miércoles, 11 de septiembre de 2013

LA POLÉMICA ES MAS FUERTE

Ante el estreno del musical, los artistas que frecuentaban a Tanguito en La Perla denuncian que se traiciona su espíritu bohemio. La carta en la que prohibieron el uso de las canciones. Lernoud, Nebbia y Piñeyro discuten: ¿qué diría Tanguito?

POR BRUNO LAZZARO Y DEBORAH MANIOWICZ



La necrofilia siempre fue un buen negocio en el mundo del rock”, sentencia Litto Nebbia. “Si Tanguito se entera se pega un tiro en los huevos. Tipos bailando con sus canciones. Un bochorno”, agrega Alberto “Pipo” Lernoud. El enojo de los artistas que compartieron con José Alberto Iglesias Correa, más conocido como Tanguito, las noches en los míticos bares La Cueva y La Perla en la década del ’60, ante el estreno del musical basado en la taquillera película Tango Feroz, no es sólo una crítica al mercado capitalista. La obra está dirigida por Ariel del Mastro sobre el libro original de Aída Bortnik y Marcelo Piñeyro. Y aunque el director le aclaró a Veintitrés que “no quise copiar la película: eso es patético”, el estreno reavivó la histórica polémica por el trato que recibieron los amigos de Tanguito en el film y por la distorsión de la historia sobre la vida del músico. 

“De la obra de teatro no tengo nada para decir porque nadie me invitó al estreno. Será que no quieren que la vea, pero es raro porque soy Aída Bortnik, no soy Juana Pérez. Yo escribí la historia. Que me hayan dejado afuera es de una grosería que no tiene nombre”, aclara la guionista antes de referirse a la histórica polémica: “Me cansé de repetir que Tango Feroz no recrea la vida de Tanguito. Tango es un personaje que está inspirado en varios personajes de la época, como Moris o Litto Nebbia. Es una historia de ficción que busca contar un momento histórico. Me causa gracia que en el 2013 algunos músicos sigan ofendidos”. 

Pero el cruce reciente no sólo incluyó verborragia. También aparecieron documentos inéditos que ayudan a fogonear el debate, como una carta fechada el 5 de agosto de 1988 donde Lernoud, Javier Martínez y Mauricio “Moris” Birabent le piden a Sadaic (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) que no autorice la utilización de sus canciones en la película. 

Por eso, clásicos del rock nacional como “La princesa dorada”, “Jugo de tomate frío”, de Manal, o “De nada sirve”, de Moris, no aparecen en la película. Tampoco “La Balsa”, que tantos dolores de cabeza le trajo a Piñeyro, ya que los derechos del tema eran compartidos entre la madre de Tanguito, que se los cedió al director, y Nebbia, que no autorizó el audio.

La nómina original de actores y técnicos también era otra. Por caso, el proyecto incluía para el papel de Tango la interpretación de “Fito Páez o Germán Palacios”, pero en la versión final el protagonista fue Fernán Mirás. La intención también era que participen Miguel Ángel Solá, Patricia Sosa y Fabiana Cantilo, entre otros artistas.

La versión que vieron 1,7 millones de espectadores tampoco fue la que Piñeyro y Bortnik escribieron en un primer momento. Lernoud recuerda que “el director nos mandó un guión en el que estábamos todos los amigos de la época como personajes. Y Tanguito se iba al baño y se picaba. Nos juntamos para hablar y no le gustó a naide. Por eso mandamos una carta documento donde prohibimos el uso de nuestros nombres y canciones en Tango Feroz. Se puso como loco y en algún momento decidió hacer mierda a los amigos de Tanguito. Nos hace quedar como traidores. Por ejemplo, yo hago del mejor amigo de Tanguito que lo traiciona y se vende a las corporaciones. Y él terminó pagándole a la madre de Tanguito para tener las canciones...”. 

Desde Barcelona, Marcelo Piñeyro respondió los dardos e intentó bajarle el tono al debate. Respecto de la idea de que la versión comercial fue una “venganza” a los amigos de Tanguito que se negaron a figurar, sostiene que eso “es un absurdo. Las películas tienen varios guiones y la primera versión nunca es la que queda. Tango Feroz tuvo al menos ocho, ya que tardamos varios años en conseguir la financiación. No sé qué versión les llevamos a los músicos pero siempre se realizan cambios. En el estreno, la madre de Tanguito estaba muy contenta y respaldó el producto, así que tan desleal seguro no fue”.

Nebbia agregó que “cuando Piñeyro me acercó el libro, me pareció ‘vampiresco’, una historia recortada que sólo narra mentiras. Cuando me negué a participar, me preguntó ‘de cuánto estamos hablando’. Es decir: la única motivación siempre fue económica”.

