lunes, 15 de febrero de 2010

UNA COMISARÍA PROSTIBULARIA


Dos policías de Rio Negro fueron denunciados por haber violado a una adolescente.

La chica, de 14 años, fue detenida por los papeles de la moto y llevada al destacamento de Guerrico, en Río Negro. Allí, dos policías la violaron y golpearon. Logró escapar y enviar un mensaje a un amigo. Los dos policías siguen en funciones.

Por Mariana Carbajal


Una niña de 14 años denunció que fue violada por dos uniformados que estaban de guardia y borrachos en el destacamento policial de la localidad de Guerrico, una zona rural de la provincia de Río Negro, a unos 10 kilómetros de General Roca. El hecho ocurrió el 1° de enero y lo investiga el juez de instrucción N° 4 de esa ciudad, Emilio Stadler.

Llamativamente, los dos agentes –uno de ellos es suboficial superior– siguen prestando servicios, pero la jefatura de la fuerza provincial los trasladó a otra repartición, el mecanismo al que suele apelar la Iglesia Católica para proteger a sacerdotes imputados de abusar sexualmente de chicas o chicos. Con el lema, “¡Basta de abuso, violencia y ultraje contra las mujeres!”, hoy a las 18.30 familiares y vecinos de la niña junto a la Multisectorial de Mujeres del Alto Valle se congregará frente a la seccional para reclamar la separación de sus cargos de los imputados.


“Yo gritaba y pedía ayuda, pero nadie me escuchaba. No había nadie cerca”, contó Laura –nombre ficticio– a su mamá, Gloria Apablaza. Según denunció el mismo 1° de enero en la comisaría 3ª de Roca (de la cual dependen la brigada rural de Guerrico), ese día por la tarde, Laura llevaba a su hermana de 22 años en una moto de poca cilindrada a tomar el colectivo desde la chacra en la que viven, hasta una parada situada a pocos metros del destacamento, a la vera de la ruta 22. Laura esperó a que su hermana subiera al micro, pero cuando ya estaba regresando a su casa la detuvieron los dos uniformados para pedirle la documentación de la moto. Laura no la tenía. Entonces, según denunció la niña, la hicieron ingresar a la seccional.


Los dos policías, describió Laura, estaban borrachos, seguramente tras los festejos del fin de año. “Mi hija nos contó que la hicieron subir al segundo piso y ahí la violaron, en el mismo destacamento. La tuvieron un par de horas, ella trató de pedir ayuda pero nadie la escuchó. Se quiso escapar pero le tiraron de los pelos y la golpearon, quedó como inconsciente. Al final se pudo escapar”, relató ayer a Página/12 la madre de Laura. La moto, agregó, había quedado con la llave puesta. Ya en la calle, en segundos, la niña envió un mensaje de texto a un amigo: “Me violaron”. Su amigo, sereno de una empresa frutihortícola de la zona, lo recibió a las 17.07, precisó Apablaza. Con golpes y sangre en la cara, aturdida, Laura arrancó el vehículo y aceleró lo que pudo. Pero en la huida por la ruta 22, a gran velocidad, la moto mordió la banquina y se tumbó. Laura quedó tirada en el suelo. La casualidad quiso que su hermana, la misma que había dejado en la parada algunas horas antes, la vio accidentarse desde el colectivo en el que regresaba de General Roca. Fue ella quien la encontró. Por los golpes y traumatismos que había sufrido, Laura estuvo tres días internada.


Los policías acusados son Rubén Darío Rubio y Víctor Manuel Chumbita. “Queremos que los detengan”, dijo la madre de Laura a este diario. La niña declaró en una Cámara Gesell en tribunales el 26 de enero. Apablaza está citada mañana. El fiscal del caso es Miguel Fernández Jadhe. Un dato llamativo: las pericias médicas realizadas a la niña las hizo personal policial, que se quedó con las vestimentas que tenía el día que sufrió el ataque sexual denunciado. El abogado de la familia de la niña es Rodolfo Ponce de León.


En declaraciones a la radio LU 19, de Río Negro, el jefe de la policía de Río Negro, Víctor Cufré, informó que los acusados “están apartados del servicio en la zona de Guerrico para facilitar la investigación. Y comenzó un sumario administrativo” contra ambos. Al mismo tiempo aseguró que siguen en funciones: “Están trabajando en la zona de Roca porque no hay ninguna medida de la Justicia”.


“Es inadmisible que estén en funciones, cobrando sueldos del Estado, amparados por la cúpula policial. El jefe de la policía de Río Negro es duramente cuestionado. Una jueza de la provincia, Marisa Bosco, ordenó que se lo investigue por entorpecer una causa en la que están involucrados policías con redes de trata; la defensora del Pueblo también pidió su relevo por encubrir a hombres de la fuerza y denunció nexos entre proxenetas y policías. Ninguna mujer puede sentirse segura en la provincia mientras haya policías abusadores en comisarías y a sueldo”, señaló a Página/12 Susana Yappert, integrante de la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación no Sexista) y parte de la Multisectorial que hoy marcharán a la brigada rural de Guerrico.


Laura vive con su madre y su padre en una sencilla vivienda ubicada en una chacra en la que se cultivan peras. El padre, Raúl, es tractorista y encargado del lugar: gana 1800 pesos por mes. La madre trabaja sólo en la época de la cosecha, por estos días, controlando la calidad de las frutas: cobra 70 pesos por jornada. Laura está recibiendo apoyo psicológico que le consiguió el Observatorio de Derechos Humanos de General Roca. En las últimas semanas, contó su mamá, pasó por distintos estados de ánimo. “Se encerraba en su cuarto a llorar y no quería hablar. De a poco nos fue contando lo que le hicieron a mí y a su hermana. Tiene mucha bronca. Ahora nos dice que no quiere volver a la escuela, tiene vergüenza, aquí todos se enteraron.” En Guerrico, los vecinos cuentan que el destacamento “era como un prostíbulo, que se llenaba de mujeres”. Laura cumple 15 años el 26 de abril. A sus padres ya les pidió un regalo. “Quiere una notebook, pero ya le dijimos que no se la vamos a poder comprar, que tiene que elegir otra cosa”, contó ayer su mamá. Mientras tanto, los imputados están libres y con uniforme policial.




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