martes, 12 de julio de 2011

LA SOCIEDAD TOMO CONCIENCIA



Estela de Carlotto, el legislador Juan Cabandié y el manager artístico Alejandro Vannelli, entre otros, participaron de la mesa en la que se dio a conocer una compilación de artículos publicada por el Centro Cultural Caras y Caretas.


Por Facundo García

Hay muchas maneras de considerarse miembro de una sociedad. Y si el Bicentenario recurrió a los símbolos más típicos, a medida que el festejo va quedando atrás afloran otras vías posibles para profundizar el debate. Historia de la identidad de los argentinos –la compilación de artículos que el Centro Cultural Caras y Caretas dio a conocer el viernes en la Feria del Libro– pretende aportar a ese enriquecimiento. De hecho, en la presentación no sólo estuvo la asesora periodística y directora de la colección, María Seoane: también participó un panel diverso, integrado por la responsable del Registro Nacional de las Personas, Mora Arqueta; el legislador y nieto recuperado Juan Cabandié, el manager artístico Alejandro Vannelli y la Abuela de Plaza de Mayo Estela de Carlotto.

¿Qué significa ser compatriotas? Arqueta apeló a lo más concreto, y rompió el hielo con datos sobre las políticas de inclusión que se vienen impulsando desde 2003. “No es casualidad que el DNI esté íntimamente ligado a los momentos que atravesó el país. Se creó en 1948 y se mantuvo hasta hace poco con esa tapa verde que fue marca y sello de los gobiernos militares”, enfatizó. Para la especialista, el abandono que sufrieron las instituciones dedicadas a la identificación de ciudadanos no fue fruto del azar. “La dejadez tuvo que ver con el retiro de lo público, que llegó a su máxima expresión cuando en los noventa se pretendió contratar de forma fraudulenta a la empresa Siemens para que fabricara los documentos a un costo de 1260 millones de dólares”, puntualizó.

El gobierno de Cristina Fernández y la gestión de Florencio Randazzo a cargo del Ministerio del Interior cambiaron el paradigma. Bajo la consigna de recuperar terreno perdido, se planteó la urgencia de utilizar recursos humanos y tecnología estatales. Arqueta: “entendimos que el DNI era un instrumento para acceder a otros derechos. No se podía dejar eso en manos privadas. Así es que hoy los papeles se pueden tramitar fácilmente; y ya regularizamos al noventa por ciento de los ochocientos mil niños que no estaban registrados. En un año y medio, hemos emitido más de siete millones de documentos mediante un programa que costó 18 millones seiscientos mil dólares, muchísimo menos que lo que pretendían cobrarnos las empresas”.

Esas y otras informaciones están en Historia de la identidad..., el onceavo título editado por Caras y Caretas y la Fundación Octubre. El texto abarca desde la injusticia de las primeras etapas –cuando la Iglesia era la autoridad monolítica– hasta la apropiación de bebés que llevó a cabo la última dictadura, pasando por las modificaciones que introdujo la Revolución de Mayo, el voto femenino propiciado por el peronismo y la legalización de los inmigrantes a través del Programa Patria Grande que implementó Néstor Kirchner. Por supuesto, la nueva ley que permite el casamiento igualitario tiene su capítulo, y Alejandro Vannelli –representante de artistas como Norma Aleandro y Natalia Oreiro, entre otros– ponderó la importancia de ese hito. “Con Ernesto, mi pareja, hemos convivido más de treinta años. Y nunca se nos cruzó por la mente que íbamos a poder legalizar nuestra situación. Eramos ciudadanos de segunda. Sin embargo –y para nuestra sorpresa– lo que comenzó como una aspiración de máxima se convirtió en realidad. Ahora siento que están dadas las condiciones para pelear juntos por los derechos que nos corresponden”, opinó.

Juan Cabandié habló desde la experiencia de quien fue apropiado por la represión. “Sin identidad –señaló– uno padece una incertidumbre tal que no sabe dónde está, ni por qué. Afortunadamente, creo que la sociedad tomó conciencia e hizo propia nuestra lucha.” Para el legislador porteño del Frente para la Victoria, que nació en la ESMA y vivió casi veintiséis años con un nombre que no era el propio y creyendo que sus padres eran un policía y su esposa, “hablar de identidad argentina es asumir que hay agentes que la están amenazando”. “Cuando se le miente a un chico o a una chica respecto a su origen, es toda la identidad nacional la que queda lastimada”, agregó el hombre que en 2004 se convirtió en el nieto setenta y siete de los ciento tres recuperados hasta la fecha.

El cierre estuvo a cargo de Estela de Carlotto, que sigue buscando al niño nacido durante el cautiverio de Laura, su hija desaparecida. “Este libro desgrana en forma clara y armónica el desarrollo de los diferentes sistemas de identificación. De la relevancia de esos métodos las Abuelas sabemos bastante, porque cuando colaboramos para que los jóvenes sepan quiénes son y de dónde vienen, comprobamos cuánta energía tenían encerrada, y cómo paulatinamente la liberan en la lucha por la verdad”, comentó. La organización que preside Carlotto ha dejado su huella a través de la fundación del Banco de Datos Genéticos, la acumulación de jurisprudencia y la defensa de distintas normas internacionales en favor de los derechos del niño. “No podría haberlo hecho sin mis compañeras –se emocionó la oradora–. Y cuando pienso en ellas me ilusiono con que a lo mejor entre los que están aquí se encuentre alguno de los cuatrocientos nietos que estamos buscando en este tramo final de nuestras vidas, para ayudarlos desde el amor.”

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