miércoles, 15 de agosto de 2012

"SER NERD ES ESTAR CONECTADO DE UNA MANERA NOSTALGICA CON LA INFANCIA"

Por Guido Carelli Lynch

ALEJANDRO SOIFER. EN SU NUEVO LIBRO DESCRIBE LOS HÁBITOS DE LAS CULTURAS “NERD, GEEK Y FRIKI” EN BUENOS AIRES. 

La cultura nerd ha muerto, es tiempo de aceptarlo. Pero nunca antes había gozado de mejor salud. Tomen nota: se convirtió en una estética hegemónica. No es casualidad que los anteojos con marco grueso se volvieran cool , que el creador de Mario Bros se ganara su merecidísimo Premio Príncipe de Asturias y que niños y treintañeros exhiban por igual sus camisetas con el ídolo de Nintendo. El cómic ganó espacio en librerías –ascendió a novela gráfica– y los sabelotodo en materia tecnológica viven su época de gloria. Hoy, hasta el más canchero, tiene su faceta nerd y, lejos de esconderla, la exhibe orgulloso en su indumentaria o en su muro de Facebook. Pero ser nerd , friki , o adicto a las computadoras no siempre fue sencillo, menos en la Argentina. Alejandro Soifer, lo sabe desde la época en la que empezó a obsesionarse con sus muñecos de las tortugas ninjas, y mucho más ahora, después de la investigación que plasmó en su flamante Que la fuerza te acompañe. La invasión de las culturas nerd, geek y friki (Marea). En la primera parte bucea en la arqueología de esas subcultuas y en los nombres propios que gestaron la nerditud argentina de los 90. En la segunda, describe con una serie crónicas los espacios frikis de la actualidad, desde las marchas del orgullo zombie, pasando por la Asociación Tolkien Argentina y una escuela de Esgrima Medieval en Palermo Soho. “Yo considero (a la cultura nerd en la Argentina) como una colonización de la subjetividad, con productos que son totalmente ajenos a nuestra idiosincrasia”, dice Soifer en un café de la avenida Corrientes.
“Que la fuerza...” es también un libro autobiográfico.
Los libros que escribí tienen que ver con una búsqueda personal. Este, mucho más, porque es algo que siempre me interesó. Lo mío es un nerdismo de muy baja intensidad, porque conozco comiquerías, compro, pero no soy alguien que viva atravesado por eso. Voy picoteando un poco en cada aspecto. Noté que hay mucha gente que es muy especialista en un tema y se dedica a eso, y son súper friki , o geeks . A mí me gusta un poco de todo, consumo y me gusta mucho este tipo de cultura, pero no soy un nerd de libro.
¿Qué sería un nerd de libro? ¿Y un freak y un geek?
Un nerd es una persona que está enamorada de mundos ficcionales y que hace que su vida esté atravesada por ellos. Eso se puede manifestar en consumo del material relacionado, coleccionismo, en la obsesión y la acumulación. El geek transforma eso en algo más cool o productivo. Se relaciona con todo eso de un modo más irónico y sofisticado. El nerd es el fanático acérrimo, que te va a discutir todo el tiempo si decís o hacés algo incorrecto. Al geek le gusta todo eso, lo consume, pero no está tan metido, no hace que su vida sea eso. Y el friki es el que tiene esos gustos, esos consumos, pero los expresa corporalmente, con las marchas de los zombis, por ejemplo, o se disfraza, le gusta el cosplay, se hace un tatuaje relacionado. Son categorías muy flexibles, van y vienen, pero creo que es una categorización que más o menos abarcaría a este mundo de gente. Ser nerd es estar conectado de una manera muy nostálgica con la infancia. Ser nerd hoy en día tiene que ver con generar contenidos nuevos a partir de cosas viejas, con convertir en clásicos cosas de la cultura popular, que antes no lo eran.

Soifer se explica con pedagogía. Habla de “consumo nostálgico”, de consumo a secas. Entiende, que esto de la nerditud tiene que ver con gastar plata, con acumular objetos caros material y simbólicamente: muñecos, revistas, libros, juegos de rol, de cartas. En fin, que la nerditud sólo cabe en los sectores con capacidad de compra. Nació en 1983 y se crió en los 90: el capítulo 3, sin eufemismos, se llama “La felicidad del 1 a 1”.
Hay una reinvindicación de los consumos culturales de los 90.
Es que yo la pasé bien en el nivel de este tipo de consumos, pero por otra parte, la pasé mal porque me daba cuenta de que en casa las cosas no estaban bien económicamente. Yo me crié con todo eso, lo reivindico, me gustó, lo disfruté y no me parece mal. Fue parte de nuestra vida y soy lo que soy en gran parte debido a eso. No puedo negar mi educación sentimental porque política o económicamente no funcionó.
¿Y qué pasó después de la crisis y la devaluación?
Fue complicado, porque se paró todo y los precios se volaron. Pero, al mismo tiempo, ya era más accesible Internet y los consumos piratas. Lamentablemente, este es un país muy consumidor de la piratería, pero la gente pudo acceder a mucho más gracias a eso. Hubo un cimbronazo, muchos lugares cerraron sus puertas, otros sobrevivieron. Yo creo que al final se expandieron más, se terminaron de asentar. Toda esta generación, que fueron pibes en los 80 y adolescentes en los 90, vuelven ahora atrás a buscar y a disfrutar con nostalgia el pasado.
Internet salvó a la nerditud entonces. En el libro se sugiere que el nerd está hecho a imagen y semejanza de la Red o al revés.
Sí, hemos copiado un montón de estos hábitos de acumular, catalogar y mostrar todo lo que uno sabe. Las entradas de Wikipedia sobre personajes de historieta pueden llegar a ser, y lo son, mucho más largas que las de personajes históricos. Antes, ser nerd implicaba un trabajo muy arduo. Ahora, todo está accesible en Internet o en un menú de dvd. No hay que hacer ningún trabajo.

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