sábado, 18 de agosto de 2012

LA MASACRE DE TRELEW O LA RUPTURA TODO ORDEN

Anticipo del Terrorismo de Estado. El sumario militar posterior al fusilamiento en la base Almirante Zar fue confeccionado con notable pereza. La Masacre de Trelew posee una particularidad que la distingue de sus predecesoras: los fusilamientos en la Patagonia Rebelde y en los basurales de José León Suárez. En Trelew se quebró el orden de la represión velada, del fusilamiento anónimo o de la persecución que pertenecía a lo indescifrable.

Por Gabriel Chamorro.

Trelew fue a cara descubierta, en un ámbito cerrado, sin excusas ni coartadas; fue el mensaje preclaro a toda una sociedad sobre la ruptura que se avecinaba: "no habrá de ahora en más legalidad, norma ni ley alguna que ampare a los detenidos desarmados"; hacia quienes osaren fugarse o intentaren hacerlo en defensa propia y tras casi dos décadas de persecución.
Suena a paradoja que una dictadura respete reglas, pero es sabido que hasta la guerra posee regulación y convenciones que la rigen. La guerra como ejercicio de dominación constituye un acto de masiva ilegalidad e ilegitimidad, pero aun así la guerra tiene códigos y tratados. Los llamados crímenes de guerra (una ilegalidad dentro de otra) violan el estatuto que gobierna a la barbarie. Trelew se inscribe como barbarie en la historia argentina, y no porque hubiere habido guerra o crimen de tal, sino porque pese a la formalidad jurídica que operaba en la época prosperaban (pocos) recursos de habeas corpus o se permitían defensas técnicas en favor de los detenidos políticos. No obstante, lo más importante, es que se estaba a seis meses de las primeras elecciones sin proscripciones luego de 18 años. Así las cosas Trelew fue la antesala de la renuncia a cualquier orden. Un punto de llegada y, a su vez, uno de partida; fue la maniobra previa al terrorismo de Estado y no a la guerra invocada por los generales genocidas dado que (en la hipótesis) tampoco hubo mecanismos de previsibilidad que la regulara siquiera bajo ese marco. Margarita Belén, "los vuelos de la muerte", los "enfrentamientos" nocturnos devolvieron la clandestinidad de aquello que fue público y notorio en Trelew.
El sumario militar posterior al fusilamiento en la base Almirante Zar fue confeccionado con notable pereza y la desidia propia de quienes se saben impunes de la lección imperecedera; con desgano e indolencia, no hubo preocupación por invocar mejor excusa que el apoderamiento de un arma por parte de Pujadas. No existió intención de encubrir ni de ocultar los hechos en aras de disciplinar lo que luego se cristalizaría.
Hoy, 40 años después, con más de 70 testigos, 400 cuerpos, 80 mil fojas y una pericia realizada con profundo celo científico, se estipuló otro mensaje: la reconstrucción de una matriz política llena de historicidad. Del revelador legado de "proceda" al general Bendini a la sustanciación de este juicio, intervino una suerte de paciente arqueología similar a la pericia del expediente. En efecto, como un arduo rompecabezas jurídico-político de miles de piezas, quedó consignado: "en t otal se realizaron 95 gamagrafrías (…) de las cuales 90 se hicieron sobre el sector de pared correspondiente a lo que en 1972 era el fondo del pasillo del sector de calabozos (…) En el sector donde se hizo esta última irradiación y previa a la misma, se introdujeron tres cilindros de plomo (…) con el propósito de contar con el registro de un elemento de plomo de dimensiones conocidas que sirva de referencia para la identificación de elementos del mismo material (…)."
"Con los resultados del experimento de disparos en paredes, podemos entender que en las gamagrafías no aparecen restos de proyectil porque, o bien los disparos fueron realizados con pistolas (o con PAM) que no dejan rastros metálicos en la pared, o porque los disparos que hubieran sido hechos con FAL, hubieran penetrado hasta el ladrillo, quedando todo el proyectil en la pared, pero alojado a tanta profundidad que estaría fuera del área de detección de las gamagrafías."
"La conclusión es que la foto que muestra la revista Así (ver foto) en el cuadro de la izquierda, no se corresponde con ninguna de las puertas del ala oeste del edificio. El orificio que muestra no tiene relación con los disparos que podría haber realizado Pujadas la noche de los hechos."
"En la segunda versión oficial mencionada en la referencia, hay un suboficial que hace de custodia a la ronda de inspección desde una oficina. Según el plano asociado, esa oficina sería el baño del ala oeste, y eso indica que la puerta estaba abierta en el momento de la inspección. Por lo tanto los disparos que la misma versión le adjudica a Pujadas nunca hubieran podido llegar a la hoja de esa puerta, de la manera que lo hicieron, como demostramos en el capítulo 6."
 
Fuente: Tiempo Argentino.

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