lunes, 28 de octubre de 2013

¿QUE DIRIA JESUS?

Por Osvaldo Bayer

Una muy mala noticia para aquellos católicos que se habían alegrado cuando los obispos alemanes resolvieron convocar a expertos universitarios para hacer una profunda investigación sobre los abusos sexuales de sacerdotes y docentes católicos, cometidos contra menores de edad, alumnos de escuelas, colegios e internados de esa religión cristiana. Esta medida, por primera vez en la historia del catolicismo, había sido resuelta por las máximas cabezas de la Iglesia alemana ante las repetidas denuncias de esos abusos contra niños y adolescentes.
Todos aplaudieron esa medida tan profunda de autocrítica y creyeron que iba a ser el primer paso de la Iglesia Católica oficial para abandonar la obligación de la “castidad” de por vida que deben jurar todos aquellos que eligen el sacerdocio como dedicación de sus vidas. Exigir la castidad es nada menos que poner del lado del mal y del pecado al amor, tal vez lo más preciado en la vida del ser humano. Y, también, una especie de demonización del cuerpo de la mujer.
Todo eso ha llevado a que se produjeran delitos, los cuales nunca se juzgaron oficialmente, pero han subsistido durante siglos entre los sacerdotes, monjes y los llamados hermanos católicos. Aunque siempre, en todos los países católicos del mundo, fue un tema oculto pero del cual se hablaba con vergüenza. Por eso, esa actitud de los obispos alemanes de hace dos meses cayó como un acto de coraje civil al ser la primera de las iglesias del mundo en llevar el tema a la opinión pública.
En estos días, sin embargo, acaba de producirse un vergonzoso retroceso de la investigación que fue encargada al Instituto de Investigaciones Criminológicas de Alemania, entidad que preside el especialista holandés Christian Pfeiffer, consagrado investigador en toda Europa. Cuando la investigación estaba llegando a su término, el obispo alemán de Tréveris, Stephan Ackermann, en nombre de todos los obispos alemanes, acaba de retirar la investigación al instituto oficial que preside Pfeiffer, aduciendo que la “confianza en el instituto ha llegado a su fin” por la “conducta comunicativa del profesor Pfeiffer”. Este ha reaccionado de inmediato diciendo que los obispos comenzaron a censurar su investigación negando las actas internas de la Iglesia por los delitos sexuales cometidos por sus representantes con menores de edad, y que se le comenzó a practicar una censura inadecuada para una investigación absolutamente jurídica, con todos los derechos de defensa de los religiosos acusados.
Así quedó lo que parecía un paso adelante de la Iglesia Católica, a siglos de su creación. Ultimamente comenzaron a salir a la luz todos los delitos cometidos por los religiosos en el caso de los niños. Los hechos tomaron estado público cuando llegaron las denuncias de los padres de los alumnos del Colegio de Jesuitas “Canisius” en Berlín. Luego, lo cometido por religiosos con miembros del coro de niños Domspatzen von Regensburg (“Los gorriones de la Catedral de Regensburgo”) y en el Aloisiuskolleg de Bad Godesberg. Esto último produjo la renuncia del arzobispo de Augsburgo a pedido del Papa. Varios sacerdotes fueron pasados a retiro y hasta en Tréveris se los despojó del título de sacerdote que abusaba. La Iglesia trató siempre de cubrir todos esos delitos ofreciendo dinero a los padres de las víctimas. Hasta que la opinión pública exigió una línea oficial antidelictiva contra los abusadores. De allí que la Iglesia aceptó esta investigación académica que ahora acaba de rechazar.
Ante esta medida oficial de la Iglesia reaccionó la ministra de Justicia del gobierno alemán, Sabine Leuheusser-Schnarrenberger, quien declaró: “Es una lástima que la Iglesia Católica haya rechazado esta investigación científica”. Esto podría haber ayudado a los católicos de todo el mundo porque era el inicio contra un silencio culpable. Lo que necesitábamos era saber la verdad a través de esa información científica. Esto destruye la confianza en la Iglesia Católica”.
Claro, son palabras bien justas, pero la misión del Ministerio de Justicia es comenzar él mismo una investigación sobre cada caso de violación que es un delito. ¿Por qué no participan ante crímenes cometidos por las iglesias? Todavía hay un temor que viene de siglos, y se sigue teniendo miedo al poder de tales instituciones construidas sobre bases denominadas espirituales, con el único respaldo de la denominada fe.
De cualquier manera, esta actitud negativa de la Iglesia va a tener sus consecuencias. El tema ha llegado a la mayoría de la sociedad. Ya no será posible ocultar. La Iglesia Católica deberá aprender de todo esto y debatir por fin en su interior si es lo mismo seguir exigiendo la castidad a sus representantes o permitirles el matrimonio, como ya lo exigió Lutero en el siglo XV. Y también deberían dejar de lado tener a su cargo establecimientos de enseñanza para niños y adolescentes, que han sido siempre el foco de esos delitos. Pero es la grey católica la que tiene que terminar de tratar esos temas como intocables y comenzar el gran debate interno en congresos, principalmente en las reuniones de la juventud.
La reacción de la opinión pública alemana ha sido tan grande que el obispo Ackermann tuvo que salir a explicar –mediante una conferencia de prensa– que se va a continuar con la investigación. En ese sentido abrió una línea telefónica adonde pueden llamar todos aquellos que han sufrido abuso sexual con religiosos de esa creencia. Además presentó informes donde se detallan 1800 casos de abuso sexual de niños por parte de docentes. También informó que se ha llegado a comprobar que muchos de los culpables usaron para sus actos la “autoridad de sus cargos”, al haber empleado sistemáticamente la confesión o las plegarias para vencer los “mecanismos de autodefensa” de los niños, para “ganar poder sobre los sentimientos de esos menores y jóvenes para entrar en su intimidad”. Palabras textuales. En muchos casos hacían aparecer los delitos como “expresión de amor por Cristo o del mismo Dios. En el 90 por ciento de los casos, las víctimas son niños y adolescentes varones”. Prometió por último el obispo “continuar con toda intensidad y consecuencia la investigación profunda de los hechos”.
Ojalá que este propósito se imite en todas las iglesias católicas de los diferentes países del mundo y se llegue por fin a debatir en su seno el tema de la “castidad” obligatoria.
Otro hecho de total irresponsabilidad y falta de moral acaba de ocurrir en Alemania. Dos hospitales de Colonia rechazaron la atención de una joven mujer que acababa de ser violada y se presentó para ser atendida y pedir también que se le diera la “píldora del día después”. Los directivos católicos de los dos hospitales se negaron a atenderla, diciendo que ellos estaban en contra de toda tentativa de aborto. El hecho se hizo público y la reacción fue tan grande que las autoridades del hospital llamaron a una conferencia de prensa para pedir disculpas y prometer que algo así nunca más volvería a ocurrir. Increíble. Un llamado más de atención ante la deshumanización de las religiones. ¿Qué hubiera pensado Jesús ante un hecho así?
Fuente: Pagina/12

PARADA CARLOS GARDEL

Cesar Gonzalez y "Diagnóstico Esperanza". La película del joven poeta anteriormente conocido como Camilo Blajaquis, recorre una espiral descendente al centro de un barrio ejemplar que no es el Abasto, sino la ex villa de El Palomar.






