domingo, 6 de noviembre de 2011

LA ILUSIÓN DE DISEÑAR CIUDADES INTELIGENTES



Hay expertos que creen que la vida urbana se puede programar desde una computadora. Olvidan el azar, el error humano, la acción de la política.




A partir del año próximo, Pegasus Holdings, una empresa de tecnología de Washington, construirá una ciudad de dimensiones medianas de algo más de cinco mil hectáreas en el desierto de Nuevo México, ciudad que estará poblada sólo por robots.
El Centro de Innovación, Prueba y Evaluación – el nombre oficial de la ciudad- se inaugurará en 2014 y contará con calles, edificios, agua corriente y electricidad suficientes para 35.000 personas a pesar de que nadie vivirá jamás en el lugar.
Será un laboratorio para que empresas, universidades y organismos gubernamentales prueben redes de energía inteligentes, ciberseguridad, tráfico inteligente y sistemas de vigilancia, tecnologías a las que se suele agrupar bajo el rótulo de “ciudades inteligentes”.
Los únicos seres humanos presentes serán varios centenares de ingenieros y programadores, que permanecerán bajo tierra en salas de control con resonancias de Disneylandia. Van a jugar a SimCity, pero en serio.
Desde por lo menos la década de 1960, cuando la neoyorquina Jane Jacobs se enfrentó al planificador urbano autocrático Robert Moses, se piensa que las ciudades son inmunes precisamente a este tipo de análisis objetivo digital. Al igual que el tiempo, dijo Jacobs, las ciudades son sistemas de una asombrosa complejidad que se rigen por mecanismos que todos entienden pero que son imposibles de replicar.
Pegasus y otros, sin embargo, insisten en que ahora hay otra forma y que, armados con suficientes datos y potencia digital podemos traducir la complejidad de las ciudades en algoritmos.
Los sensores hacen la medición de manera automática, mientras que el software hace manejable la complejidad.
“Pensamos que el desarrollo de sensores ha llegado a un punto en que se puede replicar la conducta humana ”, dijo Robert H. Brumley, director gerente de Pegasus y uno de los fundadores de la compañía. En la actualidad, consideran él y otros, hasta el impredecible “factor humano” es predecible si se cuenta con suficiente capacidad digital . “Se puede incorporar lo aleatorio”, insisten.
Brumley no es el único que piensa que el software puede hacer un mejor trabajo que las personas en lo que respecta a replicar la conducta humana. Un emprendimiento llamado Living PlanIT construye en Portugal una ciudad inteligente de la nada que rige un “sistema operativo urbano” en el que l a eficiencia es lo único que importa: los edificios se eliminan sin piedad a los primeros indicios de obsolescencia, mientras que su calidad arquitectónica no tiene importancia.
Los miembros de Living PlanIT y Pegasus consideran que ese tipo de programas es valioso porque permite a los planificadores evitar la confusión de la política y el error humano. Pero esa es la razón por la cual lo más probable es que fracasen.

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