viernes, 25 de octubre de 2013

PANORAMA Y PERSPECTIVAS PARA UNA REGIÓN EN MOVIMIENTO

El pulso cultural de América latina refleja el crecimiento de los últimos años, con fuerte presencia del Estado como garante e impulsor. Lo que falta y lo que vendrá en Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, México y Venezuela.

Por Guillermo E. Pintos


El año 2013 presenta buenas y nuevas perspectivas para la cultura en América latina, con renovado impulso del Estado como garante e inversor en políticas de estímulo, difusión y consolidación de las artes como motor de inclusión social y desarrollo intelectual para los pueblos de la región. En Argentina, la llamada “Ley de la música” (26.801) fue publicada en el Boletín Oficial el pasado viernes y eso significa que se pondrá en marcha, luego de su reglamentación, la conformación del Instituto Nacional de la Música como principal órgano de fomento a la producción musical. Con objetivos concretos y directamente referidos al incentivo de la producción y difusión de la música, el Inamu funcionará de la misma manera en que el Incaa se encarga de fomentar el cine y la producción audiovisual. “La publicación en el Boletín Oficial es la mejor noticia posible para arrancar 2013”, dice Cristian Aldana, cantante y guitarrista de El Otro Yo y uno de los músicos que desde la Unión de Músicos Independientes (UMI) impulsó la sanción de la ley. Aldana es, luego de más de 20 años de carrera, un emblema del rock independiente en América latina, alguien que en este tiempo ocupó su tiempo y ganas en algo más que simplemente componer canciones. “Todo lo que pueda empezar a suceder este año es cuestión de tiempo y organización”, razona. “Lo que se logró en Argentina es muy importante: que la sociedad y el Estado reconozcan la música como arte, tal como ya había sucedido con el cine y el teatro. Esta ley partió de un proyecto colectivo que también es inédito: los músicos de todos los géneros y generaciones nos juntamos para lograr que sea reconocido un derecho. Ahora, el objetivo es que la música argentina pueda salir a América latina.” Con creces, este proyecto concretado representó una de las grandes novedades para la producción cultural argentina en 2012. Y apunta a convertirse en uno de los hechos más relevantes de 2013.
En Chile hay otro contexto político y las perspectivas se ven un poco diferentes, aunque la idea de las cuestiones pendientes aparece como una coincidencia general (ver opinión del dramaturgo y director teatral argentino Agustín Alezzo). Marisol García, periodista cultural encargada de contenidos del festival IN-EDIT (especializado en cine y documental musical) y coeditora del sitio de investigación musicapopular.cl afirma que “quedan aún temas pendientes que algunos han enarbolado como causas de especial simbolismo: terminar con el IVA a los libros, por ejemplo; o fijar por ley una cuota de música chilena en radios. En general puedo decir que Chile, siendo un país con un modelo neoliberal feroz, está ajustándose en un desarrollo de las Artes con apoyo privado y público, aún con muchos asuntos pendientes (que no sólo tienen que ver con financiamiento, sino que con gestión y supervisión de cómo se muestra y distribuye lo que existe), pero con pasos firmes asentados en las últimas dos décadas, como los fondos de postulación para creadores. El incentivo estatal para la creación es infinitamente mayor al que existía en tiempos de Pinochet, por supuesto". En Uruguay, con un gobierno de marcadas diferencias ideológicas y conceptuales al chileno, la cosa pinta bien. Alejandra Volpi, periodista de Espectáculos del diario El País, conductora de radio en Azul FM y gestora cultural no duda en afirmar que “el gobierno de Pepe Mujica logró grandes avances, pero la sensación es que no alcanza, que se debe ir por más. La cultura tiene un fondo concursable para la financiación de proyectos de distintas ramas del arte, hay un fondo destinado a la música también concursable y el gobierno se ha encargado del rescate y mejoramiento de salas emblemáticas de Montevideo (como el Teatro Solís y el Auditorio Nacional del Sodre). También se implementó la Ley de mecenazgo, que permite un mayor aporte de las empresas privadas en el desarrollo y en la financiación de proyectos. Durante la gestión de Vázquez se exhoneró de IVA a los discos. Y el