martes, 16 de octubre de 2012

"ESTA REVOLUCION ES PARA QUE LA GENTE VIVA BIEN"

Gabriela Montaño, presidenta del senado de Bolivia. Estuvo en Buenos Aires, invitada por el Movimiento por una nueva Constitución Emancipadora.
 
Por Javier Borelli.
 
En enero de este año el proceso de cambio que se inició en Bolivia con la llegada al poder del primer presidente indígena se anotó un nuevo hito revolucionario. Desde entonces sus dos Cámaras legislativas son presididas por mujeres. "Somos más de la mitad en el Senado, fuimos hasta el año pasado más de la mitad del Gabinete, en la justicia la candidata más votada en la primera elección de las altas autoridades del órgano judicial fue una mujer. Pero somos conscientes de que eso no basta", cuenta a Tiempo Argentino Gabriela Montaño, senadora del Movimiento al Socialismo (MAS) y máxima autoridad en la Cámara Alta boliviana. "No alcanza con que estemos ahí si no tenemos el compromiso de construir lo que dice la letra de nuestra Constitución en términos de derechos y de vidas concretas para las mujeres, si no estamos construyendo algo distinto a lo que vivimos. Va a bastar cuando veamos que la vida de las mujeres cambia", agrega, a sabiendas de que el camino para esos logros es largo. Sin embargo, ella cuenta con la certeza de que ya se han dado los primeros pasos.
La lucha por los derechos de la mujer es una de las tantas batallas que la sociedad boliviana aún está procesando en un momento que Montaño todavía define como de "construcción del Estado Plurinacional". Tal es así que hasta esas últimas dos palabras todavía deben ser internalizadas en todos los ámbitos tras remplazar a "República" en el nombre oficial del país desde 2009. Por supuesto que su significación va más allá de la mera formalidad, pero "hay cambios que requieren procesos más largos", señala la presidenta del Senado. Entre ellos, la formación de una nueva estructura estatal.

–¿Cómo afectó al proceso boliviano el hecho de tener cuadros que nunca habían formado parte del gobierno?
–Hemos ido venciendo poco a poco eso de haber sido siempre oposición e, incluso, una oposición con poco acceso a los espacios de debate político, como el Parlamento. En ese marco, un déficit que el presidente (Evo Morales) ha mencionado varias veces es el tema de la corrupción. Y un ejemplo de ello fue el ex presidente de YPFB, Santos Ramírez, que también fue presidente del Senado y uno de los políticos del MAS de trayectoria más sólida, que ahora está en la cárcel (NdR: fue condenado en enero a 12 años de prisión por recibir una coima). Pero ese proceso, que fue doloroso, nos enorgullece porque prueba que en el gobierno del MAS no se tapa a nadie. No importa a qué altura esté o qué nivel ocupe. Tiene que ver con la profundización de una ética y una mística del proceso que es una matriz y el sustento de todo.
–El vicepresidente Álvaro García Linera describió que los intentos destituyentes que sufrió el gobierno en los últimos años tuvieron "mecanismos de conspiración más sofisticados". ¿Cómo podría describirlos?
–El intento de golpe de Estado cívico prefectural de 2008 fue muy torpe. No hay que olvidarse que la arremetida contra el gobierno fue tres semanas después de un referéndum que pretendía ser revocatorio para el presidente y que ganó con más de un 60 por ciento. Yo tengo una manera de ver eso que es que desde la oposición nunca se juega solamente al mecanismo democrático. Siempre hay un plan B que pretende romper el orden constitucional. Ya sea en 2008 por la vía de mucha violencia y toma de instituciones o ahora en un intento de mostrar al símbolo del gobierno, que es un presidente indígena, chocando con pueblos indígenas. Más o menos sofisticadamente se juega en dos tablas de ajedrez paralelas. Cuando se mueve una ficha en una tabla, se produce un movimiento en la otra. Lo que hay que tener claro entonces es que esa oposición ha decidido no jugar solamente en la cancha democrática.
–¿Y cómo se ve eso en el caso del reclamo contra la construcción de una carretera en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure (Tipnis)?
–Se ve en que todos los líderes de esa marcha están desprestigiados en este momento. Por ejemplo, el dirigente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), Adolfo Chávez, ha sido desconocido en 12 de sus 13 regionales. Por supuesto que la oposición dice que el gobierno está atrás de ello, pero esa lectura sólo enseña que piensan que los indígenas son títeres de alguien más, como lo creyeron siempre. Y ese entramado queda demostrado cuando los dirigentes se oponen a un derecho como la consulta indígena, que ha sido peleado por los pueblos indígenas a nivel mundial durante mucho tiempo. Los dirigentes no quieren consulta porque allí la definición estaría en el ámbito colectivo.
–Algunos analistas también plantearon que el conflicto del Tipnis muestra la confrontación entre la necesidad de desarrollo y el respeto por la tradición de los pueblos indígenas y su cultura…
–Se quiere mostrar una contraposición absoluta entre desarrollo y respeto a la madre tierra, pero eso es una dicotomía falsa que nos pone en un callejón sin salida. Nosotros creemos en un Estado Plurinacional. Pero no en uno que distribuya pobreza, sino que reconozca a los pueblos originarios y que distribuya riqueza, educación, salud. Si creyéramos en la dicotomía tenemos que irnos a nuestra casa, porque no hay Estado que construir. Esa es la trampa. Porque nos vieron como un país que es fuente de materias primas y así nos siguen viendo quienes se creen amos del mundo. Pero la soberanía que estamos construyendo implica decir que no somos reserva de ellos. Nosotros vamos a tomar la decisión de cuándo, qué y cómo desarrollamos nuestros países. Queremos un Estado Plurinacional donde la gente viva bien, y para eso no podemos ser el reservorio de alguien más de agua, litio o gas. «
La consulta sobre el tipnis
Tras la primera marcha de los pueblos del Tipnis, el presidente Evo Morales decidió suspender la construcción de una carretera que atravesaba el Parque Nacional y convocar a una consulta. "El proceso de consulta no es habitual en el ámbito democrático que conocemos. Es un espacio de diálogo intercultural que permite que el Estado y los pueblos indígenas lleguen a un acuerdo. Para ello, se consideran los mecanismos de decisión de cada pueblo según sus propias instituciones", explica Montaño, marcando cómo funciona en la práctica la nueva Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia. En el caso del Tipnis, "casi todos los pueblos funcionan con asambleas comunales, corregidores y un espacio que es el encuentro de corregidores. Entre cada momento de encuentro funcionan tres subcentrales: la del Tipnis, el Secure y Conisur que aplican las decisiones que se van tomando en el encuentro de corregidores. Ahí se va a consultar”, explicó.
 
Fuente: Tiempo Argentino

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