecto: es vaticano–céntrica. Ve y cuida los intereses del Vaticano, que son aún, en gran parte, intereses temporales. Esta visión vaticano–céntrica descuida lo que nos rodea. No comparto esta visión y haré todo por cambiarla.

Fuente: Clarín.

lunes, 4 de noviembre de 2013

LAS IMÁGENES DE LOS JUICIOS

El Instituto Nacional del Cine lleva grabadas casi siete mil horas de los procesos por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, que serán de acceso libre a medida que las sentencias queden firmes. El equipo del Incaa cuenta su experiencia.






 Por Alejandra Dandan



El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) tiene registradas 6725 horas de los juicios de lesa humanidad de la ciudad de Buenos Aires. Las imágenes incluyen testimonios de las causas de la Escuela de Mecánica de la Armada, el plan sistemático de robo de bebés y el Vesubio, entre otros casos. El número es enorme y no incluye aún los registros que realiza, a través de otros convenios, en otros 24 juicios del resto del país. El material es de la Justicia. Pero en medio de lo que aún es un trabajo experimental, las autoridades del Incaa señalan que las secretarías de derechos humanos provinciales y de la Nación conservarán copias y el acceso público se producirá una vez que las sentencias queden firmes. “Esta es una experiencia nueva y particular”, dice la presidenta del instituto, Liliana Mazure. “El registro de los juicios es parte de una política audiovisual; es extraordinario el modo en el que en los juicios surge la mirada que primó no sólo durante la dictadura, sino también en los últimos años en cada provincia. Los juicios muestran la identidad de cada lugar, qué ocurrió, cómo se movió el poder y cómo se movió también quien contaba la historia. Los registros ahora dan cuenta de que la historia se cuenta desde otro lugar: el relato audiovisual no es una voz más, cuando decimos que tienen que expresarse todas las voces, esta es una de las voces que faltaban.”
En el tercer piso del Instituto, Mazure espera con una parte del equipo del mundo del cine que trabaja en Comodoro Py. Están ahí quienes tienen en mano el trabajo de campo en un espacio que aún tiene trazos de exploración. Como recuerda Liliana Vaccaro, otra integrante del equipo, se abrieron paso en las provincias a veces explicando ante los Tribunales: “Fíjense en las universidades, tienen glamour pero van a ver que es gente tan seria como la de la Justicia”. Cuando el primer equipo llegó a los Tribunales de Retiro, encontró que los registros “legales” sólo se hacían en cassettes o las grabaciones las hacía la policía en planos generales, fijos y con lógica de “cámara de seguridad”. ¿Qué pasó con sus miradas en este tiempo y con las restricciones que les impedían detenerse más de pocos segundos en un primer plano de un imputado? ¿Qué mira la cámara? ¿Cómo es la relación de ese ojo con los represores? ¿Cómo es la articulación entre las políticas de memoria y las lógicas jurídicas? Algo de esto analizan en este diálogo. Aunque antes Mazure anuncia que el 1° de marzo harán un primer encuentro de formación e intercambio con quienes registran estos juicios en todo el país.
–Vamos a hacer un encuentro con todos los participantes que filmaron –dice–. Tanto de las instituciones que firmaron los convenios como los registrantes de las salas de los juicios. Decidimos que será el 1° de marzo porque queremos que vengan todos. Que unos días antes nos manden un informe para tener una primera visión de los trabajos en cada lugar y armar así los talleres para la jornada. Son talleres cerrados, serán entre 100 y 120 personas que participaron de manera directa. Será para intercambiar experiencias y sacar un resultado del trabajo que tiene que ver con el aporte a la memoria, la verdad y la justicia; el aporte a la historia del país y con lo que pasó en cada juicio que tiene que ver con los testimonios, pero también los requerimientos, alegatos y todo lo que sucede que aporta a nuestro relato, nuestra historia como país. Creemos que es una oportunidad extraordinaria porque sin esto todos los relatos de cada lugar no hubieran surgido.
–¿Hubo alguna demanda?
–No, surgió.
Vaccaro: –Nosotros siempre decimos que no somos la Secretaría de Derechos Humanos, no somos un organismo querellante, somos la política audiovisual del país, entonces busquemos la mirada y el aporte de nuestros profesionales.
A la derecha de Mazure se sentó Gustavo Mosquera, director y guionista de cine, ganador por su película Moebius en 1997 del premio a Mejores Nuevos Directores del Museo Metropolitano de Arte Moderno de Nueva York, hoy a cargo de lo que a veces parece la odisea de la grabación en Comodoro Py.
–¿Cómo fue al comienzo?
