miércoles, 31 de octubre de 2012

"TOLERANCIA CERO PARA LOS BARRABRAVAS"

Florencia Arietto, jefa de Seguridad de Independiente. Es la mujer que se le planta a la delincuencia organizada en las hinchadas del fútbol. Cree que hay que combatir a los violentos que hacen negocios pero “tenderles la mano a los pibitos” que también son víctimas. Convicciones, seguridad y belleza. “Voy a la cancha con pollera y tacos”, dice.
 
Por Tomás Eliaschev
 
Desembarcó en el complejo mundo del fútbol para una misión ardua con resultados inciertos. Si logra su cometido, se habrá comenzado a dar un paso histórico, no sólo para la vida deportiva del país sino para el sistema político. Desde lo que asume como un “compromiso militante”, Florencia Arietto se propone acabar con la violencia en el fútbol y lograr que la familia vuelva a la cancha. Como jefa de seguridad de Independiente, tiene un importante desafío por delante. En un mundo machista como el futbolístico, busca ponerles un límite a los cabecillas del matonaje. Sin dejar de usar tacos y maquillaje. Como cuando saltó al ruedo mediático para defender a un joven, Brian Barrera, acusado del crimen del ingeniero Barrenechea.
Del lenguaje legal al argot callejero, esta abogada defensora de los derechos humanos habla de igual a igual con menores en conflicto con la ley penal así como con los más importantes funcionarios. Usuaria intensa de las redes sociales y formada políticamente en la admiración a Eva Duarte de Perón, Arietto no pasa inadvertida. Desechó ofertas laborales con menos exposición y mejor sueldo, como asesorar al gobierno de Chubut en seguridad democrática, y dio el salto al vacío. Con un sueldo de 7 mil pesos por mes que factura como monotributista, asumió una batalla crucial. “El barrabrava es antes que nada un delincuente común. Es el que mata para robar un auto o secuestra para pedir un rescate. En esa idea errónea del aguante que se profundizó en los ’90, ese tipo se convirtió en la ‘fiesta’ porque no permite a nadie más entrar con bombos. Manejan todo entre cinco o seis personas, el resto mira de afuera y ellos cantan lo que quieren. Si ellos te habilitan podés entrar una bandera”, explica, enérgica, en una conversación con Veintitrés, en su oficina de la avenida Mitre, sede del Rojo. “Es una batalla cultural, tenemos que empezar a deconstruir culturalmente esa idea. Eso es delincuencia camuflada de aguante. Los barrabravas son los grupos de tareas del fútbol. Gente sucia que vende su prontuario, que saca privilegios de los clubes. No aportan nada, sino que depredan”, define. En ese punto concentra su atención. Arietto tiene muy clara la situación actual que sufre el hincha común: “Ingresar al estadio se transformó en una carrera de obstáculos. Que la requisa, que los cacheos. Si no existieran estos grupos, entraríamos todos en familia, tranquilos”.

–En Inglaterra se logró terminar con los hooligans, pero acá los barras parecen tener mayor protección.

–Son grupos de tareas del fútbol que después se replican donde se los necesita. Son gente que para la idea de la vieja política, donde la política es aparato, estructura y nada más, sin contenido, resultan necesarios. Hay un concepto arraigado en la sociedad argentina de que si sos político sos ladrón. Y el ladrón necesita alguien que le cuide lo que robó. El culata del ladrón –que es un político que debería proteger a la gente– es un barrabrava que se camufla después detrás de la “fiesta”. Están protegidos por gente con poder: políticos, policías, jueces y fiscales. Es una discusión de planificación estratégica de política criminal. Si combatimos con la ley a la delincuencia organizada llamada barra brava, baja considerablemente la tasa de criminalidad en términos generales, es decir, la inseguridad que padece la gente en la calle.

–¿Qué aspectos se plantean en esta política criminal?

–Me preocupan los chicos jóvenes, que son la base que usan los barras. Como se dice en la jerga, son los mulitos. Son pibes que tal vez yo conocí en un instituto de menores. No los voy a excluir más de lo que ya están. Voy a tratar de ver en qué lugar puedo encontrarme con ellos, para darles una oportunidad. Hay pibes de 17 años que por ahí están pegados a la barra porque es como si fuese su papá, quizá de chiquitos comieron una vez por día, quizá no tienen padres. Y se criaron en lugares donde las cosas se arreglan a los tiros. Esos pibitos, si no son soldaditos de los narcos son mulos de los barras. Con esos pibes hay que trabajar. No vengo a hacer demagogia de decir “tolerancia cero”. Tolerancia cero para los delincuentes barrabravas que manejan los negocios, que te aprietan. A los pibitos hay que tenderles la mano. Si les aplico el derecho de admisión a 300 pibes, ¿qué hacemos con ellos?

–¿Qué se proponen?

–Individualizar a los pibes. Ir a la casa, conocerlos. Preguntarles con quién van a la cancha. Averiguar si tienen hijos, y si es así ver si estudian, si tienen problemas de salud. Si quieren ir a la escuela, conseguirles becas. O conseguirles para que vayan a la pileta del club. Buscar la manera de incluirlos socialmente. Expulsarlos no me sirve. Expulsar, sólo a los cabecillas. Hay un general y cinco coroneles. Todos los demás son mulos. No me voy a agarrar con ellos. Eso lo hacen los perdedores.

