sábado, 20 de febrero de 2010

ZULMA LOBATO Y LA TELEVISIÓN BASURA


Veintitrés minutos y quince segundos es el tiempo que dedicó Crónica TV a burlarse de Zulma Lobato la primera vez que la llevaron al piso. Otros dos minutos y cuarenta y ocho segundos de aire sirvieron para mostrarla cantando a capella “Resistiré”. Ella parecía no darse cuenta de que la estaban ridiculizando, pese a los esfuerzos de la conductora para que el público lo notara. La travesti, de 51 años, que llegó a la televisión luego de una vida llena de obstáculos, estaba emocionada por la “oportunidad” de cantar en la pantalla chica y agradeció sinceramente a Héctor Ricardo García, dueño del canal y marido de Anabella Ascar, la conductora del programa. Zulma agradecía y Anabella se moría de risa. En otro programa, en América, Marcelo Polino le preguntó si se consideraba “más importante que Florencia de la V” y, durante veintiséis minutos y veintiocho segundos, el circo continuó: le preguntaron por la época en la que se prostituía y le dijeron que, ahora que estaba saliendo tanto en televisión, tal vez podría “cotizarse” y “volver a la calle con otro precio”. En la mitad de la nota, una de las animadoras le preguntó qué opinaba de los programas que se burlan de ella (que eran, claro, otros) y, después de su respuesta, le dijo: “Yo te vi cantando y me tuve que tapar los oídos”. Llegó la tanda comercial y, luego, otros cuatro minutos y cuarenta y ocho segundos en los que le pidieron que cantara, mientras la periodista de los oídos tapados se burlaba y le decía: “Cantá, que mientras yo leo un libro”.

Si lo anterior ya era mucho, el programa de Susana Rocasalvo consiguió superarlo: “¡Si sos una señora, sacate el pirulín!”, le dijo a Zulma en el estudio de Canal 26 el autodenominado “actor y psicólogo” Mich Amed, quien había tenido su minuto de fama en la televisión basura cuando aseguró que le había hecho sexo oral a Ricky Martin y se había “tragado las pruebas” (aunque, cerca de diez años después, reconocería que había sido un invento para levantar el rating de un programa de Mauro Viale). Amed, en su “condición de psicólogo”, se refirió a Zulma como “este señor”, dijo que era “un monstruo freak”, que tenía “una patología” porque “se creía mujer” y no paró de provocarla hasta que de las palabras pasaron a los golpes. Los fragmentos más bizarros del show fueron luego reproducidos por el ciclo RSM con un agregado increíble: en cada aparición de Zulma, salía en pantalla la frase “matar al abuelito” y uno de los personajes del programa decía, a los gritos: “¡Pobre viejo! Todo lo que digan, que le entre por un oído y le salga por el orto (sic)”.

Susana Rocasalvo defendió su actuación y explicó a Crítica de la Argentina que “lo que hizo Mich fue una terapia de choque (sic), que es algo muy de la psicología; ahí yo no entiendo tanto”. La conductora afirma que convocaron al mediático Amed porque “te imaginarás que para este caso no voy a llamar a un Rolón o a un Bucay, pero lo llamé a Mich porque es del mismo palo, es gay”. Con respecto a las escenas de violencia que salieron al aire, Rocasalvo confiesa: “Yo he tenido un zoológico en mi programa, pero siempre tuve límites. La televisión es por rating, pero yo no quise pasar por esa situación del otro día, con violencia verbal y física, por la que terminé lastimada. El tema se desmadró y yo creo que Zulma es una persona que psiquiátricamente está desbordada”.

Por su parte, Anabella Ascar, en cuyo programa de Crónica TV comenzó el raid mediático de Zulma, se defendió en una entrevista realizada por Marina Abiuso para Perfil: “Parece que me río de ella, pero no es así. Zulma está más allá del bien y del mal. Tiene un gran corazón, pero a la gente hay que saberla llevar. Su misión en esta vida es demostrar que, cuando uno se propone algo, no se tiene que fijar en lo que ve, sino en lo que siente. Ella está convencida de que puede ser una artista famosa”.

Repudio y denuncias

La Comunidad Homosexual Argentina repudió a través de un comunicado el maltrato de estos programas de televisión hacia Lobato. “Zulma es una persona adorable, con una enorme inocencia que la hace vulnerable. Cuando la conductora de Crónica TV se burla de ella frente a cámara, riéndose y tapándose la boca con las dos manitos, Zulma no sólo no se da cuenta, sino que agradece la oportunidad de estar en el canal. Luego, lo de RSM es inaceptable. En este país en el que muchas travestis mueren asesinadas en crímenes de odio, poner ‘matar al abuelito’ mientras hablan de Zulma no es un chiste inocente. Es una reivindicación de la discriminación y la violencia”, dijo César Cigliutti, presidente de la CHA.

Para Diana Sacayán, travesti matancera y dirigente del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación, “lo que hacen estos medios es ridiculizarnos y que no se escuchen otros discursos”.

–¿Es intencional? –.
–Claro que sí. Anabella Ascar viene hace rato haciendo entrevistas a travestis y siempre busca personajes que sabe que no van a decir nada interesante, sino ponerse en ridículo. Mientras lo que sale en televisión es la ridiculización de Zulma, las travestis de La Matanza estamos trabajando por la inclusión, denunciando la grave situación social y habitacional en la que nos encontramos. El promedio de vida de las travestis en la Argentina es de 32 años.

–¿Por qué?
–Porque nuestra vida se acorta por las condiciones en las que caemos por el abandono del Estado, porque vivimos en la prostitución, no tenemos acceso a la vivienda ni a un trabajo digno. Se está naturalizando la idea de que la prostitución es un trabajo, y no lo es. Nosotras queremos un trabajo digno e inclusión social.

–¿La televisión podría hablar de estas cosas?
–Todos esos minutos que la televisión dedica a burlarse de Zulma Lobato podrían servir para mostrar cómo las travestis en el conurbano tenemos que vivir al lado de un basural, cómo nuestras compañeras se mueren por VIH, por tuberculosis o son asesinadas en crímenes de odio. Nuestras voces no salen en televisión; prefieren mostrar a Lobato o a Piazza, que sale a pedir que maten a los pibes porque fue asaltado, cuando esos pibes lo que necesitan es educación y asistencia social para estar incluidos socialmente. Para nosotras, la inseguridad es tener que pasar toda la noche prostituyéndonos para tener un pedazo de pan en nuestras mesas.

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