 Por Juan Ignacio Provendola



En el barrio no hay estatuas de San Martín atravesando el viento a caballo, tampoco anchas avenidas con el apellido de Sarmiento, ni plazas para honrar “gestas” nacionalistas contra las culturas indígenas. Los héroes de manual no tienen letra en este panteón donde conviven el Gauchito Gil, un cura que impidió violentos desalojos, el autor de un memorable robo a un blindado o un cantante de cumbia. La Carlos Gardel, como el resto de las villas conurbanas, construyó su identidad a espaldas de gobiernos que las ignoraron por igual. Viviendas hacinadas, quemas, heladeras oxidadas, estanques, pozos negros saturados, autos desarmados; es el basural moral del progreso, a orillas de la ciudad, que los canales de TV convirtieron hábilmente en un decorado más de sus producciones y donde los periodistas se volvieron expedicionarios de la tierra arrasada.
Las propagandas, cinematográficas, anticipan un espeluznante recorrido por el delito. “Ahí vemos a un señora vendiendo bolsas de cocaína en la puerta de su casa”; “Los tiros son de dos bandas que pugnan por el mismo botín”; “A la vuelta funciona un desarmadero que responde a la seccional”; “Acá mataron a un temible secuestrador de 15 años”, señalan aleatoriamente los eventuales cronistas, agazapados como corresponsales de guerra. El carácter verídico es fundamental: un encapuchado revelando detalles de sus robos, una vecina indignada por la cocina de paco de enfrente, una reyerta en directo. La marginalidad, lejos de ser asumida en su complejidad, es recortada y editada, entronizando verdades ante quienes, al otro lado de la pantalla, descubren un universo de otro modo inaccesible.
Por decantación, se instalan así algunos estereotipos: el ignorante, el vago, el buscapleitos, el malhablado. La ficción no es más ingeniosa que el “periodismo de investigación” a la hora de escoger las representaciones simbólicas con las que arropará al villero antes de incorporarlo en su relato de “la realidad”. Los estímulos se repiten, se replican. Hasta que, por fin, se instalan. ¿Caben otras perspectivas en medio de tanto ruido? Los libros de poesía La venganza del cordero atado y Crónica de una libertad condicional, la revista ¿Todo piola? y el programa Alegría y dignidad son voces en la cabeza de César González, y la mayoría de ellas ejecutadas por poderosos colectivos de trabajo que reúnen talentos emergentes de los suburbios.
Luego de editar Crónica..., este estudiante de Letras de la UBA, de 24 años, se estrenará como director cinematográfico con el largometraje Diagnóstico esperanza, en el que también actúa. Lo hará antes de volver a la pantalla del Canal Encuentro con Corte rancho, un programa hecho “en diferentes villas, destacando logros colectivos”. La película, que fue autogestionada, pero logró el apoyo del Incaa una vez rodada, “es una ficción en la que se plantea una especie de ensayo sobre lo micro del capitalismo y cómo el consumismo ataca con locura a todas las clases sociales. A su vez es también un relato sobre la soledad en la que crecen los chicos de las villas. Actúan mi vieja, mis hermanas, amigos del barrio, de Fuerte Apache, un pibito que estuvo preso, gente de una villa de Soldati. No hay un único protagonista”, anuncia González, que salvo los cinco años que estuvo preso, vivió siempre en la Carlos Gardel, atrás del Hospital Posadas, en El Palomar. Un barrio creado —al igual que Fuerte Apache, La Cava y Villa Riachuelo— en el marco del Plan de Erradicación de Villas de Emergencia del dictador Juan Carlos Onganía, con propósitos desleales que confinaron a los pobres de la Capital a casillas, a la espera de casas que jamás construyeron. Hace ocho años, el Municipio de Morón inició tareas de urbanización que pretenden recomponer la vergüenza.
Veinte personas, cámara en mano, rodando por el barrio, contando el adentro desde adentro. La elección de los colaboradores no fue azarosa: “Las artes audiovisuales representan al villero de una manera burda y exagerada, una visión que viene desde afuera con total impunidad. Los actores son de otra extracción social, o tal vez pobres que responden a las órdenes de un director que no lo es. Entonces se exageran gestos o vocabularios, anulando la potencia que por naturaleza y dolor llevan todos los villeros en su cuerpo”, defiende el poeta y anuncia estreno para marzo próximo.
La película es, también, la decantación de antecedentes audiovisuales que César hizo bajo el seudónimo Camilo Blajaquis, que se propone dejar atrás: por un lado, los cortos y spots de ¿Todo piola?, asimismo su experiencia con Alegría y dignidad, un programa que rescataba gestas artísticas y sociales en barrios marginales. A todo eso, además, le sumó estudios con Luis Franc, profesor del Centro Cultural San Martín. A través de él llegó a conocer las obras de directores como Favio, Bresson, Godard, Pasolini, Haneke, Buñuel y Welles. “Todo ser humano, hoy, posee en su psicología un lugar invadido por Hollywood. Desde el cine hasta los videojuegos, se propone un modelo de pistolero que cae preso para siempre o se muere épicamente. Yo busqué una estética propia por otro lado”, dice. Todo piola.
Fuente: Suplemento NO

CIVILES Y MILITARES: LOS DOS DEMONIOS DE LA DICTADURA

Con la muerte de José Alfredo Martínez de Hoz se actualizo el tema de la conducción política de la última dictadura militar, ejecutada tanto por militares como por civiles: los militares manejaron la represión y los civiles la economía. Vistos con sentido histórico, fueron los verdaderos “dos demonios” de una dictadura genocida.
Por Eric Calcagno* y Alfredo Eric Calcagno

