jueves, 18 de febrero de 2010

FRANCIA USÓ SOLDADOS COMO COBAYOS EN LOS '60


Argelia, Polinesia .- Tras una explosión nuclear, las tropas debían marchar por el lugar y testeaban luego los efectos.

Cincuenta años después de sus ensayos nucleares en el Sahara, un informe confidencial militar francés reveló que los soldados reclutas fueron utilizados como cobayos para testear los efectos de la radioactividad en las tropas y "los elementos que pudieran influir en la preparación física y moral de los combatientes".

El diario francés Le Parisien obtuvo el documento de 260 páginas, que provendría de 1998, cuando el entonces presidente Jacques Chirac decidió abandonar los ensayos nucleares. En aquel momento, el mandatario habló de "una gran aventura científica" y consideró "inoportuno extraer una síntesis para el gran público".

En 1960, científicos y militares buscaban conseguir "la bomba a cualquier precio", incluyendo el humano, según Le Parisien. Los tests fueron bautizados "Gerboise Verte" como código secreto y sucedieron entre 1960 y 1966.

El documento publicado refleja las operaciones del 25 de abril de 1961 en Argelia, en la que participaron al menos 300 soldados entre infantería y tanques. Se trataba de realizar dos maniobras, una ofensiva y otra defensiva, para estudiar la reocupación de una posición afectada por una explosión nuclear.

Para el test utilizaron soldados de los regimientos 42 y 12 con base en Alemania. ¿El objetivo? "Estudiar los efectos psicológicos y fisiológicos producidos sobre el hombre por la bomba atómica".

A 20 minutos de la explosión, la tropa salió de su refugio a pie y miró la nube atómica con miedo. A los 35 minutos, la tropa avanzaba a pie y los vehículos vacíos la seguían detrás. Hicieron dos kilómetros en 40 minutos. A 1.100 metros del "punto cero", los soldados veían claramente la destrucción. A 700 metros de la explosión se detuvieron. Una patrulla de vehículos todo terreno estaba encargada de recorrer el punto cero para estudiar las posibilidades de ataque en zona contaminada. Esa patrulla fue detenida a 275 metros del punto cero.

En su conclusión, sostienen que "los hombres parecían capaces de continuar con el combate y que su moral no parecía muy afectada". El comandante "nunca debía entrar en el área contaminada". Se recomendó reemplazar "las máscaras antigás por otras básicas antipolvo" para "favorecer" las comunicaciones y "la movilidad" de los infantes.

William Kob fue uno de esos soldados. Estuvo a 3,5 kilÓmetros del punto Gerboise Verte. Le pidieron que levantara unos maniquíes que estaban en el medio de la explosión. Seis meses después, le salieron unas inquietantes manchas en el cuerpo. "Por los muertos. Por las viudas. Para que esas porquerías sean conocidas", dijo al hablar.

Los sobrevivientes se han reunido en la Asociación de veteranos de Aven. Al menos entre los 4.800 miembros, el 35% sufre cáncer y sÓlo el 10% no tiene síntomas de alguna enfermedad.

"En esa época, los hombres no contaban", recuerda Lucien Parfait, quien también pasó por el punto cero. "Nos usaron. Pero lo peor es que nos han olvidado. En su lógica, ellos nos podrían haber seguido usando y estudiando para sus experimentos".

El ministro de defensa francés, Herve Morin, dijo que "las dosis recibidas en esos ensayos eran débiles". Pero que todo persona que se sienta víctima de esos ensayos nucleares y con una enfermedad inducida por ellos, tiene derecho a reclamar una indemnización. Incluye a los trabajadores, a los militares y a la población, en Argelia y Polinesia, damnificada por los ensayos nucleares franceses.

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