Carnaval uruguayo cuenta con un gran aporte económico de la comuna capitalina.” En un año tan especial para Montevideo, en el que fue designada por segunda vez Capital Iberoamericana de la Cultura (1996 y 2013), la agenda cultural uruguaya tiene además, un hito: la realización del Festival Internacional de Artes Escénicas (Fidae), del 7 al 20 de octubre, centrado en el slogan “Otros mundos en la escena” con especial hincapié en África y Medio Oriente y el protagonismo siempre presente de los grupos sudamericanos. “No nos imaginaríamos hacer un festival sin una presencia muy fuerte de Brasil, Argentina y Chile”, afirma Ivan Solarich, Director Artístico del Mercado de las Artes del Uruguay. “Además, el Fidae se propone el año que viene darle un carácter mucho más nacional, lo vamos hacer en cinco departamentos: Maldonado, San José y Florida, Colonia, Paysandú y Montevideo. O sea, una tercera parte del país va a participar.”
Para la cultura boliviana, 2013 tendrá dos grandes objetivos de trascendencia histórica y global. El gobierno de Evo Morales, a través de Sergio Cáceres (embajador en la Unesco) trabajará para que la fiesta de la Alasita –la tradicional festividad que se celebra cada 24 de enero– sea declarada Patrimonio de la Humanidad y comparta ese honor nacional junto al Carnaval de Oruro, la cultura kallawaya y la cultura aymara (que el país comparte con Chile y Perú). Por otro lado, anunció que su trabajo también dará prioridad a la postulación del Qhapaq Ñan (Camino del Inca), que el país trabaja junto con Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, por cuyos territorios atraviesa este extenso sistema de carreteras precolombinas. “El Qhapaq Ñan está en el último proceso de nominación. Estamos en la edición y traducción de las carpetas”, indicó. “Todos los documentos de la candidatura, que ya lleva diez años de gestión, se entregarán en febrero”, agregó.
El regreso del PRI al poder en México trajo consigo cambios y novedades en el panorama cultural del país del norte de América latina, en un año muy especial de aniversarios y homenajes. Por ejemplo, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) cumplirá 25 años de creación bajo la presidencia de uno de los hombres que la vio nacer, Rafael Tovar y de Teresa. Veinte años después de su primer nombramiento como presidente, este licenciado en Derecho que desempeñó varios cargos en la diplomacia mexicana y fue organizador de los eventos del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana, deberá lidiar con una baja prevista del 30% en el presupuesto anual decidida por el flamante gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Aún así, será un gran año para la cultura mexicana: el Palacio de Bellas Artes cumplirá 80 años de su apertura, se celebrará el 50 aniversario de la publicación de algunas de las obras fundamentales en la historia de las letras mexicanas como La feria, de Juan José Arreola, y Los recuerdos del porvenir, de Elena Garro, y Arturo Ripstein cumplirá 70 años.
En este año especial por varias razones de público conocimiento global para la República Bolivariana de Venezuela, resalta la realización de la segunda edición del Festival de Teatro de Caracas, previsto del 22 de febrero al 22 de marzo, con 200 funciones en las salas oficiales, unido a otras 300 actividades que incluyen presentaciones, talleres y foros. Al respecto, el presidente de la Fundación para la Cultura y Las Artes (Fundarte), el poeta y titiritero Freddy Ñáñez, dice que el festival es resultado de una efervescencia teatral sin antecedentes en la capital venezolana que, consideró, se deben al desarrollo de un plan de trabajo en conjunto con el Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC), a cargo de Pedro Calzadilla, para la rehabilitación, recuperación y construcción de nuevas salas. Ñáñez refirió que, antes de la llegada de la Revolución, la gran mayoría de las salas de teatros y de cines fueron víctimas de la industria de entretenimiento, que desplazó los escenarios a los centros comerciales, imponiendo un modelo único de recreación asociado al consumo. Ñáñez dijo que a partir de la relación entre el Estado, los colectivos culturales organizados y el pueblo caraqueño “surgió una nueva manera de contacto e integración”.

Fuente: Miradas al Sur.

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