martes, 15 de septiembre de 2009

CADA VEZ MENOS TECHOS


El déficit habitacional no sólo afecta a los porteños sin techo. Los planes de vivienda social “están todos parados”, advirtió un legislador. No avanzan la urbanización en villas ni las obras de las cooperativas.



“El déficit habitacional en la ciudad de Buenos Aires alcanza a unas 500 mil personas”, dijo el legislador porteño Facundo Di Filippo (Coalición Cívica), quien aclaró que sólo se incluye en la cifra “a los casos más graves”, entre ellos los de las personas en situación de calle o los que viven en barrios carenciados. Di Filippo sostuvo que, además del problema de los sin techo –cuyo número se duplicó en el último año, tal como informó ayer este diario–, también “es preocupante el de los planes oficiales de viviendas, que están todos parados, incluyendo los que están llevando a cabo 108 cooperativas de vecinos de la ciudad”. Los dichos del legislador fueron confirmados por el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) y por abogados que representan a las familias del barrio Fátima, de Villa Soldati, que le reclaman al Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) que adjudique “a sus legítimos dueños” cien viviendas que hace quince días desataron una batalla campal.


Di Filippo afirmó que a los sin techo “la única alternativa que les ofrece el gobierno porteño son los paradores que están siendo reparados, porque estaban en condiciones desastrosas”. Si la gente acepta ir allí, “la familia tiene que dividirse, porque hay un solo parador (el Azucena Villaflor, de Piedras 1583) preparado para recibir mujeres y niños”. En el caso de una familia, los hombres que la componen tienen que ir a otro lugar. En los paradores “la gente puede entrar desde las seis de la tarde y retirarse a las ocho de la mañana del día siguiente. Si son personas que trabajan y que salen temprano de sus empleos, tienen que esperar horas para acceder a un lugar donde tienen cama, baño y una comida”.


La situación se agrava porque los programas de vivienda social “están todos parados”, como consecuencia del recorte presupuestario que sufrieron tanto el IVC como la Corporación del Sur. “De los 519 millones que se habían aprobado para el IVC en el año en curso, se produjo una disminución de 400 millones de pesos, lo que deja una cifra menor a los 200 millones. Al mismo tiempo, el presupuesto de la Corporación se redujo en un 50 por ciento y eso está frenando todas las obras previstas en las villas”.


Los proyectos en marcha “están todos parados o directamente fueron modificados en forma drástica, entre ellos el hospital que se iba a hacer en Villa Lugano. El propio (Mauricio) Macri, cuando se refirió a los planes de salud en su discurso inaugural de las sesiones ordinarias (en la Legislatura), bajó las expectativas de los vecinos y habló no ya de un ‘hospital’, sino de ‘un centro de salud’.” En el barrio Piedrabuena, de Lugano, “se pararon los trabajos de reparación y los vecinos, este año, van a seguir sin gas durante todo el invierno”.


Di Filippo, luego de aclarar que “no hay datos oficiales sobre el déficit habitacional”, estimó que “del trabajo realizado por ONG surge que la emergencia habitacional alcanza a 500 mil personas y sólo se habla de los que viven en la calle o en pensiones, inquilinatos, casas tomadas, asentamientos o en villas. No hablamos de las personas de clase media cuya familia se agrandó, porque los hijos se casaron y se fueron a vivir con sus padres porque no tienen medios para alquilar o comprar por su cuenta. La clase media de la ciudad a veces se queja porque hay planes para los más pobres y no para ellos. Hoy, no hay planes para nadie”.


La abogada Natalia Belmont representa a los vecinos del barrio Fátima, de Villa Soldati, donde hay “cien viviendas sin adjudicar”, que hace quince días generaron un enfrentamiento entre pobres que luego fueron reprimidos en forma violenta por la policía. “La adjudicación viene siendo demorada desde octubre del año pasado por el IVC, cuando está claro que las cien viviendas tienen que ser adjudicadas, con preferencia, a los vecinos que viven en la manzana 5 del barrio Fátima, y si quedan algunas disponibles, a vecinos de otras manzanas del mismo barrio”. Hace dos semanas, las viviendas intentaron ser ocupadas por vecinos de otros barrios y se generó una situación de violencia.


Desde entonces, los vecinos de Fátima ya se movilizaron dos veces hasta la sede del IVC y esperan que mañana, finalmente, “se adopte una decisión para darles las viviendas a quienes corresponde”. Se trata de un barrio de 340 viviendas, de las que fueron entregadas 226. Las restantes 114 no tienen dueño, aunque deberían otorgarse a los vecinos de la manzana cinco. Por si fuera poco, “todavía no se ha construido la salita de salud prometida y tampoco se han mejorado los servicios de cloacas y luz”. El MOI, por su parte, denunció que está frenado “el financiamiento del IVC a ocho cooperativas de viviendas” de Barracas, Constitución, San Telmo y Balvanera. “Son planes de 20 viviendas en la mayoría de los casos y otros de 50 y 100 casas. Por la falta de aportes, todas están con la soga al cuello”, comentó a este diario una fuente del MOI.

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