domingo, 10 de marzo de 2013

ESCUCHANDO LA VOZ DE LOS PIBES

Las tareas específicas de esos años que llamamos infancia se relacionan con jugar y estudiar. Como dice Sandra Carli en su libro La infancia como construcción social, en cada tiempo histórico la infancia adoptó características específicas y los chicos fueron institucionalizados y acompañados de formas diversas. De modo que se puede hablar de muchas infancias a lo largo del tiempo. En la Argentina, el cambio de paradigma de los últimos años en las políticas desde el Estado significó que la niñez se considerara de una manera novedosa y más inclusiva.
 
Por Jimena Arnolfi        

 La Asignación Universal por Hijo fue una de las políticas impulsadas tendientes a proteger los derechos y las garantías de la infancia. Atenuó el nivel de pobreza, impactó en la economía familiar, en la escolaridad de los niños y aumentó el control de salud de la población infantil y adolescente. La AUH provocó el retorno a la escuela de chicos que habían desertado. El informe presentado por el Ministerio de Educación “Análisis y evaluación de los aspectos educativos de la AUH” realizado en base a más de mil doscientas entrevistas revela que más de 140 mil chicos volvieron a la escuela. Hay amplio consenso en que la mejora corresponde a la AUH.
El director ejecutivo de Anses, Diego Bossio informó que el programa de salud para niños, niñas, adolescentes y mujeres Sumar, presentado por el Gobierno esta semana, se articula con la Asignación Universal por Hijo “para cubrir las necesidades de los que menos tienen, de manera que cada argentino tenga cobertura sanitaria desde la panza de su mamá hasta los 19 años”. El programa Sumar es una ampliación del Plan Nacer, impulsado en 2005, con el objetivo de profundizar el descenso de la tasa de mortalidad materno-infantil, disminuir las muertes por cáncer de cuello de útero y de mama y cuidar la salud de los chicos y adolescentes de todo el país.
 
Sujetos de derecho. En vigencia de la Ley del Patronato del Menor (1919), los niños fueron “objetos de derecho” del Estado, es decir, considerados faltos de edad y de razón para decidir cuestiones atinentes a la propia vida. En consecuencia, el Estado asumía su tutela, tomando por ellos las decisiones que consideraba pertinentes. El cambio de paradigma aconteció cuando la Argentina participó de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CDN) convocada por la ONU en el año 1989. A partir de entonces, el país se comprometió a hacer reales y concretos los derechos allí pronunciados. En 1990, se ratificó la Convención y, en 1994, adquirió rango constitucional. Finalmente, en 2005 la Ley Nacional de Protección Integral (26.061) puso fin a casi cien años de patronato. Se creó la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf). Uno de los hechos más importantes referidos a la coordinación de políticas por parte de la Senaf fue el establecimiento del Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia (Cofenaf) que está conformado por los veintitrés gobiernos de las provincias. Por primera vez, las provincias participaron activamente en la discusión y formulación de las políticas de infancia y familia a nivel federal.
 
Tecnológicos y sexuales. Desde 2007, la Ley Nacional de Educación señala que la escolaridad será obligatoria desde los cuatro años hasta el fin de la secundaria, extendiendo y garantizando la enseñanza obligatoria de 10 a 13 años. Ello implicó el compromiso de Estado, construyendo escuelas allí donde hay un niño o un adolescente. La ley recupera el concepto de diversidad, diferenciándolo del de desigualdad. “La interculturalidad se incluye en los diseños curriculares como enfoque, estrategia y contenido”, señala el Marco General de la Política Curricular.
Asimismo, el programa Conectar Igualdad, iniciado en abril de 2010, alcanzó a 2.007.113 chicos y profesores de escuelas secundarias públicas de todo el país. “Este proceso tiene un impacto muy fuerte en las familias, en especial, entre los sectores más postergados con la posibilidad de ampliar sus expectativas económicas, sociales y culturales”, dice Inés Dussel, investigadora de Flacso. Una de las principales especialistas en Tecnología, Nora Sabelli señala que “en el caso de las herramientas digitales, el Estado debe intervenir a favor de la equidad. La inclusión y alfabetización, incluso la digital, son parte de las obligaciones del Estado”.
Por otro lado, desde el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (2005), se promueve la Educación Sexual Integral (ver aparte) y en este sentido extender la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes del país. De esta manera se entiende que la sexualidad es un aspecto de la vida infantojuvenil y que los chicos han de ser educados tempranamente. La educación sexual se da en el marco de la educación general de una persona y aquí quedan comprometidos familia y escuela. En contraposición con los sectores más tradicionales y ortodoxos de la sociedad, no educar en lo referido a la sexualidad implica desamparar a las nuevas generaciones.
 
Qué ves cuando me ves. En los últimos años, asistimos a la creación del portal Educ.ar y señales tales como Encuentro comprometidos con la difusión de contenidos educativos. En este sentido, el canal infantil Paka Paka, perteneciente al Ministerio de Educación de la Nación, es parte de la política audiovisual que el actual gobierno pensó para los chicos, teniendo en cuenta que los mismos miran entre cuatro y seis horas diarias de televisión, según los últimos estudios. La programación contempla producciones que promueven la inclusión, la creatividad y la diversidad. Por decisión editorial, Paka Paka no tiene publicidad, por lo cual no asocia felicidad con posesión de objetos ni disputa el mercado de otras señales comerciales para chicos. No abundan producciones infantiles de calidad en los canales privados de la televisión abierta y en los canales infantiles del cable los contenidos están orientados a niños latinoamericanos: el lenguaje a instalar es neutro y los formatos foráneos y universales.
Otro programa con sustento en la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es el que instaló más de cien emisoras en las escuelas en la provincia de Buenos Aires. “La propuesta es trabajar a partir de la radio como herramienta pedagógica y didáctica que, con diversos recursos, establezca un canal de comunicación y expresión para la realización de producciones radiales relacionadas con los contenidos curriculares que abordan en las escuelas”, explicó el ministro de Educación Alberto Sileoni en la presentación del programa.
 
No somos peligrosos. Falta mucho todavía: un total de 14 mil chicos argentinos no viven con sus familias y están en situación de riesgo. Desde Unicef, reconocen que la Argentina se encuentra en mejor situación que otros países de la región en torno a esta problemática. Y algunos medios de comunicación seguirán ensañados en construir “niños peligrosos” para instalar debates como el de la baja en la edad de imputabilidad. Como dice la bandera, frente a la vocación de construir encierros, hay que construir inclusión.
 
Fuente: Miradas al Sur.

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