sábado, 18 de agosto de 2012

EVITA Y EL FUTURO PROYECTO DE TRANSFORMACION

Por Jorge Muracciole.

Se cumplieron hace apenas unos días 60 años del pasaje a la inmortalidad de Evita. Mucho se ha dicho y se ha escrito desde el periodismo y desde los discursos políticos, tanto de funcionarios como de representantes de movimientos sociales y organizaciones sindicales.

Lo novedoso de este aniversario han sido los intentos de interpretar el legado de Eva Duarte en clave de la actual coyuntura política. Y por otro lado, el sugestivo carácter ecuménico, y el reconocimiento de la figura histórica de Evita hasta por los herederos de los acérrimos detractores de su obra.
Pero este análisis tratará de centrarse en dos discursos que sintetizan desde dos ángulos distintos una interpretación del legado y la figura de la abanderada de los humildes, a propósito de la actual coyuntura política, con la particularidad de ser los portadores de los mismos aliados estratégicos del modelo en curso.
En el histórico edificio de la Central General del Trabajo –lugar entrañablemente ligado a la vida y a la obra política de Evita–, el flamante opositor, otrora aliado estratégico, Hugo Moyano, quizás obnubilado por su afán por diferenciarse del gobierno, intentó contraponer las virtudes de Evita con la supuesta soberbia presidencial, discurso que tomó prestado de la prédica sistemática que desde hace años impregna el relato de la oposición mediática y utilizando la conmemoración para avanzar en las críticas a los sectores de la juventud que ocupan relevantes espacios en el actual gobierno, sin ahorrar críticas a otros sectores del sindicalismo. Y avanzando en definiciones cada vez más distantes del Ejecutivo al destacar que "si es por defender los intereses de los trabajadores, soy opositor".
En esa suerte de pulseada por la herencia de la inolvidable Evita, en la localidad bonaerense de José C. Paz, en el acto central del gobierno Cristina Fernández expresó en una encendida reseña los logros en materia social que desde mayo de 2003 fue capaz de consolidar el modelo de desarrollo con inclusión liderado por su extinto marido Néstor Kirchner y por los sucesivos gobiernos del Frente para la Victoria, afirmando que el legado histórico de Evita está presente en los millones de puestos de trabajo generados en estos años, en la Asignación Universal por Hijo, en los centenares de miles de netbooks que se distribuyen en las escuelas, en la estatización de los fondos de pensiones de las AFJP, en el matrimonio igualitario, en la creación de nuevas universidades en el Conurbano Bonaerense y principalmente en los cientos de miles de jóvenes que se incorporaron a la política en estos últimos años; y ligando el retorno del legado histórico de Evita con el discurso de Néstor Kirchner en mayo de 2006, con la frase "volvimos a la Plaza de Mayo". Rememorar la figura de Evita con el retorno al protagonismo político de la generación de los '70 de aquellos jóvenes que estuvieron dispuestos a dar su vida por una sociedad más justa es toda una definición política ante los avatares del Partido Justicialista en su alejamiento de su ideario antioligárquico durante toda una década, y principalmente en su pasaje a las políticas neoliberales del menemato.
Rescatar la figura de Eva en su profundo contenido ideológico es subrayar su talante antioligárquico y su profunda convicción ligada al mejoramiento de las condiciones de existencia de los más humildes. Es destacar su pasión por hacer de cada "necesidad de los desposeídos un derecho". Es contextualizar sin falsos relatos ecuménicos su claro antagonismo a los dueños del dinero y a la aristocracia con olor a bosta, que tanto ayer como hoy se han posicionado como acérrimos opositores. Esa inobjetable identificación de Eva con los humildes la hacía rebelarse contra las injusticias, y no adecuarse sumisamente a la música que durante décadas imponían las clases dominantes. Ese minué del consenso de los poderosos para que los políticos no hagan olas y sean políticamente correctos ante los dictámenes del establishment.
A no confundir ser humilde ante los humildes e implacable ante la soberbia de los intereses mezquinos corporativos que más allá de las necesidades de los que menos tienen priorizan sus negocios a los del conjunto de la sociedad. Seguramente de ahora en más el debate sobre la profundización del modelo y su relación con las transformaciones necesarias que vayan saldando las asignaturas pendientes de 30 años de transición democrática, serán moneda corriente. Para ese debate será imprescindible generar y multiplicar canales de participación política que necesariamente deberán trascender el marco de históricas herramientas como el PJ y profundizar la apertura a amplios sectores de la sociedad, que tanto en el ámbito territorial, político y sindical pueden coincidir con la necesariedad del modelo abierto en otoño del 2003, con identidades y orígenes diversos que potencialmente puedan confluir en un salto cualitativo en la extensión de un proyecto transformador que nacido de las entrañas del peronismo pueda trascender sus cauces y concretar en el futuro un movimiento histórico que confronte junto a Latinoamérica y los países emergentes en un nuevo orden global, donde el norte de sus políticas no sea meramente la reproducción del capital, sino el mejoramiento de las condiciones de existencia de los que viven de su trabajo a escala planetaria. Seguramente en ese desafío estará presente el debate sobre la compleja relación entre capital y el trabajo. Y seguirá teniendo vigencia la histórica frase de Evita: "Donde hay una necesidad, hay un derecho." -

Fuente: Tiempr Argentino.

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