martes, 24 de mayo de 2011

"EL PUTO ES PERONISTA, EL GAY ES GORILA"



La agrupación Putos Peronistas de La Matanza fue fundada por Pablo Ayala en 2007.



Ellos se reivindican como putos. Como putos peronistas. Y hay una frase fundadora de su agrupación: “El puto es peronista y el gay es gorila”. El mito de origen dice que uno de los compañeros le escuchó a una travesti decir esa frase en una movilización y que enseguida se cristalizó como consigna. Como lema de quienes hoy militan en la agrupación Putos Peronistas de La Matanza, que junto con otras tres agrupaciones acaba de fundar el Frente Nacional y Popular de la Diversidad Sexual. “En mi caso personal, la palabra puto es la que siempre usé para referirme a lo que soy; las otras palabras o son importadas o suenan a hospital”, dice Mariano Rapetti, 23 años, fotógrafo, estudiante de teatro y militante de la primera hora. “Nosotros usamos las palabras puto, torta, trava, paki por varias razones. A veces pareciera que a medida que uno va metiéndose en cualquier ámbito de la militancia lgbtti va edulcorando su lenguaje y termina utilizando términos antisépticos. Queremos arrebatarle a la palabra puto su sentido negativo y volverla bandera. ‘Gay’ suena a marica profesional de capital y ‘queer’ es un poco academicoide.”
Los PP hicieron su estreno el 17 de noviembre de 2007, cuando participaron de la marcha por el Día del Orgullo, que ese año coincidió con la fecha en que la tradición peronista celebra el primer regreso de Juan Perón a la Argentina, en 1972. Fundada por Pablo Ayala, quien trabaja como portero en un colegio, es militante de la Juventud Peronista de La Matanza y se define como heterosexual (ironías al margen), la agrupación prioriza sus demandas y reivindicaciones en función de la clase. “No es lo mismo ser porteño de clase media, hijo o hija de profesionales, que tucumano hijo o hija de obreros azucareros. Las reivindicaciones de unos y otras son completamente diferentes”, afirma Juan José Gálvez, 22 años, estudiante de danzas y miembro de la agrupación. “Aunque no creemos que las luchas de las organizaciones tradicionales lgbtti sean injustas, sabemos que la General Paz es un muro sobre el que los vientos de la ciudad gay rebotan constantemente. Del otro lado, la situación requiere de una lucha militante diaria, que no agota su implicancia en la pelea legal por el matrimonio entre personas del mismo sexo, sino que requiere conquistar derechos básicos (al trabajo, a la vivienda digna) que todavía están pendientes.”
De ahí que se hayan decidido a conformar un Frente. “Era cuestión de tiempo juntarnos. Para nosotros, que somos una agrupación bastante nueva, estar en el mismo espacio con otras que tienen una experiencia impresionante (como Futuro Transgenérico, coordinada por Marlene Wayar) es de una riqueza enorme”, opina Rapetti. “Estamos en un momento clave; la derecha no tiene contradicciones y rápidamente se agrupa y avanza. En este contexto, dejar de fragmentarnos por pequeñeces teóricas y vincularnos a partir de las posibilidades de construcción política común es a lo que nos arrojamos con la creación del Frente. Para trabajar sobre cuestiones que en general son invisibilizadas por los espacios tradicionales, como el tema de la prostitución, única posibilidad naturalizada de trabajo para las travas, y en la necesidad de ampliar la ciudadanía a todos los sectores para que los avances en materia de redistribución de la riqueza que este gobierno ha logrado lleguen también a los sectores populares de la diversidad.”

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