martes, 11 de septiembre de 2012

"EL FUEGO YA ESTA ENCENDIDO Y VA A SER DIFICIL APAGARLO"

      
Hay posiblemente dos “juventudes kirchneristas” a esta altura del partido: los forjados al calor del 19 y 20 de diciembre de 2001, hoy ya treintañeros y para quienes “los 90” son algo más que una estrategia discursiva para generar contraste con el presente; y los hermanos menores: pibes que esforzadamente arrañan los veinte, que nacieron ya muy entrada la democracia y que apenas si escucharon a sus padres gritar “que se vayan todos” mientras se negaban a tomar la sopa.Estos años al palo dieron nacimiento a un interés por la política como desde el inicio del ciclo democrático no se daba, un interés que se masificó y se hizo fervor en muchos pibes muy jóvenes a partir del 27 de octubre de 2010 con la muerte de Néstor. Hablamos con ellos para saber qué siente un militante para el que la política es solamente la embriagadora experiancia kircherista.

Por Julia Mengolini

Cristian Moro es el referente de Secundarios de la JP Descamisados y milita en San Fernando. Tiene 18 y siente que es parte del proyecto kirchnerista desde el conflicto de la 125. Esas fueron sus primeras plazas, sus primeras confrontaciones. Hagan cuentas, en ese momento tenía 14. ¿Qué lleva a un pibe de 14 a emocionarse con un discurso presidencial, a esperar la cadena nacional con la emoción con la que antes se esperaba un recital? ¿Por qué será que Cristian se enfureció con los representantes del agro siendo tan chiquito? “Mi familia me fue explicando lo que era la distribución de la riqueza y me sacaba ver a un vecino que no tenía ni una maceta de tierra, defender los intereses de algunos que tenían demasiado y no lo querían compartir para hacer más escuelas y más hospitales. Creo que la mística del clima polarizado de esa época fue lo que más me convocó. Eso de ver en la plaza a pibes como yo levantando banderas, cantando y discutiendo política”.
Pamela Cruz tiene 20 y milita hace dos años en la Martín Fierro pero se siente kirchnerista desde hace exactamente uno. Empezó a militar en 2009 en el Centro Comunitario Mate Cocido de la Martín Fierro. Sus razones son simples: ella veía mucha desigualdad en su barrio, Bajo Flores. Cuenta que si bien ayudaba en el comedor y sentía que la organización y la unidad la hacían pensar que era posible cambiar la realidad, no se sintió parte del proyecto nacional hasta la muerte de Néstor Kirchner: “Me hizo un click. Me pegó mucho su muerte. Empecé a desglosar para entender qué tanto había hecho para que tanta gente lo llorara. Y empecé a ver la realidad. Y te podría decir que abrí los ojos, fue un punto de inflexión donde empecé a cambiar yo y me empecé a sentir parte. Empecé a ir a los plenarios de la Martín Fierro por curiosidad y me empecé a meter cada vez más”.
De Marcos Buero podemos decir que es un hijo del 27 de octubre. Tiene 21 y milita desde la muerte de Kirchner en el local de La Cámpora de Parque Patricios. “La primera reunión fue a principios de noviembre. Éramos unos 10 que no teníamos mucha idea, si bien había algunos chicos que tenían experiencia militante. Teníamos muchas ganas de hacer, pero sin saber qué. Ahora estamos todo el tiempo pensando en qué cosas hacer y se nos ocurren mil actividades. La política te absorbe. Yo comparto militancia con mi hermana y ahora en mi casa el tema es algo cotidiano”.
-¿Qué relación tenías con la política antes? -Marcos: Por ahí algunas acciones aisladas con la parroquia o cosas así. Pero meterte a militar es diferente, es con la voluntad de generar cambios más profundos. Yo era el tipo que miraba todo con desconfianza, pero eso fue cambiando desde el 2008 sobre todo, y si bien yo no era kirchnerista, era anti oposición. Hubo un cambio drástico con la 125 y con la Ley de Medios. Yo discutía de política en esa época pero la muerte de Néstor me empujó a militar, a sumar y a dar todo lo mejor de mí.