–En realidad, tuvimos que hacer una adaptación muy particular. El profesional del medio audiovisual tiene que hacerlo tanto si viene de una universidad, de una escuela o la industria. Llegás con esa mentalidad a meterte en un submundo, por así decirlo, muy particular. Nos metimos en el ámbito de la Justicia que a la vez tiene submundos: quién filma, quién maneja las cámaras, había gente de la Policía Federal, de Eventos... Uno se mete ahí y hay que empezar a abrirse camino para ver cómo colocar la formación en ese espacio. No es lo mismo cuando te abren la puerta y dicen acá tenés la cámara, filmá, hacé lo que quieras. Acá, cuando preguntabas: ¿nosotros somos los directores? “No”, nos decían, “los directores son los jueces”. Eso cambia todo. O preguntabas: ¿quién está al mando de la cámara? ¿Jueces o gente de los jueces? Y decían: “No, gente de otra división”. La pregunta para nosotros era cómo adaptar todo para que nuestra formación obtenga lo mejor. Al comienzo había limitaciones increíblemente altas que pudimos ir bajando.
–¿Como cuáles?
Rocío Santos: –Los tamaños de plano, por ejemplo. Llegamos a tener una reunión con un Tribunal que nos pautó que no se podía hacer paneos, o estar más de tantos segundos con la cámara detenida en la cara de un imputado. ¡Por segundos! O no querían que grabáramos a los jueces. Yo arranqué en noviembre de 2009 y soñaba con un montón de cosas. Cuando fuimos a la práctica nos encontramos con la Policía Federal al lado de las cámaras, al lado de la cabina. Me acuerdo que cuando hablaba un testigo, por ejemplo, y se levantaba, lo acompañábamos con la cámara. El Tribunal nos planteó que eso connotaba que estábamos (en sentido figurado) con el testigo. O después entregábamos el material y del material no sabíamos más nada. Fue muy gradual ir ganando terreno.
Mosquera: –De hecho, otro tema fueron los archivos. Ahora no pasa tanto. Pero si estás obligado a registrar y entregar el material porque no te podés quedar con nada: ¿qué pasa cuando el material se va? ¿A dónde se va? ¿Quién lo guarda? Cuando uno lo pide para hacer el verdadero registro ¿por qué te dicen que no está? Nos han regrabado material y ha pasado de todo. Cuando entramos, el material se grababa en VHS en una calidad horrible. Las primeras audiencias no se pueden mejorar. Se puede guardar mejor, pero es un material que incluso fue sobregrabado.
–¿Qué pasó luego?
Rodrigo Paz Paredes: –Es importante decir que para el juicio el formato audiovisual no era un formato oficial, no era legal, no figuraba en ningún acta. Al Tribunal le interesaba sólo que los videos circularan entre las partes. El único material “legal” era el cassette de audio, usaban TDK de cinta. Todo lo demás era como un souvenir. La policía lo grababa y la mirada era de “cámara de seguridad”: sólo importaba el audio para la desgrabación, había una cámara super amplia, un plano recontra general, inmóvil, estático, no importaba si el testigo o quien hablaba se había ido de cuadro. Entramos nosotros y entró la sensibilidad, un plano más subjetivo, un contacto distinto con la realidad.
–¿Como definirían ese choque?
Laura Rodríguez Badillo: –Antes nos pasaba enfocar a un imputado y automáticamente venía alguien a decirnos que no. No podíamos tener primeros planos de los jueces o enfocar al público. Era todo no, no, no. Hubo jueces distintos. También nosotros nos tomamos algunas libertades como para correr límites. Tuvimos primeros planos de Astiz, de Acosta. De a poco las cosas fueron cambiando. Hoy no tenemos al personal de comunicaciones de la policía al lado nuestro.
Paredes: –Creo que también hubo una evolución nuestra: ir encontrando un lenguaje que ajustara nuestra sensibilidad y una “objetividad” entre comillas. Entender que también somos una herramienta para la memoria.
–¿No hacen cine?
–Hacemos un lenguaje testimonial, dentro de todo, clásico. De manera que el verdadero narrador de los juicios sea luego el montajista o la persona que decida contar un documental o usar este material para contar algo. En ese sentido, creo que terminamos institucionalizando nuestro lenguaje en términos de la técnica o el lenguaje del testimonio puro, del testimonio de memoria.
–¿Como género específico?
–Creo que jueces y tribunales hicieron un proceso. La idea de que un juicio sea oral y público y a la vez sea grabado y televisado era un problema para ellos. El TOF 5, por ejemplo, fue uno de los que más problemas generó, pero mas allá de nosotros: creo que los hipersensibilizaba que el juicio se filmara y que hubiera primeros planos. Otros tribunales no. (La jueza María del Carmen) Roqueta nos dio mucho espacio. En las inspecciones oculares a los ex centros clandestinos habilitó un espacio exclusivo para las cámaras: iban el testigo, la cámara y los jueces. Nos transformamos en una herramienta; el registro es un testimonio documental que sirve para abogadas, querellas. Creo que fue el mejor ejemplo de cómo articular nuestro trabajo como una herramienta incluso para el juicio. Y creo que un logro muy importante fue cuando se empezó a hablar de que se usara el material grabado que registramos y no volver a citar a los testigos.

