sábado, 2 de febrero de 2013

PARA QUE TODOS PUEDAN DISFRUTAR DEL MAR

Una playa integrada, única en el país con accesibilidad para personas con discapacidades. La Playa para Todos, un balneario municipal de Villa Gesell, cuenta con una calle peatonal para acceder en silla de ruedas y con sillas anfibias con las que los concurrentes con movilidad reducida pueden ingresar al agua, asistidos.


Por Carlos Rodríguez

Lucas (28) se ríe como un niño cuando la ola le sacude la cara. No dice una palabra, pero los que lo conocen bien saben qué es lo que le falta para que la felicidad sea completa: que Independiente salga campeón y que nunca más se hable del fantasma del descenso. Lucas padece una parálisis cerebral congénita. Hasta los 4 años, su madre, María Muschetti, lo traía en brazos a la playa, pero cuando fue creciendo “la arena se convirtió en una valla infranqueable para él y para mí”. Desde el año pasado, Lucas, su mamá y la abuela Victoria disfrutan juntos otra vez del verano, el sol, el mar y la arena, en la Playa para Todos, que está acondicionada para que disfruten de ella los discapacitados y el grupo familiar acompañante.
El balneario geselino, en pleno crecimiento, forma parte de un paquete de medidas que incluyen una calle peatonal sin barreras arquitectónicas para los que se movilizan en silla de ruedas, nomenclaturas de avenidas y menúes en Braille en cincuenta restaurantes y tres plazas adaptadas para discapacitados. “Es importante que esto se conozca, para que otras personas puedan venir acá, y es importante también que el ejemplo llegue a otras playas y a otros lugares turísticos del país”, remarca María Muschetti, que vive con su hijo en Vicente López, es asistente social y docente en un colegio para chicos especiales en San Isidro.
Nicolás Tortarolo, jefe del Area de Discapacidad de la comuna local, explica que en cuatro años, la Playa para Todos “ha ido creciendo e incorporando elementos que hicieron que los ministerios de Turismo de la Nación y de la provincia certificaran a la playa integrada como la única en el país en su tipo que cumple con todos los requisitos que establecen las normas IRAM”. El balneario cuenta con diez carpas, doce sillas anfibias con las cuales los concurrentes pueden ser llevados hasta el mar y flotar con ellas sin riesgo alguno (asistidos por personal especializado), rampas de acceso y para movilizarse dentro de las instalaciones, baños adaptados y otras comodidades. También pueden participar de distintos juegos recreativos y hasta recibir lecciones para andar en kajak (ver aparte).
El nivel de concurrencia fue creciendo en forma permanente. Este año, desde el 2 de enero, “ya estuvieron cincuenta personas con distintas discapacidades, cifra a la que hay que multiplicar por cuatro, teniendo en cuenta a los familiares acompañantes”, informa Tortarolo. De las doce sillas anfibias, tres están en esta playa y las otras nueve en distintos balnearios, incluyendo Mar de las Pampas. En cuanto a la nomenclatura de las calles en Braille, esto se encuentra tanto en la Avenida 3, la más concurrida de la villa, como en el Boulevard, por el que se ingresa a la ciudad, tanto del norte como del sur. El aporte fue hecho por Marcelo Calvo, director de la Biblioteca Braille de la provincia de Buenos Aires.
Con la silla anfibia, las personas con problemas motrices pueden entrar al mar “sin temores de ningún tipo”, acota Tortarolo. Las sillas son de industria nacional, fabricadas en la zona de Punta Indio, ideadas por un hombre que tiene un hijo discapacitado. “La silla sirve para que la persona pueda entrar al mar, para tomar contacto con las olas y también para flotar”, como si fuera una pequeña embarcación . Cuenta con flotadores en el lugar donde van los apoyabrazos. “Nos tocó subir a la silla a un hombre que hacía 14 años que había perdido las dos piernas en un accidente ferroviario. Fue emocionante verlo llorar por la alegría que sintió al poder tomar contacto otra vez con el mar. Algunos pacientes con problemas motrices parciales son llevados con la silla y los que saben nadar, lo hacen por sus propios medios.”
María Muschetti, mientras disfruta viendo disfrutar a su hijo, insiste en que “es muy importante que haya otras playas adaptadas como ésta, porque de esa forma se hace la inclusión: con hechos y no con palabras. Con decisiones políticas concretas”. Explica que ella trabaja en San Isidro “con chicos pobres nacidos durante la crisis de 2000 y 2001. La desnutrición les ha producido daños cerebrales irreparables”. En la playa integrada hay una guardia permanente de la Cruz Roja, con profesionales que asisten a los concurrentes ante cualquier problema.
Ricardo Néstor Hernández (58) tuvo un accidente cerebrovascular en 2004. Es de Mar del Plata y desde la ventana de su casa puede ver el mar todos los días del año, pero para entrar en la playa viaja cien kilómetros todos los años, para venir a esta playa de Gesell. Viaja en automóvil adaptado para mano y pie izquierdos, compartiendo la responsabilidad del manejo por turnos con su esposa, Mabel Gilardi, su ángel de la guarda. En nueve años ha podido lograr una recuperación que él mide cuando cruza la avenida Juan B. Justo, en Mar del Plata: “Antes apenas llegaba a la mitad y quedaba a medio cruzar, rodeado de coches, ahora llego bien, con tiempo, a la otra vereda”. El matrimonio disfruta a pleno de la playa y Ricardo aprovecha para recomendar: “Cuando a alguien le pasa lo que a mí me sucedió, lo mejor es poner lo mejor de uno para seguir y no quedarse”.
Lucas Leandro Palma (19) y Alexis Godoy (16) son dos de los jóvenes que trabajan en la playa integrada y que colaboran con sus asistentes. “Este es uno de los mejores laburos que te pueden tocar en la vida. Vos acá sos reconocido por la gente, que te quiere por lo que hacés y no por lo que tenés”, es la contundente definición que hace Lucas para definir las razones por las cuales ama su trabajo. A su lado, Tortarolo ratifica que ésta es “una tarea que nos hace sentir muy bien y que la tenemos gracias a la decisión política del municipio y a la ayuda que brindan las autoridades nacionales”.

Fuente: Pagina/12

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