-¿Qué pensás que inspiró eso? -Marcos: No sé, pero me parece que era temor a que se cayera todo lo que se había avanzado. Con su muerte se abrió una incógnita y no se sabía qué iba a pasar, entonces ahí el pueblo se volcó a bancar y a mostrarse. Porque había gente que era kirchnerista pero no se animaba a decirlo abiertamente, se mantenía escondida. La muerte de Néstor provocó una necesidad interna de salir a decirlo a los cuatro vientos.
De esos tres días de despedida quedaron muchos recuerdos y anécdotas. Para Marcos haber visto a su vieja –una señora que no sale mucho, según dice- bancarse 6 horas de cola, fue tan impactante como ver a tanta gente llorar. Cristian Moro se subió a la pirámide de mayo y salió en una foto en un diario. Cuenta haberse puesto muy mal por la muerte de un tipo al que capaz había saludado de lejos un par de veces en su vida pero al que sentía como un familiar directo. “Cuando se murió Néstor sentí que se me iba el conductor, el tipo que me había invitado a participar de esto que es la política. Fue un día muy triste para la militancia”.
-¿En la plaza seguiste triste? -Cristian: Sentí que gracias a esa masa de gente militante como que no se sentía el dolor. Me acuerdo que cuando entré a la Casa Rosada y sentí el olor a flores del velorio, caí que se nos había ido el compañero que nos había sumado, el que siguió la revolución inconclusa que es el peronismo. Hay que sacar lo mejor de las derrotas y de las conquistas. Con los golpes también sumamos militantes. Y el saldo positivo de la muerte de Néstor es que mucha gente empezó a creer desde ese día. Además, Néstor vive en los pibes.
En la plaza el clima era extraño, mezcla de llanto y cantos, de luto y de fervor. Con los días, el dolor fue mutando en convicción y en el espíritu de compromiso que dio lugar al nacimiento de todo un nueva flujo de militancia. Hay una frase que sintetiza aquello que volcó a las multitudes a la Plaza el día de aquel censo tan particular: “Gracias Néstor, fuerza Cristina”. Que la fuerza le llegó no caben dudas.
Pamela encuentra los motivos más racionales, o emotivos –todo a la vez- para explicar esa multitud argentina yendo a despedir a ese tipo a quien jamás había visto en persona. “Porque ayudó a los más humildes y a los más necesitados y porque volvió a generar esperanza y nos inspiró a seguir luchando. Fue como volver a creer”.
Cuando Cristina anunció su candidatura para la reelección dijo que aspiraba a ser “una bisagra política y generacional”, algo así como un puente. Pavada de misión la de estos pibes, ir haciéndose cargo del rumbo de su historia como una historia colectiva. ¿Qué papel le toca a la juventud de cara un tercer mandato kirchnerista? ¿Qué quedará para la posteridad en esta generación? ¿Qué será de este país y de esta generación dentro de 30 años?
“Yo creo que nosotros partimos de una revalorización de la política. Veníamos del “que se vayan todos”, bueno, yo era un niño, pero mi hermano mayor sí participó de eso y en tu casa lo vas absorbiendo. No se visualizaba la posibilidad de salir adelante a través de la política y en forma colectiva. En mi generación hubo un quiebre, aunque creo que no en toda, creo que tenemos que seguir convenciendo a mucha gente. A mí me siguen diciendo que no me meta en política, que son todos unos chorros, pero a la vez tenés una gran parte de pibes que creen que con la política se puede construir y que vuelve a sentir el orgullo de ser argentino”, dice Marcos Buero.