El tiempo real

–¿En ESMA Astiz se escondía de la cámara?
Mosquera: –Esa la sabemos todos porque a todos nos tocó. Astiz se buscó astutamente la ubicación para estar detrás de sus abogados pero en una línea tal que ninguna cámara lo pudiera tomar. Buscó esa bisectriz. Se podría decir que hizo la inteligencia para lograrlo. Estaba atrás de su abogada.
–Ahora volvió a cubrirse.
–Ahora está en otro lugar y es mas fácil tomarlo. Pero ESMA III tiene otra cosa porque los imputados están en los lugares de detención y en la sala hay sobre todo abogados. Y hablando de adaptación, esto nos cambia la cosa: ESMA tiene video-conferencia, son tantos los imputados que colocaron video en Marcos Paz, en Ezeiza. Y tenemos otra variable. Las cámaras nuestras toman a los abogados, y luego viene una señal fría desde el video que tenemos que meter en el recinto, o no, porque los jueces quieren saber si los imputados están. Hay que introducir esa imagen en el relato y luego sacarlo. Y todo esto se hace mientras transcurre el juicio. Uno no puede frenar la filmación como haría en un rodaje, hay que seguir, hay que conseguir el material.
Mazure: –Como la cámara de un reality.
Mosquera: –Es que acá hay otra cosa: nosotros nos estamos metiendo en un hecho real, no podemos torcer el rumbo de ese hecho real. Tenemos que registrarlo, pero no podemos agarrar una cámara y ponernos a pasear, hacer un traveling porque entonces los jueces se vuelven locos. Es importante porque tenemos un límite que es un muy concreto: lograr lo mejor, el zoom nos ayuda, los paneos, pero siempre en una posición quieta. Y a veces, al principio, que nos hemos movido demasiado, hemos tenido algún tipo de freno.

Archivo y acceso

–¿El archivo será de acceso público?
Mazure: –Las consultas públicas se podrán hacer con las sentencias firmes de cada juicio. El archivo va a pasar a formar parte en cada lugar de la Secretaría de Derechos Humanos. También de las diferentes instituciones, de acuerdo con quién se firmó convenio. Quedará una copia en el Archivo Nacional de la Memoria, otra acá. La idea es que esto se difunda lo más posible. Todas las instituciones que quieran tener copia la van a tener en la medida en que tengan dónde archivarlo y puedan pagarse la copia.
–¿Y el Incaa producirá algún material de difusión?
–Nosotros no producimos, queremos visibilizar esta política y esta experiencia desde lo audiovisual. Después, lo que pase creo que va a depender de la Secretaría de Derechos Humanos, cómo se haga la difusión, que por supuesto se trabaja en conjunto, pero no es el Incaa el encargado de la etapa posterior.
Fuente: Pagina/12