martes, 8 de octubre de 2013

"NO DECIDÍ SI VOY POR LA REELECCIÓN"

Entrevista a Evo Morales. Presidente de Bolivia. El jefe de Estado boliviano concedió un reportaje exclusivo a un medio estatal iraní y anticipó que aún no está decidido el candidato del oficialismo para los próximos comicios generales. Además, acusó a los Estados Unidos de ser el motor político y financiero de los reclamos indígenas contra la contrucción de una carretera en suelo amazónico.


E entrevista exclusiva con HispanTV –la señal en español de la República Islámica de Irán, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, revela por primera vez que –pese a estar habilitado para un nuevo mandato presidencial– aún no tomó una decisión acerca de presentarse como aspirante a la presidencia en 2014. Durante 45 minutos de intenso diálogo, Morales respondió a un amplio abanico de preguntas; su origen campesino, las implicancias de ser presidente, la injerencia de Estados Unidos, las relaciones con Irán y los conflictos sociales que se sucedieron en el último tiempo.
–Estamos en este palacio presidencial y pensaba en un presidente que tiene un origen campesino, ocupando este palacio. Sin embargo, usted, hace mucho años que se mueve entre la alta política internacional, me gustaría preguntarle, ¿qué queda en Evo Morales de ese dirigente campesino, de ese dirigente cocalero del Trópico de Cochabamba, qué se mantiene hoy de ese Evo Morales después de tantos años moviéndose, viajando por el mundo, entre tantos líderes?
–Para mí sigue siendo lo mismo, mis compañeros, especialmente del campo, me dicen que “no has cambiado”. Sólo que ahora no hay tiempo para compartir como antes. Me encanta que los compañeros del Trópico me digan “compañero Evo”, nunca me dicen “presidente”. Me alegra. Algunos dirigentes obreros me dicen “compañero presidente”, del movimiento campesino me dicen “hermano presidente”. Claro, ahora es más movimiento. Estar en todas partes. Un día estuve en cinco departamentos con temas de gestión y cuatro o cinco veces estuve en cuatro departamentos por temas de gestión. Antes como dirigente si no estaba en los departamentos, siempre estaba en las centrales campesinas: dos o tres concentraciones, cuatro o cinco reuniones. Máximo antes estaba en dos o tres departamentos como dirigente, como Presidente en cuatro o cinco departamentos. Eso tampoco ha cambiado tanto, un poco se amplió el trabajo. Lo que ha cambiado es que antes mi instrumento de trabajo como campesino era hacha y machete, después cuando era dirigente ya era una movilidad y ahora es avión, helicóptero, que no es lujo sino otro instrumento de trabajo. Yo antes en mi vida nunca conocí un traje y, a veces, cuando me pongo mi jean, mi camisa, mi chamarra digo “ahora me siento Evo Morales”.
–Siempre se dice que el poder aísla: el Palacio, la seguridad presidencial. ¿Usted siente que por ese contacto con la gente y con las bases mantiene un buen diálogo o si puede haber algún aislamiento?
–Me reclamaron mis compañeros cuando había exceso de seguridad, yo trato de que no haya mucha seguridad, especialmente en las concentraciones, en las reuniones, ¡son compañeros finalmente! Pero también la policía, el equipo de seguridad se ha adecuado, antes era muy rígido, muy estricto, a unos dos o tres metros tenías que ver al compañero, ahora no, se puede ver en las distintas imágenes, que estamos en contacto, saludando, aunque falta tiempo para saludar, aunque falta tiempo para sacar foto como quieren los compañeros.
–¿Le gusta ser presidente?
