martes, 16 de marzo de 2010

OTRO SUICIDIO EN UNA COMISARÍA


Matías Pena tenía 29 años. Estaba en pareja con una joven con la que tuvo tres hijos. Curiosamente, era hija de un ex comisario de la Federal, con el que no se llevaba bien. Lo detuvieron el 4 de marzo y menos de una hora después apareció muerto.

Un joven que fue detenido por bonaerenses de la comisaría 2ª de Lanús, el 4 de marzo pasado, ese mismo día apareció muerto, ahorcado con su remera, en el calabozo. Según la versión policial, se suicidó. Los familiares sostienen que existen demasiadas dudas y puntos oscuros. El joven estaba en pareja y tenía tres hijos con la hija de un comisario retirado de la Federal. Fue ese mismo comisario el que recibió a los familiares del joven en la misma comisaría en que apareció “suicidada” la víctima. Todo ocurrió entre las 3 y las 3.40 del jueves 4 de marzo. El joven se llamaba Matías Pena, de 29 años. Entre los puntos oscuros que sostienen los familiares, el hecho de que se colgara de una altura de 1,60 metro, cuando la víctima medía 1,90 resulta sugerente al menos para la investigación de la autopsia. “Cómo se mata, por qué llaman a la familia en último lugar cuando sabían que estaba muerto. Queremos que nos respondan esas dudas”, sentenció Pablo López, amigo de Matías. La causa quedó abierta en la UFI Nº 9 de Lomas de Zamora por “averiguación de causales de muerte”, mientras los familiares y amigos marchan pidiendo “Justicia por Matías”.

“Era una de las personas más fuertes que conocí. Tuvo cinco mil problemas, pero siempre le dio para adelante. Ultimamente, tenía problemas con su mujer, pero para él sus tres hijos eran todo y nunca los hubiese dejado solos”, graficó el amigo de Pena. En su última noche, los problemas de pareja de Matías habrían sido el detonante que lo llevó a quedar detenido. En la madrugada del 4 de marzo, el joven llegó por primera vez a la comisaría 2ª, luego de pelearse con otro muchacho al que vio junto a su novia –madre de sus tres hijos– caminando a la salida del local New Bar, ubicado en el centro de Lanús, pero ambos quedaron rápidamente liberados.

Según la versión policial, lo que provocó la detención de Pena fue que luego se dirigió hasta el mismo bar y rompió los vidrios del local gritando contra algunas de las personas que estaban adentro –aunque los dueños del local dijeron no reconocerlo en el momento del hecho–. La detención se produjo minutos después, en un kiosco a la vuelta de la casa de Matías, cuando él hablaba por teléfono.

“Estaba hablando con su mujer por teléfono y se peleó. Después el padre de ella le cortó la comunicación”, contó Nelson Pena, hermano de Matías. Las personas cercanas a Matías aseguran que la relación con el padre de su novia –un policía retirado de la Federal– no era buena. El hermano de Matías denunció que su hermano, hace poco más de un año, le comentó sobre una amenaza de muerte que había recibido por parte del abuelo de sus hijos.

Desde la detención en el kiosco hasta que el joven murió en una celda de la comisaría 2ª pasó menos de media hora. “El personal de guardia dice que no vio nada porque no llegaba a divisar el calabozo donde estaba Matías. Mientras que los detenidos aseguran que estaban durmiendo y uno solo dijo haber escuchado una respiración agitada”, explicó el abogado de la familia Pena, Sergio Smietniansky.

Los primeros en llegar a la comisaría fueron los dueños del bar atacado, que tuvieron que reconocer el cuerpo de Matías. Detrás de ellos llegaron la novia de Matías y su padre. “Me llamaron recién a las 7 de la mañana cuando estaba camino al trabajo. ‘Su hermano está en un problema grave’ fue lo único que me dijeron”, contó Nelson.

Cuatro horas estuvo Nelson en la comisaría 2ª sin que le contaran qué pasaba. Hasta que el padre de la novia de su hermano le confesó “que no se llevaban bien, pero que lo quiso ayudar, me habló de cosas malas como que mi hermano era falopero y, en un momento, al pasar me dice que se suicidó. Salí corriendo hacia adentro de la comisaría, pero no me dejaban pasar. Es todo raro, no entiendo”.

Por lo pronto, la causa tramita en la UFI Nº 9 de Lomas de Zamora y en la próxima semana se ordenará una pericia para probar la resistencia de la remera y comprobar si la tela pudo aguantar los 90 kilos que pesaba Matías. Smietniansky agregó que deberá probarse cómo pudo ahorcarse si el lugar de donde colgaba la tela lo obligaba a estar de cuclillas. Mientras, familiares y amigos continuarán marchando cada jueves a las 19 desde Illia y Salta a la comisaría hasta que se resuelvan todas las preguntas sobre la muerte del joven.

Informe: Nahuel Lag

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