Los crímenes de lesa humanidad y el Plan Económico formaron parte de un proceso único. En 1976-1983, en la Argentina se cambió por la fuerza a la política, la economía y la sociedad. Cada sector de la alianza cívico-militar que gobernaba cumplía con su función: unos reprimían, otros gobernaban; un grupo manejaba la economía y las finanzas; la prensa monopólica aprobaba con mansedumbre o complicidad, y hubo quienes se dedicaron a desarticular los partidos políticos, los sindicatos y las organizaciones sociales. La represión física libraba de obstáculos políticos y sociales a la ejecución del modelo; pero más que una expresión del sadismo de sus ejecutores, era el cumplimiento de un plan de acción coherente y programado.
Los militares cometieron la represión; pero la autoría intelectual del proyecto político y económico aplicado entre 1976 y 1983 pertenece al establishment, no a los ejecutores militares.
No se trató de una improvisación sino de ideas ya elaboradas con anterioridad. En efecto, las medidas económicas adoptadas reproducen el esquema expuesto en 1969 por quien fue después secretario de Hacienda del gobierno presidido por Jorge R. Videla. Citemos algunas de sus opiniones: “La política de ingresos exige, en sus primeras fases, un alto grado de coacción”. “La ley de convenios colectivos y la ley de asociaciones profesionales, a través de las cuales se instrumenta el sistema, deben ser necesariamente derogadas.” “También es necesario prohibir la huelga.” “El orden cronológico de una política de ingresos, después de un período de inflación, no puede ser otro que: 1º Congelación de salarios. 2º Fijación de un tipo de cambio adecuado e instrumentación de una política de balance de pagos que permita mantenerlo con libertad cambiaria. 3º Medidas encaminadas a presionar sobre los precios.” (Juan E. Alemann, Una política de ingresos para la Argentina, Ediciones Macchi, Buenos Aires, 1969).
Este proyecto fue ejecutado por la dictadura militar (1976-1983). Su ministro de Economía, José A. Martínez de Hoz, afirmó que el Programa Económico que anunció el 2 de abril de 1976, “tuvo la aprobación previa y el consenso de las Fuerzas Armadas que asumieron la responsabilidad del gobierno en medio del caos político, económico y social imperante. Esta convicción explica el hecho, inédito en la Argentina desde hacía mucho tiempo, que durante cinco años (29 de marzo de 1976 al 29 de marzo de 1981) pudiera existir la continuidad en materia de hombres y de programas, con los periódicos ajustes necesarios, que permitió encarar una transformación económica tan profunda”. (Ministerio de Economía, Memoria 29-3-1976 - 29-3-1981, tomo 3, 3ª parte, pág. 733). Surge así con claridad que el plan había sido elaborado por el establishment y aplicado gracias al terrorismo de Estado garantizado por las Fuerzas Armadas.
El gobierno usurpado el 24 de marzo de 1976 aplicó de inmediato esas recetas: congeló los salarios, eliminó los controles de precios y devaluó el tipo de cambio. Los salarios reales cayeron alrededor del 30%, se disolvió la CGT, se suprimieron las actividades gremiales, el derecho de huelga, las reformas a la ley de contrato de trabajo y las convenciones colectivas salariales.
Después de estas medidas coyunturales de represión, comenzaron los cambios estructurales. En agosto de 1976, desregularon la inversión extranjera. A fines de 1976, unificaron el tipo de cambio, eliminaron regulaciones y subsidios a las exportaciones y redujeron los aranceles de importación (con una caída de la protección del 40%). En junio de 1977, entró en vigencia la ley de entidades financieras, que le otorgaba al sector una posición hegemónica y disminuía la acción del Estado (Mario Rapoport, Historia económica, política y social de la Argentina, 1880-2000, págs. 789 y ss.).
Más adelante, con el programa de diciembre de 1978 y la tablita cambiaria, favorecieron la especulación financiera y el endeudamiento externo, desfinanciaron a las empresas públicas, desmantelaron la industria y financiaron una gigantesca fuga de capitales privados. Cuando estalló la crisis financiera y luego cambiaria, el Estado se hizo cargo de las pérdidas bancarias y de las deudas privadas. Además, se suprimieron las instituciones básicas del derecho del trabajo y se deprimieron los salarios. Todo ello requería una violenta represión; de otro modo no se hubiera aceptado que el producto bruto interno por habitante (a precios constantes), en 1983, fuera 9 puntos menor que en 1975. Usaron al Estado para perpetrar sus crímenes, reprimieron a la Nación y empobrecieron al pueblo argentino.
Creemos que los crímenes de lesa humanidad y el plan económico estuvieron indisolublemente unidos. En ese contexto, uno de los pilares del plan económico fue el endeudamiento externo, que fue investigado por el juez Jorge Luis Ballestero en la causa Olmos, Alejandro s/ defraudación. La sentencia dictada dispone el sobreseimiento del ex ministro José Alfredo Martínez de Hoz por caducidad de la acción penal. Era un fallo que reflejaba la jurisprudencia vigente en ese momento.
Sin embargo, ahora puede irse mucho más allá de una declaración abstracta de reprobación acerca de lo ocurrido. La actual situación jurídica difiere de modo sustancial de la existente en junio de 2000, cuando se expidió el juez Ballestero. La jurisprudencia más reciente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos establece que los delitos de lesa humanidad no están sometidos ni a la prescripción liberatoria ni a la excepción de cosa juzgada.
La doctrina acerca de los crímenes de lesa humanidad fue consagrada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en varios fallos, que los declararon imprescriptibles (“Arancibia Clavel”, Fallos: 327:3312), e inconstitucionales las leyes de obediencia debida y punto final (“Simón”, Fallos: 328:2056); que la llevaron a reconocer el derecho a la verdad sobre los hechos que implicaron graves violaciones de los derechos humanos (“Urteaga”, Fallos: 321: 2767, La Ley, 1998-F, 237); a otorgar rol protagónico de la víctima en este tipo de procesos (“Hagelin”, Fallos: 326:3268); y también a replantear el alcance de la garantía de cosa juzgada compatible con los delitos investigados (“Videla”, Fallos: 326:2805).
En consecuencia, si se comprueba que los hechos que surgen de ese proceso penal formaban parte del plan global que cometió delitos de lesa humanidad, la conducción civil de la economía de la dictadura podría ser juzgada, porque no sería aplicable la caducidad invocada en el sobreseimiento.
Una situación análoga se planteó después de la Segunda Guerra Mundial cuando en Nüremberg se juzgó a los principales responsables del genocidio. Fueron procesados 24 implicados, de los cuales 18 eran civiles y 6 militares. Entre los civiles, el ministro de Economía fue condenado a prisión perpetua, no por haber ordenado matar a alguien, sino porque había preparado la economía alemana para la guerra, provocado migraciones de mano de obra esclava e intervenido en la economía rusa. Se consideró, con razón, que la acción económica era partícipe necesaria en los delitos de lesa humanidad; era un solo proceso militar, político y económico, con diversas formas de ejecución.
El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 expresó la voluntad revanchista de la oligarquía local en cobrarse los avances nacionales desde 1916 y 1945. No fue una acción más del “partido militar”, sino el proyecto de transformar la Argentina sobre otras bases económicas y sociales. Para ello, era necesaria una represión despiadada, a una escala jamás vista, con métodos como la desaparición, la tortura y el asesinato. La desocupación, la pobreza y la marginación resultante de las políticas económicas instrumentadas por la dictadura son el equivalente económico y social de los compañeros y las compañeras detenidos-desparecidos. Es en ese marco que pensamos que existe una posibilidad de comprobar la existencia de delitos de lesa humanidad en la conducción económica del ’76 al ’83, lo que puede permitir que se juzgue a los responsables civiles y se apliquen las sanciones penales e indemnizaciones que correspondan.

Fuente: Miradas al Sur.

viernes, 25 de octubre de 2013

LA LEY PAREJA

Inclusiva de veras, de vanguardia, la mejor del mundo, la Ley de Identidad de Género a partir de este año rige también para todas aquellas personas de buena voluntad que habiten el suelo argentino.






 Por Dolores Curia



El 2 de enero, el Registro Nacional de las Personas y la Dirección de Migraciones aprobaron el procedimiento para que las personas con residencia permanente o refugiadas en el país vean reconocida su identidad de género autopercibido. El trámite se puede hacer en la Dirección Nacional de Migraciones y permite la rectificación registral de sexo, el cambio de nombre de pila e imagen de residentes extranjerxs y, también, intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales, sin necesidad de autorizaciones, excepto en el caso de los menores. La documentación emitida tiene validez sólo en nuestro país y los requisitos para que lxs extranjerxs puedan hacer uso de estos beneficios son dos: tener la residencia permanente (que se obtiene luego de dos años de vivir en el país) y una nota que asegure que en la patria de origen no existe este derecho.