El director se defendió: “Nunca hablé con ellos de dinero. Lo de Sadaic me parece extraño, ya que Moris cedió la canción “El Oso”. Y, lógicamente, se le pagó a la mamá de Tanguito para poder utilizar las canciones porque es lo habitual, lo que se hace siempre. Respeto mucho a los músicos de esa época, pero tienen que entender que así como me junté con ellos, también me reuní con otra gente que tenía una versión bien distinta de los hechos. Ellos no fueron la única fuente. Y de todas formas, Tango Feroz es nuestra interpretación y no una verdad absoluto. En ese momento no había nada escrito sobre el músico y nosotros quisimos contar la leyenda”.

Seis años antes del estreno, en 1987, Piñeyro convocó a Víctor Pintos para que realizara una investigación sobre Tanguito que sirvió de punto de partida para el guión de la película y como disparador del libro Tanguito, la verdadera historia (Planeta). En su página web, el escritor describe cómo se gestó el libro: “Comencé esta investigación que reconstruye la vida de Tanguito en el verano de 1982, para una nota que publicó la revista Expreso Imaginario en el número de abril de ese año. La retomé en 1987, cuando Marcelo Piñeyro me convocó para que hiciera un informe periodístico en el que pudiera basar el guión de una película con la que quería debutar como realizador. Inmediatamente después de que entregara el material, Piñeyro y Juan Carlos Muñiz iniciaron la escritura de los primeros guiones de Tango feroz, cuya versión definitiva escribieron el director y Aída Bortnik. A medida que el proyecto de la película apuntaba cada vez más claramente a recrear la leyenda, y no la vida real de Tango, me fui convenciendo de que alguien tendría que escribir el libro con la verdadera historia. Por eso continué con mi acercamiento al personaje real que había generado el mito”.

Justamente, algunas de las críticas de Lernoud apuntan a cómo se distorsionó la personalidad de Tanguito. En un artículo para Página 12, el compositor escribe: “No era el militante que muestran, sino un tipo tímido, nada que ver con confrontar (…). La idea era siempre componer juntos. En la película es un hombre solitario contra el mundo”.

En referencia tanto al musical como a la película, Lernoud se apena: “Es una lástima que otra vez la leyenda del santo crístico y solitario oculte el trabajo creativo colectivo, y convierta una experiencia maravillosa en un producto para el mercado capitalista, en una remera que obedece a los caprichos de ‘nuestra sociedad, que te mete en un molde como si fueras un flan’, al decir de Moris. Pasó con el Che, pasó con John Lennon y ahora pasa con Tanguito”. Y en respuesta a la famosa frase del film “Todo no se compra. Todo no se vende”, retruca: “No todo se vende, pero la leyenda de Tanguito sí” .

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Ariel del Mastro

“Usar ‘La Balsa’ era generar roña”
por Bruno Lazzar

¿Cómo nace la idea de la obra?

–Es anterior a los 20 años de Tango. Quería contar una historia sobre unos amigos que en la facultad soñaban con un mundo diferente y se encuentran treinta años después. Ahí se ven todas las contradicciones de estas generaciones que prometemos hacer tantas cosas y después hacemos otras. Pero no se pudo reflejar lo que pensaba. Me acordé de Tango Feroz y pensé en tener los derechos para poder contar y modificar la historia, pero con algunos personajes secundarios.

–¿Qué te dijo Marcelo Piñeyro?

–Que estaba muy contento. Vino a verla y se fue emocionado. Lo mismo, Fernán Mirás y Cecilia Dopazo.

–¿Qué cambios hay en la obra con respecto a la película?

–Mariana es más comprometida con la sociedad y la política. Va a las villas para hacer activismo político. Pero no estamos copiando la peli. Es un evocador de la época de la dictadura. Y no es una biografía de Tanguito. Agarramos comentarios de personas que lo conocieron e ideamos un Tango que coincide con lo que dice la fábula de él, más oscuro, más atravesado, menos seductor.

–¿Hablaron con amigos y familiares?

–Tratamos, pero por cosas de la vida no lo pudimos hacer. Del libro de Víctor Pintos sacamos muchos datos que coincidían. Tomamos un momento social y político de la Argentina que atraviesa este personaje. No quise copiar la peli, eso es patético. Quise contar la Argentina de esos años.
Lo que le pasaba a los pibes con la libertad, que estaba muy acotada. No te podías juntar en la calle. 

–Piñeyro no pudo incluir muchos de los temas de los amigos de Tanguito porque se negaron. ¿Vos lo intentaste?

–Él quiso usar “La balsa”, pero aunque en teatro, a diferencia del cine, podés usar los temas que quieras, para mí era generar roña. No quiero confrontar ni contar qué pasó entre Tanguito y Nebbia. 

–La película pasó el millón de espectadores. ¿Qué esperás de la obra?

–Espero sentirme representado y expresado. Espero que la gente se movilice, piense y asuma el compromiso de la democracia y nos permita estar más activos. Tenemos que estar más involucrados. Si la gente piensa y reflexiona, buenísimo.

Fuente: Revista Veintitres

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