–¿Cómo funciona el tema del derecho de admisión?

–Es coyuntural, un paliativo. En los casos de personas a las que les aplicamos el derecho de admisión, lo tenemos fundamentado. No me interesa dejar a mil personas sin entrar. Ahora tenemos 25 personas que no pueden entrar. Son los que entraron a la oficina de la presidencia del club y privaron ilegítimamente de la libertad al presidente Cantero. Está filmado que le cerraron la puerta y le impidieron la libre circulación. Es gente que ha incitado a la violencia, que faltó el respeto colgando banderas provocativas homenajeando a una persona que nos había amenazado a nosotros días antes. No me gustan la arbitrariedad ni la injusticia. Estudié abogacía para combatir la injusticia.

–¿Cómo caracteriza a personajes como Bebote Álvarez?

–No comments. No tengo nada que decir. Uno más de los tantos delincuentes barrabravas que vivieron del club.

–¿Qué rol tiene Julio Grondona, eternamente a cargo de la AFA?

–La verdad, no tengo nada que decir. Hoy te estoy dando una nota con un rol institucional. Y la política mía es contagiar a los clubes, cada uno en sus circunstancias. Apelo a que vean que se puede. Hay dirigentes que quizá tengan miedo y no se sienten capacitados para hacerlo. Mi idea es que se genere un polo de trabajo en lo que es Avellaneda: Arsenal, Racing e Independiente. Por lo menos un protocolo básico de actuación, sobre ingresos y egresos, el trabajo operativo de la policía. Después ver si eso funciona. Y sumar a Quilmes y Lanús, todo lo que es el sur del conurbano.

–¿Qué vinculo tienen Moyano padre e hijo con la barra brava de Independiente?

–No tengo nada que decir. No tengo pruebas de que haya vínculos. Yo planifico en base a hechos, en el derecho esto es sagrado. Después hay interpretaciones. Si no tengo un hecho concreto en el cual basarme, las especulaciones son sólo eso, capaz que algún pibito que está preso mató a Kennedy. Yo me baso en la realidad, es lo único que tengo.

–¿Sufrió amenazas?

–Sí. Me amenazaron. Yo ya investigué a la Bonaerense. No me entra ni una bala. En el 2008, cuando asumí la defensa de un pibe al que querían acusar de algo que no hizo, yo no era conocida. Estábamos solas, con las dos maestras de Brian. Y las comisarías de La Matanza son complicadas. Alguien me dijo: ¿cómo no te van a amenazar si te enfrentaste al poder por defender a un excluido? Estoy curtida. No soy kamikaze. Sé lo que hago. Elegí una profesión que no es la de los mercenarios que defienden ricos sino la de defender a los débiles.

–¿Sufre la discriminación por ser mujer?

–Son las puteadas típicas. El que la pasa mal es mi novio, que se enferma con las barbaridades que me dicen. Todavía nos faltan muchas posibilidades de desarrollo a las mujeres. Los hombres nos oprimieron durante mucho tiempo. Ahora que estamos a cargo nos la tenemos que bancar. Somos las pioneras. Viene primero la presidenta Cristina Fernández. Está la ministra Nilda Garré, y no somos muchas más las que estamos en lugares que aparentemente deberían ser para hombres. Todos me preguntan cómo voy vestida a la cancha. Voy con pollera y tacos. Tampoco me voy a ir en minishort. Voy vestida de la misma manera que voy a tribunales o a un penal. Te dicen no vayas con tacos, afeate, amachate, si no parece que sos tilinga. Y la verdad que no lo soy. Estoy una hora en la peluquería y con las uñas pintadas, pero no soy tilinga. Soy más mala que cualquier macho de barba. Leí Maquiavelo para hacer los operativos. Si te aman, te pueden odiar. Si te temen, te amen o te odien, te van a temer.

–En su nuevo rol, ¿qué relación tuvo con la policía?

–Nadie me puede acusar de estar con la Bonaerense, pero los planetas se alinearon. En la Superintendencia de zona sur, que es la tercera línea de jerarquía de la Bonaerense, asumió una persona de 44 años, Néstor Larrauri, un tipo muy joven, comprometido, doctor en derecho. Le cambia el perfil al típico “comi” de la Bonaerense. Tiene el legajo limpio: ascendió con la resolución de cuando León Arslanian era ministro, que el que estudiaba ascendía. Llego a general siendo joven. Es un demócrata que cree que el orden no es represión. A los dos días que asumí, pidió reunirse conmigo y Cantero. A esto se suma que hay un nuevo jefe de la Departamental Lanús. Y que cambiaron al comisario de la primera de Avellaneda con el que habíamos tenido problemas. Además, los fiscales de Avellaneda se comprometieron a actuar rápidamente y estar a disposición.

–Usted criticó a la Bonaerense cuando pocos lo hacían. ¿Qué le pareció la resolución del Senado provincial sobre la investigación del caso Candela?

–Desde el principio me pareció que estaba todo armado y lo escribí en mi blog, donde planteé mis dudas sobre el caso, que se confirmaron. Encarcelaron perejiles para ocultar una vendetta de narcos protegidos por policías. Si se escarba un poco y se hace una investigación más responsable, se va a ver que va a caer algún barrabrava delincuente de Chacarita. De la criminalidad organizada del partido de San Martín, el 70 por ciento son barrabravas delincuentes de Chacarita.
 
Fuente: Revista Veintitres.

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