Buenas y malas

Hace tres años que Vanina Sánchez llegó a la Argentina desde Lima y se instaló en la zona sur de la provincia de Buenos Aires. Esta semana le llegó un mensaje de texto del ministerio contándole que su nuevo DNI, el permanente, pronto le estará llegando a su hogar. “No bien lo tenga voy a hacer el trámite para cambiarlo con el nombre que quiero que salga, el que realmente soy. Mi sensación es la de que voy a poder insertarme en otros lados. Es un poquito chocante que te hablen con tu nombre de hombre, da mucha vergüenza, esto es algo que no podría haber hecho allá.” Se refiere a Iquitos, el lugar donde nació, y a Lima, la ciudad en la que vivió hasta los veintiuno, cuando se vino invitada por sus primas. “Yo siempre fui así, de usar vestido y jugar con las muñecas, y empecé a cambiar-cambiar a los 15 años. Me puse las siliconas, me dejé crecer el cabello, en fin, a acercarme a la apariencia de una mujer. Mi caso era distinto al de otras chicas porque yo allá estudiaba y trabajaba en un salón de belleza y peluquería. Estar acá para mí tiene cosas buenas y malas, porque acá podés pasear más libremente, hacer tus cosas. Cuando unas primas me dijeron de venir, no lo pensé dos veces. Es complicada la adaptación, acoplarse a la vida de acá. La comida es algo que no puedo dejar, me cocino platos peruanos y con mi chico, que también es de allá, vamos a veces a restoranes, peruanos que por suerte hay muchos. Pensé en seguir trabajando en salones, pero terminé trabajando en la calle. Para trabajar en salones me pedían documentación, papeles de mis estudios y ser legal acá, cosas que no tenía. Ahora me voy a operar. Tengo una cita en el Hospital Gutiérrez para la operación y también estoy empezando a tomar las hormonas. Nunca antes las había tomado porque no me quería automedicar, prefiero que la doctora me revise y me siga diciendo cómo tomarlas.”

Un poco más tratable

En abril van a cumplirse cinco años desde que Karola Flores, que es su nombre pero no figura así en su documento, vino desde Tarapoto, una ciudad al nordoriente de Perú, para asentarse en estas tierras. “Todavía no puedo cambiar mi DNI porque primero necesito tener el permanente (ahora tengo el provisorio) y me va a llevar casi dos años conseguirlo. No bien pueda lo voy a hacer, voy a cambiar mi nombre. Porque ser llamada por el nombre que yo siento parece una pavada, pero para mí significa mucho. Lo que me hizo venir es que muchas compañeras peruanas que ya estaban radicadas acá me contaban que la sociedad era un poco más ‘tratable’ para nosotras, que acá teníamos más beneficios. Es verdad que en Perú somos más rechazadas, pero después me di cuenta de que tampoco acá todo es maravilloso. Para que te des una idea, ahora no tengo casa donde vivir y soy trabajadora sexual.” Karola es una de las integrantes de OTrans (que significa Organización Trans), una agrupación que por impulso de Claudia Vásquez Haro (periodista y docente en la Universidad de La Plata) funciona desde julio de 2012. “OTrans surgió cuando al intendente se le ocurrió trasladarnos a las que estamos en situación de calle al bosque. Si ya en la calle nos atacan chorros y policías, dos veces por semana se juntan los motoqueros de la zona para insultarnos y golpearnos, ¿qué nos iba a pasar si nos mandaban a un lugar donde encima no nos puede ver nadie? Era un retroceso (después de que ya existía la ley), era escondernos de los vecinos, de toda la sociedad.” En este momento, OTrans reúne a más de noventa chicas trans; entre ellas hay ecuatorianas, argentinas, bolivianas, paraguayas y muchas peruanas. Se juntan una vez por semana (los martes a las 18, en la Facultad de Periodismo de Universidad de La Plata).

Odio fraterno

Para Karola “hay diferencias y se forman grupos, por amistades, pero la discriminación es para todas las trans por igual. A la hora de insultarte en la calle, nadie te pregunta de dónde venís”. En ese punto, Claudia Vásquez Haro –que es la primera mujer trans nacida fuera de nuestro país en recibir un DNI que respeta su identidad de género– no coincide con Karola. Claudia explica que es necesario hablar de un “doble marcaje”: “En la Argentina hay un nivel de xenofobia muy fuerte, especialmente contra los peruanos, bolivianos y paraguayos, y no contra otras nacionalidades. Eso complejiza nuestra problemática. Cuando yo llegué, en el 2000, todavía no se habían derogado los códigos de faltas, entonces te llevaban en cana por trans y por migrante. Sólo podías regularizar tu situación si te casabas o tenías un hijo acá. Yo me tuve que casar con la hermana de una amiga trans porque en Migraciones me habían dado un ultimátum. Para nosotras era realmente una vida a escondidas, no podíamos ni ir a comprar el pan, ya sea por no tener los papeles en regla o por contradecir aquel artículo de la ‘ropa no adecuada al sexo’”.

¿Cómo viven las chicas este “doble marcaje”?

–Yo fui parte de la militancia de la Ley de Identidad de Género. Y al principio pensaba que la discriminación por cuestiones de identidad de género no tenían ni país ni etnia, que cuando te discriminaban, lo hacían por ser trans y punto. Pero después te vas dando cuenta de que no es tan simple. Si bien mi situación es diferente a la de las chicas que están trabajando en la calle, sé que la policía se las agarra más fuerte con las extranjeras y las amenaza con que las van a echar. “Peruano puto te vamos a mandar de una patada a tu país” es lo más suave que se escucha. Cuando el año pasado se sancionó la ley de identidad, yo charlaba con compatriotas y ellas decían: “Buenísimo, bárbaro, pero igual eso no es para nosotras”. Yo les contestaba que sí, que sólo faltaba que Cristina firmara el DNU.

Tal vez el punto flojo sea que las personas que no nacieron en la Argentina tienen que esperar dos años para tramitar el DNI con su nombre verdadero.

–Esa es mi preocupación ahora. En eso todavía se podría avanzar. Hay que pensar en la urgencia con la que muchas chicas llegan al país. En Perú, la sociedad es impensablemente machista y patriarcal, mucho más que acá. Hay una policía que se llama “serenazgo” que las mata literalmente a palos, te tiran los perros doberman encima. Aquí llegan muchas peruanas especialmente del nordoriente, de la selva, que es el lugar más pobre del Perú. Ellas van creando un lazo social, lazos de solidaridad. En algún que otro momento hubo, en La Plata, enfrentamientos entre las trans locales y estas chicas de la selva, pero algunas luchas comunes nos van uniendo, como cuando tuvimos que liberar la zona (para que ya no tengan que pagar para trabajar en la calle) o con el conflicto que hubo cuando las querían mandar al bosque. Si bien están medio divididas, algunas han hecho amistades, y OTrans ha ayudado mucho en este sentido. Por ejemplo, la presidenta de la organización es peruana y la vice, argentina. Entre las peruanas de las charapas (de la selva) y las peruanas de la costa tienen diferencias, pero también son muy solidarias. Van creando sus circuitos. Cuando llega alguna nueva, las demás juntan plata, le arman el cuerpo, la van integrando. Si alguna muere, la entierran entre todas. Ahora estamos ayudando a muchas a tramitar la residencia.

