lunes, 4 de marzo de 2013

EL LADO B DE LAS PIZZERIAS PORTEÑAS: LAS CADENAS POPULARES Y BARATAS

Por Nahuel Gallotta

Ugi’s, Zapi y Fábrica de Pizzas suman unos 50 locales. La de muzzarella, de $ 13 a $ 24.
 
Hace pocos meses el Banco Ciudad preguntó en una publicidad cuáles eran las mejores pizzerías de Buenos Aires. Los vecinos daban nombres de locales tradicionales y muy conocidos, respuestas previsibles que podrían haber salido también de la boca de turistas.
Pero hay pizzerías populares y mucho más baratas, que tienen tantos o más clientes básicamente por el precio.
“El que no comió en Ugi’s es porque nunca fue pobre ”, dice un fanático en la red social de una de las pizzerías porteñas más económicas, cuyo eslogan es “No a la droga, sí a la pizza”.
Entre las cadenas Zapi, Fábrica de Pizzas y Ugi’s, actualmente superarían los 50 locales. No las nombran en la publicidad, pero están y son opción para muchos porteños.
La de muzzarella cuesta allí entre $13 y $24, cuando en un local de barrio no baja de $37.
Pietro Sorba nació en Italia. Es periodista, crítico gastronómico y autor del libro “Pizzerías de Buenos Aires”. Su trabajo lo llevó a recorrer 90 pizzerías, para elegir a las mejores 35. “Estas pizzerías –por las más económicas– ofrecen productos coherentes con el precio y con el tipo de local en el que se venden. Es una propuesta franca y honesta. Venden algo claro: estructura reducida, la menor cantidad de personal y todo el producto se hace desde una central. La gente los elige por lo económico y el acostumbramiento al sabor”, opina.
Son las 11 de la mañana de un martes. En Ugi’s de Lima y Avenida de Mayo hay un pizzero pendiente del horno, una cajera, un empleado de limpieza que levanta la basura del salón y varios carteles que “piden” $24 por una de muzza. El orégano y la sal están en botellas de medio litro de gaseosa, con un agujero en la tapita. Si se pide gaseosa, nada de vaso: te dan un sorbete. Y aquellos que se quieren llevar la pizza, pagan un peso adicional por la caja.
Allí suele estar todos los días Hugo Solís, uno de sus dueños. Pero hoy no y por teléfono le pide a una empleada que diga que no le interesa hablar de su cadena de locales. Se sabe que Ugi’s es una empresa familiar, que lleva aproximadamente 30 años y que la idea nació en Estados Unidos. Trabajando allí se les ocurrió ofrecer en Argentina un solo producto, que salga siempre igual y al menor costo posible (producen su propia muzzarella). Muy americano.
Y con la meta de ganar en la cantidad.
Pizza Zapi tiene una promoción retirando en el mostrador: $21,90 la grande de muzzarella. A diferencia de Ugi’s y Fábrica, cuenta con página de Internet: por esa vía se puede comprar en cantidad.
Hoy están ofreciendo sus productos a bares y caterings.
Y pasaron de franquicias a franquiciados.
Franco Ferrari, gerente de la empresa, cuenta que comenzó en 1993, luego de cansarse de vender ropa. El primer local lo abrieron en Bolívar y Chile. “El cliente de Zapi no es el más rata. Se trata de una persona que busca gastar poco, pero quiere una pizza buena”, sostiene. Ahí está la diferencia para él. Que si un varón sale con una mujer medio “rollinga” o muy de barrio, puede llevarla a comer a Zapi. A Ugi’s, si hay amor, también. Pero a Fábrica de Pizzas es más complicado. Es como otro target.
Pero para Ferrari, las pizzerías tradicionales y más famosas, esas que nombran en la publicidad, les están ganando la batalla gastronómica.
“Hace años que vienen imponiendo promociones chicas, al paso, y la gente busca zafar. Por ejemplo, hay lugares donde te ofrecen dos porciones de muzza y un chop de cerveza o gaseosa por $23”, explica. Y termina de redondear el concepto: “En una de esas pizzerías podés comerte dos porciones, una fainá y una gaseosa, y te llenaste por menos de 30 mangos. En cambio, sentarte en un restaurante no baja de los 50. Las pizzerías tradicionales siempre terminan siendo la mejor opción”.
 
Fuente: Clarin.

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