lunes, 9 de septiembre de 2013

"EL FAP GIRO A LA DERECHA"

Militan en el partido de Binner pero critican a su líder, la alianza con la UCR y piden la reforma de la Constitución. El rol de la oposición.

POR TALI GOLDMAN

La persistencia es una cualidad que tiene un alto grado de valoración. En una pareja, en una amistad, en una relación laboral, uno “aguanta” ciertas cuestiones que no lo conforman del todo y que lo llevan a uno a hacer la vista gorda. Pero llega un día, ese día, en que todo explota, los trapitos se exponen al sol y nunca nadie sabe en qué puede derivar. En política es igual. Así lo reflejan Andrés Lorusso, de 24 años, secretario adjunto de la juventud del Partido Socialista, y Maia Lata, de 28, concejal de Avellaneda desde el 2011 por el Frente Amplio Progresista. Ambos tienen ocho pedidos de expulsión por parte del espacio que lidera Hermes Binner porque, básicamente, están absolutamente en contra del rumbo que tomó el partido. “Hoy por hoy el Partido Socialista está huérfano de debate interno”, explican a dúo en diálogo con Veintitrés.

Los dos empezaron a militar en sus barrios hace casi diez años. El acercamiento al partido se dio casi por casualidad, pero encontraron en el socialismo muchos valores que los representaban. “Me gustaba mucho en ese momento Jorge Rivas y yo me consideraba una persona de izquierda democrática. Me parecía que la vía parlamentaria que plantea el socialismo era una buena alternativa y militaba mucho desde lo territorial. Desde la juventud socialista nos sentíamos con libertad para trabajar y para movernos”, cuenta Lorusso. Maia militaba en asambleas barriales y llegó al partido a través del trabajo en una biblioteca popular donde conoció los pilares de lo que luego abrazaría como ideales. Pero el lugar para los jóvenes dentro del partido no fue el que esperaban. “Hay dos camadas muy marcadas. Una de los mayores de 60 y otra los menores de 30. En el medio no hay mucha militancia. Por eso la construcción juvenil tuvo sus altibajos, no había desde la dirigencia mucho fomento a la militancia. Cuando nuestro espacio empezó a tomar un poco más de cuerpo nos empezaron a mirar de otra forma, con malos ojos, porque estábamos empezando a confrontar con el poder del establishment partidario. Teníamos votos propios, armábamos listas, dábamos los debates. El Partido Socialista tiene una forma muy sectaria de hacer política y nosotros queremos seguir avanzando y creemos más en una lógica movimientista que partidaria”.

Por eso miraron de manera positiva la gestación del Frente Amplio Progresista en 2011. Tanto Andrés como Maia tuvieron mucha incidencia en el armado de listas de las diferentes secciones del conurbano bonaerense y, por caso, ella se consagró como concejal, siendo la dirigente más joven con un cargo de todo el FAP. “En un principio nos entusiasmó la idea de hacer algo ajeno al bipartidismo y que tenía como horizonte la experiencia uruguaya. En el frente en Uruguay las organizaciones sociales y comunitarias tienen incidencia política dentro del partido y eso está institucionalizado. Progresista es también el que trabaja en las entidades intermedias desinteresadamente. Fue una buena lectura la de no cerrar con el radicalismo, y justamente el socialismo iba a ser la garantía de que ese frente iba a ser de izquierda”.

–¿Y qué pasó después de la elección?

Andrés Lorusso: –El FAP dio un giro hacia una derecha y hacia un antikirchnerismo duro. El partido había apoyado las leyes más importantes de estos años: la ley de medios, la restitución de los fondos de las AFJP, la expropiación de Aerolíneas, el matrimonio igualitario. Ahora el partido no acompañó nada. Binner empezó a decir que hay que pagarles a los fondos buitre, apoyó a Capriles en Venezuela. Dijo que no tenía límites con quien juntarse, fue a asesorarse al Banco Mundial, a hablar con el FMI. Conformó una lista para consejeros de la Magistratura con toda la oposición.
Maia Lata: –En un principio pensamos que Binner estaba mal asesorado. En 2011 fuimos en nuestra plataforma con propuestas en las que estaba la reforma de la Constitución para ir hacia un sistema parlamentario. Por eso, empezamos a chocar con el partido cuando nosotros planteamos que no íbamos a salir a juntar firmas en contra de la reforma constitucional y en contra de una “re-re de Cristina”, que fue como el caballito de batalla apenas fueron las elecciones. Eso ni siquiera estaba en agenda y fue claro que el partido quiso visualizarse como oposición y lograr un punto de coincidencia entre todos.

–¿Por qué creen que eso sucedió?

A.L.: –Esto tiene que ver con que Binner se ve con posibilidades de ser el Capriles argentino y de aglutinar toda la oposición, entonces tiene esos gestos.

M.L.: –En un principio el planteo del FAP fue certero a la hora de relacionarse con el kirchnerismo y por eso obtuvo el segundo lugar en 2011 con la idea de ser una oposición constructiva, crítica de algunas cosas pero poniéndose del lado de que hay que estar para trabajar. Nosotros siempre planteamos esta frase que la tomamos como lema: lo que es bueno para la Argentina es bueno para el socialismo.

–¿Cómo funcionó el partido durante estos dos años?

A.L.: –Mal. Se hace una reunión del partido cada dos meses y medio, no convocan a todos los miembros. No hay un partido activo decidiendo el rumbo y las políticas activas que tiene que tomar. No quiso imponer en la agenda cuestiones como la declaración de servicios públicos a los celulares o sacar el IVA de los productos de la canasta básica. Las decisiones las toma un grupito muy reducido y después baja las definiciones cerradas, como lo fue el acuerdo con el radicalismo para estas elecciones: un acuerdo hecho a espaldas de las bases y de la militancia. En el partido no están acostumbrados a dar el debate.

–¿Ustedes plantearon una reforma constitucional?

A.L.: –Es que la Constitución hay que reformarla, hay estructuras conservadoras que tienen que cambiar. El Poder Judicial necesita ser reformado. ¿Cómo nos vamos a oponer a una democratización de la Justicia? Vos como un partido de izquierda tenés que plantear que las estructuras conservadoras tienen que ser reformadas. Pero hacen política en función de salir en un pirulito en Clarín y nosotros no estamos de acuerdo con eso.

–Ustedes fueron muy activos durante el debate a favor de ampliar el voto a los 16 años…

M.L.: –Por supuesto y por eso hoy el socialismo no tiene argumentos para ir a buscar el voto de los jóvenes. Porque ante una ampliación de derechos te levantaste y te fuiste del recinto. Había que quedarse a dar el debate más allá de lo desafortunado que haya sido ese momento. Estás para eso, para votar. Pero la verdad es que se levantaron porque iban a terminar votando todos divididos.

A.L.: –En estos años hubo un reflorecer de la juventud y una “latinoamericanización” de los jóvenes y eso es algo que para nosotros es muy importante pero que el Partido Socialista no rescata, porque es un claro legado de Hugo Chávez. 

Fuente: Revista Veintitrés.

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