¿Vas a hacer uso de todos los beneficios de la ley, ahora? ¿Te vas a operar, por ejemplo?

–Ahora no estoy pensando en operarme. Aunque respeto a quien quiera hacerlo, creo que la identidad de género no se reduce a la genitalidad. En 2004 ya estaba viviendo acá, y pensé en ir a operarme a Chile. Lo charlaba por teléfono con mi mamá, que es muy piola, y ella me decía: “Fijate si lo querés hacer por vos o por los demás, por responder al statu quo”. Me di cuenta de que me tienen que aceptar como soy. Mi papá fue siempre muy jodido conmigo, hasta hace poco me trataba en masculino. Para las Fiestas, mis padres me vinieron a visitar y yo le mostré a mi papá el nuevo DNI que me habían dado unos días atrás y dijo: “Qué bárbaro, acá los argentinos son más pensantes y sensibles”. Yo no lo podía creer. Ahora él ya me llama por mi nombre. Hace unos meses que estoy en pareja con un chico peruano, catorce años menor que yo, que estudia Derecho. Y aprovechamos las Fiestas para presentar a nuestros padres entre sí. Cuando él les contó a sus padres que estaba saliendo conmigo, les dijo: “Yo solamente se los quiero contar, no estoy pidiendo permiso”. Pero ellos lo tomaron con naturalidad y alegría.
Fuente: Soy

PANORAMA Y PERSPECTIVAS PARA UNA REGIÓN EN MOVIMIENTO

El pulso cultural de América latina refleja el crecimiento de los últimos años, con fuerte presencia del Estado como garante e impulsor. Lo que falta y lo que vendrá en Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, México y Venezuela.

Por Guillermo E. Pintos


El año 2013 presenta buenas y nuevas perspectivas para la cultura en América latina, con renovado impulso del Estado como garante e inversor en políticas de estímulo, difusión y consolidación de las artes como motor de inclusión social y desarrollo intelectual para los pueblos de la región. En Argentina, la llamada “Ley de la música” (26.801) fue publicada en el Boletín Oficial el pasado viernes y eso significa que se pondrá en marcha, luego de su reglamentación, la conformación del Instituto Nacional de la Música como principal órgano de fomento a la producción musical. Con objetivos concretos y directamente referidos al incentivo de la producción y difusión de la música, el Inamu funcionará de la misma manera en que el Incaa se encarga de fomentar el cine y la producción audiovisual. “La publicación en el Boletín Oficial es la mejor noticia posible para arrancar 2013”, dice Cristian Aldana, cantante y guitarrista de El Otro Yo y uno de los músicos que desde la Unión de Músicos Independientes (UMI) impulsó la sanción de la ley. Aldana es, luego de más de 20 años de carrera, un emblema del rock independiente en América latina, alguien que en este tiempo ocupó su tiempo y ganas en algo más que simplemente componer canciones. “Todo lo que pueda empezar a suceder este año es cuestión de tiempo y organización”, razona. “Lo que se logró en Argentina es muy importante: que la sociedad y el Estado reconozcan la música como arte, tal como ya había sucedido con el cine y el teatro. Esta ley partió de un proyecto colectivo que también es inédito: los músicos de todos los géneros y generaciones nos juntamos para lograr que sea reconocido un derecho. Ahora, el objetivo es que la música argentina pueda salir a América latina.” Con creces, este proyecto concretado representó una de las grandes novedades para la producción cultural argentina en 2012. Y apunta a convertirse en uno de los hechos más relevantes de 2013.
En Chile hay otro contexto político y las perspectivas se ven un poco diferentes, aunque la idea de las cuestiones pendientes aparece como una coincidencia general (ver opinión del dramaturgo y director teatral argentino Agustín Alezzo). Marisol García, periodista cultural encargada de contenidos del festival IN-EDIT (especializado en cine y documental musical) y coeditora del sitio de investigación musicapopular.cl afirma que “quedan aún temas pendientes que algunos han enarbolado como causas de especial simbolismo: terminar con el IVA a los libros, por ejemplo; o fijar por ley una cuota de música chilena en radios. En general puedo decir que Chile, siendo un país con un modelo neoliberal feroz, está ajustándose en un desarrollo de las Artes con apoyo privado y público, aún con muchos asuntos pendientes (que no sólo tienen que ver con financiamiento, sino que con gestión y supervisión de cómo se muestra y distribuye lo que existe), pero con pasos firmes asentados en las últimas dos décadas, como los fondos de postulación para creadores. El incentivo estatal para la creación es infinitamente mayor al que existía en tiempos de Pinochet, por supuesto". En Uruguay, con un gobierno de marcadas diferencias ideológicas y conceptuales al chileno, la cosa pinta bien. Alejandra Volpi, periodista de Espectáculos del diario El País, conductora de radio en Azul FM y gestora cultural no duda en afirmar que “el gobierno de Pepe Mujica logró grandes avances, pero la sensación es que no alcanza, que se debe ir por más. La cultura tiene un fondo concursable para la financiación de proyectos de distintas ramas del arte, hay un fondo destinado a la música también concursable y el gobierno se ha encargado del rescate y mejoramiento de salas emblemáticas de Montevideo (como el Teatro Solís y el Auditorio Nacional del Sodre). También se implementó la Ley de mecenazgo, que permite un mayor aporte de las empresas privadas en el desarrollo y en la financiación de proyectos. Durante la gestión de Vázquez se exhoneró de IVA a los discos. Y el Carnaval uruguayo cuenta con un gran aporte económico de la comuna capitalina.” En un año tan especial para Montevideo, en el que fue designada por segunda vez Capital Iberoamericana de la Cultura (1996 y 2013), la agenda cultural uruguaya tiene además, un hito: la realización del Festival Internacional de Artes Escénicas (Fidae), del 7 al 20 de octubre, centrado en el slogan “Otros mundos en la escena” con especial hincapié en África y Medio Oriente y el protagonismo siempre presente de los grupos sudamericanos. “No nos imaginaríamos hacer un festival sin una presencia muy fuerte de Brasil, Argentina y Chile”, afirma Ivan Solarich, Director Artístico del Mercado de las Artes del Uruguay. “Además, el Fidae se propone el año que viene darle un carácter mucho más nacional, lo vamos hacer en cinco departamentos: Maldonado, San José y Florida, Colonia, Paysandú y Montevideo. O sea, una tercera parte del país va a participar.”
Para la cultura boliviana, 2013 tendrá dos grandes objetivos de trascendencia histórica y global. El gobierno de Evo Morales, a través de Sergio Cáceres (embajador en la Unesco) trabajará para que la fiesta de la Alasita –la tradicional festividad que se celebra cada 24 de enero– sea declarada Patrimonio de la Humanidad y comparta ese honor nacional junto al Carnaval de Oruro, la cultura kallawaya y la cultura aymara (que el país comparte con Chile y Perú). Por otro lado, anunció que su trabajo también dará prioridad a la postulación del Qhapaq Ñan (Camino del Inca), que el país trabaja junto con Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, por cuyos territorios atraviesa este extenso sistema de carreteras precolombinas. “El Qhapaq Ñan está en el último proceso de nominación. Estamos en la edición y traducción de las carpetas”, indicó. “Todos los documentos de la candidatura, que ya lleva diez años de gestión, se entregarán en febrero”, agregó.
El regreso del PRI al poder en México trajo consigo cambios y novedades en el panorama cultural del país del norte de América latina, en un año muy especial de aniversarios y homenajes. Por ejemplo, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) cumplirá 25 años de creación bajo la presidencia de uno de los hombres que la vio nacer, Rafael Tovar y de Teresa. Veinte años después de su primer nombramiento como presidente, este licenciado en Derecho que desempeñó varios cargos en la diplomacia mexicana y fue organizador de los eventos del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana, deberá lidiar con una baja prevista del 30% en el presupuesto anual decidida por el flamante gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Aún así, será un gran año para la cultura mexicana: el Palacio de Bellas Artes cumplirá 80 años de su apertura, se celebrará el 50 aniversario de la publicación de algunas de las obras fundamentales en la historia de las letras mexicanas como La feria, de Juan José Arreola, y Los recuerdos del porvenir, de Elena Garro, y Arturo Ripstein cumplirá 70 años.
En este año especial por varias razones de público conocimiento global para la República Bolivariana de Venezuela, resalta la realización de la segunda edición del Festival de Teatro de Caracas, previsto del 22 de febrero al 22 de marzo, con 200 funciones en las salas oficiales, unido a otras 300 actividades que incluyen presentaciones, talleres y foros. Al respecto, el presidente de la Fundación para la Cultura y Las Artes (Fundarte), el poeta y titiritero Freddy Ñáñez, dice que el festival es resultado de una efervescencia teatral sin antecedentes en la capital venezolana que, consideró, se deben al desarrollo de un plan de trabajo en conjunto con el Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC), a cargo de Pedro Calzadilla, para la rehabilitación, recuperación y construcción de nuevas salas. Ñáñez refirió que, antes de la llegada de la Revolución, la gran mayoría de las salas de teatros y de cines fueron víctimas de la industria de entretenimiento, que desplazó los escenarios a los centros comerciales, imponiendo un modelo único de recreación asociado al consumo. Ñáñez dijo que a partir de la relación entre el Estado, los colectivos culturales organizados y el pueblo caraqueño “surgió una nueva manera de contacto e integración”.

