domingo, 24 de octubre de 2010

LAS MUCHAS OPCIONES A LA MANO DURA


A contramano de las voces que reclaman aumentos de pena y eliminación de garantías, diversos expertos recomiendan otros métodos para controlar el delito, cuya eficacia puede verse de inmediato. Los casos exitosos. Qué hacer con las salideras, los robos de autos y los ladrones en moto. El uso de las cámaras.


Por Raúl Kollmann

La decisión del Banco Central, tomada hace varios años, de que en las cajas de atención al público sólo puede haber 10 mil pesos, redujo en un 90 por ciento los asaltos a bancos. Es que para robar una entidad se necesitan armas de grueso calibre, desarmar al custodio, una banda de varios integrantes donde algunos entran y como mínimo dos esperan afuera, logística, inteligencia previa y una operación muy rápida. ¿Semejante despliegue para que, al final, se lleven 20 mil pesos? El cambio derivó en que robar un banco dejó de ser rentable. Mucho despliegue y mucho riesgo para que cada ladrón se termine llevando 3 mil o 4 mil pesos. Esto es lo que explica por qué ahora es más conveniente –desde el punto de vista del delito– robar afuera del banco, al que sacó la plata, que adentro del banco, y es la razón del incremento de las salideras. Frente a esa oleada, las iniciativas de Diputados y, sobre todo, la del Central, seguramente provocarán una reducción de las salideras. Con eso no de- saparecerá el delito, seguramente aparecerán otras variantes. Hay medidas preventivas que también rindieron frutos notorios. Por ejemplo, desde que se instalaron las máquinas en los colectivos, el robo en las unidades de transporte pasó a ser un fenómeno aislado. Hay muy pocos casos. Página/12 evaluó con distintos especialistas –algunos quisieron preservar sus nombres– las medidas preventivas posibles para enfrentar algunos de los delitos que están en boga.


Salideras


Las medidas tratadas por Diputados, que ahora tienen que pasar por el Senado, son básicamente dos:


- Que cada caja tenga cierta privacidad, es decir que quien está en la cola no vea la transacción que está haciendo la persona a la que están atendiendo.


- Que cada entidad tenga un bloqueador de celulares, es decir que no se pueda transmitir hacia afuera alguna indicación sobre la ropa o el aspecto de la persona a ser asaltada.


El Banco Central convalidó la primera de estas iniciativas y le agregó dos más:


- Los bancos no deben tener colas, sino un sistema de numeración por orden de llegada del cliente a la entidad. Y las personas tienen que esperar lejos de las cajas. Cuando el visor electrónico muestra el número, recién en ese momento podrá acercarse.


- Se les exige a las entidades bancarias que instalen sistemas de cámaras muy superiores a las actuales, incluyendo algunas que enfoquen la parte de afuera de la entidad. Hoy en día, en la mayoría de los robos, cuando los investigadores quieren ver lo que registraron las cámaras de seguridad, se encuentran con imágenes muy borrosas que no permiten identificar a nadie.


Pero a esto, se sumaron otras iniciativas lanzadas por Mercedes Marcó del Pont y el sistema bancario que parecen ser más efectivas.


- La principal, el llamado cheque cancelatorio. Es decir que si una persona tiene que ir a pagar una propiedad, se dirige a su propio banco y le pide, por ejemplo, que emita un cheque por 50 mil pesos o dólares a nombre del vendedor de la propiedad. El cheque tiene la firma del propio banco, es decir que tiene garantía total. Y en la firma de la escritura el comprador entrega el cheque cancelatorio y el vendedor firma la escritura y entrega las llaves.


- También se puso en marcha la cuenta de ahorro gratuita y la transferencia electrónica a un precio muy bajo, formas también de pagar cuentas o compras sin llevar el efectivo.


Marcelo Saín, ex viceministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, sostiene que el punto clave en el que hay que avanzar en la Argentina es en la bancarización: “No puede ser que la gente mueva miles y miles de pesos en efectivo. En Brasil, por ejemplo, el pan y la nafta se pagan con cheque. El gran problema en la Argentina es que existe una gran desconfianza en los bancos y, además, los servicios son caros y malos. En el caso de Carolina Píparo, ella iba a firmar una escritura. No puede ser que haya tenido que sacar 20 mil dólares de un banco en efectivo. Tiene que haber transferencias electrónicas muy baratas”.