–(Se ríe.) Nunca soñé ser presidente. Yo fui de Oruro, de Orinoca, al Trópico de Cochabamba para mejorar la economía de la familia, quería estudiar, pero había muerto mi padre y, finalmente, me nombraron como dirigente sindical. Desde el ’81 como Secretario de Deportes, así empecé, me integre fácilmente al sindicato mediante el deporte, el fútbol, y cuando ya era dirigente principal de la Federación y de las Federaciones acepté. Cuando ya pensamos en el instrumento político, no creía tanto en ese instrumento político de la liberación social, cultural, financiera, económica. El 2002, cuando por primera vez nos presentamos en la candidatura, cuando por primera vez he sido candidato, me ha sorprendido la votación. Después de los resultados del 2002, recién en ese momento, creí que podía ser presidente. Desde la década del ’50, (el MAS) es el único partido que ha ganado cuatro elecciones con más del 50% de los votos y dos de ellas con más del 60%. Eso, que yo sepa, nunca ha habido. Es el resultado de un trabajo permanente. Si el 2005 ganamos con el 54% y en 2009 con el 64%, qué presidente después de una gestión aumentaba su votación, nunca, siempre bajaba. Estas cosas te comprometen mucho más en el trabajo permanente por el pueblo boliviano.
–Una pregunta con cierta trampa, presidente, yo sé que usted tiene largas jornadas de trabajo, evidentemente, le apasiona lo que hace. ¿Hasta cuándo se imagina o hasta cuándo le gustaría ser presidente de Bolivia? Decía cierta trampa, porque hay una discusión de si puede presentarse o no, pero más allá de eso: ¿Hasta cuándo le gustaría ser el líder de este proceso de cambio?
–Por ahora, yo estoy preocupado, abocado a atender las demandas que tienen nuestros sectores sociales, como también nuestras regiones, ese es mi gran interés porque cuando hay resultados es una enorme satisfacción para la autoridad, pero también es una emoción y alegría para los beneficiarios. Evidentemente, por la nueva Constitución, tengo una reelección habilitada. Es verdad que hay algunos sectores, algunos compañeros que dicen que hay que ir nuevamente, hasta ahora no se lo dije a nadie pero no he decidido. Cualquier ratificación, cumpliendo con la Constitución, mucho va a depender del trabajo que hagas. Yo nunca en mi vida me había ofrecido para ser candidato: ni para dirigente ni para presidente ni para diputado. Nunca me había ofrecido y no tengo ese carácter de decir “yo o nada”. Nunca soñé con ser presidente y llegué a ser presidente, después de eso ¿qué más? Irme a mi chaco, estar ahí, yo tengo un gran deseo que es tener una casita, como ex presidente recibir a mis ex ministros, ex ministras, que vengan a visitarme, mis ex comandantes, ampliar los naranjos, mi cato de coca, mis platanadas, cosechar, trabajar, comer, comentar, recordar cómo hemos trabajado, cómo hemos luchado también, porque en estos momentos es trabajar, trabajar por el pueblo y luchar, luchar contra el imperio y sus instrumentos que están internamente perjudicando el desarrollo del pueblo boliviano. Ese es mi gran deseo por ahora.
–Presidente, usted habló de imperialismo. Parece ser que Estados Unidos quiere desestabilizar a todos los gobiernos en el mundo que no le son afines a sus intereses y tiene diferentes estrategias, vimos lo que pasó en Irak, luego en Libia, ahora en Siria. En nuestra América latina han intentado golpes de Estado, motines policiales, el golpe cívico-militar contra (Manuel) Zelaya en Honduras. ¿Qué reflexión podemos hacer sobre el funcionamiento de este orden mundial?
–Un compatriota nuestro me decía: “Evo tienes que saber que el Imperio siempre va intentar golpes de Estado”, buscar desestabilizar el país. Golpes de Estado han habido en toda Latinoamérica y no en Estados Unidos, ¿por qué? ¿Cuál me parece que es, ahora, la estrategia de Estados Unidos? Crear convulsión en un país y con eso justificar una intervención, sea con Naciones Unidas, sea con OTAN. En el tema del Territorio Indígena del Parque Nacional-Isibore Secure (Tipnis), yo dije el año pasado que pasaba de la Media Luna política a la Media Luna indígena. Si esas marchas, esas demandas, fueran por la Pachamama yo daría mi vida, pero estas demandas son políticas, son por plata y no es por la Madre Tierra, la Madre Naturaleza. Estas ONG, la derecha y el imperio destrozan organizaciones y dirigentes. Por eso, yo creo mucho en la conciencia del pueblo boliviano. Ser autoridad no es ahora un beneficio, no es un negocio, sino un sacrificio, esfuerzo, más compromiso con el pueblo boliviano. Eso aprendí al ser dirigente y por eso estoy contento de seguir trabajando por Bolivia.
