domingo, 24 de febrero de 2013

"AL PENSAR EN NESTOR KIRCHNER, PIENSO EN FOLCLORE Y EN ROCK AND ROLL"

Gustavo Santaolalla nació en El Palomar en 1951. A los 16 fundó Arco Iris, uno de los grupos esenciales del rock nacional. Fue productor musical de Divididos, Bersuit y Calle 13, entre otros grupos. Ganó dos Oscar por la música de las películas Secreto en la montaña y Babel. El músico cuenta cómo trabajo la música del documental sobre el ex presidente.
Por Miguel Russo

Abajo, en los camarines del sótano de La Trastienda, Gustavo Santaolalla se sienta, pide que le alcancen una remera que dejó en el auto porque el calor parece no bajar ni con el aire acondicionado, deja el saco en el respaldo de la silla, acepta un vaso de vino y sonríe como para arrancar con la charla. Es la contracara de lo que ocurre arriba, en el piso de La Trastienda, donde las cámaras de televisión se agolpan y se superponen para lograr una nota con Adrián Caetano, Fernando Chino Navarro, Ricardo Forster o Carlos Polimeni, en sus roles de director, productor ejecutivo y guionistas, respectivamente, de Néstor Kirchner, el documental, film que recopilará fotos, videos y recuerdos sobre el ex presidente. Por ahora, toma un sorbo de vino e improvisa, como si nada, un mini-recital particular y magistral de charango. El diálogo que mantiene con el músico que se lo trajo es tan asombroso como sus dedos sobre las cinco cuerdas dobles.
–A ver cómo andamos con la afinación.
–Creo que bien. Fijate.
–Perfecto, espero que por lo menos ande por el barrio con los otros instrumentos.
–Está en mi menor. Así como me lo diste, lo guardé en el placard.
–Es impresionante que no se desafine un charango guardado en el ropero, ¿no? Un charango que viene de viajar por todo el mundo.
Dentro de un rato, claro, todas las cámaras y todos los micrófonos se abrirán para él, el encargado de ponerle música al documental. Pero ahora, sonríe relajado y dice un “Vamos”, como si estuviera a punto de subir a escena.
–¿Cómo reúne esa multiplicidad de voces que plantea este documental en un recorrido musical?
–Primero, tengo que ver las imágenes que seleccione Caetano. Conozco y me interesa la intención de documental. Me interesa también la gente que está involucrada en el trabajo. A algunos los conozco desde hace mucho tiempo, como es el caso de Ricardo Forster y Carlos Polimeni. Sé que hay una visión amplia con respecto a este documental que celebra la vida de ese ser tan especial que fue Néstor.
–¿Se refiere a un punto de vista no estrictamente político?
–Claro. Kirchner es un hombre que hizo política toda su vida, pero ese no es el enfoque del documental. No es la idea básica. Otra cosa interesante es la posibilidad de poder contar con material que fue aportado por la gente. Entonces, lo que va a determinar la música es, por un lado ver ese material, y por el otro, meterme en la historia de Néstor, en los lugares donde pasó tanto tiempo. La Patagonia es un referente muy fuerte para tener en cuenta a la hora de componer la música. La llegada a Buenos Aires, la pelea política, la presidencia. Pero se torna complicado determinar cómo trabajaré. Es como querer contar una pintura.
–Aunque la experiencia no sea la misma, ¿podrá trabajar como en las anteriores composiciones para filmes?
–No creo. A mí me gusta mucho trabajar desde el libreto de una película. Muchas de las músicas que hice para cine las compuse antes de que se filmara la película.
–Pero con el guión aprendido de memoria...
–Lo diferente en este caso es que el guión marcará sólo los grandes trazos históricos. Voy a trabajar con músicas que me inspiren los determinados lugares por donde transcurrió su vida. Estuve en El Calafate, en Trelew, lugares claves de la historia, tanto de la suya como de la mía. Y siento que fueron visitas muy inspiradoras, vamos a ver qué sale de todo ese viaje.
–¿Debería componerse de manera distinta ante esa reunión de miradas fílmicas: una para las filmaciones amateurs, otra para las profesionales?
–No creo que deba ser distinta. Es cierto que la mayor cantidad de materiales que van a llegar serán del velorio. Y seguramente habrá miradas de mucho dolor en esas escenas amateurs. Pero también llegaron materiales de encuentros que tuvo él con mucha gente en su andar por el país. Y son escenas de una alegría inmensa. Yo tengo fotos de amigos, por ejemplo del violinista de Bajofondo, que tiene una impresionante, de Santiago del Estero, donde ellos fueron a tocar y pasó Néstor. Es alucinante, un montón de gente agolpada y el brazo del violinista estirado para tocar la mano de Kirchner. Así como ésa, debe haber miles. También centenares de filmaciones caseras de encuentros. Y ahí está también lo que puede el talento de alguien como Caetano para ensamblar y compaginar todas las formas de ver. Él sabe muy bien cómo insertar la parte amateur, digamos, dentro de una historia. Pero estoy seguro que, justamente esas miradas no profesionales son las que le van a dar el mejor de los condimentos al documental para hacerlo entretenido y emotivo.
–¿Qué música piensa cuando piensa en Néstor Kirchner?
–Sé que no era muy fanático del tango. Entonces pienso por generación, ya que somos de la misma edad, este año también cumpliré 60, y por la edad con la que vivimos aquella época, pienso mucho en el rock y en el folclore. Me hace pensar en Arco Iris, que es un poco el parámetro que usé también para hacer Diario de motocicleta. Al igual que Kirchner, yo nací en 1951, pertenecemos a esa generación en la cual el rock se convirtió en el folclore de los jóvenes del mundo entero. Lo lindo de todo eso es que nosotros creamos nuestro propio movimiento, no necesitamos copiar. Podemos decir con orgullo y con veracidad que tenemos cuarenta años de rock nacional.
–Habló de política al principio de la charla. ¿Es posible hacer abstracción de la política en cuanto a la composición?
–No, lo que pasa es que yo pienso que detrás de las ideologías hay hombres. Y las ideologías te dan la pauta del tipo de hombre que es cada hombre. Obviamente, no solamente sus ideas, sino también sus acciones. Las palabras sin acción son como las flores sin perfume. La cosa es no solamente pensar sino en ver cómo se lleva a cabo ese pensamiento. Y en eso, es imposible dejar de lado la ideología. Pero me parece más interesante la ideología desde el punto de vista de lo que hacés: la búsqueda de una sociedad más justa, de una mejor distribución de la riqueza, de un lugar donde haya más oportunidades para todos, donde exista educación accesible a todo el mundo. Cosas que fueron cambios trascendentales y que ocurrieron desde 2003. Quizás el tiempo ayude a dimensionar bien todo eso. Eso responde a una ideología, pero parte del espíritu del documental es que esa ideología no esté sólo asociada a una forma partidaria sino que esté unida a un pensamiento que, en algún momento, hasta pueda estar más allá de lo ideológico.

Fuente: Miradas al Sur.

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