miércoles, 20 de febrero de 2013

"NO ENSALZAMOS LA IMAGEN DE NINGUN REPRESOR"

Ex soldados movilizados al sur durante la guerra de malvinas. Tulio Fraboschi y Luis Giannini hablan sobre el homenaje al secuestrador del "Negrito"Avellaneda
 
 
En los últimos tiempos, la Asociación Civil Teatro de Operaciones en el Atlántico Sur (TOAS) Plaza de Mayo, formada por ex soldados que durante la Guerra de Malvinas oc.upó cuarteles en la Patagonia, se vio envuelta en distintas polémicas: denuncias mediáticas por agresiones en la vía pública, presuntas vinculaciones con grupos carapintadas y homenajes a caídos que incluyeron a un torturador durante el terrorismo de Estado. En diálogo con Tiempo Argentino, dos integrantes de TOAS, Tulio Fraboschi y Luis Giannini, dieron su versión de los hechos.

–Hace poco tiempo, la Asociación homenajeó a 17 caídos, entre los que se encontraba el general de brigada Miguel Ángel Arévalo Clodoveo, partícipe del terrorismo de Estado e integrante de la patota que en abril de 1976 secuestró a la mujer y al hijo de Floreal Avellaneda, dirigente del Partido Comunista. ¿Fue un error por parte de TOAS?
Tulio Fraboschi: –Nosotros simplemente repetimos lo que la presidenta (Cristina Fernández) honra en cada acto. O sea, hay 649 muertos por Malvinas. De ese total, 17 murieron en la costa de la Patagonia. No resaltamos la figura de nadie en particular, ni ensalzamos la imagen de un represor. Muy lejos estamos de eso y lo repudiamos.
–¿No conocían el pasado de Arévalo Clodoveo?
T.F.: –Era un pasado que desconocíamos. Cuando la Liga (Argentina por los Derechos Humanos) saca un comunicado y nos dice lo que está pasando, al mismo tiempo nos avisa que nos quedemos tranquilos, que el acto igual lo hagamos porque nosotros no estamos rescatando la figura de Arévalo. Sin lugar a dudas, puede haber muchas más personas, como él, que hayan combatido en Malvinas y tengan un pasado oscuro.
–¿Creen que una persona que combatió en Malvinas y al mismo tiempo participó del terrorismo de Estado está eximida de sus responsabilidades durante la dictadura?
Luis Giannini: –Nosotros fuimos a un conflicto, en el que no sabíamos a quiénes teníamos alrededor. Acá hay grupos de muchachos que tuvieron a Arévalo como jefe. Y ellos, que tenían 17 años, no sabían quién era este tipo. No podemos saber el pasado de todos. Para eso está el Estado, que debe investigar y llegar al esclarecimiento de cada caso. Nosotros no rescatamos la figura de Arévalo. Él está incluido dentro de los 649 muertos en Malvinas. Sería un trabajo del Estado el considerar si esas personas implicadas en la represión deben ser sacadas de esa nómina.
–En varias ocasiones, TOAS fue vinculada a grupos carapintadas. ¿Tienen relación con ellos?
T.F.: –Desde que acampamos acá (en la Plaza de Mayo), Ernesto Alonso, que hoy preside la Comisión de Malvinas, dijo que estábamos bancados por grupos carapintadas. Y lejos está de ser cierto, porque si no, no habría organismos de Derechos Humanos que nos respaldan, como el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), las Abuelas de Plaza de Mayo, entre otros.
–También se los vinculó a las agresiones que recibieron el diputado José María Díaz Bancalari y el ex combatiente y periodista Edgardo Esteban.
L.G.: –El día que le pegan a Bancalari, yo estaba adelante. Era el acto en el que habló la presidenta sobre el Informe Rattenbach. Vimos unos movimientos ahí, pero no entendíamos bien qué estaba pasando. Al otro día, a la mañana, nos encontramos con que todas las radios nos estaban acusando. En algunos casos, como el de Alfredo Leuco, decían que éramos patoteros, agresivos, que esto era un asentamiento, que tenían que sacarnos a patadas, que no podíamos ensuciar una plaza emblemática. Ningún periodista se nos acercó a preguntarnos si habíamos agredido al diputado.
T. F.: –Y en el caso de Esteban, siempre tuvimos un trato cordial. Nosotros nunca fuimos a atacar a nadie porque no nos interesa.
–¿Y quiénes fueron los agresores?
T.F.: –No sé, porque no los vimos. Pero son actos cobardes, que repudiamos.
–¿Qué significa para ustedes el acampe de Plaza de Mayo?
T.F.: –Esta es una trinchera del sur, un lugar de encuentro donde todos estamos haciendo un poco de catarsis. Yo he visto gente llorar, porque es una causa de la que no se habló durante mucho tiempo. Este es el refugio que el Estado nunca nos dio.
L.G.: –Este es un lugar sagrado, que nos da salud. Acá se fue armando el rompecabezas de la historia de cada uno. Acá compartimos y descargamos lo que no podíamos hablar con la familia. Esta es una herida que vamos a llevar de por vida.
–¿Qué es lo que le reclaman al gobierno nacional?
T.F.: –Todos los que participamos del conflicto somos veteranos de guerra y debemos estar incluidos como tales. Porque nosotros estuvimos expuestos a un posible ataque o a cualquier cosa que pudiera pasar en operaciones militares de guerra. Este no fue el conflicto, exclusivamente, de Malvinas. Fue el conflicto del Atlántico Sur. Son muchos más escenarios que las islas. No sólo las Malvinas, sino el litoral de la Patagonia también. Cualquiera que estuvo ahí, estuvo expuesto al ataque británico. Dejamos nuestros asientos de paz, nuestra casa, nos llevaron al sur y operamos en una zona de riesgo de vida, de guerra.
L.G.: –Entonces, estamos pidiendo que se oficialice la condición de ex combatientes, que nos den la identidad. No vinimos a atacar a un gobierno, como se dijo, vinimos a trabajar y a colaborar con el gobierno.
 
Fuente: Tiempo Argentino.

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