Fuente: Miradas al Sur.

"NO ME IMPORTA SI ES ROCK"

Jose Luis Rodriguez ex bajista de La máquina de Hacer pájaros presenta “Cool”, su nuevo álbum. Y dice que le alcanza con que sea música.
Por Eduardo Slusarczuk


“Cuando estás en un grupo de rock, siempre hay canciones que uno va componiendo y que van quedando ahí, porque no dan con el estilo de la banda. Canciones cercanas a veces a la balada, que nacen tocando en tu casa con la acústica, a la noche. Con parte de ese material que encontré buscando en la casa de mis viejos, armé Cool”, cuenta José Luis Fernández, que lo presento, en La Trastienda, con su banda e invitados.
Integrante, desde el ‘69, del grupo Consiguiendo Vida, junto a Guillermo Conte, Gustavo Montesano y Pino Marrone, con los dos últimos -más Daniel Frenkel- gestaron Crucis. “Ahí fue cuando me llamó Charly (García), para que me sumara a La máquina de hacer pájaros”, recuerda. Y completa: “Como contrapartida por haber dejado al grupo sin bajista, Charly les produjo el primer disco.”
“Los cinco éramos buenos músicos, pero Charly era híper famoso, y (Oscar) Moro había pasado por Los Gatos, y (Carlos) Cutaia por Pescado Rabioso. Sin embargo, había espacios. Todos teníamos un lugar para aportar lo que podíamos. En el segundo disco hay temas de todos. Para mí era impresionante. Yo era un pibe que estaba en quinto año, terminando el colegio. Y, de pronto, como no podía faltar más, iba al cole y de ahí me iba a tocar en algún estadio”, resume Fernández.
Tras la disolución de La Máquina, mientras García le daba forma a Serú Girán, Fernández eligió reintegrarse a Crucis. “Si me preguntás cuál fue la banda más grossaque vi en vivo, te respondo que fue Serú. Pero eso no se sabe de antemano, y en ese momento era un grupo en formación”, argumenta Fernández, quien, no obstante, participó del recital Música del Alma –aportó su tema Studio Jam a la lista- y de algunas sesiones de grabación junto a Moro y García.
Finalmente, prefirió viajar a los Estados Unidos con Marrone y a Aníbal Kerpel. “Fuimos como a hacer alguna historia. Tocamos, pero no hicimos ninguna historia”, admite el músico. Tiempos oscuros de la Argentina, a veces atravesados por el absurdo. "Una vez, en plena época de la represión, los milicos nos subieron a un avión Hércules con La Máquina, con los pelos hasta la cintura, tomando LSD, y aparecimos tocando para los soldados", recuerda. No obstante, el músico aclara que su decisión de probar suerte en el exterior no tuvo que ver con la cuestión política. “No me fui por eso. A veces, me jode cómo se distorsiona la historia, y algunos buscan aparecer como ‘exiliados’ cuando no lo eran”, señala.
Aún así, en Sofía (una historia sin nombrar), una de las canciones de su nuevo álbum, Fernández hace referencia a los años de la última dictadura militar a través de la historia de una chica desaparecida, amiga de su novia de aquellos días. “Pero desde un lugar diferente”, aclara. Y amplía: “No voy a ser tan estúpido, a mi edad y después de haber pasado por todo, de quedarme con lo que quieren que crea. Entonces, Sofía además de contar lo que hacían los milicos, también cuenta cómo las agrupaciones guerrilleras agarraban a los pibes de la secundaria y les decían: ‘Nena, andá a poner este paquetito en ese banco’, o ‘andá a repartir estos panfletitos’, y los dejaban expuestos.”
Durante aquella estadía en Los Angeles, además de tocar con algunos músicos locales, Fernández se convirtió en un seguidor de los Grateful Dead -“Era un dead head. Los iba a ver todo el tiempo”, dice. Pero la travesía, para él duró apenas un par de años. Y, mientras Gustavo Santaolalla –“León Gieco también vino en algún momento a hinchar las pelotas con nosotros”, agrega al pasar- se sumaban a la troupe, Fernández volvió al país, para luego partir hacia España, donde permaneció hasta mediados de la década pasada.
Antes, fue parte de una especie de Pappo’s Blues express, que el Carpo armaba de apuro. “El, que era un delirante, vendía su propios shows. Entonces, un sábado a la mañana me llamaba y me preguntaba: ‘Hormiga, ¿no tenés laburo? Bueno, esperá que armo unshowcito’. Y a la noche me pasaba a buscar con un colectivo al que le sacaba los asientos, lo pasábamos a buscar al Mono Fontana, y aparecíamos como trío tocando temas de Pappo en clubes del conurbano. Eran tiempos muy distintos.”
¿En qué sentido?
Había mucho laburo. En carnavales, no dormías. Tocabas todas las noches y levantabas una guita impresionante. Los grupos de barrio ganaban muy buena guita. Ahora, los pibes están regalados. Les pagan a los dueños de los bares para tocar, o se ponen a vender entradas. Los tratan como el orto. Antes no era así: ibas y te pagaban, aunque fueran unos pocos manguitos.
¿Con qué panorama musical te encontraste, cuando volviste, en 2005?
Estos últimos diez años me parecen la década más pobre del rock nacional. Sin duda. Creo que el último gran grupo que pudo haber acá fue Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Después de eso, lo que está pasando con la música no me está gustando nada.
¿A qué lo atribuís?
Creo que es algo que en la Argentina está sucediendo en todos los ámbitos. No sería ético ni bien educado, ni bonito que hable de La máquina, o de esa época; pero hablemos de los ’80. Había un montón de bandas buenas en el país. A punto que tanto en esa década como en la del ’90, la Argentina siempre fue un país que marcaba el rumbo en el rock en castellano, incluso para los españoles. Hoy vamos a la cola. Mientras aparecen grupos en Colombia, México o Nicaragua, los grupos argentinos están haciendo pelotudeces con la música.
¿Tenés contacto con los músicos más jóvenes?
Yo me hago amigo. Los músicos jóvenes son divinos. Muchos escucharon los discos de aquella época y me dicen que aprendieron algunas cosas de ahí. Pero realmente no entiendo muy bien qué hacen con eso. Es como cuando lo escucho a (Andrés) Calamaro decir que su ídolo es Bob Dylan. Ok, ¿y entonces? No me queda muy claro. Porque cuando Charly te dice que sus ídolos eran los Beatles, lo entendés apenas lo escuchás. Pero cuando un pibe te dice que su ídolo es tal o cual, y después resulta que tocan cumbia, ¿en qué quedamos? Hoy en día es mucho más fácil acceder a información que antes nos costaba muchísimo conseguir. El tema es qué hacés con eso. Creo que la sociedad se bastardeó en todo sentido.
De nuevo en Buenos Aires, tras su largo capítulo español, que lo puso en contacto con una música a la que tributa en su Canción Celta, que habla de ambiciones desmedidas, a José Luis Fernández le llevó un tiempo acomodarse, y emprender el trabajo arqueológico cuyo resultado se cristalizó en Cool. “Cuando me puse a revisar, aluciné. Me encontré con borradores de unas 500 canciones”, dice. Temas que ni siquiera tuvo en cuenta cuando grabó Mira hacia el futuro (1982) y Piedra por cristal (2007). Sus únicos dos trabajos solistas; hasta ahora.   
¿Cuál es la diferencia más marcada de "Cool" con respecto a aquellos dos discos?
Aquellos eran intentos musicalmente más rockeros que éste, pero complacientes. Quería que sonaran como lo que los demás podían esperar de mí. Ahora van a preguntar dónde quedó el rockero. Pero creo que estas canciones están buenas. Cuando grabé el tema Te conseguiré (segundo en la lista de Cool), me pregunté: ‘¿Se puede escuchar? Sí. ¿Es música? Sí.’ Ya está. No tengo otra cosa. No quiero parecer arrogante, ni resignado, pero a los 56 años ya no me importa si es rock o qué. Es lo que hay.
Fuente: Clarín 