–Se dice que la bancarización tiene el problema de que muchos de los pagos son en negro.


–Mire, quien saca dinero del banco, como en el caso de Carolina, no está en negro. Justamente está sacando el dinero del banco. Igual, le aclaro que en Brasil hasta el dinero en negro se mueve por transferencias y cheques. En principio, le digo que una de las claves es que las transferencias electrónicas casi no tengan costo y se promocionen. Hoy en día son pocos los que saben cómo funcionan.


Robo de autos


Es, sin dudas, el delito que más muertes provoca. Sucede que los sistemas de seguridad, como las alarmas y las llaves de los vehículos modernos, llevan a que el robo de auto se pueda perpetrar casi exclusivamente a mano armada. Las grandes mafias que se mueven en este rubro, con complicidad policial y política, reclutan pibes muy jóvenes dispuestos a empuñar un arma y hacer el trabajo sucio por 500 pesos, en la mayor parte de los casos. Al ser chicos inexpertos, nerviosos y muchas veces por el efecto de estupefacientes, disparan cuando se les presenta un obstáculo: que la víctima se resiste, o ellos creen que se les resiste o cuando el asaltado es un policía y ellos creen que sacará un arma.


Jorge D’Onofrio es el actual presidente de la Comisión de Seguridad del Senado bonaerense. Rompió el mes pasado con Francisco de Narváez formando un bloque unipersonal: Unidad Peronista. D’Onofrio sostiene que De Narváez nunca propuso nada serio en materia de seguridad, que no hubo ninguna reunión con los legisladores para abordar el tema y, en concreto, el senador impulsa dos iniciativas sobre el robo de autos:


- Que sea obligatoria la instalación en todos los vehículos de dispositivos al estilo de los Lo Jack, es decir rastreadores satelitales. Hoy cuestan 25 pesos por mes y con una gran masividad el costo podría bajar muchísimo. Sería obligatorio como hoy es obligatorio el seguro contra terceros.


- Que en la mayoría de los repuestos se imprima una numeración, a través de un sistema conocido como microdots. Esto permite saber, con un lector del estilo de los lectores de códigos de barras, el origen del repuesto. Que cualquier comercio esté vendiendo un repuesto que se detecta que proviene de un vehículo robado llevaría de inmediato a la clausura y a una acusación penal.


El senador nacional Miguel Angel Pichetto, cabeza del bloque del Frente para la Victoria, es aún más duro. Presentó un proyecto, que impulsa el oficialismo, y que lisa y llanamente prohíbe el comercio de autopartes usadas. Las penas previstas son, además, durísimas: “Será penado con prisión de cuatro a doce años quien, en violación de la presente ley, comercialice o transporte autopartes usadas de automotores. La misma pena regirá para quienes desarmen automotores”.


Como es obvio, esta última iniciativa llevará a que sólo existan las autopartes nuevas, o sea a costos mucho mayores de los repuestos. Saín cree es que un camino casi imposible: “Como en las drogas, hay una parte de la sociedad que tracciona la demanda y por lo tanto esa demanda se va a colar siempre por algún lado. En primer lugar, hay que trabajar sobre esa clase media baja que compra repuestos de dudoso origen: se necesitan fuertes campañas de concientización. Por supuesto que deberían poder comprar un repuesto usado, pero no robado”.


En el mundo del delito admiten que los sistemas satelitales como el Lo Jack significan un obstáculo para quien roba un auto. El problema es que el delincuente no sabe dónde está instalado el dispositivo que emite la señal al satélite. Hoy existe efectivamente un rastreador que algunos delincuentes usan, principalmente en la piratería del asfalto, para saber dónde está el dispositivo en el camión que roban. Sin embargo, el rastreador cuesta unos dos mil dólares y el rumor es que en ese submundo se alquila. De todas maneras, al rastreador acceden muy pocos y el sistema satelital permite ubicar de inmediato dónde está el vehículo robado. “Antes, los ladrones enfriaban los autos en algún estacionamiento bajo techo, como en un shopping, por ejemplo. Hoy el rastreador sigue funcionando también bajo techo. Es un obstáculo para los ladrones, no hay duda”, sostiene Saín.


