martes, 5 de noviembre de 2013

RIACHUELO: EL MURAL MAS GRANDE PINTADO POR UNA SOLA PERSONA

POR SILVIA GÓMEZ


Mide 1.300 m2 y lo hace el artista plástico Alfredo Segatori. Quinquela, la figura central.




Juani sale de su casa y un retrato suyo se le aparece junto a la puerta. Antes, sobre su medianera, se apiñaban decenas de familias en un asentamiento precario junto a la ribera del Riachuelo. Las familias fueron desalojadas y relocalizadas y Barracas tiene ahora, con sus 1.300 m2, el mural más grande del paíspintado por una sola persona. Con “El regreso de Quinquela” el artista plástico Alfredo Segatori buscará inscribir su obra en el libro Guinness de los récords.
En Villa Urquiza se había estrenado, dos meses atrás, el que ostentaba hasta ahora con 247 m2 el título de más grande de la Ciudad, firmado por Martín Ron.
El retrato de Juani se mezcla junto a los de otros vecinos, que le pidieron a Segatori ser parte del mural que protagoniza Benito Quinquela Martín, el artista plástico emblema de la zona ribereña de la Ciudad. “Me pareció interesante retratar a Quinquela como símbolo del lugar, pero también a los personajes reales, a los que habitan el lugar. Los vecinos se engancharon yprometieron cuidar la obra ”, contó Segatori, quien trabaja exclusivamente con aerosoles.
El mural está ubicado entre los puentes Bosch y Viejo Pueyrredón, sobre la calle Lavadero, la continuación de Pedro de Mendoza. Y fue encargado por el Ministerio de Gobierno porteño como parte del plan para recuperar la zona y liberar los diferentes tramos del camino de sirga de la Cuenca Matanza Riachuelo. Antes de empezar a pintar el mural, se relocalizó a 25 familias en viviendas sociales y se desalojó a una empresa privada que ocupaba terrenos públicos.
Un retrato de Quinquela en blanco y negro se funde, en un collage de fondo, con algunas de las obras fundamentales del artista argentino que mejor reflejó la vida del puerto de Buenos Aires: se ven, entre otras, “Barco hundido” y “Hombres trabajando”. Y también el objeto de deseo de Quinquela, un mascarón de proa. El artista llegó a tener una importante colección de mascarones.
Con 100 metros de largo por 13 de alto, pero con muchas superficies irregulares, el mural s e pintó en dos meses y será inaugurado el sábado. Junto a la obra hay un pequeño terreno que ahora es un paseo público al que los vecinos bautizaron “La orden del tornillo”. Otro guiño a Quinquela, quien fundó esta suerte de logia que convocaba a artistas y pensadores de todo tipo que se encontraban para imaginar o hacer uso de lo que denominaban “falta de cordura”.

Fuente: Clarin

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