jueves, 24 de octubre de 2013

LO CAZAPERIODISTAS

Los abogados de Clarín Wortman Jofre, Saenz Valiente y Perez Chada, pretendieron encarcelar y silenciar periodistas. Pero su foja de servicios es más frondosa: operaciones mediáticas, cámaras ocultas y presiones judiciales. Cómo opera el grupo de tareas legal del multimedios.

POR ANDREA RECÚPERO Y FRANCO MIZRAHI




Mientras se acortan los plazos para la aplicación plena de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el Grupo Clarín S.A. dejó en claro que lejos está de interesarse por la libertad de expresión y la pluralidad de voces, valores que se jacta representar: en una presentación inédita en la Argentina, los abogados que representan al multimedios denunciaron penalmente al director-fundador de Tiempo Argentino, Roberto Caballero; a la periodista de Página 12 y panelista de 6, 7, 8 Sandra Russo y al relator de Fútbol para Todos Javier Vicente por el simple hecho de pensar distinto. De acuerdo a la presentación judicial, se acusó a los periodistas de ser “instigadores y determinadores del delito de incitación a la violencia colectiva en perjuicio tanto del Grupo Clarín como de sus directivos en particular”. Un delito que tiene una pena de 3 a 6 años de prisión. No conformes, los letrados de la empresa de medios más poderosa de la Argentina consideraron que “los hechos denunciados podrían encuadrar en la figura de coacción agravada”, delito cuya pena oscila entre los 2 y los 4 años de cárcel. La noticia fue publicada el domingo por el diario Tiempo Argentino. Ningún medio de la empresa de Ernestina Herrera de Noble lo había difundido a pesar de que la denuncia penal (causa 12383/2012) había sido radicada el jueves 22 de noviembre en el Juzgado Federal 9, a cargo del magistrado Luis Rodríguez. Apenas 35 páginas bastaron para que el grupo dirigido por Héctor Magnetto expusiera sus verdaderos valores.

¿Pero quiénes fueron los letrados que pergeñaron y presentaron la demanda que atenta contra la libertad de pensamiento y la libertad de expresión? Se trata de las espadas judiciales que suele utilizar el grupo para realizar el trabajo más engorroso: José María Sáenz Valiente, abogado del Grupo Clarín S.A., y “sus letrados patrocinantes Hugo Wortman Jofré y Alejandro Pérez Chada” –según consta en la denuncia–.

Hugo Wortman Jofré compartía la entidad Poder Ciudadano con Luis Moreno Ocampo, a quien conocía del Juicio a las Juntas –donde colaboró con los fiscales cuando tenía apenas 19 años-. Muy lejos quedaron aquellos tiempos. Actualmente es el defensor de Mario Pontaquarto en el juicio por los sobornos en el Senado y es el letrado patrocinante de Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto en la causa por la apropiación ilegal de Papel Prensa. Conocido como el operador de Clarín en Tribunales, una fuente judicial consultada por esta revista lo definió como “una persona que anda sinuosamente por todos lados. Por ejemplo, es quien aportó el know how de muchas de las cámaras ocultas que realizó el Grupo Clarín: en el programa Telenoche Investiga, él era quien asesoraba y manejaba todo. Antes de que saliera al aire, Wortman ya había hablado con el fiscal y con el juez, en forma ‘secreta’. Consolidado el frente jurídico, la cámara se difundía por la tevé”. La misma fuente recordó que Wortman Jofré solía ir a las reuniones con miembros del Poder Judicial acompañado por el sobrino de Magnetto, Pablo Casey.

Alejandro Pérez Chada, además de ser letrado de Clarín, es el abogado del procesado jefe de gobierno porteño Mauricio Macri. “Hace penal hace muchísimos años –aseguró a Veintitrés una fuente que recorre Tribunales–. Tiene muchas vinculaciones con el poder. Tiene un perfil más independiente que el resto”.

