jueves, 17 de marzo de 2011

"MACRI ESTÁ EN CONTRA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA"


Por Eduardo Anguita


Eduardo López, secretario general de UTE-Ctera, habla del estado de las escuelas porteñas y les contesta a otros gremios docentes


Con el inicio de las clases en la ciudad, nuevamente quedó expuesta la desidia con la que el gobierno porteño toma a la educación pública. Por estos días, es fácil encontrar a obreros de la construcción, albañiles, plomeros y trabajadores de diversas actividades en lugares destinados al dictado de clases. Al mismo tiempo, la lucha por la mejora de los salarios de los docentes plantea puntos de vista diferentes entre las organizaciones que pugnan por un sueldo digno para los maestros. Ambos temas fueron parte de una entrevista en el programa “Hoy más que nunca”, conducido por Eduardo Anguita, y que se emite por Radio Nacional, al secretario general de Ute-Ctera, Eduardo López, y que a su vez sirve como respuesta de parte de esta organización sindical a lo declarado la semana pasada en Miradas al Sur por un dirigente de otro gremio docente:–Arrancaron las clases y en algunos colegios como el Bernasconi, de Barracas, aún se están haciendo obras, con lo que los chicos entran esquivando herramientas, con el pasto sin cortar y lleno de mosquitos. Y eso que se trata de una zona de privilegio en el sur de la ciudad, porque hay otras escuelas del sur porteño que ni siquiera pudieron empezar ya que están con obras y arreglos en su interior. ¿Cómo ve esta situación?–Sí, efectivamente, está pasando eso. La causa es que del presupuesto en infraestructura edilicia durante el último trimestre del año pasado se ejecutó sólo el 33 por ciento. Yo doy clases en Villa Soldati y puedo contarles sobre la situación edilicia de las escuelas en ese barrio: en la escuela Nº 16 de la calle Lafuente continúan trabajando los obreros sin protección eficaz para los alumnos en el patio. En la 15, de la calle Portela al 3100, todavía no comenzaron las clases por problemas edilicios. En el barrio Ramón Carrillo, también de Soldati, en la Escuela Infantil Nº 4, donde están inscriptos más de 500 alumnos menores de seis años, tampoco empezaron las clases por problemas edilicios. Esta última escuela está virtualmente destruida y las aguerridas maestras exigen desde hace meses una inmediata solución a los problemas edilicios en defensa de sus alumnos. Yendo para el centro, el colegio de México 2383 tiene problemas de electricidad y también está en obras. Así podría seguir con una larga lista. Lo que nosotros planteamos es que hay que preservar la seguridad y la vida de los chicos. Ahí donde hay una escuela en obras o tiene que haber seguridad para ellos o no tiene que haber clases. Nosotros denunciamos estos temas y tomamos esta problemática en nuestras manos. Cuesta mucho discutir con funcionarios que no estudiaron, que no trabajan ni envían a sus hijos a la escuela pública. Cuesta mucho discutir con funcionarios como el subsecretario de Inversiones del gobierno porteño, Carlos Pirovano, que dan “por muerta” a la educación pública. Nosotros decimos que la educación pública es lo suficientemente importante como para que esté en manos de este jefe de Gobierno, entonces la tomamos en nuestras manos junto con los padres y los estudiantes para defenderla y fortalecerla entre todos.–Desde Ute-Ctera han criticado un artículo que publicamos en Miradas al Sur el domingo pasado. Creo que hubo un error periodístico, ya que cuando se hace una mención a alguien es obligación llamarlo y preguntarle. –Primero yo soy un lector apasionado del diario Miradas al Sur y le agradezco la posibilidad de dar mi punto de vista. En la página 30 del diario del domingo pasado un dirigente de un sindicato docente de la ciudad de Buenos Aires dice textualmente: “Si Ute está en desacuerdo con el macrismo, podía haberse negado a firmar el acta y empezar las clases de todos modos”. Eso que dice que no hicimos es exactamente lo que hicimos: no firmamos el acta (puede verse copia del acta sin la firma de UTE en www.ute.or.ar ), porque el acta no contemplaba el aumento del presupuesto educativo ni la resolución de los problemas edilicios que nosotros reclamábamos. Y, paralelamente, resolvimos iniciar las clases, porque si bien el aumento que le arrancamos al jefe de Gobierno, no resuelve la problemática salarial docente, logra ser el porcentaje más alto de aumento salarial obtenido durante la gestión macrista, que se caracteriza, como lo hemos dicho reiteradamente, por ser uno de los gobiernos que menos invierte en educación pública del país. La decisión de empezar las clases y continuar reclamando por salarios y condiciones de enseñar y aprender no la tomó el secretario general de Ute de manera aislada, sino la amplia mayoría de un plenario en el que participaron 487 delegados de escuelas de la ciudad.Después nos acusan de tener “100 comisiones de servicio” y que se habrían obtenido como “prebendas” de parte del gobierno porteño para con la Ute. Las comisiones de servicio, como bien lo explica el artículo citado, son licencias otorgadas por el Gobierno de la Ciudad a los sindicatos, generalmente una comisión por cada vocal electo de cada asociación gremial (incluida la que falsamente nos acusa) y para colaborar en la confección de los listados de orden de mérito en las Juntas de Clasificación y Disciplina, que son órganos estatutarios cogobernados que forman parte del sistema educativo público. Los docentes porteños con su voto eligieron a 38 representantes de Ute en dichas Juntas, pero el gobierno sólo nos reconoció 28 comisiones de servicios. Entonces no sólo es falso que recibimos 100 comisiones de servicios, sino que proporcionalmente tenemos menos de las que corresponderían por los votos de los docentes. En resumen, la Ute, lejos de recibir prebendas del gobierno macrista, recibe castigo. Lo cual es lógico y coherente. Desde que se inició la actual gestión denunciamos sus intentos privatistas y su visión neoliberal. Realizamos durante sus tres años de gobierno 30 días de paro en defensa de la educación pública; sufrimos la represión policial cuando en octubre de 2008 montamos una Carpa Blanca frente a la Jefatura de Gobierno; promovimos las renuncias de Mariano Narodowski por la designación de Ciro James en la cartera educativa y del dinosaurio Abel Posse por obvias razones; acompañamos las luchas estudiantiles; participamos activamente en cada una de las multisectoriales surgidas en territorio porteño para defender los derechos sociales atacados por el macrismo. Nuestro enfrentamiento es con aquellos que vienen a destruir la escuela y no con sindicatos hermanos que, al elegirnos como blanco de críticas sin fundamento, no hacen más que favorecer a la derecha que gobierna la Ciudad.Somos seguidores de las ideas de Agustín Tosco, de Germán Abdala y de Hugo Yasky, por eso, y pese a algunas críticas de sindicatos hermanos, seguiremos impulsando la más amplia unidad gremial para oponernos a las políticas macristas y fortalecer a la educación pública y el derecho social a la educación.

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