–Últimamente, salen algunas acusaciones muy personales en su contra que parecen operaciones de inteligencia, psicológicas, para dañar su imagen y la del gobierno. En lo personal, parecen más orquestadas desde algún servicio de inteligencia extranjero que un armado de la propia oposición. ¿Sigue conspirando Estados Unidos?
–Sigue. Va a seguir conspirando. Por eso, hace un momento le dije, aquí estamos trabajando por el pueblo y luchando contra el imperio y eso va a ser permanente. Mientras haya una mentalidad en el mundo de homogeneizar o acaparar el capital en pocas manos siempre habrá una lucha permanente contra el capitalismo, contra el imperialismo. ¿Pero cómo enfrentar eso? Es trabajando por el pueblo. Qué acusaciones, qué calumnias vendrán todavía. ¿Cómo pueden perdonar a Evo? Antes, por el Departamento de Estados Unidos, antes de ser presidente, fui acusado de terrorista, de Bin Laden andino, de narcotraficante, asesino, de todo me acusaron. Cuando vemos de manera directa y de frente que estaba conspirando expulsamos al embajador. Eso no se lo van a perdonar a Evo, ni a Bolivia. Está bien que Brasil podría expulsar, la Argentina podría expulsar al embajador, son países desarrollados y les pueden perdonar, pero de un llamado “indio” nunca lo van a perdonar. Lo que estamos pensando acá es trabajar, trabajar por el pueblo. También aprendí a pensar y pensar en Bolivia e, incluso, dormido, soñar y soñar por la nueva Bolivia.
–Hubo varios conflictos que me parece que generaron cierto desgaste para el gobierno: Tipnis, el llamado Gasolinazo, los médicos. ¿De alguna manera hubo una falta de previsión política para enfrentar esos conflictos o es fácil decirlo ahora desde acá y una vez que esto ya pasó?
–En algunos sectores sociales durante un tiempo puede ser que afecten estos temas. No es “gasolinazo” es nivelación de precios, porque nivelar el precio de combustible es cuidar la economía nacional. Yo estoy contento y feliz porque no me equivoqué, porque tarde o temprano hay que terminar con el tema de esta subvención. Si no resolvemos este tema esto puede ser el cáncer de la economía nacional. Usted decía de los médicos, que es una decisión del primer encuentro plurinacional que trabajen ocho horas. La cuestión de los médicos no es que no quieren trabajar ocho horas, trabajan 12, 13 o 14 horas, se trata de un grupo de privilegiado. Queremos que haya más atención a la gente pobre. Ese momento puedo ser de desgaste pero la gente analiza y dice que tiene razón el gobierno. Claro, esos grupitos no quieren perder sus privilegios, unos trabajan en la universidad, en la caja, en salud pública y en su clínica privada, hacen cuatro lugares de trabajo. Ni siquiera las seis horas trabajan, sino un ratito van a la consulta. ¿Y qué hacen algunos médicos? Van a la salud pública, pero luego van a su clínica privada. Tarde o temprano sabrá el pueblo que lo hacíamos por la salud pública. El Tipnis, porque quiero hacer camino se protesta, no porque no quiero hacerlo. Este camino se quiere hacer desde antes de la fundación de la República, antes de 1825 cochabambinos y benianos hicieron expediciones para descubrir y hacer camino. El que propuso también ha sido Antonio José de Sucre, el segundo presidente.
–Presidente, usted parece una persona de fuertes convicciones. Es este uno de sus puntos más fuertes como dirigente político. ¿Cuál considera usted que es su principal virtud como dirigente político que lo ha llevado hasta estar sentado aquí en el Palacio presidencial?
–Yo no sé si viene del sufrimiento de nuestra vivencia, pero yo sigo pensando en lo que viví en la adolescencia y el Trópico de Cochabamba, una pobreza, no conocía la luz. Cuando tenía una chompa o camisa o pantalón, mi madre me los sacaba por dos razones: para remendar o para buscar los agujeros del pantalón, de la chompa o de la camisa. Yo sigo pensando en esa clase de familias, cómo trabajar por ellas.

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