sábado, 29 de agosto de 2009

"SOMOS UN ESTORBO PARA LOS NARCOS"


Pablo Osow, está a cargo de una parroquia en Gerli donde ofrecen tratamiento a los pibes adictos y ayuda a sus familias. Los viernes a la noche sale de recorrida por las calles del barrio para rescatarlos. Críticas al pedido de mano dura.


“¡Dejate de joder con las drogas porque vas a terminar mal!”. Ésa fue la primera de las dos amenazas que le hicieron llegar los narcos de la zona de Gerli al cura Pablo Osow a fines de octubre de 2008. Fueron aprietes similares a los que recibió el lunes pasado el padre José María Di Paola, que trabaja en la Villa 21. Osow hace tres años que está a cargo de la parroquia San Pedro Armengol. “En la zona no hay villas de emergencia, es gente de clase media empobrecida. Antes los chicos consumían marihuana y cocaína, pero hace unos años ingresó el paco”, dijo el cura. Osow, junto a un equipo de profesionales, ofrece un tratamiento gratuito para los pibes que consumen drogas. También ayuda para sus familiares.


“Somos un estorbo para los traficantes”, se sinceró el cura. Luego de la primera amenaza lo volvieron a apretar. En ese caso, según el cura, fueron personas que están involucradas con los tratamientos de rehabilitación pagos. “Les sacamos clientes”, dijo.Las dos amenazas fueron transmitidas por gente vinculada con él. Pablo mantiene, como un secreto de confesión, la identidad de quienes le contaron que estaba amenazado. Hizo la denuncia en la seccional 1ª de Lanús, donde le dijeron que no había ninguna investigación de droga en la zona: “Eso es un insulto a la inteligencia y una falta de respeto”. Cuando el padre recibió las amenazas se juntó con su equipo de trabajo y analizaron la posibilidad de abandonar los tratamientos pero decidieron seguir. “Nos pareció que valía la pena, aunque sea salvar una vida”, dijo el cura.


“Se está aprovechando el dolor de las víctimas. Hay mucha gente con bronca que se trepa al vagón del pedido de mano dura. Cada vez hay más exclusión y más chicos invisibles para la sociedad. También hay una manipulación electoral muy fuerte. El niño que delinque tiene que ser tratado como lo que es, un niño”, explicó Osow y remarcó especialmente la palabra “niño”.Los viernes a la noche el cura recorre el barrio para acercarse a los chicos que consumen drogas. A veces los pibes agradecen el gesto y algunos se acercan a pedir ayuda.


“Cuando los chicos dejan de consumir, aflora el vacío y la soledad que padecen. Nos acordamos de los pibes cuando matan a alguien, pero mientras tanto son invisibles, parece que nadie los ve”, se quejó. “El Estado no les brinda una vida digna. La cadena narco: producción, consumo, administración, distribución, crece todos los días”, dijo Pablo.Tiene un blog y está por sacar su segundo disco pop“Quiero esconderme en algún lugar donde nadie me encuentre”, dijo entre risas el cura Pablo, mientras atendía por décima vez su celular en el lapso de cinco minutos. Osow tiene 36 años y nació en La Plata. Fue al colegio privado San Luis y trabajó en barrios empobrecidos del Gran La Plata. Estudió informática un año y tres filosofía. La otra pasión de Pablo es la música. “Aún la banda no tiene nombre. Soy solista, canto y toco la guitarra. Quiero conseguir algún canto bar en San Telmo para tocar”, dijo. Tiene temas propios y está por sacar su segundo disco. Su banda preferida es The Beatles. También tiene un blog donde le escribió una carta abierta a Susana Giménez en respuesta a su frase “el que mata tiene que morir”. Osow tiene como modelo a su amigo, el padre Cajade, que realizó en La Plata el Hogar de la Madre Tres Veces Admirable, para chicos de la calle. Para él, el Estado debería tomar como modelo este emprendimiento social que brinda ayuda a los chicos en situación de riesgo.

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