miércoles, 20 de febrero de 2013

CUANDO LO BARATO SE HACE CARO

Una recorrida por el Mercado Central, donde compran más de 100 mil personas por semana, da cuenta de los precios reales de los productos básicos y de la especulación.
       

Cuánto cuesta un sachet de leche en el Mercado Central y cuánto en un almacén de barrio en Tablada, Lanús o Liniers? $2,50 en el primero, $2,70 en los últimos. ¿Y en cualquier cadena de supermercados? Entre $6 y $7. No tenga miedo de la calidad, que aunque las marcas sean diferentes, la leche tiene los mismos procesos en origen y hasta tiene mejor sabor. Más de 100 mil personas por semana compran en el mercado. Cada día se suma más gente a las compras comunitarias, tanto a familias de pequeños productores como en el Mercado. ¿Por qué? Los precios allí no varían, y el producto tiene la misma calidad allí o en cualquier mercado.
El Mercado Central de Buenos Aires es el principal centro de abastecimiento de frutas y hortalizas de Argentina y uno de los principales de Latinoamérica. Sólo el sector frutihortícola cuenta con 12 pabellones, 54 puestos cada uno. Es allí donde se abastecen miles de verdulerías, restaurantes, comedores, empresas de catering y supermercados. ¿Cómo hace para aumentar tanto un producto que llega hasta la góndola de un supermercado, que lo único que hace es pasar de mano en mano hasta llegar a la suya?

Números que cierran. Los precios de los productos de primera necesidad son los que una familia –minorista– tiene como referencia a la hora de comprar. Por ejemplo, en frutas lo que más compran y comparan son bananas ($ 6 por kg.), manzanas ($ 14 por 2 kg), naranjas ($ 5 por 2 kg); en verduras, acelga ($ 10 por 4 paquetes), papa negra ($ 10 por 4 kg), cebolla ($ 5 por 2 kg), zapallitos ($ 10 por 2 kg). En lácteos, la leche a 2,50 y el yogur a 4, siguen ganando en la demanda. A la hora de cocinar, ganan el queso cremoso ($ 24 por kg), el port Salut ($ 26) y la muzzarella ($ 33). En el frigorífico que uno elija, el kilo de pollo no pasa de $ 10,50; el maple de huevos blancos, $ 18; y, aunque sea lo que más se lleva, nunca falta el asado ($ 18), cuadril ($ 31), vacío ($ 29) y el kilo de chorizos a $ 17.
Santiago tiene 25 años y es vendedor en un puesto de frutas y verduras. Desde adentro, él sabe del aumento de precios cuando salen del predio: los productos que él vende todos los días, en los supermercados aumentan y varían todos los días. “Hay que pensar que desde que se origina el producto hasta que llega al consumidor mediante un supermercado, puede pasar por cuatro o cinco manos”, dice. “Acá pasa, como máximo, por dos: el productor y el vendedor. Y muchas veces es la misma persona”, cuenta, señalando puestitos en donde pasa. “El problema es que cada mano por la que pasa una fruta o una verdura, en lugar de agregarle valor, le agrega precio: en vez de hacer un producto más enriquecido directamente lo que hace es especular agregándole un poco más”, afirma.
Para Santiago, lo mejor que tiene el mercado es que la mayoría de las frutas y verduras, y también las marcas son nacionales. “Ésa es una de las razones principales por las que miles de personas por día eligen el mercado: precios correctos que vuelven al país”, asegura.
Desde el año pasado, múltiples organizaciones políticas incentivan las compras colectivas. Alquilan micros y cada dos semanas van todos juntos al predio de Tapiales a hacer las compras del mes. Para Aníbal, de la Agrupación Patria Grande de Lanús, “nuestra concepción de los formadores de precios y de las grandes cadenas concentradas es que son los responsables del alza de los precios, que buscan apropiarse de la renta social y quedarse con ese excedente de dinero. Mientras que el mercado interno se reanima, ellos tratan de captar ese excedente”, cuenta. “Y en vez de invertir para aumentar la producción, aumentan los precios y se quedan con más excedente, sumado a que lo hacen todos al mismo tiempo para que no haya posibilidad de acomodarse”.
Los miércoles y sábados se suma la venta de calzados, bazar, farmacia y perfumería. “La diferencia es considerable; hay precios cuatro veces más bajos que en cualquier supermercado. Y lo mejor es que yendo sábado por medio, no vemos casi ninguna diferencia en el precio, la calidad sigue siendo buena, te ofrecen lo mejor y eso no cambia. Hasta la panadería es muy barata: la docena de facturas sale $7”, exclama. “También hacemos compras comunitarias: les compramos a pequeños agricultores, y les pagamos el precio normal, no dos monedas como les pagan en cualquier lado. El Mercado también es parte de todo eso. Queremos que la recuperación económica sea un beneficio para todos, no para unos pocos con cadenas grandes.
 
Fuente: Miradas al Sur

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