José María Sáenz Valiente padre fue el apoderado del Grupo Clarín S.A. y junto a su hijo está vinculado a varias empresas relacionadas al multimedio. Por ejemplo, Sáenz Valiente hijo aparece como director suplente del grupo madre y comparte las firmas GC Domingo S.A. e Inversora HHM S.A. con nada más y nada menos que Héctor Magnetto. Además conforma el directorio de Carburando SAPICAFI; Mundo Show TV S.A.; Auto Sports S.A.; La Capital Cable S.A. y GC Minor S.A., entre otras tantas firmas. Los Sáenz Valiente –hasta el nieto, Ignacio José María, figura como directivo de Multicanal– aparecen a lo largo de los años en los negocios determinantes de Magnetto. Por caso, Sáenz Valiente hijo estuvo vinculado a Papel Prensa SAICF entre 1979 y 1982. Semejante confianza no es producto del azar.

Según se desprende de las afirmaciones del abogado Pablo Argibay Molina, el vínculo entre Magnetto y el estudio Sáenz Valiente proviene, como mínimo, desde la última dictadura militar. Argibay Molina afirmó ante Página 12, en julio de este año, que “Miguel Tobías Padilla (subsecretario de José Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura militar) manejaba la información de todo lo que iba ocurriendo en la parte económica que bajaba de las Juntas (militares). Y fue el que manejó los tiempos del negocio (de Papel Prensa)”. Según este letrado, Tobías Padilla “estaba en el estudio Sáenz Valiente. (…) Era el abogado personal de Magnetto”. Es más, para Argibay Molina, fue Tobías Padilla quien relacionó al CEO de Clarín con el tema Papel Prensa y quien “manejó los tiempos del negocio”.

Se sabe, la confianza no tiene precio. Ante este escenario, no sorprende que los tres denunciantes de los periodistas aparezcan vinculados a otro caso paradigmático: la cámara oculta que le realizaron el 17 de febrero del 2011, en las oficinas del estudio Sáenz Valiente ubicadas en Puerto Madero, al delegado gremial de AGR Luis Siri, quien estaba negociando una indemnización con la patronal y continúa procesado por este hecho. Los protagonistas de aquella puesta en escena fueron el espía Gustavo Gabriel Slevin y los abogados Matías Fredriks –parte del bufete de abogado Sáenz Valiente y directivo de algunas firmas del grupo–, Wortman Jofré –especialista en cámaras ocultas– y Pérez Chada. Los dos últimos fueron quienes se presentaron como querellantes en representación de AGR-Clarín.

De acuerdo a estos tres abogados, Roberto Caballero –ex director de esta revista– merece ser detenido y privado de su libertad por la siguiente declaración que emitió en programa 6, 7, 8 el 4 de octubre pasado, en el marco del amotinamiento que realizaron gendarmes y prefectos: “¿Qué creo yo, digamos, de lo que está sucediendo? Obviamente esto es un intento de desestabilización. Cuando vos a la gente le mostrás por televisión que las fuerzas que están para ocuparse de la seguridad, de la tranquilidad y de la paz de los ciudadanos de un país, en realidad toman posturas o deciden situaciones que alteran esa paz, la gente se agarra la cabeza y dice: ‘¿En qué país estamos?’. Y, la verdad, me parece que esto forma parte de una estrategia de incendio en la calle, que tienen ciertos grupos concentrados, básicamente el Grupo Clarín, de aquí al 7 de diciembre, que obviamente conecta muy bien con la antipolítica, conecta muy bien con los sectores de derecha que hay en la sociedad argentina, un núcleo reaccionario muy duro de la sociedad argentina, pero también provoca, quizás, que vuelvan los peores fantasmas, ¿no? Cuando uno ve un uniforme haciendo lo que no es su función específica, a cualquier argentino se le eriza la piel…”.

Mientras que a Sandra Russo se la acusó porque “luego de los conocidos ‘cacerolazos’ del día 13 de septiembre de 2012, expuso en el programa televisivo 6, 7, 8 emitido por TV Pública, Canal 7, las siguientes expresiones: ‘Son las cacerolas de Clarín’ y agregó ‘en este núcleo de veneno, es difícil que pueda salir algo bueno’. Luego continuó diciendo ‘en los noventa hemos salido innumerables veces, pero en estas marchas hay veneno, y además si logran la destitución, ¿qué pasaría el día después?’”. 

La afirmación de Javier Vicente que llevó a los letrados de Clarín a pedir encerrarlo en un calabozo fue: “Esto es Fútbol para Todos, para el parcial Estudiantes 0-Quilmes 0. Fútbol para Todos, el mejor antídoto a la cadena del miedo y del desánimo. Cadena con fecha de vencimiento, 7 de diciembre”.

La presentación judicial contra los periodistas –en la que también se apuntó contra funcionarios del Gobierno– fue un error de tal magnitud que obligó a los directores periodísticos del multimedios a disculparse públicamente. En su edición del 28 de noviembre, en la sección “Del editor al lector”, Ricardo Kirschbaum firma un editorial titulado “Una rectificación imprescindible”, en el que reconoce que “el Grupo Clarín nunca debió haber mencionado a periodistas en una denuncia penal” e informa que “se desistirá de que los seis periodistas (mencionados en la presentación judicial) siquiera sean citados como testigos”. Hasta la SIP y ADEPA se manifestaron en contra de la presentación judicial de su aliado estratégico, el Grupo Clarín. Y los abogados dijeron que sólo pidieron que se los citara como testigos. Es que hay fronteras infranqueables que 29 años de democracia demarcaron profundamente. Ejemplo de ello fue la manifestación de apoyo que recibieron los periodistas el lunes 26 de noviembre durante la conferencia de prensa que se realizó en las oficinas del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entidad que asumió su defensa legal.

Desde que comenzó su disputa con el gobierno nacional, el Grupo Clarín puso en juego su credibilidad y su elevado nivel de aceptación en diversas capas sociales en un intento por preservar sus intereses comerciales. De hecho, la denuncia penal del 22 de noviembre pasado no fue la primera iniciativa del multimedios que amenazó la libertad de expresión. El diario creado por Roberto Noble prohibió durante los últimos doce años la libertad sindical, derechos que los trabajadores del matutino reconquistaron el pasado 15 de noviembre, en una elección gremial histórica. A esto se suma su puja por impedir que los canales Paka Paka, CN23 e Incaa TV ingresen en la grilla de Cablevisión, a pesar de que el ex Comfer había ordenado su inclusión. La lista es más extensa e incluye la competencia desleal en la venta y distribución de papel para diarios a través del control de Papel Prensa y las denuncias de boicot contra señales de cable del interior del país, entre otros hechos de relevancia.

Es evidente que aunque el Grupo Clarín hace esfuerzos desmedidos por presentar su enfrentamiento con el Ejecutivo nacional sólo como una batalla cultural, apenas se corre el velo que cubre aquella premisa aparecen los intereses económicos de un monopolio dispuesto a todo con tal de no perder su posición hegemónica en el mercado de los medios de comunicación masiva. El 22 de noviembre pasado, la desmesura alcanzó su punto más álgido.

Fuente: Revista Veintitrés.