domingo, 12 de febrero de 2012

LOS ESTUDIANTES APLAZAN A PIÑERA


Los jóvenes insisten en definiciones más urgentes antes de la sanción del presupuesto nacional chileno para el 2012, que no contempla los recursos para garantizar, al menos, la gratuidad de la educación.
Por Diego M. Vidal
Después de un paro de 24 horas y una nueva movilización, con la consiguiente represión policial para dispersarla, los estudiantes chilenos rechazaron la propuesta del gobierno y condicionaron la continuidad del diálogo comenzado hace siete días. El cronograma para discutir, entre otras demandas, el fin del lucro y la calidad educativa, llevaría unas tres semanas de debates e intercambios. Los estudiantes insisten en definiciones más urgentes antes de la sanción del presupuesto nacional para el 2012 que no contempla los recursos para garantizar, al menos, la gratuidad de la educación.El primer sábado de septiembre, pasadas las tres horas de iniciado y cuando el encuentro en La Moneda resbalaba hacia una languidez indefinida, el dirigente de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), Giorgio Jackson, miró fijo a Sebastián Piñera y lo conminó: “Presidente, si terminamos ahora la reunión siento que no vinimos a nada”. Testigos presenciales aseguran que el mandatario empalideció y trémulo miró a su ministro de Educación Felipe Bulnes para ordenarle organizara un plan de actividades para armar una mesa de trabajo. Esa proposición para resolver el conflicto educativo, que entra en su cuarto mes, fue para los estudiantes un intento de dilatar la respuesta a sus reclamos y especular con el agotamiento de las protestas. Lejos de caer en la lógica retardatoria del oficialismo, los jóvenes levantan la apuesta y supeditan su regreso al diálogo si previamente Piñera suspende la tramitación de proyectos de ley relacionados con educación, enviados al Parlamento antes del cónclave con alumnos y profesores, y garantiza una debida transparencia del proceso. “El ministro le tendrá que dar las explicaciones a la ciudadanía de por qué no se generó un diálogo. Nosotros ya hemos manifestado la voluntad, estamos pidiendo un diálogo franco y sin doble agenda. Si se mantiene la postura tendrá que dar explicaciones”, advirtió Jackson con la seguridad de quien sabe de qué lado se pondrá la población si se estiran ad infinitum las causas de la lucha estudiantil.En declaraciones a Miradas al Sur, el presidente de la Federación Estudiantes de la Universidad Diego Portales (Fedep), Patricio Indo Bustamante, cree que “el gobierno defenderá el modelo que ellos mismos impusieron en dictadura y esa defensa la harán desde muchos lados. Uno de los más evidentes es a través de la represión, donde buscan amedrentarnos, pero no se dan cuenta que entre más no nos escuchen y más nos reprima, responderemos con más fuerza” y que la idea de Piñera fue apostar al desgaste pero que el sentarlos a una mesa de negociación “responde a un cambio en la estrategia del gobierno al ver que no bajábamos las movilizaciones y que ellos perdían muchos puntos en cuanto a opinión pública”. Aún así, Indo tiene en claro que el riesgo del cansancio en las bases existe aunque “los estudiantes siguen respondiendo con mayor fuerza”.Por si fuera poco, un nuevo foco de enfrentamiento con la Universidad de Chile fue abierto por la decisión del ministro de Salud, Jaime Mañalich, de desalojar de forma inmediata los campus clínicos que ocupa en diversos hospitales de Santiago para poder licitar las instalaciones docente-asistenciales. Ante este inusitado avance privatizador en el régimen educativo, el rector de la casa de altos estudios, Víctor Pérez, resistió la medida porque “los pacientes públicos no pueden ser licitados en el mercado al mejor postor”. Si bien Mañalich presentó sus disculpas por la medida inconsulta, la actitud no dejó de sorprender a la oposición y a miembros del propio gabinete presidencial porque se trató de una inoportuna avanzada sobre un sector cuya dermis se encuentra altamente sensibilizada en el contexto de la discusión por el destino de la educación.Sin embargo, la cuestión que más teme la derecha gobernante no es a este tipo de exabruptos de sus funcionarios sino a la profundidad de las simpatías que la movilización estudiantil ha despertado en el seno de la sociedad. Esa preocupación acaba de ser abonada por las declaraciones del relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Educación, Kishore Singh, que ve en esta situación “una oportunidad para el debate público”. “La educación de calidad debe estar al alcance de todos”, y “debe ser un derecho fundamental” garantizado por el Estado, subrayó Singh. Sobre este punto, el titular de la Fedep hace referencia a lo que ocurre del otro lado de los Andes: “creemos que podemos llegar a un modelo educativo similar (al argentino), sin duda el de nuestros vecinos está a años luz del nuestro y si la sociedad en su conjunto está dispuesta a ello, avanzaremos a un modelo que sea como el vuestro”, “De todo modos”, aclara, “hoy estamos tan atrás que necesitamos asegurar condiciones básicas que quizá para ustedes parezcan obvias”, concluye.Al cumplirse 38 años del sangriento golpe que derrocó a Salvador Allende y mientras sus familiares devolvían a su tumba los restos del líder socialista muerto durante la asonada militar de Augusto Pinochet, al actual jefe de Estado se le deben de haber revuelto los recuerdos en un mar de contradicciones. Aquel 11 de septiembre de 1973 los cacerolazos nocturnos que inundaron lo barrios ricos de Santiago y otras regiones del país, preludiaron la carnicería que llenaría estadios de fútbol con presos políticos y los torturaría en sus vestuarios. Esta vez, los repiqueteos metálicos acompasan los reclamos por un sistema distinto, más igualitario, que se sacuda la herencia neoliberal de una buena vida para pocos.

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