jueves, 3 de septiembre de 2009

MONSEÑOR BOGARÍN, PROFETA DEL PARAGUAY


Recordado por los paraguayos como defensor de los derechos humanos y por su trabajo con los oprimidos como líder del grupo de Acción Católica, Monseñor Bogarín representa el espíritu del Vaticano II y de Medellín en el Paraguay, un país pobre dominado por la dictadura militar de Alfredo Stroessner durante treinta y cinco años. Su “opción por la pobreza” se realizó en la forma de su trabajo con Acción Católica, y empezó unos veinte años antes de la llamada de Juan XXIII, en el Concilio Vaticano II, a que la Iglesia fuera una “Iglesia de los pobres”. Su carácter no era político por naturaleza, pero como defensor de los derechos humanos en el Paraguay, llegó a ser enemigo del estado por atreverse a ir en contra del gobierno.


Ramón Pastor Bogarín Argaña nació el 30 de marzo de 1911 en Ypacaraí, Paraguay, a unos cuarenta kilómetros de la capital paraguaya, Asunción. Hizo sus estudios primarios en Ypacaraí y sus secundarios en Asunción. En 1930, cumplió su servicio militar en el Cuerpo de Aspirantes a Oficiales de Reserva y recibió el grado de Sub-Oficial de Artillería. Ingresó luego en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, donde cursó un año. Sus inquietudes vocacionales no se vieron satisfechas, y su familia lo mandó a Francia donde inició estudios en la Facultad de Ingeniería Mecánica en París. Todavía insatisfecho con esta nueva carrera, ingresó entonces en el Seminario de Vocaciones Tardías de Saint Ilan, Francia, y de allí pasó al Pontificio Colegio Pío Latino Americano de Roma, donde permaneció siete años. Su vida de seminarista en Roma había coincidido con la expansión de la Acción Católica en Italia, y Bogarín fue influido por Monseñor Civardi, el maestro de la espiritualidad y organización de Acción Católica. Se graduó de Bachiller en Derecho Canónico y de Licenciado en Teología, y fue ordenado sacerdote, en Roma, en 1938.


El comienzo de la segunda guerra mundial lo hizo volver al Paraguay en 1939, y en diciembre del mismo año fue designado Vice Asesor Eclesiástico de la Junta Central de la Acción Católica, y Rector del Oratorio de Nuestra Señora de la Asunción y Panteón Nacional de los Héroes. En 1940, fue nombrado Director Nacional de la Pía Unión del Clero y Director del Oficio Catequístico Arquidiocesano. Y, en 1941, un Decreto del Venerable Episcopado lo designó Director General de la Acción Católica del Paraguay. En 1947 fundó y dirigió Trabajo, un periódico de orientación socialcristiana.


En 1957 se anunciaba en el Vaticano la creación de la Diócesis de San Juan Bautista de las Misiones y la designación de Monseñor Bogarín como su Obispo Residencial. En 1961 fue elegido para ser Delegado del Episcopado Paraguayo ante el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). En 1962 asistió a la primera sesión de Concilio Vaticano II y lo eligieron miembro de la Comisión Conciliar de Seminarios y Escuelas Católicas. Participó en todas las sesiones del Concilio y, al concluir el mismo, el Santo Padre lo designó miembro de la Comisión Post-Conciliar de Educación Cristiana.


Fue electo Vice-Presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya y Presidente de las Comisiones Episcopales de Seminarios y Vocaciones y del Apostolado de los Laicos en 1966. En la Segunda Conferencia General de CELAM en Medellín, en 1968, presidió la Comisión de Juventud. En 1969 es elegido Presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, cargo que desempeñó durante tres años, y Presidente de los Departamentos de Pastoral de Conjunto y de Comunicaciones Sociales.


Es recordado por los paraguayos por su trabajo con Acción Católica, cuyo contacto con distintos grupos sociales presentó una amenaza al régimen represivo de Stroessner. Aunque los colegas de Bogarín hablan de la postura anti-comunista del obispo, Stroessner lo acusó de ser comunista “para ahogar y reprimir todo intento de reivindicación de derechos humanos y de justicia social”.


Sin embargo, Bogarín rechazaba casi con furia las acusaciones de comunista arrojada por la
prensa oficialista contra sus amadas Ligas Agrarias, y se jugó una y otra vez por defender a los líderes campesinos. Sostenía que al atribuir al comunismo las reivindicaciones, el gobierno no hacía sino favorecer esa ideología política.


Monseñor Bogarín falleció en su sede episcopal el 3 de septiembre de 1975 cuando la represión de la dictadura militar del presidente Stroessner era particularmente despiadada con las Ligas Agrarias Cristianas fundadas por el Obispo. Es recordado con particular afecto por quienes lo conocieron, evidenciado por los testimonios escritos en el libro, Monseñor Ramón Bogarín Argaña-Testimonios.

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