sábado, 30 de marzo de 2013

"ES UN PASTOR QUE SIEMPRE ACOMPAÑO A LOS POBRES"

Lo dijo José María Di Paola, conocido como "el padre Pepe", quien compartió con Jorge Bergoglio mucho tiempo mientras trabajan juntos en barrios carenciados de la Ciudad de Buenos Aires. Lo definió como "su amigo" y "padre espiritual".
Por María Belén Etchenique
 
"Ver que la persona con quien trabajabas, compartías mate y anécdotas cotidianamente sale al balcón, vestido de blanco, para saludar al mundo como el nuevo Papa... ¡La pucha!, es una sensación diferente", dijo José María Di Paola, más conocido como el padre Pepe, a sanmartin.clarin.com, pocas horas después de que se conoció la noticia de que Jorge Bergoglio había sido elegido para ser el nuevo conductor de los destinos de la Iglesia Católica.
Apenas seis minutos habían pasado de la tres de la tarde. Las campanas de la Basílica de San Pedro y una fumata blanca anunciaron al mundo que había un líder nuevo. Di Paola le pidió a un amigo de la villa 21-24 de Barracas, donde trabajó durante 13 años, que le avisara con un mensaje de texto el nombre del elegido. Peró él siguió con sus tareas y su amigo nunca llegó a darle la noticia.
Una hora más tarde, se pronunció el "Habemus Papam" y la identidad de Su Santidad se difundió. Jorge Mario Bergoglio, ahora el Sumo Pontífice, salió al balcón. Di Paola, que estaba trabajando en un grupo de apoyo escolar en la villa La Cárcova de José León Suárez –donde reside desde hace menos de un mes- prendió su celular y encontró 150 avisos, entre llamadas y mensajes de texto. "Se comunicaron periodistas y muchos vecinos de la villa 21. La gente de Barracas se emocionó hasta las lágrimas. No podían creer que el hombre que los acompañó en las procesiones o bautizó a sus hijos ahora era Papa", comentó Di Paola.
La experiencia de trabajo que compartieron Di Paola y Bergoglio en uno de los lugares más necesitados de la Ciudad llevó al primero a decir, sin un dejo de inseguridad, que Bergoglio "es un pastor que siempre acompañó a los pobres".
Para el cura villero, como él se define por su labor en asentamientos de Capital y el Gran Buenos Aires, el nuevo Papa no sólo es su referente máximo sino su "amigo" y su "padre espiritual". El primer Papa jesuita es la persona que lo guió y con quien mantuvo charlas extensas –siempre con mate mediante- sobre su elección de trasladar la misión de Dios a los lugares más pobres.
"Estuvo desde mi primer día en la villa 21, en 1997, cuando me nombró párroco y en la misa final, a fines de 2010, cuando me fui a Santiago del Estero", contó. Bergoglio, en ese momento arzobispo de Buenos Aires, presidió una ceremonia de despedida en honor a Di Paola, quien debió abandonar su misión y trasladarse a otra provincia tras haber sido amenazado de muerte por sus declaraciones sobre la circulación y el consumo de drogas en asentamientos porteños. "En el momento de las amenazas me apoyó y acompañó", destacó el cura.
La austeridad y "una conducción dirigida a los más pobres", consideró Di Paola, serán los aportes que haga el nuevo Papa Francisco a la Iglesia Católica.
 
Fuente: Clarin 

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