sábado, 2 de febrero de 2013

ATTAQUE 77: "NO NOS GUSTAN LOS PARTIDOS POLITICOS"



Los años pasan, los chicos crecen, las costumbres cambian, la música se modifica, pero la esencia sigue ahí. Intacta. De algún modo, así podría resumirse la actualidad de Attaque 77. Aquel cuarteto que nació punk, un cuarto de siglo atrás, y que supo transitar sin traicionarse, y con buena repercusión, los caminos del rock y del pop.

 Por Eduardo Slusarczuk

Y del formato unplugged también. La edición de Acústico, CD+DVD registrado en noviembre de 2011 en el Opera (Ver recuadro Más tranquilo, pero ni un poco manso) se acerca velozmente a convertirse en Disco de Oro, y en marzo sonará en San Pablo y en abril será “despedido” en algún teatro porteño.
En medio de un desayuno “de trabajo” compartido, Mariano Martínez, Luciano Scaglione y Leonardo De Cecco coinciden en que se desenchufaron “por necesidad”. “Era un paso obligado. Muchos artistas, que a nosotros nos gustan y a los que admiramos, lo han hecho. Es como una prueba de supervivencia para tus propias canciones”, explica Martínez.
Scaglione: Es para ver si resisten ese formato.
Martínez: No sé quién dijo que las canciones son buenas cuando se pueden tocar con una guitarra criolla y nada más. Entonces, era una buena forma de analizar ese material.
¿Llegaron a alguna conclusión?
Martínez: Sí. Es un paso bien dado. Descubrimos que sí resisten la prueba. Muchas canciones maduraron, crecieron, con la profundidad del sonido acústico. Además, nos dio la oportunidad de aprender a tocar nuestros instrumentos de otra manera. De mejorar como músicos.
¿Decir que las canciones crecieron significa que ellas también están mejor que antes?
Martínez: No sé si mejor. De alguna manera, crecimos junto con nuestras canciones. Las versiones originales las grabamos cuando teníamos 18 años, y no sabíamos ni tocar. En la etapa en la que todos presentan sus demos, nosotros estábamos haciendo discos que escuchaba todo el mundo, y que, encima, vendían bien. Entonces, ahora nos toca hacer discos buenos.
Scaglione: Tuvimos que aprender a manejar nuestro propio deseo, a elegir lo que queríamos hacer, sin ninguna experiencia previa.
Martínez: Es posible que el éxito repentino del comienzo haya retrasado nuestro aprendizaje, y también la evolución del grupo.
Scaglione: Logramos, además, romper nuestros propios prejuicios, que a veces uno se los carga al público.
¿De qué modo?
Scaglione: Suponiendo que la gente no soporta el cambio, que pide que uno siga siempre igual. Cuando, por ahí, el que no se anima es uno. También está la fantasía de que nadie escuche más un disco tuyo. Sin embargo, en realidad, si sos honesto con vos mismo, no hay chance de que eso suceda.
De todos modos, ustedes pasaron por diferentes estilos. De Ramones al rock clásico y al pop.
Martínez: Nos gusta la historia del rock en general, por eso hay un montón de influencias, que con todas las experiencias que fuimos teniendo con el grupo, forman una gran ensalada. Y esta experiencia nos ayudará a correr un poco más los límites del grupo.
De Cecco: Quizás nuestro próximo disco sea de thrash metal.
Scaglione: Por ahí nos dan ganas de irnos al otro extremo. Sería divertido. Nos motiva mucho buscar cosas nuevas, que no hayamos hecho. El acústico empezó a cubrir esa necesidad de no sentirnos encasillados, de no repetir siempre lo mismo. Son 25 años de carrera. Si no encontramos cosas que nos ofrezcan algo diferente, una suerte de recreo, como este año que vivimos con otra densidad musical, se hace difícil.
¿En qué medida el alejamiento de Ciro potenció esa búsqueda?
De Cecco: No tuvo que ver con eso. Teníamos la idea del acústico desde hacía tiempo, y se dieron los tiempos perfectos, ahora. Una casualidad. En todo caso, si nos liberó, nos liberó de otras cosas.
¿Por ejemplo?
De Cecco: Una crisis siempre es liberadora. Cuando hay un movimiento fuerte, algo queda.
Martínez: Pero a nivel artístico, el grupo no se detiene. Ningún cambio de integrantes motivó que el grupo se quedara, al contrario. La exigencia del grupo es algo bueno para nosotros y para los ex, para motivar un crecimiento personal. Como músicos, y como personas.
Ustedes hablan de Ciro Pertusi como un integrante más, pero desde afuera era percibido como el líder.
Martínez: Eso es para quien está afuera. Tal vez los periodistas muchas veces nos daban como “el grupo de Ciro Pertusi”. Vas a una radio, y enseguida te preguntan por el cantante. Y la gente piensa siempre que el cantante es el líder. Pero se equivoca. Si no, el grupo hoy no existiría más. Pasó con Bersuit y Cordera, con Bahiano y Pericos.
En ambos casos, es el cantante...
De Cecco: Hay alguna cuestión a analizar con respecto a lo que pasa con ese rol.
Martínez: Pareciera que si se va el cantante no hay futuro para la banda. Pero ahí es cuando se nota si el grupo tiene espalda para sobrellevar esa situación.
Scaglione: Creo que, a veces, después de tanto que se lo dicen, el cantante se va creyendo que es el grupo de él. Y no. El grupo es la unión de capacidades distintas.
De Cecco: A mí me parece que es importante que se vea esa horizontalidad, que no todo el mundo ve, y que es lo que nos interesa mostrar.
Martínez: Siempre creímos que el grupo trasciende a las individualidades. Cuando no quiso estar más, Ciro no estuvo más, y el grupo siguió. Una banda de rock es un lugar conflictivo. Pero así como nos tocó hacer discos antes de aprender a tocar, esto nos sirvió para desarrollar la paciencia y la intención de entendernos.
Scaglione: Aprendimos que hay momentos en los que somos recontraamigos, y otros en los que somos compañeros de grupo.
De Cecco: Cada uno sabe lo que le molesta a uno del otro.
Martínez: Por eso, ni siquiera le dimos el gusto al afuera de pelearnos con Ciro. Hubiese sido noticia que nos cagáramos a palos. Pero no. Los grupos, cuando se vuelven exitosos, se convierten en empresas y se alejan del hecho artístico. Nosotros, en cambio, tenemos por delante el desafío de hacer nuestro mejor disco.

Fuente: Clarin

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