jueves, 11 de octubre de 2012

LOS "SOLDADOS" QUE COMBATEN LA POBREZA

El Ejército de Salvación realiza una acción solidaria en muchos países inspirada en una organización y disciplina militares, pero con gran sentido evangélico. En la Argentina, su labor social es muy intensa.

Por María Montero
 
"No se puede predicar la salvación al que tiene frío y hambre". Así, más o menos,

dijo William Booth cuando comenzó una de las iglesias más conocidas en el mundo: el Ejército de Salvación. La idea de mostrar el amor de Dios a través de acciones concretas llevó a este pastor metodista, en 1865, a predicar a la gente marginada de Londres. Su intención era que las personas convertidas fueran incorporadas a las iglesias que ya existían. Pero las iglesias no querían recibir estas personas "de las calles" en sus congregaciones. De manera que no tuvo otra alternativa que crear una iglesia especialmente para ellos. También pensaba que el sistema militar funcionaba bien para atender a la gente y que sus miembros estaban realmente involucrados en una guerra contra el mal y la injusticia. Bajo esa inspiración surgió el Ejército de Salvación, cuyo signo distintivo en el mundo es el trabajo con la gente carenciada. El mayor Rodolfo Juárez, director de la Iglesia en Buenos Aires explica que, como todo ejército, sus miembros son "soldados". Y explica: "Hay un general, coroneles que tienen una responsabilidad regional y mayores que son quienes están a cargo de una ciudad. A los pastores egresados del semina- rio y que dedican su vida a la misión se los llama oficiales y a los seminaristas, cadetes", precisa. Todos participan en un cuerpo salvacionista, que es la iglesia local con sus servicios sociales, siendo su misión fundamental anunciar el evangelio, formar santos y ayudar al necesitado.

Desde 1890, cuando llegó al país junto con los ferrocarriles ingleses, el Ejército de Salvación se instaló en lugares de mayor necesidad social como lo hacen en todo el mundo. En la ciudad de Buenos Aires cuenta con 13 templos que congregan a unos 1800 fieles; dos hogares donde albergan 80 hombres y 50 mujeres en situación de calle. En las localidades bonaerenses de San Martín y Quilmes funcionan los hogares de ancianos para mayores desamparados. En esta última, además, hay un centro de rehabilitación de adicciones. En las provincias de Entre Ríos y Chaco tienen guarderías y centros infantiles. Y en el resto del país atienden comedores comunitarios, oficinas de orientación social y bolsas de trabajo para la inserción laboral de los marginados.

Durante la noche, la actividad del Ejército no cesa. Sus miembros se acercan a las plazas, estaciones de tren y hospitales a repartir alimentos. Juárez cuenta que este

año, el "operativo sopa", que consistía en dar una taza caliente de ese alimento "fue un alivio para cientos de personas que tienen que soportar las frías noches de invierno a la intemperie".

En estos operativos nocturnos trabaja también un equipo de enfermeros que realiza campañas de vacunación y programas de capacitación y prevención de enfermedades. Además, ante catástrofes, están capacitados para socorrer física, emocional y espiritualmente a los afectados.

Tal vez lo más conocido de su obra sea el servicio de Escudo Rojo: tiendas de venta benéfica donde se recibe toda clase de donaciones, desde ropa hasta muebles, que son reparados y puestos a la venta a un precio accesible. El más antiguo funciona en el barrio porteño de Pompeya. "Algunas cosas van directamente a quienes las necesitan –señala Juárez- y con el dinero de las que se venden se sostiene la acción social de la Obra". Durante el último año, el Ejército de Salvación brindó cama y comida a más de 100 mil hombres y mujeres, distribuyó 70 mil comidas en la vía pública y entregó más de 7 mil bolsas de alimentos para familias carenciadas. Y retira las donaciones a domicilio llamando a: (011) 4911-781/7561/7585.
 
Fuente: Valores Religiosos.

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