sábado, 25 de agosto de 2012

"VIVIMOS EN UNA NUEVA ERA Y ME SIENTO IDENTIFICADO CON ESTE GOBIERNO"

Leon Gieco destaca sus coincidencias con Néstor y Cristina Kirchner, pero también reivindica el aporte de las críticas.
 
 Por Sebastian Feijoo.
 
A partir de ahora, mientras estemos vivos, siempre es un gran momento. Definitivamente lo siento así. Llegué a una edad en la que se muere mucha gente. Uno pensaba que no. Que la ciencia nos da cada vez más posibilidades, que todos tenemos garantizados muchos años más de vida. Pero se me fueron un par de amigos de la nada. Al toque, sin dar tiempo ni a entender. Entonces uno queda muy desilusionado. Son golpes fuertes que te dejan pensando”, confiesa casi a la pasada León Gieco, visiblemente conmovido, como pintando una acuarela de su presente emocional. Pero el cantautor de 59 años parece traducir ese dolor en actividad.  “Ahora trato de disfrutar cada segundo, de vivir con plenitud y la mejor forma de lograrlo es haciendo cosas”, confirma.
Gieco está muy entusiasmado con Escenario Rock. Se trata de una idea de Rodolfo García -uno de los coordinadores del área de música del Ecunhi y mítico ex Almendra y Aquelarre-, que convoca a nuevas bandas para tocar en el espacio con una producción profesional e importantes oportunidades de difusión. La propuesta cobra aún más atractivo porque desde la catástrofe de Cromañón el circuito under se redujo drásticamente y los grupos nuevos tienen enormes dificultades para hacer shows y desarrollarse. García ya recibió más de doscientas grabaciones provenientes de todo el país e incluso algunas del exterior.

 -¿Te sorprendió que tantas bandas nuevas quieran tocar en el espacio de las Madres en la ex ESMA?
-Se sobrepasaron en mucho las expectativas y eso nos pone muy felices. Cuando se hizo la convocatoria pensábamos que se acercarían entre cincuenta y sesenta bandas. Pero ya se presentaron más de doscientas y de acá a fin de año esa cantidad puede crecer mucho. Son grupos jóvenes, solistas, todos con muchas ganas. Desgraciadamente el circuito under se redujo drásticamente en los últimos años y muchas bandas componen, ensayan y graban, pero cada vez les cuesta más tocar y llegar a la gente. Esta es una buena oportunidad para que accedan a una producción profesional. Incluso los shows se van a filmar.
-En los últimos tiempos, cada vez más jóvenes se interesan y participan en política. ¿La cantidad de bandas que se comprometieron con el ciclo iría en la misma dirección?
-Me parece que sí y eso es buenísimo. Hay gente que piensa que porque los más jóvenes no vivieron ni padecieron directamente todo lo que fue la última dictadura no están interesados en el tema. Hay de todo, claro, y tampoco se puede generalizar. A muchos chicos les falta información y no entienden bien de qué se trata la lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Pero afortunadamente muchos otros sí y lo manifiestan desde su lugar: en lo cotidiano, militando, sumándose a este ciclo en el Ecunhi. Estamos viviendo un momento muy especial, de mucha ebullición política que tiene a los jóvenes en un rol muy activo. Eso me parece muy bien. Desde la última parte de este Gobierno se despertó una inquietud muy grande entre los jóvenes y eso es muy valioso porque tienen mucha fuerza e ideas para aportar.
-Te referías a un momento de mucha ebullición política. Vos transitaste pasajes durísimos de la vida argentina. ¿Cómo vivís éste?
-Me siento muy optimista. Es la primera vez que soy totalmente optimista. Viví momentos de alegría en los tres meses del Gobierno de (Héctor) Cámpora; en los dos primeros años de (Raúl) Alfonsín, donde se hizo el Nunca más, más allá de que tenía un prólogo discutible, y se enjuició a los responsables máximos de la represión ilegal. Pero con el Gobierno de Néstor Kirchner primero y ahora con Cristina Fernández es el período más largo de coincidencias. Vivimos una nueva era y me siento identificado con este Gobierno. Percibo una energía transformadora y que muchas más cosas pueden mejorar.
-Esa sensación que describís parece haber alcanzado a muchos músicos.
-Sí, y está muy bien que cada uno se exprese como sienta y también se comprometa. Al mismo tiempo, no sé si es lo mejor para un artista que se haga totalmente oficialista. Por ejemplo, en estos momentos tenemos a los representantes de la comunidad Qom de Formosa que acampan en la Av. 9 de Julio. Me gustaría que la Presidenta los reciba. Creo que Cristina también necesita de comentarios como este, de gente como yo que tiene la mejor de las intenciones. Está bueno militar, apoyar, sumar ideas y también, cuando es necesario, aportar alguna crítica. Me parece que se hizo mucho y que todos tenemos que poner lo nuestro para que se hagan muchas más cosas.
-Paralelamente al ciclo en el Ecunhi, estás grabando un nuevo disco.
-Sí, estoy muy entusiasmado. Sería mi disco cuarenta, si no calculo mal. Estamos en la etapa de pre-producción, grabando varias cosas y mi idea es después viajar a Estados Unidos y completar todo allá. Voy a grabar con un par de artistas muy interesantes como Jimmy Johnson, que es el bajista de James Taylor, y seguramente también con Jim Keltner, un baterista histórico que tocó con John Lennon. Desde el disco Mensajes del alma (1992) me tomé la costumbre de terminar de grabar mis discos en Estados Unidos. Los gastos se hacen bastante más abultados, pero se consigue un sonido importante y vale la pena.
-¿Los temas ya están todos compuestos?
-Sí. Ya están terminados 18 y como mínimo tendría que sacar cinco. Me parece que un álbum con catorce temas está bien, que los oyentes no se bancan demasiado más. Tampoco me interesa llenar toda la capacidad del CD por hacerme el creativo. Incluso esos temas que no entrarían en el disco los puedo usar en esos lanzamientos paralelos que suelo hacer, como Por partida triple (2008). Vamos a trabajar un mes más en Buenos Aires y el 7 de junio nos vamos a Los Ángeles (EE.UU.) por tres meses. Calculo que el álbum podría salir en octubre.
-¿Qué podés delantar del disco?
-En realidad, nada (risas). Lo que te puedo decir es que está muy bueno y estoy muy contento con lo que estamos haciendo. Antes testeábamos los temas nuevos en vivo. Entonces uno veía la reacción de la gente, cómo sonaban en el escenario. Era una forma de probarlos. También era bueno para los periodistas porque podían entrever por dónde vendría el disco nuevo. Pero en la era Internet se hizo todo muy distinto. Yo tuve que llegar a un acuerdo con la compañía grabadora para no tocar ningún tema nuevo en vivo, ni dar a conocer letras, ni títulos, porque después todo eso va a Internet y la energía se gasta antes de que salga el disco. Si lo van a subir, prefiero que suban la versión definitiva porque va a sonar como tiene que sonar.
-¿Sentís a Internet como una complicación para tu carrera?
-Depende de cómo se mire. Es un sistema tremendamente revolucionario. De alguna manera funciona como la memoria del mundo y ese es un descubrimiento muy poderoso. En algún punto nos da problemas y en otros ayuda mucho. Yo no puedo ser tan egoísta de decir que está todo mal con Internet porque me jode la venta de discos. Antes quizás vendía 200 mil y ahora promedio los 20 mil. Evidentemente mis derechos de autor bajan. Pero también tengo que aceptar que si yo quiero escuchar una música de Afganistán la puedo escuchar ahora y antes era imposible. O reconocer que Internet le da posibilidades de difusión a muchísimos músicos. En definitiva creo que la existencia de Internet es positiva.
 