Con esta postura también coincide Raúl Torre, profesor universitario de Criminalística. “Los sistemas satelitales efectivamente complican al ladrón. Muchas veces tienen que dormir el vehículo robado, es decir que lo dejan en algún lugar durante una hora para ver si la empresa del localizador viene a recuperar el vehículo. Si no lo hace, lo llevan a desarmar. También se previene algo lamentablemente muy habitual en la Argentina, el autorrobo. Los que dicen que les robaron el coche porque no pueden seguir pagando las cuotas y quieren cobrar el seguro. Ya hemos visto casos de personas que ni sabían que tenían el rastreador satelital y quedaron involucrados en el autorrobo del coche.”


La numeración de los repuestos ya fue una idea planteada en su momento por el FBI norteamericano, cuando vino a la Argentina una comisión de ese organismo que colaboró con la investigación del atentado contra la AMIA. El FBI sostuvo que en el país sólo hay dos numeraciones, la del chasis y la del motor, mientras que en Estados Unidos están numerados todos los repuestos importantes. Hoy en día, el lector de microdots permitiría saber de inmediato el origen de un repuesto y con penas de importancia se supone que ningún comerciante de repuestos se arriesgaría.


Ladrones en motos


La Legislatura porteña resolvió recientemente que si dos personas quieren circular en una moto por una zona céntrica, tendrán que llevar un chaleco con el número de patente y también ese número deberá estar en los cascos.


“Es una medida dudosa –sostiene Saín–. Hay muchas posibilidades de que se falsifiquen los chalecos y, por supuesto, las patentes. Mi impresión es que la actividad de esos ladrones se vería muy limitada si directamente se prohíbe que haya dos en una moto por las zonas céntricas. Es muy difícil para un sujeto conducir una moto y manejar un arma. El acelerador de la moto está del lado derecho y se necesita la misma mano para manejar el arma. Cualquier circunstancia hace perder la estabilidad. Sin dudas es una limitación a la libertad de circular, pero hay que enfrentar ese delito cuyas víctimas suelen ser muchísimas veces las personas mayores o las mujeres.”


Cámaras


La mayoría de los especialistas consultados por este diario sostienen que es efectiva la instalación de cámaras, que exista un centro de control en el que haya personal mirando las imágenes y, sobre todo, un equipo policial listo para dar una respuesta rápida. Torre afirma que “en el municipio de Ezeiza se probó que las cámaras disuaden, sirven para una investigación si la eficiencia es la que corresponde y, además, permiten afrontar casos que no son específicamente robos, como pueden ser las peleas, los choques entre patotas. Hoy en día existen también las cámaras inteligentes, que leen las patentes en apenas un instante. Una de las estrategias de las bandas es huir por las vías rápidas, como la Panamericana, el Acceso Oeste o la autopista a La Plata. En ninguno de esos lugares se puede hacer un verdadero control porque se armarían una colas impresionantes. Las cámaras que registran patentes permitirían ubicar en forma rápida los vehículos que se buscan”.


Saín también está de acuerdo con la idea de multiplicar las cámaras, pero todo sujeto a que exista la posibilidad de una respuesta policial rápida. “Para eso no sirven demasiado los patrulleros. Si en el comando central se detecta que algo está pasando, la mejor respuesta la puede dar una unidad que se mueva en moto.”


La estrategia del agua


Como es obvio, las medidas que previenen un delito terminan encaminando las cosas hacia otro delito. Así como las iniciativas para evitar los robos en los bancos derivaron en un crecimiento de las salideras, es muy probable que muchas de las medidas que se barajan terminen derivando hacia otras modalidades. Por ejemplo, que se incrementen los robos en casas, los asaltos a personas mayores y otras variantes. La inseguridad no se mejora con fórmulas simplistas. El delito cumple con la estrategia del agua, que va buscando las brechas, los espacios vacíos, las fallas en los muros. Y disminuir el delito requiere de propuestas de fondo, esencialmente sociales, aunque también la organización y la complicidad policial, las cuestiones judiciales y la escandalosa situación penitenciaria juegan su papel.

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