martes, 12 de marzo de 2013

APRENDIERON CRICKET EN LA VILLA Y SON CAMPEONES SUDAMERICANOS

El Caacupé se formó hace cuatro años y compite de igual a igual con otros clubes de la liga nacional. Cinco de sus miembros están en la Selección.
 
Por Gustavo Ajsenman
 
Los compañeros de escuela de Lucas Aguilera, de 13 años, no supieron que practicaba cricket hasta que fue convocado para jugar en la Selección argentina. “No me daban bolilla, pero ahí se dieron cuenta de que esto es en serio”, cuenta el chico que relegó el potrero de la Villa 21-24, en Barracas, para transformarse en una futura estrella de un deporte que durante siglos eligió la aristocracia británica.
Junto con él, unos treinta chicos del barrio conforman el equipo Caacupé Cricket que compite de igual a igual con otros ocho clubes, casi todos de origen inglés, que forman la liga nacional.
El cricket llegó al barrio en 2009 por iniciativa de Daniel Juárez, jugador del club Lomas Athletic Club, de Lomas de Zamora. La idea era transformar el juego en un mecanismo más de integración social, de la misma forma en que sucede con otros deportes más convencionales. “Además del desarrollo físico, mental y cultural, buscamos que se genere una amistad y un sentimiento cooperativo”, explica Juárez. La idea se concretó a través de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, en ese momento a cargo de José María Di Paola, el “padre Pepe” y de otros referentes.
Uno de ellos fue Freddy Pelayo, preceptor en la escuela de la parroquia y ahora entrenador. El desafío más grande fue entusiasmar a los chicos para que practicaran un juego del que nunca habían oído, y Pelayo fue una pieza clave para conseguirlo. “Iba puerta por puerta para intentar motivarlos y captar su atención, pero durante el primer año conseguimos solamente seis pibes”, recuerda. Después, el boca a boca hizo efecto y se fue poblando el equipo. Hoy hay una lista de cincuenta varones a la espera de poder incorporarse y unas quince chicas que quieren formar el equipo femenino. Para ellos, lo éxotico del deporte agrega un atractivo extra. “Dejé el fútbol por el cricket y cuando sea grande, quiero ser profesional”, se entusiasma Maxi, de 9 años, uno de los jugadores más jóvenes, que jamás pierde un entrenamiento.
Los partidos se juegan en el coqueto Lomas Athletic Club, el rival predilecto del Caacupé Cricket. “A veces, hacemos prácticas con los jugadores de ambos equipos mezclados y los chicos lo llaman ‘Caapu-Lomas’”, se entusiasma Pelayo. Es frecuente incluso que el Caacupé le preste jugadores al Lomas cuando no llegan al mínimo reglamentario para participar en un encuentro. El equipo ya participó del Torneo de Invierno, que se desarrolló en el colegio San Jorge de Quilmes y se prepara para competir en el de verano.
El proyecto no cuenta con ningún aporte estatal y se solventa a través de donaciones. Por eso, el equipo para los entrenamientos –bates, pelotas, protectores– tuvo que ser aportado por ex jugadores profesionales de otros clubes, pero para los partidos oficiales utilizan un equipo que fue importado especialmente desde Inglaterra. “No queríamos que hubiera diferencias con los otros grupos de la liga y que nadie se sintiera menos”, describe Juárez.
Como la cancha reglamentaria tiene una extensión similar a dos de rugby, y debe ser practicado sobre césped, los entrenadores adaptaron el reglamento para poder practicar bajo techo. “Hay una cancha de césped dentro de la villa, pero es muy insegura, así que preferimos utilizar un gimnasio dentro de un centro de oficios”, explica.
Las dificultades no mellaron el entusiasmo del equipo que no sólo logró ganar casi la mitad de los partidos jugados, sino que consiguió otro logro más importante: todos sus jugadores concurren a la escuela y obtienen mejores calificaciones que cuando ingresaron. Periódicamente, los instructores piden los boletines de los jugadores y cuando alguno tiene dificultades, se le ofrece apoyo escolar. Si los problemas son más profundos, se derivan a un psicólogo.
Sin embargo, lo que más llama la atención a entrenadores de otros clubes es el “hambre deportiva” del equipo. El Caacupé aportó tres jugadores a la selección sub-15 y dos que compitieron por la Copa Sudamericana en Perú con la sub-13, donde salieron subcampeones de la categoría general y campeones de “cricket veloz” en mayo pasado.
“Tenemos un material humano excepcional y nuestros jugadores defienden la camiseta con un orgullo especial”, se emocionó su preparador.
 
Fuente: Diario Perfil.

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