jueves, 27 de diciembre de 2012

POLITICA, COMPROMISO Y MEMORIA HISTORICA EN EL CINE DOCUMENTAL

Cómo fue el festival que busca visibilizar las luchas que atraviesan los distintos países de América latina.
 
Por Jimena Arnolfi.
      
El cine documental latinoamericano siempre fue una herramienta en la construcción de la memoria y el pasado reciente de los pueblos. Reunidos bajo la consigna “Ocupar las pantallas: insistimos”, se inauguró la sexta edición de la reconocida Muestra Nacional de Documentales, organizada por la Asociación de Documentalistas Argentinos (DOCA). El material que integra el festival tiene el objetivo de visibilizar las luchas que atraviesan los distintos países de América latina y el resto del mundo. Por otro lado, la bandera de ocupar pantallas refiere a “la continuidad y actualidad de un reclamo por conseguir espacios de exhibición para la enorme producción nacional y latinoamericana de documentales”.
“Todos los años invitamos a los realizadores de toda la región: siempre desde una perspectiva anticapitalista y anti imperialista. Las producciones visibilizan distintas luchas: pueblos originarios, conflictos por la tierra y en defensa de los recursos naturales, activistas de la igualdad de género y todos aquellos trabajadores y trabajadoras que son silenciados por los grandes monopolios de la comunicación, entre otros”, explica Alejandra Guzzo, una de las fundadoras de DOCA, asociación que nuclea a 150 documentalistas de todo el mundo incluyendo a los realizadores que forman parte de otros espacios como el de las televisoras comunitarias, alternativas y populares. En esta edición, se proyectan 51 documentales, fundamentalmente largos y mediometrajes, además de los videominutos que distintos realizadores como Enrique Piñeiro, Santiago Mire o Mariano Llinás dedicaron a la memoria y la lucha de Mariano Ferreira, el joven militante argentino asesinado en octubre de 2010. Como afirman los realizadores, todo indica que el cine documental vive un momento de fortalecimiento en toda la región.
–¿Cuál es el criterio de selección de las obras del Doca 2012?
–Por empezar, es el año de Latinoamérica. Nos propusimos mostrar realidades como la de los hermanos de Haití y su terrible realidad social, Puerto Rico y su lucha por la independencia y el costo que ha tenido para muchos de esos hombres y mujeres que sueñan con un Puerto Rico Libre, como es el caso del documental Las carpetas. Hay producciones de Uruguay donde existen aún en pleno 2012 trabajadores rurales que trabajan en condiciones semifeudales o que luchan por tener un pedazo de tierra mientras el capitalismo trasnacional de las multinacionales de la celulosa los desplaza de su territorio día a día. Y por supuesto es el año de rendirle homenaje una vez más al film Los traidores (1973, dir. Raymundo Gleyzer) haciendo un llamado permanente de conciencia al espectador y la sociedad argentina en su conjunto frente a la triste realidad social de burocracias sindicales enquistadas en el poder desde hace décadas y que no dejan de mostrar que son capaces de matar a sus trabajadores con tal de conservar sus negocios y sus privilegios.
–¿Cómo fue la decisión de homenajear a Chris Marker?
–Era un hombre cuya edad cronológica parecía no coincidir con la eterna juventud que expresa su cine, su pensamiento siempre lúcido y no por ello falto de riesgos en cuanto a lo formal y narrativo. Luchador y artista preocupado siempre por la dura realidad de la clase obrera francesa, de África, de América latina y del mundo entero, no sesgó nunca en mostrar esta realidad en todos sus films. Desconocido por muchas jóvenes generaciones y de algún modo silenciado por la cultura hegemónica europea, se trasforma para nosotros en casi una obligación despedirlo en este año de su muerte con lo mejor de su incómodo cine.
–El mensaje principal es “Ocupar las pantallas: insistimos”. ¿Qué mirada tiene el Doca respecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual promulgada en Argentina?
–Insistimos porque el tema central, estratégico para nosotros, es el de la distribución y la exhibición no solo de nuestros materiales documentales sino del cine nacional en su conjunto, sumando al latinoamericano y de aquellas cinematografías internacionales alternativas a lo que propone Hollywood como discurso. Hablamos de cines, canales de televisión en todo el país y la implementación de nuevas señales alternativas, populares y comunitarias. Para nosotros el cumplimento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en cuanto al reparto del 33% para todo un sector que produce en forma independiente de todo monopolio de medios de comunicación audiovisual sería realmente respetar “el espíritu” con el que se impulsó la ley, haciéndonos cargo de lo impreciso de este término. Así fue convocada la sociedad civil en su conjunto y los integrantes de medios antihegemónicos para que se la apoyara y debatiera, y creemos que en el cumplimento de este reparto de señales es donde se verificará realmente la vocación democrática de su creación.
–Y en este sentido, ¿en qué consiste la sección destinada a “medios de comunicación” que ofrece el festival?
–Está dedicada a la producción de contenidos documentales de colegas que sostienen en forma autogestionada canales de TV popular, alternativa y comunitaria y que producen documentales, es el caso de Barricada Tv que trasmite desde IMPA, una fábrica recuperada por sus trabajadores en Buenos Aires, o mismo los compañeros de TV en Movimiento. También existen colectivos que han trabajado con este tema, como en el largo Hecha la Ley.
–¿Qué postura tiene Doca respecto del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y su trabajo para mejorar el problema de la distribución y la exhibición en la Argentina?
–Más que el Incaa, tal vez sea el Poder Ejecutivo Nacional quien deba tomar esta decisión, que debe ser “razón de estado”. Necesitamos discutir una propuesta estratégica y de largo plazo, que contemple un verdadero plan para que en los próximos cinco años, por poner un número, todo el cine nacional que se está produciendo ocupe un lugar relevante en nuevas pantallas de cine que deben crearse. Hoy hay cines que se cierran y no hay perspectiva de nuevas aperturas, también es necesario garantizar nuevas pantallas de TV cultural que contemplen el cine nacional. Somos concientes y conocedores de todo el avance que se ha dado a través de señales como canal Encuentro, PakaPaka, Incaa TV, pero a la hora de competir con la hegemonía del espectáculo ya instalada vemos que esto es totalmente escaso. Necesitamos que desde el Estado se tome en cuenta a toda la comunidad cinematográfica y audiovisual y se abra un verdadero plan de trabajo en conjunto, por comisiones y plenarios posteriores y dónde estemos representados todos.
– ¿Cuál es la situación actual del cine documental en la región?
–Luego de años de ninguneos, negaciones y subestimaciones que llegaron a considerar el género como a una especie de subcine frente a la ficción, el documental se fortalece gracias a la movilización de los documentalistas. El llamado documental militante, social o político gana espacio tímida pero inexorablemente. El espectador quiere ver, pero también “verse”, ya sea en el cine, la televisión o en las crecientes propuestas online. Argentina es uno de los países con mayor consumo de producciones audiovisuales por internet en la región. Sorprende, además, a quienes vivimos en Buenos Aires la enorme producción de los documentalistas en todo el país, el talento existente y la potencialidad que no cesa de nacer a lo largo y ancho del país.
 
Fuente: Miradas al Sur

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