lunes, 20 de agosto de 2012

EL MAPA DE LAS FOSAS COMUNES ESPAÑOLAS

Publicaron la ubicación de tumbas de desaparecidos del franquismo.El gobierno de España difundió el documento por el que el juez Garzón quería abrir juicios por violaciones a los Derechos Humanos antes y después de la Guerra Civil. Se trata de 2250 fosas y al menos 115 mil desaparecidos.

Por: Pablo Pérez Álvarez.
                       
El gobierno español presentó un mapa inédito del país. Un mapa plagado de banderitas, una por cada fosa en la que fueron enterrados las miles de personas asesinadas y desaparecidas durante la Guerra Civil (1936-1939) y los primeros años de la dictadura franquista. En total son 2250 fosas que ya han sido identificadas y en casi la mitad, 1206, más de tres décadas después de la reinstauración de la democracia, todavía siguen enterradas las víctimas sin siquiera una placa con su nombre.
"Faltan las que están en trabajos de localización y prospección y las que están ahora mismo sumándose y todavía han sido incluidas. Más luego las que todavía no se han investigado. La cifra va a aumentar calculo que en al menos 1500 fosas más", afirma Santiago Carcas, presidente de la Asociación por la Recuperación de Desaparecidos del Franquismo (ARDF).
Esta ONG ha realizado en lo que va de año la prospección de siete fosas y está investigando tres más (ninguna de ellas incluida en el mapa) en la región de Aragón, la que más enterramientos aporta a la lista, con 594.
La localización de las inhumaciones clandestinas se realiza gracias a la información que proporcionan los propios familiares de las víctimas, que durante todos estos años han sabido o tenido sospechas de donde estaban enterrados sus esposos, hermanos, padres o tíos y no han podido hacer nada, primero por la represión fascista y luego, ya en democracia, por la falta del apoyo oficial y por temor.
"Hay miedo entre la gente mayor, que es quien sabe dónde están las fosas comunes o dónde están sus familiares. El miedo y el terror son atroces", sostiene Carcas, quien agrega que "se siguió asesinando impunemente, por parte de guardias civiles y de falangistas, hasta 1945", seis años después de que acabara la guerra. Las fosas clandestinas con los restos de los desaparecidos, explica, se encuentran en las zonas rurales.
En las ciudades, las ejecuciones fueron llevadas a cabo por militares y las víctimas enterradas en cementerios, mientras que en los pueblos, eran los propios vecinos fascistas, con el apoyo de la Guardia Civil (el cuerpo de policía militarizado), los que llevaban a cabo los asesinatos.
"Hacían listas negras de personas que a ellos les molestaban por lo que fuere, no importa: por envidias, porque habían discutido con alguno de los falangistas del pueblo. Cualquier excusa era válida para denunciar a una persona o a su familia", relata el presidente de la ARDF. Durante la guerra, en cada pueblo en que entraban los militares sublevados contra el gobierno democrático, un comité del que normalmente formaban parte el alcalde y el cura hacía una lista negra y la Guardia Civil se llevaba a los marcados.
"Cuando veían que estaban alejados del pueblo de donde habían sacado a los que iban a asesinar, les daba igual si era un campo de labor o era una cuneta. Los asesinaban y ahí obligaban a otros vecinos a enterrarlos bajo amenaza de muerte. No se preocupaban mucho de buscar un sitio", indica Carcas.
De este modo desaparecieron alrededor de 115 mil personas, según el auto que elaboró el juez Baltasar Garzón en 2006. Por esa investigación, el magistrado fue inhabilitado y está siendo procesado por prevaricación al desobedecer una ley de los primeros años de la democracia amnistiaba todos los crímenes del fascismo. Norma que sigue vigente pese a las reiteradas notificaciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para que España investigue esos delitos.
El propio Carcas perdió a cinco tíos de este modo, en las primeras semanas de la Guerra Civil en Boquiñoni, un pequeño pueblo de menos de unos 1000 habitantes. Una de sus tías, denunciada por un primo falangista, "fue sacada de casa una tarde, fue llevada a un pueblo cercano y la tuvieron entre cinco o seis días en una habitación atada de pies y manos donde fue violada antes de ser fusilada", cuenta.
Los otros cuatro, tres hombres y otra mujer, fueron fusilados junto con 22 vecinos. Al menos él pudo exhumar esos restos en 1984 y volver a enterrarlos en un mausoleo en el cementerio de su pueblo, hacerles un homenaje y poner una placa. Varios miles esperan todavía en el campo o al borde de las carreteras al menos un entierro digno.<

Fuente: Tiempo Argentino.

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