miércoles, 23 de septiembre de 2009

¿ALGUIEN VIÓ UN POBRE?


El INDEC de Boudou


El índice de pobreza bajó cuatro puntos, al 13,9 por ciento. La indigencia cayó 1,1 punto y está en 4 por ciento. Todo en medio de la crisis, el mayor desempleo y la inflación.


A pesar de las promesas de mayor transparencia, el INDEC volvió a sorprender ayer al difundir una sensible baja en las tasas de pobreza e indigencia en el año de la crisis. Si los datos del organismo fueran verídicos, en los últimos doce meses un millón de personas habrían dejado de ser pobres y otros 200 mil de ser indigentes. Los analistas privados descreen de la información oficial y aseguran que en realidad la pobreza y la indigencia afectan a más del doble. Hasta el ex presidente Néstor Kirchner reconoció el mes pasado que la pobreza “se encuentra en el 20, 22 o 23 por ciento”. El informe publicado por el INDEC despierta demasiadas sospechas. El organismo oficial reconoció la desaceleración de la actividad económica y la destrucción de puestos de trabajo producto del estallido de la crisis internacional. La actividad industrial se desplomó durante los primeros meses del año, y las empresas adelantaron vacaciones y suspendieron personal para evitar más despidos. Por lo tanto, cuando se registra una caída del PBI y se destruyen puestos de trabajo, la caída en la tasa de la pobreza sólo podría explicarse si el Gobierno hubiera implementado nuevos planes sociales para asistir a los más desfavorecidos. El INDEC aseguró que la pobreza afecta al 13,9% de la población y descendió 3,9 puntos en los últimos doce meses. Según se desprende de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que se realizó en 31 conglomerados, se detectaron 709 mil hogares pobres (integrados por 3.429.000 personas). Estas familias tienen ingresos menores a $ 1.007 mensuales y no llegan a adquirir una canasta integrada por alimentos y servicios básicos. Mientras que 232 mil hogares son indigentes (995 mil personas), que no pueden acceder a una canasta básica de alimentos, que según el INDEC cuesta 445,6 pesos. El nordeste es la región más desfavorecida del país, donde una cada cuatro personas es pobre. Paradójicamente, el nordeste es la zona con la menor tasa de desempleo para el INDEC. En Río Gallegos la situación es totalmente distinta: sólo el 1,3% de la población es considerada pobre. La pobreza en la Capital Federal creció 2% durante el último semestre (7,3%), y la de Rosario trepó 2,6 (a 14,6%) los últimos 12 meses. La publicación de la EPH del primer semestre representa un golpe a la credibilidad del ministro de Economía, Amado Boudou. Uno de los pilares de su gestión se centra en la normalización del organismo. Es una de las cartas para poder acercarse a los mercados de crédito. Con algunos traspiés, como el nombramiento del ultramorenista Norberto Itzcovich, Boudou convocó a distintas universidades nacionales para evaluar las distintas metodologías. Las últimas publicaciones del INDEC reconocían la desaceleración de la actividad económica y los índices inflacionarios se acercaban más a los calculados por los privados. Por lo tanto, se esperaba que el organismo reconociera un aumento de la pobreza.La consultora Ecolatina aseguró que la pobreza alcanza al 31,8% y la indigencia al 11,7%. El gerente de Economía y Finanzas, Rodrigo Álvarez, aseguró que “hace dos años que está subiendo la pobreza porque la inflación les gana a los salarios, y en el último año se observan problemas en el mercado laboral, con gente perdiendo puestos de trabajo”. El director de SEL, Ernesto Kritz, manifestó estar “sorprendido porque esperaba que el INDEC reconociera un aumento de la pobreza, porque parece muy difícil explicar cómo cayó la pobreza cuando se conoció la caída en la actividad y en el nivel de empleo”. Kritz calculó la pobreza en el área metropolitana y aseguró que subió al 31,5%, mientras que en el conurbano trepó al 36 por ciento.Néstor Kirchner durante un recorrida por la provincia de Buenos Aires evitó entrar en polémicas con la Iglesia y sostuvo que la pobreza “se encuentra en el 20, 22 o 23 por ciento”. No fue la única vez que los propios sectores oficialistas contradicen la información del INDEC. Algunas