sábado, 1 de septiembre de 2012

PESE A FUKUSHIMA, HAY CADA VEZ MAS CENTRALES ATOMICAS

Por Julio Algañaraz

Lo informaron científicos nucleares reunidos en Italia. Hoy hay 436 plantas. A pesar del desastre de Japón, en marzo último, ahora se construyen 62. Están planificadas 160 y se proyectan otras 329.
 
Pese a todas las campañas ambientalistas y al desastre de marzo pasado en Fukushima, Japón, hay un verdadero boom para construir y poner en funcionamiento nuevas centrales nucleares en el mundo. Actualmente funcionan 436 y la cifra llegará a mil en los próximos veinte años, más del doble. Son muy malas las noticias que se anunciaron en el seminario internacional de Erice, en Sicilia, que reunió este año a un centenar de grandes científicos de 40 países. Y en el centro del escenario está la voracidad energética de la superpotencia China, que apuesta como nadie al futuro atómico.
En la reunión anual de grandes científicos que se realiza desde hace años en suelo italiano, se anunció que hay 62 en construcción, 160 ya totalmente planificadas y otras 329 en proyectos.
Los científicos venidos de todo el mundo, sobre todo físicos, reunidos en Erice, cerca de Trapani, discuten en un seminario las emergencias planetarias. Lady Barbara Thomas Judge, presidente de la Autoridad de Energía Atómica de Gran Gretaña, dijo que hoy existen 104 centrales en funciones en Estados Unidos; 58 en Francia; 50 en Japón; 33 en Rusia; 23 en Corea del Sur; 21 en India; y 16 en China.
La representante del Reino Unido destacó que Beijing agregará a sus plantas actualmente en funcionamiento otras 197 en el futuro: 27 de ellas ya están en construcción; 51 se encuentran totalmente planificadas; y hay otras 120 aún en estado de proyecto.
La central nuclear argentina Atucha I está incluida en una nómina de 19 reactores en el mundo que deben ser controlados ante la posibilidad de que presenten fallas en sus instalaciones, según el listado dispuesto por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (Ver Atucha...).
El profesor Lowell Wood –de la Hoover Institution en Stanford, alumno predilecto de Edward Teller, el padre de la bomba de hidrógeno y puntual protagonista hasta su muerte de los seminarios de Erice– dijo que los chinos siguen medidas de seguridad más rigurosas que Japón para construir sus usinas atómicas.
Produce escalofríos constatar que los planes son de más que duplicar el actual parque nuclear civil en el mundo. Está fresca en la memoria de todos la catástrofe de los cuatro reactores de Fukushima, destruídas por el Tsunami de marzo del año pasado. Las explosiones y emanaciones atómicas han obligado a evacuar a más de cien mil personas, tal vez para siempre, de los alrededores. En los últimos días la prensa muestra fotos de mariposas de Fukushima y peces mutantes por la contaminación de las aguas.
El profesor Tatsuo Masuda, de la Universidad de Nagoya, explicó a los colegas reunidos en Erice que a raíz del desastre de Fukushima fueron apagados provisoriamente todos los reactores nipones, que eran 50 además de los cuatro fuera de uso por el Tsunami. “Ahora han sido activados solo dos” dijo Masuda. “Uno a principios de julio y el segundo este mes”. Los otros esperan la autorización de una comisión que ha fijado nuevas normas de seguridad. El permiso para reactivar las centrales las debe dar el primer ministro japonés.
El desorden impera a nivel mundial en materia de seguridad. Esto es cierto e inquietante. No hay una autoridad internacional que dicte las reglas. Hans Holger Rogner, que habló en nombre de la Agencia Internacional de la Energía, reconoció que el organismo “no tiene poder para imponer normas de seguridad sino que sólo puede trazar las líneas de guía”.
La seguridad es la gran cuestión clave. Los defensores de la energía nuclear afirman que es más barata, limpia y segura que los métodos convencionales si se establecen severas normas de manejo. Pero los detractores, en general, afirman que es un sistema demasiado peligroso, no importa cuán fuerte sea la seguridad adoptada.
El científico norteamericano Robert Budnitz explicó que EE.UU. es el país número uno con 104 centrales nucleares. Pero la más nueva fue construída hace 32 años, en 1970. Por eso “es utópico en EE.UU. creer que se pueden demoler las más viejas, porque son estructuras amortizadas que producen un notable flujo de beneficios económicos”.
La competencia económica es un estímulo para construir más centrales . El norteamericano Carmine Di Figlio estimó que la electricidad de proveniencia nuclear “podría en el futuro costar 5 centésimos de dolar por kilovatio hora menos que el gas natural”. El presidente del seminario de Erice, profesor Antonino Zichichi, físico candidato al premio Nobel y partidario del “nuclear seguro”, dijo que el gran problema es que “el 80% de las centrales en construcción se concentran en el Tercer Mundo, donde la seguridad no siempre es óptima”. Zichichi olvidó que las dos últimas grandes catástrofes se produjeron en Europa (Chernobyl, 1986) y Japón, con Fukushima (2011). “Los accidentes nucleares no conocen confines”, le respondió el científico austríaco Hans-Hoelger Rogner, quien pidió un acuerdo internacional con “una integración de las políticas” gubernamentales.
En Europa, Italia es desde hace muchos años un territorio libre de las centrales nucleares. La prohibición fue confirmada el año pasado en un referendum popular, después de que el gobierno del conservador Silvio Berlusconi quiso restablecer las usinas atómicas para superar la escasez y los costos de la energía eléctrica. Alemania está apagando con un programa todas sus centrales nucleares.
 
Fuente: Clarin

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