A Cristian Moro le contaron que en los noventa a nadie se le ocurría abrir una Unidad Básica y eso lo sorprende a la vez que lo hace consciente de la oportunidad histórica que tiene en sus manos. “Ahora somos parte de algo que apuesta a lo colectivo. Hoy en día se están formando muchos pibes que creo que van a ser el futuro de la Argentina. Si esto sigue así, veo a mis compañeros siendo parte del gobierno, siendo los continuadores de este modelo político. Cuando ves la iniciativa y la capacidad que tienen para armar actividades y para discutir política, te imaginás que esta historia va a seguir, si bien ahora mismo ya estamos haciendo historia porque hay muchos compañeros jóvenes que van a ser diputados. Entonces, tenemos que ser parte del futuro pero del presente también. Yo veo a la juventud hoy disputando espacios de poder en todo el país”.
Presente también, recalca Cristian, que muestra un entusiasmo abrumador. Ante la pregunta sobre futuro contesta “presente”, a lo sumo proyecta hasta el 2015. ¿Se imaginarán estos pibes el sabor de la derrota?
-Cristian: ¿Si llegáramos a perder? No me puse a pensar. A seguir organizándose. Pero yo estoy tranquilo porque si sacamos más de la mitad de los votos, es porque la gente quiere que siga este proyecto político. Creo que la pelea va a ser dentro del kirchnerismo porque a los actores políticos que vienen queriendo voltear al proyecto, les fue muy mal. Yo creo que se va a polarizar con el PRO hacia el futuro. Pero yo le tengo mucha confianza a los candidatos que estamos instalando para el 2015, la gente los quiere, y los va a seguir bancando.
-¿Cómo te imaginás a ese grupito de tu primera reunión en Parque Patricios dentro de 25 años? -Marcos: Me gustaría que estuviéramos aportando a la construcción de un país, cada uno desde el lugar que le toque. Yo tengo compañeros muy capacitados y me los imagino ocupando cargos dirigenciales. Creo que en el Estado tiene que haber gente capacitada y si esa gente es militante, mucho mejor, porque el laburo se hace con otra pasión y con otra convicción,.
-¿Qué te imaginas que podría pasarle a la militancia en tiempos más complicados? -Marcos: Podría haber una merma en la cantidad de compañeros militantes. Pero no lo creo, creo que en caso de una derrota electoral fuerte, se trabajaría aún más para revertir esa situación, una derrota incluso podría provocar un fuerte impulso interno y probablemente algún tipo de reordenamiento porque si llegáramos a perder es porque algo hicimos mal. Habría que corregir errores y profundizar lo bueno, desde las bases hacia arriba.
-¿Cómo te imaginás el futuro? – Pamela: Creo que por un lado no es posible que volvamos para atrás en todo lo que ya conseguimos. Por otra parte, el fuego ya está encendido y va a ser difícil apagarlo. Entonces, pase lo que pase en la política argentina, esta generación ya está marcada y siempre va a perseguir el sueño de un país más igualitario. Yo creo que la juventud está organizada y la organización vence al tiempo. No sé si yo dentro de 20 años voy a seguir luchando pero me imagino que mis hijos, sí.
De entre los muchos legados que dejó Néstor Kirchner, este es el más impresionante y probablemente aquel que quede para la posteridad: haber inspirado a miles de pibes en una empresa más grande que la del propio bienestar. Néstor le dio extensión y articulación a miles de pequeñas tareas colectivas. Estos pibes están aprendiendo también de las mañas de las transformaciones reales, a tener paciencia en la esperanza, a reconocer avances y retrocesos. A pelear con amor la lucha por el sentido.
- ¿A qué le decís ni a palos? -Pamela: A Duhalde, a Menem…al neoliberalismo.
-Cristian: Ni a palos nos van a sacar este proyecto colectivo que venimos construyendo. Porque hay una fuerza militante organizada que va a dejar la vida por la liberación de la Patria.
- Marcos: A bajar los brazos ahora.

Fuente: Ni a Palos.

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