• La reunión cumbre entre U2 y León
El 3 de abril de 2011, León Gieco fue convocado a subir al escenario durante el último show que la banda irlandesa U2 dio en la Argentina. Aquella noche en el Estadio Único de La Plata, Bono, The Edge, Adam Clayton, Larry Mullen y León compartieron una versión de Solo le pido a Dios, que luego desembocaría en otro clásico: Pride (In The Name Of Love). El músico nacido en Cañada Rosquín (Santa Fe) vivió aquel encuentro cumbre con emoción, pero sin encandilarse con los bronces.
-¿Cómo fue que te convocaron a subir al escenario?
-Fue todo bastante shockeante. Yo fui a ver el show. No estaba preparado para cantar, ni nada por el estilo. Y de repente vino el manager de la banda y me dijo que Bono me quería saludar. Fui al camarín y ahí mismo me propuso que hiciéramos algo en el show. “¿Qué?”, le pregunté. Y me respondió: “Bueno, cantemos un tema de John Lennon”. Entonces le expliqué que yo no cantaba en inglés, que sentía que de esa manera no representaba a nadie. Él me dijo que le pasaba lo mismo si cantaba en castellano y propuso: “vamos a hablar con los muchachos”, que venían a ser el resto de los U2. Cuando estábamos todos juntos se me ocurrió decirle a Bono “¿por qué no hacemos el tema que vos intentaste cantar en River hace dos años?”. “¿Cuál?”, me preguntó. Entonces empecé a cantar Sólo le pido a Dios. Me respondió “I love this song” y me contó que la conocía por Mercedes Sosa. Canté tres estrofas sobre el escenario, fue algo sencillo, pero muy lindo. Igualmente, siempre recuerdo lo que me dijo mi maestra Leda Valladares: “No hay culturas superiores”. Por eso puedo disfrutar tanto con U2 como tocando con un músico de la calle.
 
Fuente: Miradas al Sur.

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