martes, 16 de febrero de 2010

ATRAPADA EN LAS REDES DE LA TRATA


La dramática búsqueda de una chica pampeana que desapareció seis años atras. Andrea López desapareció el 10 de febrero de 2004. Desde entonces, su madre la busca incansablemente. Y denuncia que la policía no investiga de manera suficiente. Desde que se sancionó la ley de trata fueron liberadas 485 mujeres. Andrea, aún no.

Por Mariana Carbajal

Una docena de jóvenes víctimas de trata fueron rescatadas en enero de prostíbulos donde eran explotadas sexualmente. Desde que entró en vigencia la ley que tipificó el delito, en abril de 2008, la cifra de mujeres liberadas de burdeles y “privados” llega a 485, entre ellas menores de edad. Los datos fueron suministrados a Página/12 por la Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata, del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. La otra cara de esta realidad son las jóvenes que permanecen desaparecidas. El caso más emblemático es el de la tucumana Marita Verón. Pero hay otros. Como el de la pampeana Andrea López: tenía 24 años y un tatuaje de un niño con guantes de boxeo y el nombre “Carlitos” en el brazo derecho a la altura del hombro, cuando fue vista por última vez en la madrugada del 10 de febrero del año 2004, hace hoy seis años. Desde entonces, su madre, Julia Ferreyra, la busca incansablemente y no ha perdido la esperanza de encontrarla con vida. Sospecha que pudo ser entregada a una red de proxenetas. “Mi hija está viva. Pero la Justicia la busca siempre muerta y la policía no sale de acá, de la ciudad de Santa Rosa”, dijo ayer a Página/12. Para reclamar por la aparición de Andrea y de otras jóvenes presuntamente tragadas por mafias de proxenetas, organizaciones de mujeres realizarán esta tarde distintas actividades en las ciudades de Buenos Aires, Santa Rosa y Tucumán (ver aparte).

Los ojos oscuros de Andrea López interpelan desde los afiches que convocan a manifestarse en un nuevo aniversario de su desaparición. Su rostro adolescente quedó congelado en esa foto, que es la misma que está colgada en la página web de la gobernación de La Pampa, donde figura el 0800-333-1376, de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, para aportar pistas, y se anuncia, desde hace tiempo, una recompensa de 50 mil pesos para quien brinde datos que puedan dar con el paradero de la joven.

Cuando Andrea desapareció, vivía en Villa Germinal, un barrio de la periferia de la capital pampeana, con el ex boxeador Víctor Manuel Purreta y el hijo de ambos, entonces de 4 años. Purreta la explotaba sexualmente a fuerza de palizas y amenazas, tal como quedó demostrado en 2005 en el juicio en que el fue condenado a cinco años de prisión por facilitación y promoción de la prostitución de la joven por la Cámara del Crimen de Santa Rosa. El ex púgil pasó dos años y medio en la cárcel hasta que fue beneficiado por la libertad condicional. Por estos días enfrenta otro juicio, que lleva adelante el Juzgado de Instrucción Nº 4 de Santa Rosa, acusado por su nueva pareja, Analía Alejandra Gómez, de someterla a golpes.

La causa por la desaparición de Andrea López tramita en el juzgado de Instrucción y Correccional Nº 6. La Secretaría de Derechos Humanos de la provincia se presentó como amicus curiae en el expediente y pidió que pase al juzgado federal, dado que la desaparición de la joven, argumentó, podría estar vinculada con las mafias de tratantes. La ley sancionada el 29 de abril de 2008 tipificó el delito de trata como federal.

“En el transcurso de estos años han pasado cinco jueces por la causa. Cada tanto se conoce que la policía recibe un dato y se verifica si en lugares señalados, en un aljibe de un campo o en un pozo de algún lugar aparece el cuerpo de Andrea. Hasta ahora infructuosamente. En comentarios informales algunos investigadores ‘se animan’ a dar su versión de cómo pudieron haber sucedido las cosas. Creen que pudo haber sido golpeada y trasladada a algún lugar para enterrarla. Si así fuera ¿quién sería el culpable?, todos los caminos parecerían conducir a una misma persona, pero por ahora no hay pruebas que puedan incriminar con certeza a nadie”, comentó a este diario Mirta Fiorucci, integrante de Mujeres por la Solidaridad, ONG de Santa Rosa que viene acompañando a la madre de Andrea. Purreta estuvo con Andrea la última noche sobre la que se tiene registro de su paradero. Con el apoyo de la entidad, Ferreyra consiguió ganar la batalla legal por la tenencia del hijo de Andrea y Purreta, que hoy tiene 10 años.

“Yo creo que fue entregada por alguna deuda a alguna red de prostitución. Si estuviera muerta su cuerpo ya hubiera aparecido. No existe el crimen perfecto. Nunca se hubiera ido sola. Tenía a su hijo: todo lo que soportaba lo hacía por él”, contó su madre. Ferreyra tiene 50 años y trabaja en varias casas como empleada doméstica para poder mantener a su nieto. Su vida no ha sido fácil: al primero de sus cinco hijos lo tuvo a los 16 años. Hoy, a partir de las 19, Ferreyra, en el Concejo Deliberante de Santa Rosa, participará en una mesa-debate en el sexto aniversario de la desaparición de Andrea. “Si bien se ha logrado nacionalizar su búsqueda a través de las redes y ONGs que se ocupan de la problemática de trata en el país, oficialmente no tenemos evidencias de que se la busque, seguimos sosteniendo en la memoria de la ciudadanía y del Estado que Andrea continúa desaparecida”, apuntó Fiorucci.


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