semanas atrás, Boudou anunció la creación de una canasta de alimentos que distribuiría el hipermercado Carrefour. El dato de color es que esta canasta costaba 41% más que la oficial, y si se calculaba la pobreza mediante esos bienes, la tasa de pobreza trepaba al 31,5 por ciento. El sociólogo Claudio Comari es el encargado de realizar la EPH desde el año pasado, aunque fue ratificado en su puesto hace 20 días. El ex militante de Barrios de Pie debió cubrir el cargo del que fue desplazada Cynthia Pok, cuando se rehusó a calcular los índices de pobreza e indigencia a partir de las canastas de alimentos publicadas por el INDEC. El Club de París, tema de BoudouAmado Boudou aseguró que la renegociación de la deuda con el Club de París “es el principal tema” que tiene por delante el Gobierno. El ministro se reunirá mañana con su par francesa, Christine Lagarde, con quien avanzará en la negociación para restablecer la relación con el Club. Boudou relacionó este tema “para que el país vuelva a obtener crédito y para que el sector privado pueda hacerlo a tasas más bajas y con volúmenes mayores”. Además, el funcionario señaló que la economía tendrá un crecimiento mayor hacia el último trimestre del año.OPINIÓNLa estadística trucha mata Cynthia Pok (Ex directora de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC)No se puede hacer un análisis al interior de los datos de pobreza publicados por el INDEC, pues por definición no merecen el más mínimo análisis de contenidos. Recién podrá haber discusiones metodológicas una vez que salga la intervención y la patota, y se normalicen la situación institucional y la estabilidad laboral de los empleados involucrados en denuncias.Tampoco el informe de prensa nos permite hacer un análisis, porque no presenta la metodología sino apenas vaguedades imposibles de contrastar con una pauta metodológica, y no se habilitan las bases de datos. Además de manipulación hay ocultamiento de datos. Sin explayarme, es por lo menos sorprendente que haya una tendencia a la baja de la pobreza.La manipulación del INDEC es una agresión al pueblo, porque en función de los resultados se toman decisiones políticas macro, medianas y también en lo micro. En muchos lugares que recorrí se cortaron los presupuestos para los comedores infantiles cuando bajaron los datos de indigencia. Ahora se habla de los remedios truchos que matan; es menos visible, pero la estadística trucha también mata.MientenMauro FedericoNo hace falta ser experto en estadísticas para darse cuenta de que en la Argentina cada día hay más pobres. Más allá de las polémicas sobre cómo se mide la pobreza, basta caminar por el país para verificar que los hogares donde a la hora de la cena no hay nada para comer se multiplicaron en los últimos meses.Salta, Chaco, Corrientes, Tierra del Fuego y el enorme conurbano bonaerense fueron algunos de los lugares donde pude contactarme con el profundo dolor de quienes no tienen trabajo, vivienda digna o, simplemente, un pedazo de pan para darles a sus hijos. Escribir esas crónicas duele, casi tanto como indigna escuchar a los funcionarios jactarse de un descenso de los indicadores de pobreza en el último semestre, mientras miran una planilla de cálculo dibujada a pedido por un grupo de atemorizados técnicos. A esos tipos me gustaría contarles sobre Iván, el chico desnutrido que conocí en Resistencia, hace apenas dos meses, sobreviviendo en una casilla junto a sus cinco hermanos, a sólo 20 cuadras de la Casa de Gobierno del Chaco.O hablarles de Gladys Pernas, esa enorme doctora que dedicó su vida a recuperar desnutridos desde el hospital de niños salteño y que se animó a contarnos sobre los enanos del hambre. O mostrarles esa enorme foto del negro Sarapura donde se ven decenas de pequeños ataúdes que esperaban ser retirados por los padres de chiquitos correntinos fallecidos por causas evitables, entre otras, la desnutrición infantil.Ésa es la Argentina que estos tipos no miran ni recorren.Es hora de que hagan algo para resolver la pobreza, en vez de continuar contando a los pobres que se nos siguen muriendo, mientras el funcionario de turno nos quiere convencer de que cada día son menos.

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