lunes, 11 de febrero de 2013

"ME HE DEDICADO A SER UN RUTEADOR DEL ARTE"

Pedro Aznar abre su cancionero personal en A solas con el mundo, su ultimo disco. Dice que les debe mucho a sus músicos y escritores favoritos, ya que, a través de ellos, descubrió muchos artistas. Se describe como un orfebre en su trabajo.

 
Por:Majo García Moreno

Si algo define a Pedro Aznar es la búsqueda. Incansable, curiosa, exhaustiva. Como artista, siempre está atento a descubrir nuevas músicas, culturas -sin perder sus orígenes-, y en su último disco grabado en vivo, A solas con el mundo, refleja gran parte de este recorrido.
Cantante, bajista, guitarrista, poeta, compositor, productor, amante de los idiomas son algunas de las definiciones que reflejan la actividad de este espíritu inquieto que formó parte de Serú Girán, del Pat Metheny Group, grabó con decenas de artistas locales e internacionales de los más diversos géneros (rock, pop, jazz, tango, folklore, bossa) y que ya tiene editados 14 discos como solista en sus 35 años de carrera.
Grabado en alta definición, el último álbum de Aznar, que presenta este sábado en el Teatro Coliseo, recoge canciones fundamentales en la vida del músico interpretadas con su propia mirada y sensibilidad: "Amelia" (Joni Mitchell), "Y arriba quemando el sol" (Violeta Parra), "Media Verónica" (Andrés Calamaro), entre otras.

-¿Cómo te preparás para este concierto íntimo en un lugar no tan íntimo?
-Sí, el título del disco hace un juego de palabras con eso. La intimidad de las canciones, de hacer un espectáculo unipersonal, pero a la vez estar expuesto a los ojos de todo el mundo. Esa es la magia que tiene este espectáculo, permite que la gente se acerque a las canciones de una manera única, es una apuesta despojada de cualquier parafernalia. Las canciones, ellos y yo. Lo disfruto muy especialmente porque me permite meterme en cada canción y vivirlo de una manera muy personal.
-¿Y cómo se genera ese clima en un teatro grande?
-El clima lo logran las canciones. Mayoritariamente, hablan por sí solas. El trabajo que yo tengo que hacer es no entorpecer, no ponerme en el camino de ellas, dejarlas vivir. No poner al intérprete por delante de la canción. Es el trabajo más difícil porque tenés que encargarte de correr tu persona, sacar tu ego del medio. Que el hecho artístico sea lo que prime y no tu propia satisfacción. Si te podés meter en ese marco de percepción pasás a disfrutarlo como si estuvieras en el público. Buena parte del show estoy con los ojos cerrados, es una manera de ser también espectador de lo que pasa. Ocurre una cosa que es la canción manifestándose, me carga en sus alas y me lleva.
-¿Por qué decidiste tener un registro en un disco de estas canciones que venías tocando?
-Una parte muy importante de haber hecho el disco fue la motivación de que la gente me escribiera y me preguntara por los temas. Yo vengo con este espectáculo hace unos años, paralelamente al show con banda, y me gusta ir cambiando los repertorios. Cuando estaba preparando la versión 2010 busqué canciones que me hicieran sentir que el show estaba renovado y tenía cosas que me entusiasmaban. Si yo me entusiasmo, puedo entusiasmar. Entonces puse un montón de canciones favoritas y cosas que no estaban en mis discos, eran parte de proyectos especiales o de dúos con otros artistas. La gente me empezó a mandar mensajes preguntando en qué disco mío las podían encontrar y vi que había un grupo nutrido de canciones que no habían sido lanzadas en discos propios. Incluso un fan me escribió que tenía que grabarlas y me pareció una excelente idea. Me dieron ganas de grabarlo en vivo, con la misma energía, con la gente presente.
-Vos con estas canciones les abrís a tus seguidores un mundo hacia otros artistas...
-Sí, yo creo que le debo mucho a mis músicos y escritores favoritos. Les debo haberme abierto la puerta a muchos otros autores a los cuales llegué a través de otros que los mencionaban. Siempre me pareció la manera más exquisita de descubrir a un artista, que otro artista te lo recomiende. Inconscientemente me he ido dedicando un poco a eso, a ser un ruteador de arte. A decir, "ojo con esto", "que bueno que está aquello", y la gente eso lo agradece.
-Decís que con A solas con el mundo evocás un momento íntimo que es el de la composición. ¿Con los años cambiaste tu manera de componer?
-Sí, fueron cambiando las motivaciones, la inspiración, la metodología, las herramientas, porque se van renovando, actualizando, a medida que vos cambiás. Los temas son siempre los mismos, hay tres o cuatro grandes temas y sus variaciones. El amor, la soledad, la vida, la muerte, con esto ya hay para unas cuantas reencarnaciones. Lo que cambia es que variaciones de esos temas ocupan y preocupan a tu vida en cada momento. Es muy distinta la temperatura emocional de un disco como Quebrado (2008) que la de este.
-¿Y desde lo musical como fue la variación? Decís que componés de noche...
-Sí, creo que tiene que ver con el recogimiento especial de la noche, hay menos ruidos, del sonido y del ruido mental, la autopista de la información espiritual está muy ocupada durante el día, estamos cargados de pensamientos, y a la noche empieza a percibirse otra cosa. Igual he escrito muchas cosas de día, canciones y poemas. En la noche, tanto el mundo como vos están más calmos, es el momento en que uno se repliega sobre sí mismo y comienza a conectar con algo más interior. Puedo escribir de distintas maneras, en un papel, en un instrumento, tarareando en un grabador, puede aparecer un título que no tiene canción detrás. Uno empieza a tirar de ahí y aparece una canción completa.
-¿Y cómo es tu trabajo desde la traducción y el desafío de no querer cambiar el sentido pero tener que adaptar a nuestro idioma, a la métrica?
-Es inevitable traicionar un poquito. "Traduttore, traditore", dicen los italianos, el traductor siempre es un traidor, y de alguna manera lo es. No podés ser 100% fiel, el trabajo delicado del traductor es encontrar la manera más fiel de representar esa obra en otro idioma. Porque siempre es una representación, es inevitable que sea una reescritura. Es un trabajo fascinante, maravilloso, yo lo disfruto como loco porque ocupa todas mis herramientas: tengo que pensar como músico, como escritor, poeta, letrista, apasionado por los idiomas, público. Tuve muchas lindas satisfacciones con este trabajo, elogio de los autores originales, me da mucho placer.
-¿Y qué te motiva a elegir una traducción?
-Las ganas de haber escrito yo esa canción. Es una linda oportunidad de darle una nueva vida a la canción en castellano y nace otra obra. Un nuevo idioma para una obra es aportarle un montón de nuevas maneras de decir. Estás acotado por una cantidad de palabras. A veces dejo textos y digo: "ahora no lo puedo resolver", tengo una palabra, un concepto que no aparece, y cuanto más insisto, es peor. He dejado cosas por años. Cuando tomás distancias de la obra, esta deja de atribularte, de obsesionarte, y cuando la volvés a leer te sale más natural. Trabajo con diccionarios de rima, de sinónimos, etcétera.
-¿Sos un perfeccionista?
-Un orfebre. Tenés que estar tallando hasta que se da.
-¿Con tus canciones también funciona así o las soltás más rápido?
-Soy muy espontáneo, siento que cuando algo está dicho, ya está dicho, con los poemas también. Soy muy detallista en el después, en la mezcla. En la escritura soy más de borbotón, sale en un chorro, y generalmente eso que salió, es. <

Fuente: Tiempo Argentino

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